Les pido una disculpa, pero por falta de tiempo no voy a

poder atender los comentarios hasta finales de marzo.

¿POR QUÉ ENVEJECEMOS?



Cuando el hombre sabe perfectamente alinearse con sus valores, cuando el ser sabe vibrar en la dirección de su alma, todas las energías fluyen perfectamente y con vitalidad. Por ejemplo, el cuerpo no debería parecer de degeneración, de envejecimiento. Debería siempre ser capaz de regenerarse. Lo que crea el envejecimiento, la degeneración de las celular es la falta de alineación de la raza con el alma. Es decir que una falta generada por un grupo original en el pasado, se vuelve una carencia hasta en la raza, sin importar que esta raza esté compuesta de cientos o de millones de personas.

Los humanos actualmente experimentan la vejez, no porque sea un ritmo biológico que haya sido impuesto por naturaleza o por la ley de los Maestros, sino porque desde hace mucho tiempo, demasiado tiempo, el humano no sabe alinearse y vivir en armonía con su alma. Como tal alteró en el libro de la naturaleza, su libro personal y así creó la capacidad de envejecer. Sin embargo el envejecimiento no es algo natural y cuando los científicos hagan investigaciones más profundas, se darán cuenta que es una anomalía.

En comparación con la naturaleza, un árbol que pierde sus hojas cuando llega el otoño, no es un árbol que envejece, es un árbol que se renueva. Se corta el antiguo ciclo, tira las hojas usadas que no le sirven más, recoge toda la savia, concentra su energía en sus raíces y de ahí, pasando el invierno, recomienza un nuevo ciclo. Cuando un árbol muere, no es por vejez, sino debido a que el ciclo de la naturaleza le impide ir más lejos, porque sino los árboles invadirían toda la tierra y generarían nuevas redes de energía que ya no nutrirían de vitalidad a los humanos, sino que al contrario le chuparían la vitalidad.

Fue así que en el pasado hubo una naturaleza gigantesca, con árboles gigantescos, pero al mismo tiempo que esta naturaleza se volvía gigantesca, el hombre se empobrecía porque toda la vitalidad en la tierra iba hacia los árboles, mientras que el hombre estaba desprovisto. Ahora bien, quien tiene que vivir en la tierra principalmente y con magnificencia es el ser humano, porque él es el rey de la naturaleza.

(La razón la explico en el reino humano debe dirigir la naturaleza).

Por lo tanto se reguló el ciclo de los árboles y se decidió que de acuerdo a su constitución, a su tipo de vibración, cada tipo de árbol tendría derecho sólo a X años de vida, porque más allá, se convertiría en un vampiro, lo contrario de lo que es actualmente.

Igual, cuando la flor se marchita no es porque se volvió vieja, sino porque su raíz determina que hay que recuperar la savia para crear una nueva generación. La raíz no muere, es simplemente su exteriorización representada por la flor la que desaparece, pero es una decisión de la raíz. Todo el poder de la flor está en la raíz. Lo que se exterioriza como pétalos, hojas, tallo, es simplemente lo que llamamos en la ciencia de los rayos, el rayo tres, su inteligencia activa, su capacidad de expresar lo que la raíz es en esencia, o sea lo que ese pequeño espíritu de la naturaleza que se manifiesta como una flor es capaz de ser. Lo que sucede en la naturaleza no es un fenómeno de envejecimiento es simplemente la ley que termina la expresión y crea una nueva generación.

(La ley de los ciclos dice que toda manifestación, desde un átomo, hasta el Universo entero son temporales, cuando su ciclo llega a su fin, la substancia que los compone es absorbida por su esencia, para posteriormente volverse a exteriorizar en una nueva manifestación más avanzada. Ver ¿cómo es la vida en el más allá?)

Este ciclo que es un ciclo biológico existe también en el hombre. Su cuerpo tiene la capacidad de regenerarse indefinidamente, pero cuando se considera su existencia desde el plano espiritual, se concluye fácilmente de que ese no es el propósito de la vida del alma en la tierra. Sin embargo la perpetuidad física en teoría es posible.

(En otra conferencia Pastor comentó que en tiempos muy pasados, los seres humanos no reencarnaban como ahora, renaciendo en un nuevo cuerpo, sino más bien parecido a los arboles. Mientras que el alma se regeneraba en Devachan, el cuerpo quedaba “dormido” y cuando el humano reencarnaba, retomaba el mismo cuerpo. Cuando la encuentre lo detallo.)

Biológicamente, el hombre no debería envejecer. La vejez es una discordancia que el hombre mantiene con su materia debido a los apegos, las neurosis, las iras, etc. Todo eso crea fricción entre sus diferentes envolturas sutiles que se distancian las unas de las otras. Por lo tanto, cuando se ve [con una clarividencia profunda a] un ser humano, parece que son varios, porque su cuerpo físico está ahí, su cuerpo astral está a tres metros, su cuerpo de vitalidad está un poco de lado, su mental está completamente despistado arriba a una altura de diez o quince metros (es ilustrativo) y el buddhico está todavía más lejos, más arriba. Entonces,

¿Cómo quieren que la conciencia que ustedes son, logre regenerar sus células, su cuerpo, su material, si sus cuerpos NO ESTÁN alineados?


Es como si estuvieran conduciendo un coche diseñado para ir todo derecho y alguien se le ocurriera hacer la carretera con curvas. El coche se va a estampar porque no está diseñado para girar, solo está previsto para ir derecho.

Lo mismo pasa con la vitalidad del alma. Ella está concebida para dirigirse en línea recta. El desentendimiento que entretiene el hombre con su material crea esos desvíos. Así que en el primer viraje, la energía enviada por el alma va a encallarse en el punto  que está torcido y en ese punto, en vez de fluir, la energía se va a acumular, la energía va generar una especie de gangrena vibratoria, un absceso energético más precisamente.

Los días transcurriendo, a pesar de ese atolladero, la energía va lograr pasar y seguir su camino, pero desafortunadamente el siguiente cuerpo también está desalineado, entonces habrá creación de un segundo absceso. Y así progresivamente a medida que la energía desciende en todos sus cuerpos, en todas sus zonas de vida, el hombre va a crear todos esos abscesos los unos después de los otros. Simplemente por no estar alineado. Estos abscesos van a generar con el tiempo enfermedades, deformidades y en los casos más extremos enajenación mental y locura. 


Así que para corregir esas desalineaciones de los diferentes cuerpos y transformarlas en línea recta, se debe volver a encontrar la voluntad de su alma. Y por ello no me refiero en la obstinación de la personalidad, sino más bien como durante un ejercicio de meditación, en donde uno realmente tiene que desear interiorizarse en uno mismo para que la meditación funcione. Igual aquí, aquel que no lo quiera, no podrá cambiar la línea curva en una línea recta.

Cuando la comprensión está ausente, sólo el tiempo y el sufrimiento, precisamente, permitirán corregir esa línea curva. Para aquel que ya está suficiente despierto, simplemente tiene que interiorizarse y hacer contacto con lo que se llama el principio del Padre en la santa trinidad y de dirigirse hacia el reino que está en él. El reino es la voluntad del Padre. Es la estructura, la estructura del mundo, la estructura del universo, como la estructura del hombre y es también la fuerza.

Pastor (maestro de sabiduría, 23-05-88)


NOTAS
  • Doy un método en cómo alinear tus diferentes cuerpos con el alma, lo que no significa que si lo hacen ya dejaran de envejecer, pero si les ayudará a disminuir esos abscesos. Desafortunadamente el envejecimiento ya está arraigado en las razas humanas y sospecho que todavía va a faltar un buen tiempo, antes de que las razas recuperen su capacidad de regenerarse. 
  • Hubiera sido interesante que Pastor también mencionara al reino animal. En este yo veo que los animales también envejecen, pero no tan abruptamente como los humanos. Puede que tal vez se deba a la estrecha relación que tienen con el reino humano y los hayamos influenciado vibratoriamente en ese aspecto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada