LAS CARTAS QUE EL MAESTRO KUTHUMI LE ENVIÓ A CHARLES LEADBEATER






LEADBEATER QUIERE VOLVERSE DISCÍPULO DEL MAESTRO

Al igual que muchas otras personas que habían ingresado a la Sociedad Teosófica, Leadbeater anhelaba volverse un discípulo (“chela”) de los Mahatmas, quienes generalmente, por el intermediario de Blavatsky les respondían por cartas a los postulantes, advirtiéndoles de las dificultades y pruebas que tenían que pasar para ser aceptados.

En ese entonces Leadbeater estaba muy interesado en el espiritismo y había estado en contacto con varios médiums ingleses de aquella época.

Desconociendo las ilusiones y limitaciones del espiritismo, Leadbeater le escribió una primera carta al maestro Kuthumi pensando que el “espíritu” Ernesto (controlado por el médium William Eglinton) se la mandaría al Maestro como se lo había prometido durante una sesión espiritista.

Y aunque los “espíritus” no tienen esa capacidad de transmitir cartas, el Mahatma la percibió y le respondió:

« En la última primavera (el 3 de marzo de 1884) usted me dirigió una carta que confió a “Ernesto”. Aunque este mensaje no me llegó jamás, y era poco probable dada la naturaleza del intermediario [una entidad astral embaucadora], su contenido no se me ha escapado.

Sin responder en el momento mismo, le he transmitido una advertencia [de los peligros del espiritismo] por medio de Upasika [Blavatsky quien le había alertado meses atrás].

En su carta usted me decía que desde la lectura de Buddhismo Esotérico [libro escrito por Sinnett] y de Isis Desvelada [libro escrito por Blavatsky] su “único y gran deseo es el de ingresar como chela bajo mi dirección, a fin de adelantar en el conocimiento de la verdad”.

“El Sr. Sinnett” usted añade, “me da a entender que es casi imposible el llegar a chela sin ir a la India”. Usted esperaba emprender ese viaje años más tarde, aunque lazos de agradecimiento lo retenían en su nación [Inglaterra], etc.

Ahora contesto a lo que precede como también a sus otras preguntas:

(1) No es necesario pasar en la India los siete años de prueba. Un chela puede pasarlos en cualquier país.

(2) No depende de mi propia voluntad el aceptar a nadie como chela. Esta aceptación debe ser el resultado del mérito individual y de esfuerzos persistentes para alcanzar el fin. Fuerce a aquel de los Maestros que haya escogido; haga buenas obras en su nombre y por amor a la humanidad; sea puro y siga resueltamente el sendero de la justicia (tal como lo definen nuestras reglas); sea honrado y altruista; olvídese de usted mismo y trabaje por el bien de los demás y así habrá forzado a ese Maestro a aceptarlo.

He ahí lo necesario para los candidatos en los períodos en que su Sociedad progresa en paz. Pero es necesario aún algo más, cuando la Teosofía, la Causa de la Verdad, puesta entre la vida y la muerte, comparece ante el tribunal de la opinión pública, quien es de todos los tribunales, el más frívolamente cruel, el más alertado y el más injusto.

Es necesario también considerar el Karma colectivo de la casta [eclesiástica] de la que usted forma parte [Leadbeater era un cura anglicano]. Hecho innegable: la causa teosófica que tiene actualmente en el corazón está en este momento siendo expuesta a las tenebrosas intrigas, a la despreciable conspiración del clero y sus misioneros cristianos contra la Sociedad Teosófica. No retroceden ante nada para deshonrar a sus Fundadores [publicaron cartas falsas para hacer pasar a Blavatsky como una embustera].

¿Está pronto para expiar sus pecados?

En ese caso, vaya a pasar algunos meses a Adyar [en la India, donde se encontraba el cuartel general de la Sociedad Teosófica]. Una ausencia de algunos meses no romperá, ni debilitará siquiera “los lazos de agradecimiento” si su decisión es explicada a su pariente de modo plausible. Para abreviar los años probatorios hay que dedicar a la Teosofía ciertos sacrificios.

Empujada por manos hostiles hasta el mismo borde de un precipicio, la Sociedad tiene necesidad de todo hombre y de toda mujer, dedicados a la causa de la Verdad. Para recoger los frutos de las acciones meritorias, es necesario obrar noblemente y no limitarse a proclamar la necesidad. Como para el “verdadero hombre” de Carlyle*, la dificultad, la abnegación, el martirio y la muerte son las seducciones que arrastran hacia las horas de prueba al corazón del verdadero chela.

(* Me imagino que el maestro se refiere a la frase célebre del escritor inglés Thomas Carlyle: “El verdadero hombre siente su superioridad al reverenciar lo que realmente le supera. El corazón no abriga sentimiento más noble ni bendito.”)

Usted me pregunta:

-        “¿Qué reglas debería observar durante este estado de probación, y cuándo puedo esperar que empiece?”

Le contesto: su porvenir está en sus propias manos, como ya lo he indicado más arriba, y cada día puede tejer su trama. Si le exigiera que haga tal o cual cosa, en vez de limitarme a un simple consejo, sería responsable de todo efecto que viniera de sus actos y su mérito sería sólo secundario.

Reflexione, verá que esto es cierto. Por lo tanto, confíe su destino a la Justicia sin temer jamás que su respuesta no sea absolutamente verdadera. El estado de discípulo es a la vez educativo y probatorio, sólo de él depende que este estado termine en el Adeptado o en el fracaso.

Comprendiendo mal nuestro sistema, muchos discípulos esperan muy a menudo recibir órdenes, perdiendo así un tiempo precioso que deberían consagrar a esfuerzos personales.

Nuestra causa tiene necesidad de misioneros, de devotos, de agentes y hasta puede ser que de mártires. Pero ella no le puede imponer estos papeles a nadie. Así que elija. Tome en sus manos su propio destino y que pueda la memoria de nuestro Señor, el Tathâgata, ayudarlo a tomar la mejor decisión. [Se refiere a Buddha, no olviden que el Mahatma Kuthumi, aunque de origen hindú, pertenece a la tradición de los Adeptos trans-Himalayicos] »
(Cartas de los Maestros de Sabiduría, Primera Serie, carta No 7)







LEADBEATER RECIBE UN SEGUNDO MENSAJE DEL MAESTRO

Leadbeater vivía a 75 km de Londres. El 30 de octubre de 1884 había ido a Londres para despedirse de Blavatsky quien en dos días partía a la India para lidiar con la crisis provocada por los Misioneros y los Coulomb  que había estallado allá. 

Ella le informó que el Maestro le había respondido. Al día siguiente regresó a su hogar y encontró la carta. Muy emocionado y habiendo decidido hacer el viaje, pero no sabiendo cómo decírselo al Maestro, regresó a Londres para que Blavatsky se lo transmitiera.

Ella se encontraba en la casa de los Cooper-Oakley junto a la chimenea de la sala, cuando en la palma de su mano se materializó una nota del Maestro dirigida a Leadbeater.

« Súbitamente, adelantó su mano derecha hacia el fuego de una manera muy peculiar, dejando la palma de la mano hacia arriba. Miró allí con sorpresa, como me sorprendí yo, pues estaba parado muy cerca de ella, reclinado con un codo sobre la repisa, y varios más vimos nítidamente una especie de blanquizca forma de neblina en la palma de su mano y luego condensarse en un pliego de papel doblado, que ella me alcanzó al punto, diciéndome: “Ahí está la respuesta para Ud.” Por supuesto, todos los que estaban en la pieza se arremolinaron a mi alrededor, pero ella me envió afuera para que la leyera. »
(Leadbeater, Cómo la Teosofía vino a Mí, cap. 5, “Mi primer fenómeno”)



La nota decía:

« Ya que su intuición lo llevó en la dirección correcta y lo hizo comprender que era mi deseo que debe ir a Adyar inmediatamente, no diré nada más. Cuanto más pronto vaya a Adyar, mejor será. No pierda inútilmente ni un solo día. Embárquese el 5 [de noviembre], si es posible. Reúnase con Upasika [Blavatsky] en Alejandría; que todos ignoren su partida y pueda la bendición de nuestro Señor y mi pobre bendición preservarlo de todo mal en su nueva vida.

Saludos para usted mi nuevo chela [en probación].

K.H.
No muestre mi nota a nadie.  »
(Cartas de los Maestros de Sabiduría, Primera Serie, carta No 8)







LEADBEATER VIAJA A LA INDIA

Poco después Leadbeater se embarcó, alcanzando a Blavatsky en Egipto en donde ella junto con su comitiva lo estaba esperando, para viajar en el mismo barco a la India.

Llegaron primero a la isla de Ceylán (actualmente llamada Sri Lanka) el 17 de diciembre de 1884, para encontrarse con el coronel Olcott quien presidía la Sociedad Teosófica. Ahí en la ciudad de Colombo, Leadbeater, animado por Blavatsky, tomó públicamente los Tres Refugios del budismo.

El 21 de diciembre Leadbeater llegó a Adyar, que es un gran suburbio de la ciudad de Madrás (actualmente llamada Chennai).

A principios de 1885 acompañó a Olcott en su viaje a Birmania y el resto del año residió en Adyar.

En enero de 1886 viajó de nuevo con Olcott a Sri Lanka, acompañándolo en su gira de conferencias. El coronel regresó a Adyar en abril, y dejó a Leadbeater como su representante para que supervisara los asuntos budistas en la isla, haciendo viajes anuales a Adyar.








TERCER MENSAJE DEL MAHATMA KUTHUMI

La crisis provocada por los misioneros hizo que los dirigentes de Adyar expulsaran en marzo de 1885 a Blavatsky de la India quien se exilió en Europa.

Al inicio de su estancia en Ceylán, en 1886, Leadbeater no sabiendo como comunicarse con el maestro Kuthumi y éste último no habiéndole escrito ninguna nueva carta, decidió enviarle su carta a Blavatsky para que ella se la transmitiera al Maestro.

Después de varios meses, Leadbeater recibió una carta de ella fechada el 23 de junio de 1886, enviada desde Elberfeld, Alemania, en donde aparece superpuesto sobre la escritura de Blavatsky el siguiente mensaje:

« Tenga valor. Yo estoy contento con usted. Sea reservado. Tenga fe en sus mejores intuiciones. El hombrecito ha fracasado; él recogerá su recompensa. Mientras tanto, Silencio.
K.H.   »








OBSERVACIÓN

Los seguidores de Leadbeater han utilizado estos mensajes para afirmar que Leadbeater fue un discípulo del maestro Kuthumi, pero lo único que esos mensajes muestran es que Leadbeater fue un discípulo en PROBACIÓN y los acontecimientos que siguieron después demuestran que él falló en el intento.









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