LOS FENÓMENOS PRODUCIDOS
Alfred Sinnett invitó a Blavatsky y a Olcott pasar unos días en la casa de verano que él tenía en Simla.
Para convencer a Sinnett y a su amigo el señor Allan Hume (quien vivía en Simla) que laboraran para la causa teosófica, Blavatsky efectuó varios fenómenos muy sorprendentes, con la ayuda de los maestros Kuthumi y Morya quienes la asistieron aunque ellos se encontraban físicamente muy lejos.
El 3 de octubre de 1880 mientras que hacían un picnic, Blavatsky materializó:
1) Una taza de té con su plato, iguales a los de una vajilla antigua que los Sinnett habían traído de Inglaterra.
2) Un diploma de la Sociedad Teosófica a nombre de una de las personas que estuvo en el picnic y que prometió que se haría miembro de la Sociedad Teosófica si le materializaba ese diploma en ese instante.
3) Y agua para tomar (que ya se les había acabado la que tenían).
Estos fenómenos los detallo en este otro capítulo: link.
Y en la noche cuando regresaron, Blavatsky materializó un antiguo broche que la señora hume había perdido link.
EL ATAQUE DE LA PRENSA
Al día siguiente el coronel Olcott escribió un artículo titulado "Un Día con Madame Blavatsky" en el que describió los fenómenos producidos durante el picnic, y se lo envió a Damodar quien estaba en Bombay a cargo de la sede de la Sociedad teosófica durante la ausencia de sus fundadores, para que lo reprodujera y distribuyera entre los miembros locales link.
Desafortunadamente, el periódico Times of India consiguió una copia y la publicó, junto con comentarios ofensivos hacia Blavatsky.
Damodar escribió una protesta que ese periódico se negó a publicar.
Sinnett, quien era el editor del periódico Pioneer publicó el 7 de octubre un artículo relatando el fenómeno producido en la noche link.
Y también le escribió a Kuthumi una carta diciéndole que aunque él consideraba que los fenómenos habían sido auténticos, no se habían tomado todas las precauciones necesarias para que los escépticos no pudieran dudar, y por eso le propuso de hacer un nuevo fenómeno que fuera incuestionable.
El maestro le contestó por el 15 de octubre que el mundo todavía no estaba preparado para eso y que si Blavatsky producía el fenómeno que Sinnett había propuesto, entonces la gente la atacaría todavía más de lo que ya lo estaban haciendo link.
Pero como a Kuthumi le interesaba que Sinnett laborara por la causa teosófica, para complacerlo el 20 de octubre efectuó un fenómeno que convenciera completamente a Sinnett link.
Al propagarse más la noticia de los fenómenos efectuados, el periódico Bombay Gazette publicó el 19 de octubre un artículo desdeñoso contra Blavatsky link.
Pero ese periódico si estuvo dispuesto a publicar el 29 de octubre la respuesta que Blavatsky les envió link.
BLAVATSKY CAE EN CRISIS
El asunto se volvió noticia nacional en la India, mucha de la gente estando escéptica y despectiva hacia Blavatsky.
Para empeorar el asunto, el coronel Olcott había puesto en su artículo los nombres de varias de las personas que estuvieron en el picnic y que estaban muy disgustadas por encontrarse involucradas dentro de esta querela.
Y todo esto provocó que Blavatsky se pusiera frenética y envió una llamada de auxilio al maestro Kuthumi.
Ella y el coronel estaban en Amritsar en ese momento, ya que habían decidido hacer una gira por el norte de la India, antes de regresar al Cuartel General en Bombay.
KUTHUMI AUXILIA A BLAVATSKY
En ese momento Kuthumi se encontraba físicamente de camino a través de Ladakh, de regreso de una visita a su jefe Serapis para consultarle sobre la solicitud que Sinnett y Hume habían hecho de fundar una organización independiente a la Sociedad Teosófica.
Al oír el desesperado grito de auxilio de Blavatsky, decidió cambiar de ruta e ir a verla personalmente.
En una carta que le escribió a Sinnett y que éste recibió el 5 de noviembre, le dijo:
« Me impactó profundamente el otro día mientras descendía por los desfiladeros de Kouenlun (ustedes los llaman Karakorum) y vi caer una avalancha. Había ido personalmente a ver a nuestro jefe [Serapis] para presentarle la importante oferta del Sr. Hume, y estaba cruzando a Lhadak de regreso a casa.
No puedo decir qué otras especulaciones podrían haber surgido, pero justo cuando aprovechaba el terrible silencio que suele seguir a tales cataclismos, para obtener una visión más clara de la situación actual y la disposición de los "místicos" en Simla [Sinnett y Hume], volví bruscamente en mí.
Una voz familiar, tan estridente como la atribuida al pavo real de Saraswati* (que, si hemos de creer a la tradición, ahuyentó al rey de los nagas), gritó a través de las corrientes:
[Era Blavatsky quien a través de su pensamiento me dijo]
- "¡Olcott ha vuelto a despertar al mismísimo diablo!… ¡Los ingleses se están volviendo locos… Kuthumi, ven rápido y ayúdame!"
En su excitación, olvidó que hablaba inglés. Debo decir que los telegramas [telepáticos] de la "Vieja Dama" [Blavatsky] impactan como piedras lanzadas por una catapulta.
¿Qué podía hacer sino ir? Porque discutir a distancia con alguien sumido en la desesperación y en un estado de caos era inútil. Así que decidí salir de mi aislamiento de muchos años y pasar un tiempo con ella para consolarla lo mejor que pudiera. »
(Carta Mahatma 4, p.12)
Notas
1. Saraswati es la diosa hindú del conocimiento, la música, las artes, el habla y la sabiduría.
2. Varios años después en 1887, el erudito de sanscrito Charles Johnston tuvo una conversación con Blavatsky donde mencionó este pasaje y le comentó que:
- "Recuerdo que el maestro dijo que tú gritaste en el espacio con una voz como la del pavo real de Saraswati. Difícilmente es la clase de cosas que tú dirías de ti misma.”
A lo que Blavatsky respondió en tono de broma:
- "Por supuesto que no. Sé que soy un ruiseñor."
Pero este es un detalle que me demuestra que Blavatsky no falsificó las cartas de los maestros porque ella era muy orgullosa y no hubiera permitido que la ridiculizaran afirmando que ella pidió auxilio con una voz tan estridente que parecía el grito de un pavo.
3. En esa carta Kuthumi también le reclamó a Sinnett de haber tardado en informar al publico los fenómenos que él presenció:
« ¿Se le ha ocurrido que las dos publicaciones [hostiles] de Bombay, si no fueron influenciadas, al menos no fueron impedidas por quienes sí pudieron haberlo hecho, porque vieron la necesidad de tanta agitación para lograr el doble resultado de crear una distracción necesaria tras la explosión del broche y, quizás, de poner a prueba su interés personal en el ocultismo y la teosofía?
No afirmo que así fuera; simplemente pregunto si alguna vez se le pasó por la cabeza esa posibilidad.
Ya le he hecho saber que si los detalles de la carta robada se hubieran publicado en el Pioneer —un lugar mucho más apropiado, donde se habrían manejado mejor— ese documento no habría valido la pena para nadie para robarlo para el periódico Times of India, y por lo tanto, no habrían aparecido nombres. »
(CM 4, p.13-14)
BLAVATSKY QUEDÓ MUY AFECTADA
A Blavatsky le dañó mucho los ataques que ella recibió, y por mediados de noviembre ella le escribió a Sinnett:
« Estimado jefe,
Me temo que me he embarcado en una tarea que me supera, pero si aún no me doy por vencida, estoy decidido a luchar hasta el final y no dar ninguna oportunidad a mis enemigos para molestarme. Por eso les rogué que publicaran unas palabras en respuesta a una insinuación estúpida y vil (y mucho mejor si pudieran ser tres o cuatro líneas en la primera página del Pioneer).
En el Bombay Gazette del 6 de noviembre se afirma que:
« Un corresponsal del periódico The Englishman arroja nueva luz sobre el ocultismo en Simla. Dice: "En toda la correspondencia sobre la Sociedad Teosófica, no creo que se haya mencionado aún que la Sra. Blavatsky es corresponsal de un periódico ruso. Una serie de cartas han aparecido en el periódico anti-inglés Moscow Gazette ... supuestamente escritas desde la India por una mujer miembro de la Sociedad Teosófica que firma como Ruddha-Bai. Las cartas llevan el encabezado 'Desde las cuevas y los valles boscosos de la India'. La autora no podría haber sido otra que la Sra. Blavatsky. Las historias encantadas sobre la serpiente tigre de la India narradas en esas cartas son completamente teosóficas y están impregnadas de ocultismo."»
A esto respondí unas líneas señalando que la única luz que este hecho (el de ser corresponsal de un periódico ruso, por muy anti-inglés que fuera) podía arrojar sobre el fenómeno de Simla era la posibilidad de alguna nueva alucinación por parte del Gobierno de la India, quizás la sospecha de que los espías políticos rusos secretos eran mis cómplices.
Yo nunca oculté mi condición de corresponsal de periódicos rusos, ninguno de los cuales fue jamás otra cosa que anti-inglés (¡ojalá encontrara uno que no lo fuera!), ni tampoco oculté que escribía bajo el seudónimo de Radha Bai.
Y que tan poco secreto era que en mi última carta a los periódicos rusos desde Simla obtuve la información necesaria de algunos de los propios funcionarios, etc. (Ya sabes lo de Ramchundra).
Esto fue lo que le envié rogándole fervientemente que lo imprimiera, pues estaba ansioso por romperle la cabeza al menos a uno de mis enemigos idiotas.
A esto Kuthumi comentó que sería mucho mejor si le dejara escribir unas palabras como comentario editorial sobre el párrafo tonto (citado arriba).
Dije: "no".
Sabía que no le gustaba que le pidiera a usted que escribiera, además mi escrito sería mejor y más apropiado. Así que le envié esto. Pero parece que [Kuthumi] necesita salirse con la suya. Porque ¿cómo podría perderse mi carta de otra manera?
Fue el Mahatma Kuthumi quien jugó alguna de sus artimañas solo porque él es sabio, fuerte y sano, y yo tonta, débil y enferma. No lo considero amistoso de su parte. Si soy tan inútil y tonta, ¿por qué no me aniquilan?
El doctor (Laurie) no me permitirá empezar mañana, sin embargo me aconseja que cambie de lugar. Enfermedad nerviosa fuerte, fiebre, etc., dice. ¡Oh, ya estoy harta de este viejo cadáver [que es mi cuerpo todo enfermo]!
Con cariño para ambos [el Sr. y la Sra. Sinnett].
Suya cuando sea.
H. P. Blavatsky. »
(Cartas de Blavatsky a Sinnett, nº 5)
El maestro Kuthumi precipitó en esa carta el siguiente mensaje para Sinnett:
« El espíritu es fuerte, pero la carne es débil; tan débil a veces que incluso vence al espíritu fuerte "que conoce toda la verdad".
Y ahora, casi liberándose de su control, este pobre cuerpo [o sea Blavatsky] delira. Dado que ni siquiera yo estoy libre de sospecha a sus ojos, difícilmente puede ser demasiado indulgente o tomar demasiadas precauciones hasta que pase esta peligrosa crisis nerviosa. Fue provocada por una serie de insultos inmerecidos (que, por supuesto, hombres como usted y el coronel Olcott ni siquiera habrían notado, pero que no obstante la torturaron) y solo puede curarse con descanso y paz mental.
Si alguna vez ha de aprender alguna lección sobre la dualidad del hombre y la posibilidad, a través de la ciencia oculta, de despertar de su estado latente a una existencia independiente, el yo invisible pero real que soy, aproveche esta oportunidad. Observe y aprenda. Son casos como este los que desconciertan al biólogo y al fisiólogo. Pero tan pronto como uno aprende esta dualidad, todo se vuelve tan claro como el agua.
Lamento decir que ahora solo puedo actuar a través de ella en ocasiones muy raras y con las mayores precauciones. La carta del Sr. Hume, llena de sospechas e insultos benevolentes, resultó ser "una gota de más".
Su fiebre del Punjab, una vez superados los síntomas de la fiebre tifoidea, no es peor que la que muchos europeos han padecido; si bien ahora puedo decirle que la crisis ha terminado, su cordura y su vida estuvieron en peligro la noche del sábado (20 de noviembre).
En cuanto a mí, siempre debe creerme su verdadero y sincero amigo.
KOOT HOOMI LAL SINGH. »
(Ibid)
BLAVATSKY CAYÓ ENFERMA
El coronel Olcott estuvo con Blavatsky cuando ella cayó gravemente enferma por todo lo que le había sucedido, y al respecto él narró lo siguiente:
« Dos días después, dejando a H.P.B. en Lahore, fui a dar una conferencia en Multan ... Cuando regresé a Lahore encontré a la pobre H.P.B. sufriendo una fiebre del Punjab, siendo cuidada por el fiel Babula. Ella estaba agitada, ardiendo, y se quejaba de sofocación. La velé toda la noche, pero no quiso permitirme que hiciese buscar un médico, asegurando que por la mañana estaría mejor.
Pero no fue así, al contrario; y llamado el mejor médico de la localidad, halló que el caso era grave, prescribiendo quinina y digital. Yo tenía que pronunciar esa noche una conferencia, y la di; después reanudé mi papel de enfermero, y los remedios procuraron a la enferma una noche de buen reposo.
Al otro día, la crisis ya había pasado y el médico la declaró fuera de peligro. Después de otra buena noche, dio evidentes pruebas de convalecencia
. . .
[Pero luego] tuvo una recaída y pasó mala noche, agitada, quejándose y con momentos de delirio. Al otro día por la mañana estaba mejor, y se consoló con nuevas compras. Esa noche tomamos el tren para Amballa, y desde allí para Cawnpore, donde sostuvimos largas discusiones metafísicas, y donde di dos conferencias; luego regresamos a Allahabad, a casa de nuestros buenos amigos los Sinnett. »
(Las Hojas de un Viejo Diario II, capítulo 17)
CONSTATACIÓN
Blavatsky tenía grandes cualidades pero también ella era muy sensible a las críticas y maledicencias que le decían, y eso le afectó mucho en su salud emocional y física.

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