Les pido una disculpa, pero por falta de tiempo no voy a

poder atender los comentarios hasta finales de marzo.

LOS SIETE CONTINENTES ENSEÑADOS POR LA TEOSOFÍA



La enseñanza teosófica sostiene que la humanidad evoluciona en la Tierra a través de siete rondas, y en cada una de esas rondas la humanidad se desarrolla a través de siete grandes etapas evolutivas a las que denomina “las siete razas-raíces”. Y cada una de estas razas-raíces se va a desenvolver en un sistema continental específico al que los ocultistas llaman: “continentes”.

Por lo tanto, en un sentido más amplio la palabra “continente” se emplea en el esoterismo para denotar toda la tierra firme que hubo durante el periodo de existencia de una raza-raíz en particular, mientras que en un sentido más específico se refiere a la localidad central donde tiene lugar la evolución de una raza concreta.

(Por ejemplo, en la raza-raíz anterior [la atlante] los pueblos que más protagonismo tuvieron, se desarrollaron en una superficie de tierra que actualmente se encuentra sumergida y a la cual se le conoce en el esoterismo como “el Continente Atlántico” [en su sentido específico]. Pero también hubo muchos otros pueblos que habitaron las otras tierras que se encontraban en la superficie durante esa época y de las cuales todavía una gran porción se encuentran en la superficie en la actualidad. Y a todas esas tierras en su conjunto se les conoce en el esoterismo como “el Continente Atlántico” [en su sentido amplio].

Así es que como lo pueden constatar, eso puede generar mucha confusión y es por ello que para designar el segundo caso yo prefiero hablar de “el sistema continental de la Tierra durante la era de la Atlántida”.

Pero es importante que sepan de esta ambivalencia que existe en el esoterismo con la palabra “continente” para que luego no se vayan a embarullar la cabeza cuando lean textos esotéricos sobre este tema.)

Y la ley de ciclos señala que cuando se da el apogeo de una raza-raíz, comienza también el surgimiento de la siguiente raza-raíz, y ese momento se encuentra también marcado por una serie de cataclismos geológicos que involucran el hundimiento de antiguas masas de tierra y la elevación de otras nuevas.

Y es de esta manera que al igual como se superponen las razas-raíces unas con las otras, también partes de los continentes de una raza-raíz se van incorporando al sistema continental del siguiente grupo.


Sobre este tema Blavatsky escribió:

« En la enseñanza esotérica oriental se dice que van a existir en total siete “continentes” en esta cuarta ronda. Cuatro de ellos ya han tenido su periodo de existencia, el quinto aún existe, y otros dos aparecerán en el futuro.

Y sus nombres en sanscrito son:

-      Jambu,
-      Plaksha,
-      Salmali,
-      Kusa,
-      Krauncha,
-      Saka, y
-      Pushkara.

(  O sea que la tercera raza-raíz la cual se le conoce como “la civilización lemuriana” se desarrollo en el tercer sistema continental, el cual en la enseñanza esotérica oriental se le conoce como: Salmali.
  Y la cuarta raza-raíz la cual se le conoce como “la civilización atlante” se desarrollo en el cuarto sistema continental, el cual en la enseñanza esotérica oriental se le conoce como: Kusa.
  Y la quinta raza-raíz que es la civilización actual se está desarrollando en el quinto sistema continental, el cual en la enseñanza esotérica oriental se le conoce como: Krauncha. Etc.)

Pero hay que precisar que cada uno de estos “continentes” NO es un continente en el sentido moderno de la palabra, sino que se refiere a los nombres geográficos que se le han dado:

1)   A las tierras firmes que cubren la faz de todo el planeta durante el periodo de una raza-raíz en general.
2)   A lo que permanece en la superficie de estas tierras después de un “pralaya racial” (el cual es un cataclismo que ocurre entre dos razas-raíces) como Jambu por ejemplo.
3)   Y a aquellas localidades que luego de cataclismos futuros, formarán parte en la constitución de las nuevas estructuras continentales.

Y es así que las estructuras continentales del futuro (Saka y Pushkara) serán muy diferentes del sistema continental actual, pero tendrán incorporadas en sus tierras porciones de América, de África y de Asia Central (siendo una de ellas la región del desierto de Gobi). »
(Doctrina Secreta II, p. 404)





ELEVACIÓN Y SUMERGIMIENTO DE LAS MASAS CONTINENTALES


En todas partes y a lo largo de las épocas, las masas continentales se están hundiendo o se están elevando, provocando con ello que haya una alternancia constante de tierra y agua en la superficie del planeta. Y aunque usualmente el proceso se da de forma muy lenta, a veces sucede con una rapidez catastrófica.

Y sobre esto Blavatsky dice que:

« El concepto de que estas civilizaciones (o razas-raíces) son cíclicamente destruidas por el fuego (volcanes y terremotos) y el agua (inundaciones y diluvios) alternándose y renovándose, es una doctrina tan antigua como el ser humano (...) Y de hecho la superficie del globo ya ha sido transformada dos veces por el fuego y dos veces por el agua desde que el hombre apareció en ella. Pero esto no se da por maldad sino porque la Tierra necesita reposo y renovación, nuevas fuerzas y un cambio en su suelo, y también lo hace el agua. Y de esta forma tiene lugar una redistribución periódica de tierra y agua, cambio de clima, etc. Y todos estos son provocados por revoluciones geológicas, concluyendo con un cambio final en el eje del planeta. »
(DS II, p. 725-726)

« Nuestro planeta está sujeto a siete cambios periódicos completos que van en paralelo con las siete razas-raíces. La Doctrina Secreta enseña que durante esta ronda deben de haber siete pralayas intermediarios [periodos de reposo]. Tres de ellos ya han sido ocasionados por el cambio en la inclinación del eje planetario. Y esto es una ley que actúa en el tiempo apropiado y no de manera ciega como la ciencia podría pensarlo, sino en estricto acorde y armonía con la ley kármica y la ley de los ciclos. 
. . .
Y de esta forma desde que apareció en esta Tierra la humanidad de Vaivasvata Manu (es decir desde el comienzo de la primera raza-raíz) ya han habido cuatro de aquellas perturbaciones axiales y cuando los viejos continentes (con excepción del primero) fueron tragados por los océanos, aparecieron otras tierras y se levantaron altas cadenas montañosas donde nunca antes habían existido y la cara del globo se transformó en cada ocasión completamente.

La supervivencia de las naciones y razas más resistentes estaba asegurada mediante la ayuda oportuna, mientras que las más débiles fueron barridas de la Tierra. Pero hay que precisar que tales elevaciones y hundimientos no suceden de un momento a otro (como la gente pudiera pensarlo) sino que requiere de varios miles de años antes de que el nuevo sistema continental se ponga en orden. »
(DS II, p. 329-330)





EVOLUCIÓN DE LOS SISTEMAS CONTINENTALES


Hablando en términos generales, los continentes se han ido formando del norte hacia el sur (DS 2:777). Y por lo tanto al comienzo de la vida humana en la cuarta ronda (Paleozoico medio) todo el planeta estaba cubierto de agua y la única tierra firme se encontraba en el polo norte, la cual formaba la “cabeza” de la masa continental que iría apareciendo progresivamente en la superficie a lo largo de los milenios.

Luego durante la segunda raza-raíz emergió más tierra de las aguas, las cuales se unieron al primer continente, y a lo largo de la tercera raza-raíz la “cintura” y el “ombligo” de la superficie terrestre aparecieron sobre el océano, haciendo referencia a los Himalayas los cuales (ya sea si estaban bajo o sobre el nivel del mar) se afirmaba que circundaban al globo (DS 2:400-1).

Y es interesante constatar que algunos científicos por medio de sus investigaciones llegaron a una conclusión similar:

« Debemos considerar que en el comienzo de la historia de la Tierra los continentes se formaron del norte al sur, y ese ha sido al menos la historia de los continentes americano, europeo, asiático y africano. Y así tendríamos que al norte del ecuador (hasta donde se sabe) los animales migraron lentamente hacia el sur, manteniendo el ritmo con el crecimiento y la extensión austral de las grandes masas de tierra que aparecieron sobre el mar en las eras paleozoicas. »
(A.S. Packard, Zoölogy, New York, segunda edición, 1880, p. 665).

El sumergimiento y elevación de los continentes (así como la destrucción de sus razas) son causados por catástrofes de fuego y agua alternativamente (DS 2:776, pie de página). Ambos elementos siempre trabajan juntos aunque alternativamente uno de ellos predomina, y los otros elementos también cumplen un rol en el proceso. Y es por ello que la primera, tercera, quinta y séptima razas-raíces se pueden denominar como “razas marítimas”, mientras que la segunda, cuarta y sexta razas-raíces son más bien “razas térreas” (FEP 352-3).

Esto debido a que durante la primera, tercera, quinta y séptima razas-raíces hay más agua que tierra en la superficie del globo, mientras que en el periodo de la segunda, cuarta y sexta razas-raíces hay más tierra que agua.

La tercera raza-raíz (la lemuriana) pereció por acción del fuego (principalmente debido a terremotos subterráneos y volcanes) y después de esa catástrofe siguió un hundimiento.

En cambio en tiempos de los atlantes (la cuarta raza-raíz) hubo más tierra que agua, pero la naturaleza buscó un reajuste y su sistema continental sucumbió principalmente por inundaciones, pero también por sismos y erupciones volcánicas.

Hoy en día nos encontramos cerca del desarrollo medio de la quinta raza-raíz y hay en la superficie del planeta dos veces más agua que tierra. Y cuando nuestra raza-raíz se acerque a su fin, catástrofes sísmicas y volcánicas provocarán la sumersión de gran parte de nuestro actual sistema continental y también surgirá la aparición de nuevas tierras para albergar a la sexta raza-raíz.





PRIMER SISTEMA CONTINENTAL

LA TIERRA SAGRADA ETERNA


La primera gran masa terrestre (la cual es conocida en la enseñanza teosófica como “La Tierra Sagrada Imperecedera”) es el más misterioso de los continentes y se dice que este se encuentra localizado en la región del polo norte.

Y sobre este tema Blavatsky dice que:

« Se ha afirmado que esta “Tierra Secreta” nunca compartió el destino de los otros continentes, porque es la única cuyo destino es perdurar desde el comienzo hasta el final del Manvantara [periodo de actividad] a través de cada ronda. Ella es la cuna del primer ser humano y será también la morada del último mortal divino elegido como Sishta para la futura semilla de la humanidad.

Se puede decir muy poco sobre esta tierra sagrada y misteriosa, excepto quizás (y de acuerdo a una expresión poética escrita en un libro sagrado y oculto de los Maestros) que “la estrella polar tiene su ojo vigilante sobre ella, desde el alba hasta el crepúsculo de un día del Gran Aliento” (el cual es llamado en India “un Día de Brahma” y corresponde a siete rondas o sea a 4’320’000’000 de años terrestres). »
(DS II, p. 6)

Y la aseveración de que el primer continente nunca se hunde o perece se repite muchas veces en la Doctrina Secreta, por ejemplo:

« La Teosofía sostiene que la tierra (o isla) que corona el Polo Norte como una “boina” es la única que se mantiene durante todo el Manvantara [periodo de actividad] de nuestra cuarta ronda. Todos los demás continentes y tierras emergerán del fondo del mar y se sumergirán varias veces en forma alternada, pero esta tierra nunca cambiará. »
(DS II, p. 400, nota al pie y ver también p. 330, 372, 400, 408 y 606)

El primer continente rodeaba e incluía al polo norte y se extendía como los pétalos del loto hacia el sur en siete zonas diferentes (FSO 287, SOP 260). Estas zonas incluían la isla de Groenlandia, la isla de Spitsbergen, Noruega y Siberia oriental y occidental (DS 2:327, 775) junto con otras áreas terrestres antiguas en el lejano norte que desde entonces se han sumergido (DS 2:360).


La localidad central del primer continente estaba justo en el polo norte y Blavatsky lo describe de la siguiente manera:

« Si, entonces, la enseñanza es correctamente comprendida, el primer continente que existió cubría el Polo Norte como una corteza no fragmentada y permanece así hasta hoy, más allá de ese mar interior que parecía un espejismo inalcanzable para los pocos viajeros árticos que lo divisaron. »
(DS II, p. 401)

Hay que remarcar que Gottfried de Purucker en su libro “Estudios de Filosofía Oculta” nos dice de prestar mucha atención a la frase “si, entonces, la enseñanza es correctamente comprendida” y puntualiza que a la autora sus maestros no le permitieron decir todo lo que ella sabía (SOP 555).

Y Blavatsky hace varias otras referencias a la idea que prevalecía en su tiempo de que la región polar podría estar libre de hielo y también contener tierra:

« Incluso en nuestros días, la ciencia sospecha que en la zona situada más allá de los mares polares (precisamente en el Círculo Polar Ártico) existe un mar que nunca se congela y un continente sempiterno. »
(DS II, p. 12)

« Todos los viajeros árticos sospechan de un continente o “isla seca” más allá de la línea de hielo eterno. »
(DS II, p. 399)

« La expresión “desde el cuello de la Madre Tierra hacia el sur” significa: desde el mar del interior que ahora se encuentra más allá de la barrera de hielo infranqueable. »
(DS II, p. 401, nota al pie)

Y desde que se escribieron estos pasajes, han llegado muchos exploradores al polo norte, pero aún no se ha descubierto tierra firme, sino solamente un mar cubierto de hielo.

Gottfried de Purucker afirmó que los descubrimientos del comandante Robert Peary y del almirante Richard Byrd que hablaban de un mar polar de cerca de 3'048 metros de profundidad requerirían confirmación posterior (SOP 555).  Y existe la controversia de si el polo norte exacto fue alcanzado a pie en 1909 por el explorador Peary y por avión en 1926 por el explorador Byrd, pero no hay dudas de que los exploradores posteriores sí lo hicieron.

Blavatsky afirma que todo el planeta es convulsionado periódicamente y desde la aparición de la primera raza-raíz ha sido transformado cuatro veces. Y aún así, a pesar que la cara completa de la Tierra se trastornó, la conformación de los polos ártico y antártico se ha alterado muy poco.

Las tierras polares se unen y rompen unas con otras formando islas y penínsulas, y permanecen en gran medida iguales. Y es por ello que el norte de Asia se llama “tierra eterna” o “perpetua” y la Antártica se llama “la siempre viva” o “la oculta”, mientras que el Mediterráneo, el Atlántico, el Pacífico y otras regiones desaparecen en el mar y reaparecen alternadamente. (DS 2:776)

Por lo tanto, este pasaje implica que también partes de las tierras polares emergen y se hunden, y el texto oculto que menciona Blavatsky relata de “tres tierras polares que han cambiado de forma varias veces en cada nuevo cataclismo o desaparición de un continente para dar espacio a otro” (DS 2:776).

Por consiguiente se podría señalar que la parte central del primer continente está actualmente y temporalmente sumergida, y la cual (y si la enseñanza se entiende correctamente como lo precisa Blavatsky) cubría el polo norte como casquete.

Y esto también lo sugiere G. de Purucker:

« Aunque al comienzo fuera un sistema continuo o masivo, el continente del norte cambia a través de las eras, pero nunca desparece completamente. Está sujeto a continuas variaciones seculares en su topografía debido a los hundimientos y levantamientos de ciertas porciones. El centro geográfico real en el polo puede estar sobre o debajo del agua, pero el sistema circundante de islas (grandes o pequeñas), penínsulas, etc., todo ese conjunto permanecerá a pesar de todos los cambios menores, desde el comienzo de la ronda manvantárica hasta su final. Y es que nunca se encuentra una tumba geológica completa en las profundidades abismales del suelo oceánico. »
(Studies in Occult Philosophy, p. 557)

Por lo tanto es posible que más allá de plantear aquí la solución definitiva del misterio, Purucker en realidad estaba descorriendo el velo, ya que al fin y al cabo se sabe que todos los grandes continentes tienen núcleos muy antiguos o plataformas que han permanecido estables y amplias por encima del agua por periodos muy largos.

Estas porciones sobrevivientes se incorporan al sistema continental de cada raza-raíz sucesiva, y dadas las muchas referencias a la naturaleza imperecedera, sagrada y eterna del primer continente: por una parte parecería cierto que partes de masa polar se hunden bajo el agua, y por otra parte que la “tierra central” podría también referirse a algo muy diferente.

Para esclarecer este misterio, algunos escritores teosóficos han sugerido que el primer continente era no físico sino más bien astral.

(Boris De Zirkoff [editor], The Secret Doctrine II, TPH, 1979, p. 799.  Y Adam Warcup, Cyclic Evolution, TPH, 1986, p. 111-112.)

Un escritor ha discutido que Groenlandia era el primer continente, e invoca la idea rebuscada de que pudo una vez haberse situado justo en el polo norte, hasta que un desplazamiento hipotético de la corteza terrestre lo trasladó a su localización actual.

(Jean Overton Fuller, Blavatsky and Her Teachers, East-West Publications, 1988, p. 204-205.  Y para una refutación de la teoría del desplazamiento de la corteza, vean el capítulo: “Poleshifts” [cambio de polos] parte 2, sección 3.)

Y los neo-teósofos de la tradición Besant-Leadbeater aducen que el primer continente no estaba situado en el polo norte geográfico, sino en el polo espiritual de la Tierra, que actualmente se sitúa en el desierto de Gobi.

(A.E. Powell, The Solar System, TPH, 1930, p. 189-190.)

Otra solución mucho más radical al misterio se puede encontrar en un artículo notable y largamente olvidado, el cual muy probablemente fue escrito por  Blavatsky y publicado en la revista “The Theosophist” en julio de 1844 (págs. 251-254).

El artículo es un repaso (en realidad una especie de sumario) de un libro titulado “The Hollow Globe” el cual propone que la tierra es hueca (hablando relativamente) y que la superficie interior de su cobertura sólida externa es habitable, tal y como la superficie exterior en la que vivimos.

En esta interpretación, el “primer continente” se refiere a dos aspectos diferentes:

-      a la tierra polar en la superficie externa de la Tierra,
-      y a la tierra sagrada central o “círculo interno" al interior del planeta, la cual continuará existiendo hasta que el globo sea destruido.

Y de forma similar, los términos como “la tierra bendecida por la luz eterna del verano” y “la Tierra del Sol Eterno” (DS 2:11-12 y TG 186) podrían referirse a la región polar en un tiempo cuando el eje planetario estaba más o menos derecho (y por ende había una “primavera eterna”) o a la parte central interna en caso de que la Tierra interior posea luz propia o contenga un sol central.





SEGUNDO SISTEMA CONTINENTAL

HIPERBÓREA

El segundo sistema continental (llamado hiperbóreo) comprendía las regiones alrededor del polo norte en el círculo ártico, incluyendo a la isla de Groenlandia, a la isla de Spitsbergen, a Escandinavia y al norte de Asia. (DS 2:7, 11-12, 401 y 775. TG 147)


Durante la segunda raza-raíz emergió más tierra a la superficie formando una especie de continuación desde el “cuello de la cabeza del planeta hacia los hombros y brazos”. La cual comenzó en los ambos hemisferios del este y del oeste y en la línea por arriba de la parte más septentrional de la isla de Spitsbergen (en la proyección de Mercator en el hemisferio norte).


Y pueden haber estado también incluidas las localidades que actualmente están ocupadas por la Bahía de Baffin y sus islas vecinas y promontorios (en el sector norteamericano).


Desde ahí habría llegado aproximadamente a 70° de latitud norte, y aquí se formó el continente en forma de herradura (viéndolo desde el espacio a la altura del ecuador) y del que habla el texto sagrado que menciona Blavatsky y donde se indica que uno de esos extremos incluía a Groenlandia con una prolongación que alcanzó hasta unos 50° al suroeste, y el otro extremo llegaba hasta la península de Kamschatka.


Ambos extremos estaban unidos por lo que es ahora el borde septentrional de las costas oriental y occidental de Siberia, el cual se fragmentó y desapareció (DS 2:401-2).


Durante un cataclismo en la época en que apareció la segunda raza-raíz, el norte de Asia se separó de su continente raíz en el polo norte y fue dividida por aguas glaciales (DS 2:138, 146, 400-1).

Y sobre la destrucción de Hiperbórea, Blavatsky escribe:

« Contrariamente a lo que se piensa actualmente, la filosofía esotérica enseña que después de la primera perturbación geológica en el eje de la Tierra que terminó con el segundo continente arrastrando grandes porciones de tierra al fondo del mar (y llevándose a sus razas originales con ellas) posteriormente vino otro trastorno por el eje del planeta que retomó rápidamente su grado anterior de inclinación y provocó que la tierra fuera levantada una vez más de las profundidades marinas. »
(DS I, p. 369)

Entonces las sempiternas tierras del segundo continente (Groenlandia y otras) de ser un “Edén” con su eterna primavera se transformaron en un “Hades glacial” hiperbóreo. Y esta transformación se debió al desplazamiento de grandes masas de agua, las cuales se volvieron océanos que renovaban sus lechos y la mayor parte de la segunda raza-raíz pereció en esta primera gran epopeya de la evolución y consolidación del globo durante el periodo humano (DS 2:138).





TERCER SISTEMA CONTINENTAL

LEMURIA

El tercer sistema continental (conocido como Lemuria) abarcaba grandes áreas en los océanos Pacífico e Índico, y también porciones de lo que ahora es África. Se proyectaba alrededor de Sudáfrica hacia el Atlántico Norte (DS 2: 781, pie de página) y se extendía a las regiones polares del norte y también incluía Suecia, Noruega y partes de Asia, las cuales eran "una especie de prolongación rota" de este continente (DS 2:769 pie de página).

En la actualidad Australia es la mayor reliquia de Lemuria (DS 2:314) y otros fragmentos que son las islas del Pacífico y también incluía una gran porción de California (DS 2:7, 328, 788).

Y de esta forma la masa continental Lemuria-Atlántida tenía divisiones al norte y al sur, las cuales respectivamente eran las tierras hiperbóreas y las tierras ecuatoriales (DS 2:371, pie de página).

En lo que concierne a Lemuria del sur:

« Cubría completamente el área desde los pies de los Himalayas, los cuales la separaban del mar interior llevando sus aguas a lo que ahora son el Tíbet, Mongolia y el gran desierto de Schamo (Gobi) desde Chittatong, dirigiendose hacia el oeste hacia Haridwar y hacia el este hacia Assam.

Desde ahí se extendía al sur a través de lo que conocemos como el sur de la India, Ceilán y Sumatra, y abarcaba en su camino hacia el sur a Madagascar (en su lado izquierdo) y a Australia y Tasmania (en su lado derecho) seguía hasta al interior a unos pocos grados del Círculo Antártico, y entonces desde Australia (una tierra interior del Continente Madre en esa época) se extendía hacia el Océano Pacífico hasta más allá de Rapa-Nui (Isla de Pascua) la que ahora se sitúa en la latitud 26°S, longitud 110°O.

Esta afirmación parecía estar corroborada por la ciencia (incluso parcialmente) ya que cuando se discutía sobre los desplazamientos continentales y se demostraba que las masas infra-árticas se transformaban generalmente siguiendo el meridiano, se mencionaban a varios continentes antiguos (aunque de manera inferencial). Entre ellos se hablaba del “continente mascareño” que incluía Madagascar y se extendía al norte y al sur, y la existencia de otro continente que iba de la isla de Spitsbergen a los estrechos de Dover, mientras que, según dice la enseñanza, muchas de las otras partes de Europa permanecían en el fondo del mar. »
(DS II, p. 323-324)

Mientras que el lado atlántico de Lemuria:

« Se extendía en la forma de una herradura después de Madagascar, rodeando a Sudáfrica (que en ese entonces era un mero fragmento en proceso de formación) y a través del Atlántico hasta Noruega.


Aquí les pongo más o menos como era el sistema continental lemuriano en función de las descripciones que dio Blavatsky.

Y el gran depósito inglés de agua fresca llamado Wealden (el cual todos los geólogos consideran que fue la desembocadura de un gran río antiguo) era el lecho del curso principal que drenaba el norte de Lemuria en la Era Secundaria.

Y ya que los científicos han reconocido la existencia de este antiguo río,

¿Reconocerán también la necesidad de aceptar la Lemuria del Norte en la Era Secundaria y cuyos datos todavía reclaman?

El profesor Berthold Seeman no sólo aceptaba la realidad de tal poderoso territorio, sino que además consideraba a Australia y a Europa como porciones antiguas de un continente, corroborando de esta manera la tesis de “la herradura” ya mencionada.

Y no podría darse una confirmación más asombrosa de nuestra postura, que el hecho que la elevación montañosa en la fosa atlántica (de 2’743 metros de altura) la cual recorre unos 3’200 a 4’800 km hacia el sur desde un punto cercano a las Islas Británicas.

Primero se desliza hacia Sudamérica y entonces enfila a casi todos los ángulos rectos para proseguir en una línea sureste hacia la costa africana, y desde ahí va hacia el sur cerca del archipiélago Tristán de Acuña.


Pues bien, esta dorsal es el resto de un continente atlántico y si se lograra determinar su trazado, este establecería la realidad de un cruce  submarino en forma de herradura junto a un antiguo continente en el Océano Índico. »
(DS II, p. 333)

Cabe señalar que, en la época en que Blavatsky escribió esto, los científicos todavía no habían descubierto que la sección austral de la dorsal mesoatlántica se curvaba alrededor de Sudáfrica al interior del Océano Índico.


La dorsal mesoatlántica, como la presentó Ignatius Donnelly (Atlantis: The antediluvian world, 1882, p. 47) basada en sondeos profundos en el mar hechos por el Dolphin, el Challenger y otros barcos. Blavatsky se refiere a este mapa al final de la cita anterior (DS 2:333) y el punto azul indica la localización de Tristán de Acuña.


(Y aquí yo me pregunto:

¿Cómo supo Blavatsky antes que los científicos que la dorsal mesoatlántica se curvaba alrededor de Sudáfrica hacia el Océano Índico?)


El sistema oceánico global de dorsales.


Y refiriéndose al antiguo continente postulado por la ciencia, el cual consideraban que se extendía desde la isla de Spitsbergen hasta los estrechos de la ciudad inglesa de Dover, Blavatsky escribió:

« La Doctrina Secreta enseña que en los periodos geológicos más tempranos, estas regiones formaban un continente en forma de herradura del que un extremo, el oriental (más al norte de Cornualles) incluía a Groenlandia, y el otro contenía los estrechos de Behring como trozos de tierra interior, y descendía al sur en su curso natural a las Islas Británicas, las cuales en esos días deben de haber estado justo debajo de la curva más baja del semicírculo.

Dicho continente se elevó simultáneamente con la sumersión de las porciones ecuatoriales de Lemuria. Y más tarde, algunos de los remanentes lemurianos reaparecieron sobre los océanos, y de esta forma los humanos de la cuarta raza-raíz (los atlantes) poseyeron algunos de los antiguos territorios lemurianos, y asentándose en las islas, las incluyeron entre sus territorios.

La Isla de Pascua también fue posesionada por algunos atlantes, quienes, habiendo escapado del cataclismo que destruyó su propia tierra, se establecieron en ese resto de Lemuria sólo para morir cuando esta se destruyó en un sólo día debido a unas erupciones volcánicas. Y esto que les narro puede parecer ficción para algunos geógrafos y geólogos, pero para los ocultistas es la historia olvidada de la Tierra. »
(DS II, p. 326-327)

Y además del Estrecho de Behring (Beringia), el continente en cuestión incluía cualquier tierra firme que en ese entonces existía en Asia Central (DS 2:329).

Y también hubo un tiempo cuando la India prehistórica se extendía desde la región de Kashmir hacia los actuales desiertos de Shamo y se encontraba doblemente conectada con las dos Américas por un cinturón de islas y tierras:

Sobre esta masa continental Blavatsky detalla que:

« Desde el norte un caminante podía entonces haber alcanzado (y difícilmente mojándose los pies) la península de Alaska, a través de Manchuria, cruzando el futuro Golfo de Tártaro, las Islas Kuriles y Aleutianas. Mientras que otro viajero premunido de una canoa y comenzando desde el sur, podría haber viajado desde Siam, cruzado las islas polinésicas e internándose en alguna parte del continente sudamericano. »
(DS II, p. 327.  BCW vol. V, p. 222 y vol. XIV p. 279-280)

« Y en la época de la que hablamos, el continente de Lemuria ya se había fragmentado en muchas piezas y formó nuevos continentes separados. Sin embargo, en ese tiempo no existían todavía ni África, ni América, ni Europa, pues todas ellas dormían aún en los lechos oceánicos. Y tampoco existía la mayor parte del Asia actual, ya que las regiones himaláyicas estaban cubiertas de mares, y más allá estrechaba sus “hojas de loto” de Sveta-dwipa a las regiones conocidas actualmente como Groenlandia, Siberia oriental y occidental, etc., etc.

El inmenso continente, que había reinado una vez sobre los océanos Índico, Atlántico y Pacífico, ahora consistía en grandes islas que desaparecieron gradualmente una tras otra, hasta que la convulsión final engulló los últimos remanentes.

Por ejemplo, la Isla de Pascua pertenecía a la civilización más temprana de la tercera raza-raíz y fue sumergida con el resto. Pero un repentino levantamiento volcánico del lecho oceánico elevó esta pequeña reliquia intacta de las eras arcaicas (con su volcán y estatuas) durante la época en que Champlain hablaba de la sumersión polar del norte [la cual terminó hace alrededor de 200’000 años] y queda como un testimonio permanente de la existencia de Lemuria. »
(DS II, p. 327-328)

El naturista y filósofo alemán Ernst Haeckel argumentaba que la cuna más temprana de la raza humana fue Lemuria. Y al igual que el zoólogo británico Philip Sclater (DS 2:7-8 y 171) él se refería a un continente que yacía principalmente al sur de Asia en lo que es ahora el Océano Índico, el cual se extendía hacia el este hasta la India superior y la isla de Sonda, y hacia el oeste hasta Madagascar y África al oeste (DS 2:327, 329, 679-80, 789).


Y sobre la cuna del hombre, Blavatsky comenta que:

« Lemuria era el hogar del primer reservorio humano físico (lo que se volvería la posterior tercera raza-raíz de los hombres) ya que previo a esa época las razas estaban mucho menos consolidadas y eran fisiológicamente muy distintas. »
(DS II, p. 789)

Lemuria fue destruida por fuegos subterráneos, es decir por volcanes submarinos y terremotos, así como por una serie de convulsiones sísmicas y el rompimiento de los lechos oceánicos (DS 2:141, pie de página, 266, 314, 331).

Y su destrucción se relaciona también con una desaceleración en la velocidad de la rotación de la Tierra (DS 2:324).

El hundimiento y transformación de Lemuria comenzó cerca del Círculo Ártico (Noruega) y así la tercera raza-raíz terminó su periodo en la región de Lanka, o más bien en lo que se convertiría en la región de Lanka para los atlantes, ya que el territorio alrededor de la isla conocida en la actualidad como Sri Lanka era la alta tierra septentrional de la antigua Lanka, mientras que la isla era en el periodo lemuriano, el gigantesco continente descrito más arriba (DS 2:332).


« Y de la misma manera en que la evolución de la primera raza-raíz tuvo lugar en siete regiones separadas y diferentes de la (entonces) única tierra en el polo ártico, lo mismo ocurrió con la última transformación de la tercera raza-raíz.

Esta comenzó en aquellas regiones del norte, las cuales ya se han descrito y las cuales incluían el Estrecho de Behring y lo que existía entonces de tierra firme en Asia Central, y en ese entonces el clima era semitropical incluso en las regiones árticas y por lo tanto era más adaptado a las necesidades primitivas de los nacientes humanos físicos.

Esa región sin embargo había sido alternadamente y más de una vez helada y tropical desde la aparición del hombre.

El texto ocultista nos dice que la tercera raza-raíz estaba sólo cerca del apogeo de su desarrollo cuando entonces:

-       "El eje de la Tierra se inclinó y el Sol y la Luna no brillaron más sobre las cabezas de esa porción de los Nacidos del Sudor. Entonces la gente conoció la nieve, el hielo y la escarcha, y hombres, plantas y animales fueron reducidos en su crecimiento... Y este fue el tercer pralaya de las razas"
»
(DS II, p. 329)

La tercera raza-raíz había desaparecido casi completamente hacia el Terciario, devastada por los temibles cataclismos geológicos de la Era Secundaria y dejando atrás sólo unas pocas razas híbridas (DS 2:714, 433, pie de página).

La mayor destrucción final de Lemuria-Atlántida tuvo lugar hace unos 4.25 millones de años (DS 1:439) en el punto medio de la cuarta raza-raíz y al final de la tercera. Sin embargo, la isla “lemuriana” de ruta en el Pacífico no se hundió sino hasta 700’000 a 850’000 años atrás (DS 2:395, 433 pie de página, 751).

Algunos escritores teosóficos confundiendo los actuales dogmas geológicos con hechos, han tratado de equiparar a Lemuria con la noción moderna de Gondwana, un supercontinente que comprendía Sudamérica, África, India, Australia y Antártica, antes del supuesto comienzo de la deriva continental.*

Y aunque las primeras enseñanzas teosóficas apoyan la tesis de Eduard Suess (el creador del concepto de Gondwana) quien argumentaba que ese territorio consistía en partes de los continentes presentes en sus posiciones actuales, pero añaden que se unieron unas con otras por tierras adicionales que entonces habían estado sumergidas. (Vean el capítulo: “Sunken continents vs. continental drift” [El hundimientos de los continentes contra la teoría de la deriva continental]).

(* Warcup, Cyclic Evolution, pág 114. Y es cierto que Blavatsky habla de Lemuria “separándose en pequeños continentes” (DS 2:324) y también hay referencias a la “deriva” de los continentes y los océanos, por ejemplo en DS 1:273, 2:141, 150, 325, 333; ML 156. Pero está claro que estas expresiones se refieren principalmente al hundimiento de tierras, lo que provocó que se separaran regiones que antiguamente estaban conectadas. Y se nos dice por ejemplo que Lemuria se rompió en muchos trozos, formando nuevos continentes separados en DS 2:327, y también en FEP p. 352. Y para más detalles lean el capítulo “Theosophy and shifting continents” [La teosofía y el desplazamiento de los continentes].)





CUARTO SISTEMA CONTINENTAL

ATLÁNTIDA

El cuarto sistema continental (conocido como Atlántida) era una inmensa estructura continental que una vez cubría la cara completa del planeta y su centro principal estaba localizado en lo que ahora es el Océano Atlántico.

Este sistema continental abarcaba las regiones atlánticas del norte y del sur, pero también incluía porciones del Pacífico norte y del sur, así como varias islas del Océano Índico.

Sri Lanka era el territorio septentrional más importante de una de las masas de tierra del territorio pacífico-atlante.

Suecia y Noruega también formaban parte de la Atlántida por el lado europeo, mientras que la región de Siberia oriental y occidental y la península de Kamchatka pertenecían a la Atlántida en el lado asiático.

Y otros restos supervivientes de la Atlántida son las Azores, las Canarias y la isla de Madeira, todas las cuales fueron una vez picos montañosos de aquel continente (ET 1045, pie de página y DS 2:402, 405).

La porción atlántica del antiguo tercer sistema continental (el lemuriano) fue la base geológica de lo que generalmente se conoce como el sistema continental de la Atlántida, y este cuarto sistema continental debe de considerarse más como un desarrollo de la prolongación atlántica de Lemuria, más que una masa de tierra nueva y alterada para cumplir los requerimientos especiales de la cuarta raza-raíz (la atlante).

Y es que al igual que como sucede con la evolución racial, tampoco en el desarrollo de los movimientos y reubicación de las masas continentales se puede trazar una línea determine el final de un ciclo y el comienzo de uno nuevo, ya que la continuidad en los procesos naturales nunca se rompe. Y de esta forma, los humanos de la cuarta raza-raíz se desarrollaron a partir de un núcleo de los habitantes lemurianos norteños de la tercera raza-raíz, los cuales se encontraban centrados (hablando en términos simples) en un territorio que ahora es el Océano Atlántico medio.

Su continente estaba formado por la coalición de muchas islas y penínsulas que se transformaron en el transcurso del tiempo y que finalmente se convirtieron en la casa verdadera de la gran raza conocida como los Atlantes (DS 2:333-4).

La estructura geológica similar en las zonas de líneas costeras atlánticas opuestas y los parecidos de los fósiles en ciertos periodos, muestran que “hubo en eras muy lejanas, un continente que se extendía desde la costa de Venezuela (a través del Océano Atlántico) hasta las Islas Canarias y África del Norte, y desde Terranova hasta cerca de la costa de Francia” (DS 2:791)

Existieron previamente lazos terrestres que unían a la Atlántida con Sudamérica en alguna parte de la desembocadura del Amazonas, y también con África cerca de Cabo Verde, y probablemente también con España, ya que en ese entonces el noroeste de África era una extensión de España anterior a la elevación del Sahara y a la ruptura de la conexión con Gibraltar, y estuvo conectada una vez con la Atlántida por una red de islas, de las cuales pocas permanecen hoy en día. (DS 2:790, 793).

Sobre ese asunto Blavatsky menciona que:

« En los tiempos cuando había clima tropical (y donde ahora yacen nieves eternas) uno podía cruzar prácticamente por tierra firme desde Noruega a través de Islandia y Groenlandia, hacia las tierras que en el presente rodean a la Bahía de Hudson. Y en los tiempos de los gigantes atlantes, un peregrino podía viajar desde lo que en la actualidad es el desierto del Sahara hasta las tierras que ahora permanecen en sueño interrumpido en el fondo de las aguas del Golfo de México y el Mar Caribe. »
(DS II, p. 423-424)

Había más tierra que agua durante la era de la cuarta raza-raíz y gigantescas cadenas montañosas.

Los antiguos continentes poseían más montañas que valles, y así por ejemplo; el pico Atlas y el Pico Tenerife (ahora dos de las reliquias enanas de los dos continentes perdidos) eran tres veces más altos en los tiempos de Lemuria y dos veces más altos en los tiempos de la Atlántida.

Atlas era un pico isleño inaccesible en los días de Lemuria (cuando el continente africano todavía no se alzaba) y es la única reliquia occidental que sobrevive independiente del territorio en el cual nació, se desarrolló y sucumbió la tercera raza-raíz, ya que Australia es ahora parte del continente oriental.

El orgulloso Atlas, según la tradición esotérica, habiendo sumergido un tercio de su tamaño en el mar, sus dos partes restantes permanecieron como un recordatorio familiar de la Atlántida (DS 2:405, 781-2, 787, pie de página).

África como continente, apareció antes que Europa, pero nunca fue parte de Lemuria o Atlántida (DS 2:263, 368).

Durante los primeros tiempos de Lemuria, el sveta-dvipa (o continente blanco de los Puranas) “emergió como una montaña gigante desde el fondo del mar. El área entre Atlas y Madagascar era ocupada por las aguas hasta el periodo temprano de la Atlántida (después de la desaparición de Lemuria) y cuando África emergió desde el fondo del océano, entonces Atlas se sumergió a la mitad” (DS 2:264).

Abisinia fue una vez una isla, y toda la región del actual Egipto y los desiertos estaban cubiertos por agua (DS 2:368). El Sahara fue la cuenca de un mar del Mioceno, y más tarde un continente fértil, y luego de otra sumersión temporal, se convirtió en un desierto (DS 2:405, 781-2, 787, pie de página).

Egipto es mucho más viejo que Europa (tal como ahora está trazado en el mapa). Las tribus atlanto-arias comenzaron a asentarse en esa parte cuando las Islas Británicas y Francia todavía no existían. Se sabe bien que “la lengüeta del Mar Egipcio” o el Delta del Bajo Egipto se convirtió en tierra firme muy gradualmente, y siguieron las tierras altas de Abisinia, pero no como la última que apareció “repentinamente” (en una escala de tiempo relativa).  El Delta del Bajo Egipto se formó con lentitud por largas eras, a partir de capas sucesivas de limo y barro marino depositadas y traídas anualmente por un gran río, el actual Nilo. Aún así el delta como tierra firme y fértil estuvo inhabitado por más de 100’000 años (DS 2:746).

América es más antigua que Europa, y se formó durante el hundimiento de la Atlántida (ML 156, DS 2:407 pie de página, 446).

Cuando los atlantes estaban en su apogeo, el continente europeo no existía como lo conocemos ahora, pero había comunicación libre entre la Atlántida y porciones de Europa y Egipto (BCW 4:447).

La geología muestra que las Islas Británicas estaban sumergidas y se elevaron sucesivamente cuatro veces, y que los estrechos entre ellas y Europa fueron tierra firme en una época remota (DS 2:746 pie de página; 787 pie de página).

El gran continente de la Atlántida “primero se dividió y entonces se fragmentó más tarde en siete penínsulas e islas” antes de que Europa emergiera en su presente forma (DS 2:405).

Cuando las principales partes de Atlántida comenzaron a hundirse, los atlantes emigraron a nuevas tierras que se alzaban al este, al oeste y al sur. Estas nuevas tierras se convirtieron en las Américas, África, partes de Asia y los actuales países europeos, extendiéndose desde los Montes Urales de Rusia, hacia el oeste para incluir a las Islas Británicas e incluso tierras más allá hacia el oeste que en tiempos anteriores (Dia 2:90-1).

Algunos emigrantes de las islas que quedaban en el Atlántico se establecieron en nuevas islas al este las que más tarde se consolidaron en las actuales altiplanicies de Abisinia y otras similares al norte (SOP 540).


La progresiva desaparición del sistema continental atlántico

La Atlántida sucumbió mediante inundaciones y sumersión, y su caída fue provocada por sucesivas perturbaciones en la rotación axial.

Comenzó durante los periodos terciarios tempranos, y continuando por largas eras dejó consecutivamente los últimos vestigios del territorio atlante, quizás con la excepción de Sri lanka y una pequeña porción de lo que es África en la actualidad. La cara del globo cambió y no hay recuerdo de sus florecientes continentes e islas, o de sus civilizaciones y ciencias que haya permanecido en los anales de la historia, salvo en los Registros Sagrados de Oriente (DS 2:314).

El hundimiento de la Atlántida comenzó en el Eoceno, y gran parte del continente sucumbió hacia el fin del Mioceno (DS 1:439 pie de página, 2:8 pie de página, 314, 395, 433 pie de página; 693, 710, 740).

Ruta, la isla remanente más grande situada en el Océano Pacífico, fue destruida hace alrededor de 850’000 años, durante un cambio en el eje de la Tierra (SOP 24, DS 2:144-5).*

Mientras que Daitya, una isla en el Océano Índico, aunque más pequeña que Ruta, se hundió hace unos 270’000 años (SOP 19, 24; DS 1:650-1).**

Y la última isla de magnitud notable que quedaba, Poseidonis (de cerca del tamaño de Irlanda) y que se situaba en el Océano Atlántico más allá del Estrecho de Gibraltar, se sumergió en el año 9’565 a. C. en un gran cataclismo que incluyó terremotos masivos y maremotos (ML 151/155, SOP 137, ET  1045 pie de página, WoS 297).

(* La fecha de 850’000 años a. C. se menciona en muchas partes de La Doctrina Secreta (DS 1:650-1, 2:10, 141, 144-5, 250, 313-4, 332, 352, 433; SOP 24). Se dice que el desastre duró 150’000 años, o desde 850’000 a 700’000 años atrás (DS 2:395; 751 pie de página).  Y también se dan las fechas de 900’000 años (DS 2:395), 869’000 años (DS 2:147) y 859’000 años a. C. (carta de Helena Blavatsky a J.R. Skinner, 17 de febrero de 1887).

 ** Se menciona a veces que las islas Daitya y Ruta se hundieron hace 850’000 años (DS 2:314, 433) y esto puede significar que partes de la isla Daitya se sumergieron al mismo tiempo que la mayor parte de la isla Ruta.)





QUINTO SISTEMA CONTINENTAL

(EL ACTUAL)


El Quinto Continente fue América durante un tiempo, pero Europa y Asia Menor han recibido ese nombre también, ya que ellos fueron casi contemporáneos con América y fue allí que evolucionó la quinta raza-raíz (DS 2:8).

Una gran parte de Asia emergió de las aguas luego de la destrucción de la Atlántida.  África vino mucho después, y mientras que actualmente Europa es el quinto y último continente, hay porciones de ambas Américas que son mucho más antiguas (DS 2:606 pie de página).

En el apogeo de Atlantis, sólo unas pocas partes de Europa se elevaron sobre las aguas y aquellos terrenos no emergieron antes del término del Eoceno* (DS 2:722-3).

(* El Eoceno como se emplea aquí, comprende los modernos Paleoceno, Eoceno y Oligoceno. Ver el capítulo: “Geochronology: theosophy and science” [Cronología geológica: versión teosófica y científica].)

América era, estrictamente hablando, el quinto continente en aparecer en torno la época del hundimiento de la región principal del continente atlante, pero muchos años después que la primera parte de las Américas se elevara sobre el océano, perduraban todavía algunos sistemas cuasi-continentales y grandes islas atlantes, aunque no por mucho tiempo (hablando geológicamente) pues luego de que se produjera dicha elevación (la cual entonces no tenía su configuración actual exacta) aparecieron los primeros orígenes de lo que más tarde se convirtió en Egipto: “el Don del Nilo” y un poco más tarde, la parte más grande de lo que ahora se llama Asia Superior (SOP 539).

Los primeros grupos de la quinta raza-raíz migraron de la Atlántida hacia Asia Central, donde ahora se hallan el desierto de Gobi y el noroeste de China, comenzando hace unos 4 ó 5 millones de años.  Este vasto sector del país asiático es ahora una meseta alta, pero entonces era comparativamente baja y fértil, habiendo empezado recién a levantarse sobre el agua.

Había un inmenso mar interior al norte de aquella meseta que desembocaba en el Ártico y todo lo que queda de ello son los mares de Aral, Caspio, Azov y el Mar Negro. Había también un mar escondido en lo que ahora es Mongolia, el cual se fue evaporando desde entonces.

En esa época una gran porción de Europa estaba bajo el agua y los Alpes recién se elevaban y sólo los picos y algunas de las estribaciones estaban todavía sobre el mar. Lentamente comenzó a elevarse más tierra y las aguas se retiraron. Empezaron a surgir vastas porciones de lo que ahora es Rusia, junto con el sur de Alemania, la costa de Francia y más tarde las Islas Británicas e Irlanda.

Por cerca de un millón de años, la quinta raza-raíz se había desarrollado hacia un grupo humano distinto a su cuna de Asia Central. Y los cambios geológicos y climáticos entonces condujeron a una serie de migraciones hacia las nuevas tierras (SOP 16-25, 137).

En el Cuaternario, Europa era muy diferente a lo que es hoy, ya que entonces estaba todavía en proceso de formación. España permanecía unida a lo que es el norte de África por un puente de tierra que corría a través del presente Estrecho de Gibraltar, mientras que el Sahara era un extenso mar (DS 2:740).

Hubo un tiempo cuando el delta de Egipto y el norte africano pertenecían a Europa (antes de la formación del Estrecho de Gibraltar) y un trastorno posterior del continente cambió completamente la cara del mapa europeo. El último gran cambio ocurrió hace unos 12’000 años, al que le siguió la sumersión de la pequeña isla atlántica de Platón, la cual él llamó "Atlántida" cuando en realidad ese es el nombre de su continente progenitor (DS 2:8-9).

La cuarta raza nacional (la europea) se originó hace unos 9’000 años y le quedan otros 16’000 años de vida antes de que una serie de cataclismos causen la sumersión de muchas porciones de Europa, incluyendo Gran Bretaña, una gran parte de Francia, Holanda, parte de España y grandes extensiones de Italia.

Esto no tendrá lugar de un momento a otro ya que habrá señales premonitorias, tales como lentos hundimientos de la costa y grandes terremotos (DS 2:330-1; SOP 35-9, 41, 485-6, 702-3; FSO 163-4; FEP 280/2; OG 143).

Y al igual que como sucedió con Lemuria, Gran Bretaña y Europa un día se hundirán bajo las aguas por causa de terremotos y erupciones subterráneas (DS 2:266; 307, pie de página).  Y los cataclismos que un día destruirán a Europa (y eventualmente a toda la raza aria y  también afectará al continente americano) darán paso a la sexta raza-raíz (DS 2:445).





LOS SISTEMAS CONTINENTALES SEXTO Y SÉPTIMO

Los instructores teosóficos han revelado muy poco al respecto pero mencionan que incluirán porciones de América, África y Asia Central, incluyendo la región del Gobi (DS 2:404, pie de página).

El principal hogar de la sexta raza-raíz se encontrará en América y muchas partes de este continente que ahora están sobre el agua, se hundirán y nuevas tierras que ahora forma el lecho del mar se elevarán sobre su superficie, y para ese entonces el Norte y Sudamérica podrían estar más unidas.

También surgirán nuevos terrenos desde el Océano Pacífico, y de esta forma los viejos lechos lemurianos se alzarán nuevamente para juntarse con la costa oeste americana (FEP 282).

Gran Bretaña está destinada a hundirse, siendo la primera en la lista de víctimas que deben de ser destruidas por el fuego (volcanes submarinos) y por el agua, a la que seguirán Francia y otras regiones.

Y para cuando dichas tierras resurjan, la séptima y última sub-raza de la Sexta Raza-Raíz de la humanidad actual florecerá en “Lemuria” y “Atlántida” (siguiendo inmediatamente la destrucción de las presentes islas y continentes) y se encontrarán muy pocos océanos en nuestro globo.  Tanto mar como tierra se elevarán y cambiarán periódicamente y en forma alternada (ML 156).





ABREVIATURAS

BCW
H.P. Blavatsky Collected Writings, TPH, 1950-91.
Dia
Dialogues of G. de Purucker, TUP, 1948.
ET
The Esoteric Tradition, G. de Purucker, TUP, segunda edición, 1940.
FEP
Fundamentals of the Esoteric Philosophy, G. de Purucker, TUP, segunda edición,1979.
FSO
Fountain-Source of Occultism, G. de Purucker, TUP, 1974.
Isis
Isis Sin Velo, H.P. Blavatsky, TUP, 1972 (1877)
CM
Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett, A.T. Barker (compilación), TUP, segunda edición, 1926.
OG
Occult Glossary, G. de Purucker, TUP, segunda edición, 1996.
DS
La Doctrina Secreta, H.P. Blavatsky, TUP, 1977 (1888).
SOP
Studies in Occult Philosophy, G. de Purucker, TUP, 1945.
TG
Theosophical Glossary, H.P. Blavatsky, Theos. Co., 1973 (1892).
WoS
Wind of the Spirit, G. de Purucker, TUP, segunda edición, 1984.




OBSERVACIÓN

Este texto es la traducción del artículo elaborado por el investigador David Pratt (ver link) y le agradezco mucho a Nicolás por haberlo traducido.





10 comentarios:

  1. Interesante Cid excelente informacion entonces al final lo que realmente cuenta Platon es lo que quedaba de lo que originalmente era la Atlantida podría decirse que se quedo corto de lo que era realmente era su extensión.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Kuthumi menciona que el relato de Platón se refiere a la última isla que quedaba de lo que antoguamente había sido el continente atlántico.

      Eliminar
  2. Esta informacion concordaria con el por qué los rapanuis tenian informacion tan avanzada como para tallar y mover los moais que pesan toneladas, talves su lengua provenga de otra lengua mas antigua.
    Exelente entrada.
    Saludos cordiales G.N

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa es una de las aseveraciones que hace el esoterismo:

      - que las antiguas estructuras megalíticas no fueron elaboradas por los antiguos pueblos que conocemos (los egipcios, los rapanuis, etc.) sino por civilizaciones todavía más antiguas que la historia actualmente desconce (los atlantes, los lemurianos, etc.)

      Eliminar
  3. Buenas Cid, al leer esta entrada estaba pensando sobre la altura de las razas y que a lo mejor tiene que ver el tamaño de las mismas con la cantidad de tierra que haya. Por ejemplo la raza atlante que era mas grande quizá necesitaba mas recursos para vivir, por eso en su época había mas tierra que agua. La nuestra sin embargo al ser mas pequeña necesita menos recursos y por eso hay mas agua. Se que la raza lemuriana era también grande y su época según esta entrada había mas agua, pero no se, quizá no fuesen tan grandes. ¿Podría ser algo así?.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La tesis de que con cada nuevo sistema continental la proporción de agua y tierra en el planeta cambia, la dijo Gottfried de Purucker no Blavatsky.

      Mi investigación me llevó a considerar que muy probablemente Blavatsky fue una verdadera iniciada y discípula de los maestros transhimalayicos y que por consiguiente sí sabe de lo que habla y por lo tanto le doy un voto de confianza que lo que dice probablemente pueda ser cierto, aunque me mantengo con cierta cautela.

      Gottfried de Purucker fue presidente de la Sociedad Teosófica de Pasadena y dijo que recibió más información oculta por parte de los maestros transhimalayicos, la cual reveló en varios libros. Y aunque muchos teósofos están escépticos al respecto, hasta ahora lo que he leído de las enseñanzas que dio Gottfried de Purucker concuerda con las enseñanzas originales y es por ello que me inclino a pensar que tal vez pudiera ser cierto lo que afirmó y por lo tanto también le doy un voto de confianza aunque me mantengo todavía más cauteloso al respecto.

      Y te digo todo esto para explicarte que hay que mantener cierta distancia con la información que dan.

      A mi me parece probable la idea de que con cada nuevo sistema continental la proporción de agua y tierra en la superficie cambie porque eso se compagina con la ley cíclica de alternancia. Pero también hay que relativizar el asunto porque Blavatsky menciona que al inicio sólo había un continente y en el siguiente sistema continental surgió más tierra, pero aún así seguía habiendo más agua en la superficie del planeta, y es solo en el cuarto sistema continental (el atlante) que la proporción de tierra habría sido superior a la superficie de agua en el planeta.

      Por otra parte Blavatsky menciona que el tamaño de los humanos era gigantesco a inicio y que progresivamente ha ido disminuyendo a medida que han ido evolucionando en las diferentes razas-raíces.

      Y ten en cuenta que en los océanos también hay muchos recursos.

      Eliminar
  4. Muy buen articulo, que pena que no tenga mucho conocimiento en geología.
    https://www.youtube.com/watch?v=kLHf4T2kEUY Que te parece este vídeo? Es bien chorra.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tengo el suficiente conocimiento para saber que la teoría del hundimiento y elevación de los continentes que preconizan los maestros transhimalayicos se opone a la teoría de la deriva continental que actualmente preconizan los geólogos.

      Y es justamente por eso que estoy haciendo un resumen de las tesis de cada bando para luego poder analizarlas y discutirlas con seriedad.

      Pero como esa labor me va a tomar mucho tiempo, para los impacientes que no quieran esperar, les recomiendo que lean los artículos de David Pratt en donde cuestiona la teoría de la deriva continental y discutan el asunto con él, ya que ese investigador si sabe mucho de geología.

      http://davidpratt.info/

      Y sobre el video de youtube, le inventan tantas cosas al CERN y a los iluminatis que prefiero ya no prestar atención a ese tipo de videos.

      Eliminar
  5. Hola Cid! Te agradezco este artículo tan sumamente interesante porque está tan organizado, claro y resumido el tema de los continentes y razas que es una delicia leerlo. Lo he hecho con tanto anhelo, puesto que el tema me apasiona, que he entrado a darte las gracias incluso antes de acabarlo, porque después pienso deleitarme tranquilamente en ello. Tengo en casa algunas obras de Blavatsky desde hace tiempo, la Doctrina Secreta por ejemplo, y siempre leo y releo, aunque la tengo inacabada porque a veces es un tanto enrevesada y este artículo me ha venido de maravilla para su total comprensión. Muchas gracias por tus valiosas aportaciones.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por el agradecimiento pero quienes tienen más merito son David Pratt por elaborarlo y Nicolás por traducirlo. Y pienso posteriormente hacer una serie de artículos detallando más cada sistema continental y su raza-raíz correspondiente, nada más que me voy a tardar porque como tú mismo lo señalas, la enseñanza está por momentos muy rebuscada.

      Eliminar