Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

EJEMPLO DE UN DISCÍPULO EXITOSO: DAMODAR



Damodar K. Mavalankar nació en septiembre de 1857, en la ciudad de Ahmedabad (al este de la India). Pertenecía a una familia acomodada de la casta más prestigiosa, los  brahmanes (a la que tradicionalmente pertenecen los sacerdotes y los eruditos), por lo tanto recibió una excelente educación, tanto en la tradición religiosa hindú, como en la escolaridad académica inglesa.

Cuando Damodar era niño vio a K.H.

Durante su niñez tuvo una enfermedad muy crítica al grado que los doctores temían por su vida. Mientras que la familia esperaba que muriese en cualquier instante, tuvo una visión que lo dejó profundamente impresionado: vio como en un sueño, a un glorioso personaje que le dio una medicina peculiar y curiosamente a partir de ese momento comenzó a recuperarse. Algunos años después, mientras se encontraba en meditación, vio al mismo ser y posteriormente, una vez más cayó gravemente enfermo y una vez más, el mismo hombre apareció en sus visiones y le salvó la vida.

Su vida cambia radicalmente

Cuando Damodar leyó el libro Isis sin velo de Blavatsky dice que su vida cambió para siempre:

« No es exagerado decir que sólo a partir de esos meses me convertí en un hombre vivo, ya que entre la vida tal como me parece ahora y la vida tal como la comprendía antes, existe un abismo infranqueable. Siento que ahora por primera vez tengo un vislumbre de lo que es la vida y el hombre, la naturaleza y poderes del uno, las posibilidades y deberes del otro.

Antes, aunque era fervorosamente ritualista, no gozaba realmente de felicidad y de una mente en paz. Simplemente practicaba la religión sin comprenderla. Sobrellevaba el mundo tan difícilmente como los demás y no podía lograr una clara visión del futuro. Lo único que parecía real para mí era la rutina diaria, en el mejor de los casos el horizonte ante mí se extendía sólo alrededor de una vida llena de ocupaciones, teniendo como final la cremación de mi cuerpo y las exequias que mis amigos le rendirían. Mis aspiraciones sólo eran para tener más Zamindâres [tierras], una posición social y la gratificación de mis deseos y apetitos. »  (Damodar, Las Castas en la India)

El 16 de febrero de 1879 Blavatsky y Olcott llegaron a la India, instalándose en el puerto de Bombay, convirtiendo su casa en el Centro de Operaciones de la Sociedad Teosófica (S.T.) en la India (que posteriormente, a finales de 1882, se trasladó a Adyar, Madrás). Al enterarse, Damodar fue inmediatamente hacia Bombay. Cuando entró en la Sede de la S.T. quedó impactado al ver el retrato del ser que había aparecido en sus visiones.


Cuando supo que era uno de los Adeptos que habían hecho a Blavatsky su ‘agente directo’ para promulgar algunas de las enseñanzas que hasta ese momento se habían mantenido en secreto entre los pocos elegidos, en los templos del Tíbet y la India. Esto selló su devoción con la S.T.  Damodar pronto encontró a este Adepto y se hizo su discípulo.

Damodar presentó su solicitud para afiliarse a la S.T. el 13 de julio de 1879 y fue iniciado el 3 de agosto. Comenzó a trabajar en el Cuartel General de Bombay en septiembre y se mudó para vivir ahí permanentemente en enero de 1880. Respecto a sus primeras visitas, el coronel Olcott escribió:

« Era la estación de lluvias, el querido muchacho solía venir a vernos al atardecer, vestido con un impermeable de hule blanco, botines y un sombrero de ala que hacía juego con el resto, una linterna en su mano y el agua escurriéndole desde la punta de su larga nariz. Era tan delgado como Sarah Bernard, con quijadas de linterna y piernas (tal como solía decir Blavatsky) como dos minas de lápiz. De acuerdo a las apariencias era el menos probable entre todos los miembros de la Sociedad de llegar a ser un Mahatma o de llegar a menos de mil millas de distancia de un verdadero Ashram. Pero las apariencias fueron tan falsas en su caso, como lo han sido en el de otros miembros que parecían inmensamente superiores a él espiritualmente, pero que resultaron no serlo. »  (Viejas Hojas del Diario, Vol. II, p95)

Damodar comenzó a ayudar en el trabajo de publicación de la revista The Theosophist cuyo primer número apareció en octubre de 1879. Pronto llegó a ser gerente de publicación de esta revista, cuyo éxito se debió en gran medida a su esfuerzo. De inmediato comenzó a escribir artículos para la revista, teniendo que trabajar muchas veces hasta altas horas de la noche desempeñando su trabajo con gran responsabilidad.


Damodar decide abandonar su casta

De acuerdo a la costumbre Brahmánica, Damodar tenían que obtener el permiso de su padre para vivir en la sede de la S.T. y adoptar el modo de vida de un Sanniasin (alguien que renuncia a la vida material para consagrarse a la espiritualidad). Esto le fue permitido por su padre, pero Damodar fue aún más lejos y abandonó su casta, un acto que en esa época (y aún ahora) es algo muy fuerte. Blavatsky y Olcott trataron de moderar al joven para que no diera ese paso tan drástico, ya que estaban plenamente conscientes de las costumbres prevalecientes entre los hindúes, pero Damodar quiso ser integro con el precepto teosófico de fraternidad y mantuvo su decisión. Lo que ocasionó la furia de su padre quien le exigió que regresara a su casta, algo que él se negó a hacer. Provocando el rompimiento con su familia. Lo cual es muy impactante en la India.

Sin embargo, más allá del dramatismo novelesco, el Mahatma Morya está de acuerdo:

« A menos que un hombre esté preparado para convertirse en un teósofo consumado, es decir, que haga lo que hizo Damodar, de abandonar por completo su casta, sus viejas supersticiones y demuestre ser un verdadero reformador (especialmente en el caso del casamiento entre niños), él permanecerá siendo simplemente un miembro [superficial] de la S.T. sin esperanza alguna de jamás saber algo de nosotros. »
(Carta Mahatma 134, p462)

También renunció a su esposa y a su fortuna

De acuerdo a la costumbre hindú, Damodar había sido casado siendo aun niño, pero dado que se había vuelto un Sanniasin, le resultaba imposible cumplir con sus obligaciones maritales. De aquí que llegó a un arreglo por el cual asignaba su propiedad ancestral consistente en más de 50’000 rupias, a su padre con la condición de que cuidara de su esposa en la casa de su familia.


Desarrollo de sus poderes ocultos

Mientras que Damodar participaba en el trabajo externo de la Sociedad llegando a poner en peligro su propia salud, se desarrollaron sus facultades espirituales interiores. El Mahatma Kuthumi a veces le reprochó sus “insensatas autoridades”, pero su desenvolvimiento psíquico ocurrió muy rápidamente. Poco después de haberse afiliado a la S.T. se le permitió proyectarse al Ashram de su Maestro. Pronto Damodar fue capaz de viajar en su cuerpo astral, y fue utilizado para transmitir cartas que los Adeptos enviaban astralmente desde sus retiros a miembros que estaban en el Cuartel General o en cualquier otra parte. Olcott acerca de las experiencias psíquicas de Damodar relata:

«...en una ocasión al poner su cuerpo a dormir como de costumbre, se lanzó hacia la casa del Mahatma Kuthumi en los Himâlayas, pero al llegar descubrió que su Maestro también estaba afuera en su cuerpo astral. De repente, fue arrastrado poderosa e intensamente, como si hubiese caído en la corriente de un río profundo e impetuoso. Era el poder de atracción del Maestro sobre su alumno. Al siguiente minuto Damodar se encontró en Adyar, en la presencia del Mahatma Kuthumi y de Blavatsky. Al principio, cuando se había ido a dormir traía en sus manos una carta del señor Ward, que por lo visto, se la había llevado al astral (había cambiado su materia física a astral)... Al mencionar el Mahatma sobre la carta, Damodar la percibió en sus manos, se la dio y le pidió que la regresara a su estado original. Por el conocimiento de la física oculta, la carta “astralizada” fue restaurada a su estado sólido, fue tomada por Blavatsky y al día siguiente debidamente enviada por correo a mi dirección en Aligarh...»
(Viejas Hojas del Diario, Vol. III, p31)

Encuentro personal con el Mahatma Kuthumi

Durante el mes de noviembre de 1883 el coronel Olcott realizó una gira de conferencias por el norte de la India a la que lo acompañó Damodar y otros miembros. En la ciudad de Lahore, durante la noche él, Olcott y el Sr. Brown recibieron la visita personal del Maestro K.H. en su cuerpo físico. Sobre este evento Damodar narra:

« Mientras me encontraba en mi recorrido con el coronel Olcott, ocurrieron varios fenómenos en su presencia, al igual que en su ausencia, como fueron las respuestas inmediatas que recibí en la escritura de mi Maestro y con su firma, a preguntas planteadas por varios de nuestros Asociados. Estos acontecimientos tuvieron lugar antes de que llegáramos a Lahore, en donde esperábamos encontrar en su cuerpo a mi Maestro. Allí él me visitó en su cuerpo físico, por tres noches consecutivas, por cerca de tres horas cada vez, mientras que yo conservaba plenamente mi conciencia y en un caso, incluso, fui a encontrarlo fuera de la casa.

Por lo que conozco, no existe caso alguno en los anales del espiritismo, de un médium que haya permanecido perfectamente consciente y que previa cita, haya ido al encuentro de su espíritu visitante fuera de la casa, que haya vuelto a entrar a la casa con él, le haya ofrecido un asiento y luego que haya mantenido una larga conversación con el “espíritu desencarnado”, en una forma tal que le hubiese dado la impresión de que estaba en contacto personal con una entidad encarnada. Además, al que yo vi en Lahore era el mismo que yo había visto en forma astral en el Cuartel General de la S.T. y también, el mismo que yo había visto en visiones y en meditación, en su casa a miles de kilómetros de allí, casa a donde yo llegué en mi Ego astral gracias a su ayuda y protección directa.

En esos casos, con mis poderes psíquicos todavía escasamente desarrollados, siempre lo había visto como una forma borrosa, aunque sus facciones estaban perfectamente definidas y su recuerdo estaba profundamente grabado en el ojo y memoria de mi alma. Mientras que ahora en Lahore, en Jammu [al sur del Valle de Cachemira] y en otras partes, la impresión fue totalmente diferente. En los primeros casos, cuando hacía el Pranâma [la salutación hindú] mis manos pasaban a través de su forma, mientras que en las últimas ocasiones, ellas encontraron ropajes, carne y hueso. Aquí yo vi a un hombre vivo ante mí, al original de los cuadros en posesión de la señora Blavatsky y del Sr. Sinnett, aunque mucho más imponente en su apariencia general y presencia.

No me detendré en el hecho de que el Maestro fue también visto corporalmente tanto por el coronel Olcott, como por el Sr. Brown separadamente dos noches en Lahore, ya que ellos lo pueden hacer mejor que yo, cada quien por sí mismo, si así lo desean. (Y lo hicieron, ver encuentro personal con el Mahatma Kuthumi)

Nuevamente en Jammu, a donde nos dirigimos después de Lahore, el Sr. Brown lo vio en la tarde del tercer día de nuestra llegada allí, y también del Maestro recibió una carta en su conocida caligrafía, a lo cual cabría añadir las visitas que me hizo casi cada día. Y casi todo el mundo en Jammu sabe lo que ocurrió la mañana siguiente, cuando tuve la buena fortuna de haber sido enviado y de habérseme permitido visitar un sagrado Ashram, en donde permanecí por unos pocos días en la bendita compañía de varios de los Maestros trans-Himaláyicos y de sus discípulos. Allí, no solo me encontré a mi querido Maestro, al Maestro del coronel Olcott [el Mahatma Morya], sino a varios otros de la Fraternidad, incluyendo a uno de los más elevados.

Por desgracia, la naturaleza extremadamente personal de mi visita a ese lugar tres veces bendito, me impide decir más acerca de ello. Basta decir que el lugar que me fue permitido visitar está en los Himalayas y no es una imaginaria “Tierra de Veraneo” y que lo que vi en mi propio cuerpo físico, fue a mi Maestro idéntico a la forma que había visto en los primeros días de mi chelado. …»
(Five years of Theosophy, p455)


Damodar visita el Ashram de su Maestro

Varios documentos atestiguan de ese hecho.

Olcott narra en su diario que cuando llegaron a la ciudad de Jammu, él y su comitiva se hospedaron en una pequeña casa en el palacio del Mahârâja de Cachemira. Durante el segundo día de su estancia, Damodar desapareció sin avisarle. Preocupado, le telegrafió a Blavatsky quien al parecer se comunicó con K.H., ya que le envió a Olcott un telegrama desde Adyar diciéndole que Damodar volvería y que sólo había ido a un retiro con su Maestro. En menos de tres días Damodar volvió como un hombre cambiado, aparentemente más robusto, vigoroso, fuerte, osado y energético en sus modales: apenas podía uno imaginar que era la misma persona. (p54)

Esto lo confirma Blavatsky:

« Anteayer recibí un telegrama desde Jammu de Olcott. “El Maestro se llevó a Damodar”. Pensé que ¡desapareció! Y me preocupé, ya que es extraño, porque apenas lleva cuatro años de ser chela [discípulo]. Anexo te envío el telegrama de Olcott y de Brown. »
(Cartas de H.P. Blavatsky a A.P. Sinett, p72)


El Comité de Adyar exilia a Blavatsky a Europa

Al año siguiente, estalló la crisis que cambió el curso de la S.T.  Los misioneros en la India estaban resentidos del éxito que había tenido la S.T. porque induce a los orientales a apreciar y comprender sus propias escrituras sagradas, impidiendo así la difusión del cristianismo. Por lo tanto, buscaron tender una trampa, con la complicidad de los Coulomb, una pareja de empleados domésticos del Cuartel General teosófico en Adyar, para desacreditar a Blavatsky, haciéndola pasar como una estafadora fraudulenta y sin conciencia. Lo detallo en:

Desafortunadamente, Olcott y los principales miembros de la S.T. de Adyar no estuvieron a la altura de la prueba y se mostraron desleales hacia la fundadora, a la que le prohibieron defenderse, pensando que si la daban de chivo expiatorio, podrían “salvar” a la S.T.  Esto provocó que los Mahatmas se retiraran paulatinamente de la S.T. de Adyar. (Lo detallo en el lado oculto de la Sociedad Teosófica)

Como lo señala el Maestro Kuthumi en un Memorando de 1888:

« La Sociedad se ha liberado de nuestras manos e influencia y la hemos tenido que dejar ir – nosotros no hacemos esclavos renuentes. Él [Olcott] dice que ¿la ha salvado?  El salvó su cuerpo pero permitió que por puro miedo. . .se le escapara su alma, y ahora es un cadáver sin alma »
(Cartas de los Maestros de Sabiduría, I, C47, p100) 

Pero antes de retirarse, los Mahatmas se llevaron a Damodar con ellos.

(…Nada tontos los Maestros)


Partida de Damodar al Tíbet

La salud de Damodar se vio seriamente afectada por estos problemas y comenzó a escupir sangre, una recurrencia de la tuberculosis de la que ya había sido curado años atrás. Obteniendo el permiso de su Maestro para ir a su Ashram en el Tíbet, él dejó Adyar el 23 de febrero de 1885 y viajó a la frontera tibetana. Se quedó en Benarés (también conocida como Varanasi o “la ciudad de los templos”) por catorce días donde fue visto por el entonces joven teósofo Bhagavan Das, quien luego se hizo famoso como educador y erudito. Posteriormente en una carta escrita en 1945 comentó:

«…yo ya leí más de la mitad de los artículos de Damodar en The Theosophist. Cada vez que los leo, me envían 60 años atrás en la memoria, y él gran “romance místico” de aquellos “días de juventud” vuelve a renovarse en el momento. Cuando yo tenía 17 años de edad, dos años después de haberme afiliado a la S.T., vi a Damodar por unos cuantos días en el año de 1885, cuando él se detuvo en Benarés por alrededor de dos semanas, en su camino hacia los Himâlayas. Él era un pequeño joven delgado, con una cara ascética y con la exaltación de una aspiración elevada escrita en su cara. Él solía usar un gorro de piel café obscuro, pero muy suave y largo, el cual nos dijo, se lo había dado su Maestro ...»

Poco después de que Damodar dejara la ciudad fronteriza de Darjiling se esparcieron rumores macabros. Se decía que había perecido en su intento por cruzar las montañas y que su cadáver congelado había sido encontrado en la nieve, con sus ropas a una corta distancia (lo cual parece absurdo que hubiese arrojado sus ropas en ese clima), sin embargo, el hecho que no se supiera más de él hizo que muchos creyeran el relato. Pero documentos muestran que si sobrevivió a la travesía:
  • El 21 de noviembre de 1889, Blavatsky le escribió a su viejo amigo Khandalavala: “Damodar no está muerto y Olcott lo sabe también como yo. Recibí una carta de él no nace más de tres meses.” 
  • En otra carta de Blavatsky escrita a Sinnett en 1886, le dice que los días 4 y 6 de enero de ese año había visto astralmente a Damodar (Cartas B. a S., p157). 
  • Y en otra carta también dirigida a Sinnett, ella le dice que Damodar participó escribiendo algunos pasajes de la Doctrina Secreta: “¿Es acerca de lo que la Tierra (y otros planetas) hacen durante el 'oscurecimiento'? ¿Es eso? Porque si esto es así, entonces puedo decirte que Damodar lo escribió bajo dictado, pero tú no has comprendido completamente el significado correcto.” (Cartas B. a S., No. 119, octubre 1885, p 248)


El significado de Damodar para el Movimiento Teosófico

No solo se encuentra en el duro trabajo que llevó a cabo consistentemente, o en su inteligente defensa de la S.T. que era atacada por todas partes, sino primariamente en el hecho de que estableció una norma de conducta teosófica. De los cerca de 70 teósofos que se presentaron al discipulado, Damodar fue virtualmente el único éxito completo. El deseo de ver en persona a los Adeptos o de presenciar fenómenos, hizo que muchos aceptaran los rigores del chelado, pero uno tras otro fue fracasando a medida que ponían sus propias personalidades e idiosincrasias sobre el bien común del Movimiento Teosófico.

En la carta titulada “A mis Hermanos de Aryâvarta” que escribió Blavatsky en abril de 1890 dice:

«…y si la Sociedad teosófica sólo hubiese dado a la India ese único futuro Adepto (Damodar) el cual tiene ahora la expectativa de llegar a ser algún día un Mahatma, a pesar de la Kali Yuga, sólo esto probaría de que no fue fundada en vano en Nueva York y trasplantada a la India. ...»  (Collected Writings, XII, p159)

Sin embargo, no crean que Damodar era un ser excepcional. También tenía sus defectos como todos, pero su persistencia dio resultados, a pesar que su recorrido fue duro. En junio de 1886 alrededor de un año después de que Damodar alcanzara el Tíbet, el Maestro Kuthumi le escribió en una de sus últimas cartas a Olcott:

« El pobre muchacho ha tenido su caída. Antes de que pudiese estar en la presencia de los Maestros tuvo que sufrir las pruebas más severas por las que jamás haya tenido que pasar un neófito, para purgar las muchas acciones cuestionables en las que tomó parte debido a un celo excesivo, acarreando la desgracia sobre la ciencia sagrada y sus Adeptos. El sufrimiento mental y físico fue demasiado para su débil constitución, que lo ha dejado completamente postrado, pero se recobrará con el tiempo. Esto debería de servir de advertencia para todos ustedes que han creído “de manera no muy sabia aunque muy conveniente”.

Para abrir las puertas del misterio, no solamente deben llevar una vida de la más estricta probidad, sino también aprender a discriminar lo verdadero de lo falso. Ustedes hablan mucho acerca del Karma pero apenas han llegado a darse cuenta del verdadero significado de esa doctrina. Ha llegado el tiempo en que deben poner los cimientos de esa estricta conducta (en el individuo al igual que en el cuerpo colectivo) la cual, los resguardará en contra del engaño consciente e inconsciente. »
(Cartas de los Maestros de la Sabiduría, Primera Serie. C29, p72)


OBRAS

Damodar no escribió ningún libro, pero en cambio si una gran cantidad de artículos en diferentes revistas, especialmente en The Theosophist y una gran cantidad de cartas. Todo eso fue compilado y publicado por Sven Eek en su obra Damodar and the Pioneers of the Theosophical Movement (The Theosophical Publishing House, Adyar, 1965). Entre sus escritos más notables deben mencionarse: Cartas a William Q. Judge (p25-77). Las Castas en la India (p139-144), La Contemplación (p388-400).

5 comentarios:

  1. En gran parte me recuerda mucho a la ''falsa'' historia de Lobsang Rampa; él también era un discípulo pero del lama Mingyar Dondup y su historia de vida es bastante parecida a la de Damodar. Yo me pregunto: hoy en día hay maestros así junto con sus discípulo? Estaré grande ( tengo 25 años) para ser la discípula de alguien ( que no sea un chanta)?
    Lamentablemente he vuelto a la tintorería (se acabaron mis vacaciones) y te cuento que había abandonado un poco el blog ya que no respondías a mis comentarios (como verás no tengo pazciencia) pero hoy ví que sí y te agradezco mucho por eso así que por ahora me conformo con estudiar por medio de esta página porque de todas las que he visto ésta es la mejor, bueno no me extiendo más.
    Hasta luego!

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    1. Usualmente, aquellos que escriben falsas historias, se basan en verdaderas historias para hacerlo. Así, por ejemplo, Lobsang Rampa, no fue un monje budista, sino un escritor inglés que se basó en la enseñanza budista y teosófica para escribir sus libros. Es por eso que aunque su narración es ficticia, encuentras verdades esotéricas en su obra. El problema es que también hay errores haciendo que sus lectores ya no sepan que es verdad y que no.

      Ya respondí a todas tus preguntas Johanna. Una disculpa por haberme tardado. Tuve que atender un asunto importante y durante ese tiempo no entré al blog (la paciencia es justamente el principal requisito para volverte discípula de un Maestro).

      No hay edad para volverse discípulo, pero piensa si realmente es lo que quieres, porque ya es entrar en un camino de PODER, y comprenderás que el Poder no se le puede dar a cualquiera. Entonces, se le hacen pasar pruebas al discípulo en aprobación antes de aceptarlo seriamente, y si el discípulo fracasa (lo que sucede en el 95% de los casos) suele desviarse del sendero, haciendo que su ansia por ser discípulo sea perjudicial.

      El otro detalle es que los verdaderos Maestros no se hacen visibles. Ahí vez tanto pobre ingenuo que va a la India, que va al Tíbet en “buscar de su Maestro”, y lo único que encuentran son charlatanes que se aprovechan de ellos.

      Ahora bien, no se necesita ser un “discípulo oficial” para tener el apoyo de un Maestro, e incluso hasta pienso que es mejor, porque tienes las ventajas sin los inconvenientes, tienes la ayuda invisible del Maestro, sin las duras pruebas que afrontar. Y para ello lo que te recomiendo es que sigas instruyéndote como lo estás haciendo. También:

      - Busca cada día ser una mejor persona,
      - Esfuérzate por que tus pensamientos, palabras, emociones y actos sean buenos,
      - Si puedes haz meditación,
      - Purifica tu cuerpo, alimentándote sanamente, evitando los vicios, ayunando.

      En otras palabras, ¡se una discípula tu misma! Sin necesidad de un instructor que te esté diciendo que hacer. Y entonces el Maestro vendrá hacia ti, sin necesidad de irlo a buscar.

      Gracias por el cumplido, esa es la intensión.


      Un gran saludo.
      Cid

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  2. tienes razon cid no hay necesidad de tener una maestro, no recuerden al maestro recuerda su enseñanza gracias cid por compartir estas historias además nos das un razon mas para desarrollar nuestra espiritualidad y ética antes de obtener poderes tontamente sin ningún tipo de conciencia gracias cid y tienes razón no hallaras la mestria fuera de tu propia mente

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    1. Me alegra mucho que lo hayas comprendido.

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  3. No debemos olvidar lo que nos dicen nuestro Amados Maestros Ascendidos, que en la tentación esta la virtud, esto también nos adelantara un poco en el Sendero

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