Por falta de tiempo a veces me tardo mucho en responder a los comentarios

por lo que les pido paciencia y me disculpo si llega a ser su caso.

TELEPATÍA, LA CONVERSACIÓN SILENCIOSA



(Este artículo fue escrito por Carlos Cardoso Aveline y le agradezco mucho a Alexander por haberlo traducido.)


El Diálogo Mudo de los Sentimientos
en el Océano de los Pensamientos Humanos


Durante una reunión, se te ocurre una idea y, en el mismo instante, alguien le dice a todo el mundo lo que acabas de pensar. Puede que te digas a ti mismo que esto es una coincidencia.

En otra ocasión, piensas en alguien y suena el teléfono. Coges el teléfono, y es la persona en quien  pensabas. Puedes forzarte a pensar que esto también sucedió por pura casualidad. Pero un día te levantas por la mañana pensando en un viejo conocido de quien no has oído nada en muchos años, y recibes una carta o un mensaje de la persona. O llegas a una reunión en el momento preciso en que se menciona tu nombre.

Tales hechos son frecuentes en la vida diaria y ninguno de ellos es mera coincidencia. Constituyen ejemplos concretos de una de las funciones más fascinantes de la conciencia humana: la telepatía, la percepción y transmisión de sentimientos e ideas a distancia.

El término “telepatía” combina dos palabras griegas: “tele” (a distancia) y “patho” (sentimiento, sufrimiento). Por lo tanto el significado literal es «sentir a distancia».

La palabra significa mucho más que la mera transmisión de pensamientos lógicos y claros. Incluye todo tipo de contacto entre dos o más mentes, cuando tal interacción trasciende (aunque a menudo incluye) el soporte de los cinco sentidos.

El fenómeno es más frecuente de lo que la gente generalmente piensa, pero en la mayoría de los casos sucede de manera semi-consciente, no percibida y no deseada.

La telepatía está presente en los diversos aspectos de la vida cotidiana, aunque de forma parcial y distorsionada. Quienes la conocen son más cuidadosos con lo que piensan y sienten con respecto a las personas y las situaciones.

La afinidad magnética que hace posible la telepatía puede ser armoniosa o no. Los intercambios telepáticos son fuente de sufrimiento y de bendiciones. No todo lo que es similar se puede combinar armoniosamente. Algunas diferencias son complementarias y otras no.

Para evitar problemas, la mejor opción es dejar de pensar de manera incorrecta e intensificar la práctica incondicional del pensamiento correcto.

En algunas situaciones, y especialmente cuando silenciamos nuestras mentes, podemos escuchar los pensamientos. No escuchamos palabras, pero percibimos las ideas y los sentimientos íntimos de los demás. Los pensamientos se transmiten de manera natural e inexacta.

La telepatía ocurre en silencio y conjuntamente con la comunicación verbal. Utiliza las palabras como vehículo e instrumento. La telepatía da otro significado más profundo a lo que dice o escucha una persona. Escribe una nueva versión del viejo refrán popular:

« Ojos que no ven, corazón que sí siente. »

Por lo tanto el estudiante de teosofía debe reducir el nivel de inexactitud según su corazón siente, y debe mejorar la manera en que su corazón habla sin palabras.

Una familia, un grupo de amigos y una escuela de filosofía son campos telepáticos. Son territorios sutiles habitados por grupos de pensamientos y sentimientos. La telepatía desapercibida es parcialmente responsable de los hábitos, costumbres y opiniones colectivas que llegan a ser unánimes. La telepatía explica el proceso de liderazgo.

Al igual que la telepatía, la transmisión de palabras escritas o habladas es un proceso magnético. Una idea correcta, emitida por alguien en un contexto y momento favorable, se transmite rápidamente a la conciencia de muchos.

La misma idea correcta, si se promulga en un momento y contexto desfavorables, puede que permanezca ignorada por otras mentes y necesite mucho tiempo para que su valor sea reconocido socialmente.

En cada época, los pioneros de la evolución deben abrir nuevas sendas en condiciones difíciles, y deben desafiar el poder acumulado de la ignorancia colectiva, hasta que sus ideas sean reconocidas como verdaderas y transmitidas en círculos más amplios, destruyendo los velos de las ilusiones previas.

Los pioneros de la fraternidad universal, por ejemplo, han estado trabajando durante muchos milenios. Han mantenido viva la percepción de este ideal y han preservado la ética, la sabiduría y el discernimiento que son inseparables de él. Y su misión continuará hasta que la humanidad se despierte completamente de la desafortunada pesadilla de las civilizaciones no fraternales.

En la vida individual, la telepatía es una forma de diálogo directo entre las auras humanas. Refuerza y acelera el proceso de armonía y desarmonía. Cuando alguien conoce a otra persona y le gusta, pensará bien de esa persona. Los pensamientos y sentimientos positivos le llegan al otro (y si hay una verdadera afinidad) la amistad y la cooperación pueden tener lugar.

En cambio cuando al individuo no le gusta a la persona que conoce, sus pensamientos y sentimientos también le llegan a la otra persona, y si otros factores no son más fuertes, habrá una tendencia a que el sentimiento negativo se vuelva mutuo.

Hay una conclusión práctica para eso. Si estimulas equilibrados y constructivos sentimientos de respeto por todas las personas (incluidas aquellas con las que tienes una relación difícil), la ley de la reciprocidad magnética y la circulación inevitable de pensamientos y sentimientos, te otorgarán la cosecha de lo que sembraste.

El universo no tiene secretos duraderos basados en la separatividad o en la ausencia de comunicación, y no permite que existan. Hay algunos hechos que los humanos no entienden, y para los cuales muchos humanos no están preparados.

Los verdaderos secretos esotéricos, por ejemplo, se conservan como tales debido a que existen en planos de pensamiento abstracto y de percepción universal que no pueden ser captados por mentes no preparadas e inatentas, y tendrían efectos dañinos sobre ellas.

La ley del karma no tiene excepciones: lo que se va, debe regresar. Lo que uno siembra, uno cosecha. Todo lo que haces, piensas, sientes, sueñas y deseas con respecto a ti y a los demás se registra, y ya sea bueno o malo, dará sus frutos a su debido tiempo, incluyendo las vidas futuras de tu alma espiritual. Este es el gran poder y responsabilidad del pensamiento humano.

El magnetismo de las ideas altruistas facilita la transmisión telepática. El hecho no significa que los sentimientos de enojo permanezcan aislados. La ira se transmite bien a corto plazo, pero a medio y largo plazo, tiende a provocar separatividad. La amargura y el pesimismo producen una sensación de desconexión. En cambio el magnetismo de la solidaridad une y estimula la confianza.

Según Helena Blavatsky, lo único que puede separar dos mentes es la diferencia entre sus estados de conciencia, y no la distancia física. Ella escribió:

« No está muy distante el tiempo en que el mundo de la ciencia se verá obligado a reconocer que existe tanta interacción entre una mente y otra, a pesar de la distancia, como entre un cuerpo y otro en contacto muy cercano.

Cuando dos mentes se relacionan de manera simpática y los instrumentos a través de los cuales funcionan se han afinado para que respondan magnética y eléctricamente el uno al otro, no hay nada que impida la transmisión de los pensamientos de uno al otro, a voluntad.

Puesto que la mente no es de naturaleza tangible y que la distancia no puede dividirla de su sujeto de contemplación, por consiguiente, la única diferencia que puede existir entre dos mentes, es una diferencia de ESTADO.

Entonces: si se supera este último obstáculo, ¿dónde está el “milagro” de la transferencia de pensamiento a pesar de la distancia? » [1]


La telepatía subconsciente que une las mentes humanas es la fuente de la tradicional vigilancia de los padres que quieren asegurarse de que sus hijos tengan buenas amistades. Si alguien pasa tiempo con un individuo que tiene pensamientos correctos, la energía mental elevada es absorbida telepáticamente.

No siempre es necesario que un hombre sabio esté cerca de personas que piensen de manera correcta. En el Nuevo Testamento, Jesús está rodeado de personas engañadas, y él las ayuda moral y espiritualmente.

Y esto s posible porque un hombre bueno y sabio tiene el poder de irradiar luz y paz a través de su propia presencia, y su propia pureza le protege de la contaminación magnética de los sentimientos negativos.

La obra clásica El Dhammapada dice:

« A aquel que es amistoso entre los hostiles, apacible entre los violentos, generoso entre los codiciosos, yo lo llamo Brahmán. » [2]

Cuando estamos en presencia de una persona verdaderamente santa, nos sentimos inspirados y elevados mediante la telepatía subconsciente. Y esa es la razón por la cual los Versos Dorados de Pitágoras recomiendan:

« Escoge como amigo aquel que se distingue por su virtud. »


La Ley de la Naturaleza establece que la atracción debe tener lugar por semejanza. Uno debe seguir su tendencia natural a buscar la Verdad y la Bondad mientras evita o pone límites a otras influencias.

¿Pero cómo se produce la transmisión de pensamientos y sentimientos?

El teósofo indio Subba Row escribió en el siglo XIX:

« La única explicación que podemos dar de los fenómenos de transmisión del pensamiento radica en la existencia del fluido astral, un fluido que existe en todo el sistema solar manifestado, pero que no se extiende más allá del mismo. » [3]

Según la ciencia esotérica, el akasha o luz astral es la contraparte sutil y trascendente de los planos de vida material, vital, emocional y mental. Y Subba Row agregó unos pocos párrafos más adelante:

« Posiblemente la concepción de materia en un estado ultragaseoso (materia radiante) podría ayudarnos a comprender lo que es el fluido astral. »

El concepto de «materia radiante» fue usado a finales del siglo XIX para referirse a lo que más tarde se llamó energía radiactiva o atómica. Técnicamente, la energía atómica pertenece a un nivel inferior de akasha o luz astral.

Subba Row dice que el fluido astral existe de manera uniforme a lo largo del espacio en el sistema solar. Sin embargo, también precisó que ese fluido astral es más denso alrededor de ciertos objetos u organismos debido a su acción molecular:

« Especialmente alrededor del cerebro y de la médula espinal de los seres humanos, donde forma lo que denominamos aura. Es esta aura que rodea las células nerviosas y los conductos nerviosos, la que capacita al hombre para captar las impresiones hechas en la Luz Astral, en el Cosmos. » [4]

Cada pensamiento produce un cambio correspondiente en las energías del sistema nervioso. A medio y largo plazo, el sistema nervioso siempre se adapta a la naturaleza de los pensamientos que producimos.

La energía de los nervios tiene su aura, y está unida a ella por una conexión fuerte e íntima. El aura funciona como una antena para el mundo sutil.

Subba Row escribe:

« En ciertos casos, acontece que una persona experimenta una sensación de calamidad, hallándose lejos de un amigo agonizante. … Creemos que nuestras ideas mentales están, de algún modo, conectadas con las emociones de placer y de dolor…»  Otras corrientes son acompañadas por «sensaciones sin imágenes. » [5]

Según la calidad interna de su conciencia, cada ciudadano tendrá el hábito de sintonizar con niveles más elevados de realidad, o será capaz de alcanzarlos mediante sus propios esfuerzos.

Nadie es una víctima pasiva de las circunstancias. Los propios seres humanos crean la atmósfera psíquica en la que deben respirar y vivir.

Un raja yogui de los Himalayas escribió:

« Cada pensamiento del hombre, al ser producido, pasa al mundo interno y se convierte en una entidad activa asociándose, fusionándose -podríamos llamarlo- con un elemental, es decir, con una de las fuerzas semi-inteligentes de los reinos.

Sobrevive como una inteligencia activa (una criatura creada por la mente) durante un período más o menos largo, proporcional a la intensidad original de la acción cerebral que lo generó. Por lo tanto, un buen pensamiento se perpetúa como un poder activo y benéfico, y uno maligno se perpetúa como un demonio maléfico.

Y de este modo el hombre continuamente está poblando su corriente en el espacio con un mundo propio, lleno de la progenie de sus fantasías, deseos, impulsos y pasiones; una corriente que reacciona sobre cualquier organización sensible o nerviosa que entre en contacto con ella, en proporción a su intensidad dinámica. » [6]

Dondequiera que vaya, un ser humano lleva consigo en su aura un bagaje lleno de pensamientos, emociones y recuerdos de hechos pasados. Él también lleva consigo las semillas directas e indirectas de su futuro. Y parte de tal bagaje kármico proviene de vidas anteriores.

El contenido de su aura guía al individuo a lo largo de su vida, pero no suprime su libertad ni su responsabilidad.

El libre albedrío consiste en elegir el karma que uno sembrará en cada momento, y en decidir qué semillas hará uno germinar bajo las condiciones existentes. Dentro de los límites que ofrece el karma, uno puede elegir las influencias que lo rodean. Uno también puede trabajar para que las circunstancias exteriores mejoren, empezando desde adentro.

Existen numerosas posibilidades en la interacción entre las mentes. La Teosofía nos invita a recordar que cada ser humano es una miniatura del cosmos y contiene un mundo en su conciencia.

Cuando dos personas tienen opiniones diferentes sobre otra persona, a menudo ocurre porque detectan diferentes factores o capas en la totalidad del ser de la tercera persona. No existe tal cosa como una observación absolutamente neutral. Cada examinación ejerce alguna forma de influencia sobre el ser u objeto bajo escrutinio.

Cuando un individuo que está consciente de la telepatía involuntaria en funcionamiento desea actuar de manera correcta con respecto al desafío, hace un esfuerzo por purificar su mente y deja de lado la tentación del pensamiento destructivo.

El autocontrol y la auto-purificación son más fáciles cuando su alma está dedicada a la búsqueda de la sabiduría universal. La mente humana tiene el tamaño de lo que contempla, como aclaró Patanjali. Ninguna mente que está dedicada a objetivos elevados es estrecha.

Helena Blavatsky escribió que es difícil encontrar a alguien que no esté bajo la influencia de la voluntad activa de otra persona. Ella dio algunos ejemplos. En la guerra clásica, cuando el querido general cabalga al frente, los soldados se ponen en simpatía magnética con él y comparten su entusiasmo. Lo siguen sin miedo y enfrentan valientemente el peligro.

En una iglesia, el predicador se levanta en su púlpito e irradia su propio magnetismo y Blavatsky describe la típica escena:

« Aunque lo que él dice sea el disparate más incongruente, sus acciones y el tono lamentable de su voz son lo suficientemente impresionantes como para producir “un cambio de actitud” entre, al menos, la parte femenina de su congregación, y si es un hombre poderoso, incluso los escépticos “que vienen para burlarse, se quedarán para rezar”. La gente va al teatro y derrama lágrimas o “se parte de risa” según el carácter de la actuación, ya sea una pantomima, una tragedia o una farsa. » [7]

Estamos constantemente afectados por la voluntad, los sentimientos y los pensamientos de los demás. Y al mismo tiempo nosotros los afectamos a ellos.

El error de formar descuidadamente una opinión falsa y negativa de alguien nunca quedará impune por la ley del karma. El que tiene sentido común se abstiene de formar opiniones o imágenes negativas con respecto a los que ama, o con respecto a aquellos con quienes no tiene afinidad. Hasta cierto punto, todos están bajo la influencia de todos.

Y es por eso que uno debe ser cuidadoso con cualquier crítica abierta, si es destructiva. Pero los pensamientos negativos silenciosos pueden ser incluso peores, ya que a menudo pasan desapercibidos, o sólo son parcialmente percibidos.

Debemos mirar a las personas desde un punto de vista generoso, y criticar de manera honesta las actitudes que consideramos erróneas, dándoles a tales personas la oportunidad de responder y explicarse.

La opinión y la imagen general que tenemos de otra persona deben de ser positiva por al menos dos razones.

La primera es que el otro es, en parte, un espejo psicológico para nosotros.
Y la segunda es que, al igual que nosotros mismos, cada ser humano tiene una potencialidad ilimitada hacia la bondad.

Por lo tanto, la crítica debe limitarse a una acción, a un aspecto y a un momento dado. Uno no debe criticar a una persona sin mencionar sinceramente algunas de sus virtudes.

Las personas de buena voluntad no olvidarán que cada ser humano tiene en sí mismo las semillas de la perfección. Todos somos estudiantes y maestros en la escuela de la vida. Nos ayudamos entre nosotros a construir nuestro carácter de varias maneras, incluidas las interacciones telepáticas involuntarias.

Un individuo que presta atención a la vida se siente responsable ante su conciencia. Él tiene un propósito claro en cualquier situación. No es llevado aquí y allá por el viento ilusorio de los pensamientos de otras personas.

El aprendiz espiritual trata de ser plenamente consciente de los sentimientos y pensamientos que emite. Él observa pacientemente la manera en que cosecha los frutos de la vida. Poco a poco aprende a sembrar la bondad. Poco a poco los pensamientos y sentimientos que produce y transmite a los demás y a la atmósfera astral se vuelven más consistentes y benéficos, y su acción como centro de paz se expande.

Todo en el universo está hecho de energía vibrante, y existen numerosos niveles de vibración. Los colores, luces y sonidos que percibimos son estratos y ondas vibratorias, al igual que las sensaciones del gusto, el tacto o el olfato. En el ritmo del latido del corazón, en el movimiento de respiración de los pulmones, y en el flujo de pensamientos y sentimientos, toda vida es cíclica y ondulatoria. Sin embargo, su ritmo preciso no siempre es fácil de percibir.

El océano de la vida tiene muchas corrientes diferentes. Cada ser humano usa su propia voluntad para establecer su mantra individual, su forma particular de vibrar y de expresar la Ley Única. No obstante, no existe separación alguna. Todo lo que vibra en un individuo es transmitido a los demás, y regresa a él después de experimentar una serie de cambios.

Los seres humanos constantemente producen corrientes vibratorias en los diversos niveles del pensamiento y de la emoción, y en la realidad física, y estas líneas de acción son registradas en la luz astral para su débito o crédito.

Los pensamientos y sentimientos que crea tienen (hasta cierto punto) vida propia. Sus efectos y su destino dependen sobre todo de la intención y de la intensidad con que fueron emitidos.

Las apariencias marcan poca diferencia: una crítica severa es buen karma cuando la intención es corregir un error en el esfuerzo hacia la sabiduría. El cumplido amable es mal karma cuando no es sincero. La astucia es lo opuesto a la inteligencia.

Hay formas positivas y negativas de telepatía, y la que más deberíamos estimular es la que tiene lugar como un sentido de comunión con todos los seres del universo.

Nuestros pensamientos, sentimientos e intenciones crean un pasadizo de afinidades magnéticas que nos une a todos sobre quienes concentramos nuestra atención, y con quienes interactuamos en nuestras mentes. La vida y la Ley del Karma “escuchan” nuestros pensamientos y los registran.

Por lo tanto, cada ser humano puede mejorar la calidad del «sonido oculto» único que le caracteriza y que resulta de la suma total de sus intenciones, emociones, pensamientos y acciones.

El Universo es un océano, y tiene una capa superficial de vida donde uno encuentra aparente confusión y desarmonía. Pero cuando miramos desde un punto de vista más profundo, vemos que todo fluye en unidad en el mar de los pensamientos humanos. Y quien asume la responsabilidad de su propia vida deja de actuar de manera autodestructiva y concentra su energía vital en objetivos permanentes.

Aunque las probaciones son necesarias para que el progreso sea firme y duradero, la paz interior se expande en la vida de uno desde el punto de partida de tal esfuerzo. La mente de uno obtiene estabilidad; la mente se separa de manera natural de los pensamientos confusos. Los ojos de uno ven a través de distancias más grandes.

El cielo de la conciencia de uno se hace más amplio y más claro, libre de tempestades innecesarias. A medida que se produce un sentido de comunión más fuerte, se hace más precisa la percepción consciente de los pensamientos y los sentimientos.




NOTAS

  1. La Clave de la Teosofía, Helena P. Blavatsky, Theosophy Company, Los Ángeles, 310 pp. 1987, véase la Sección XIV, p. 291.
  2. El Dhammapada, Theosophy Company, Los Ángeles, 139 pp., véase el capítulo 26, p. 93, aforismo 406.
  3. Esoteric Writings (Escritos Esotéricos), T. Subba Row, Theosophical Publishing House, 576 pp., India, 1980, véase la pág. 130.
  4. Esoteric Writings (Escritos Esotéricos), T. Subba Row, Theosophical Publishing House, 576 pp., India, 1980, véase la pág. 131.
  5. Esoteric Writings (Escritos Esotéricos), T. Subba Row, Theosophical Publishing House, 576 pp., India, 1980, véase la p. 135.
  6. El Mundo Oculto, por Alfred P. Sinnett, edición de 1884, Kessinger Publishing Co., Montana, EE.UU., 140 pp. más Apéndice, véanse las pp. 89-90.
  7. Véase el tercer y cuarto párrafo en el artículo «¿Son los Chelas “Médiums”?», por H. P. Blavatsky. El texto está publicado en Theosophical Articles (Artículos Teosóficos), Helena P. Blavatsky, Theosophy Co., Los Ángeles, Volumen I, pp. 295-298.

(Texto original en inglés aquí: www.theosophyonline.com/ler.php?id=3969)





6 comentarios:

  1. Y que se debe hacer cuando una persona actua muy mal y es inevitable no pensar mal de ella? Lo mejor es solo no pensar demasiado en esa persona?
    tambien...los seres de luz solo generan karma positivo?

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    1. Lo idóneo es no pensar mal de los demás, pero si no puedes hacerlo, entonces trata de pensar lo menos posible mal de ellos.

      Y Pastor dice que los seres de luz son incapaces de hacer cosas negativas porque ya no forma parte de su naturaleza, pero ignoro cómo el karma se maneja con ellos.

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  2. Me ha pasado que escucho los pensamientos de los demas. Me pasa en la vigilia y tambien en sueños, pero en los sueños es tan confuso y denso que escucho solo lo negativo, frustraciones, deseos, etc. de todas formas, y quizas suene soberbio, me sirve para ver la realidad sutil de mi entorno en el getto, saber lo que piensan de mi y el porque, asi como tambien descubrir el real impacto de mis acciones, los lugares y situaciones donde mi karma no pertence, y la toma de consiencia sobre cual es mi rol para drjar algo a la sociedad, al barrio y sobre todo a los niños, purificar malas energias ya que finalmente hay que entregarse a la vida tas cual es por que a todos nos toca la muerte, la vida es tan fugaz y efimera que yo creo q muchos buscadores de lo oculto o esoterico finalmente caen en la vanidad y ansias de poder. Gracias por leerme

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    1. En efecto, desafortunadamente así sucede muy seguido.

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  3. Disculpa mi comentario extraño, como que siento que este post o como se diga, no lo hubieses escrito tu, Cid. Senti una voz diferente leyéndolo en mi cabeza. Que grandes estupideces que digo, ya se... Te puede molestar mi opinión, pero pienso que quizás escribir sobre este tema solo atrae a gente egoísta que quiere poderes y sentirse especial de cualquier forma y mme molestan mucho, aunque se que eso esta mal. Tanto ellos como yo estamos muuuuy lejos de un buen camino. Mi pregunta entre tanta opinión innecesaria es, ¿como se hace para practicar chi kung o la meditación si no logro dormir bien? Quizas me dirás que busque la forma de hacerlo y mi respuesta es que es lo que busco con la meditación y el chi kung.

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    1. En efecto, este capitulo no lo escribí yo sino un investigador brasileño que se llama Carlos Aveline, y el tema aunque en primera instancia atrae a la gente interesada en los poderes, también les ayuda a mostrarles otro esoterismo más espiritual.

      En cuanto a tu pregunta, el chi-kung y la meditación son algo parecidos a hacer ejercicio, y con esto quiero decir que aunque no duermas bien, puedes practicarlos aunque obviamente no va a ser tan eficiente que si hubieras dormido bien.

      Pero independientemente de eso, lo que tienes que hacer es investigar cuál es la razón por la que no estás pudiendo dormir bien, y ahí son varias las posibilidades:

      - Tienes angustias.
      - O una pesada digestión.
      - O te sobrecargas energéticamente antes de dormir (por ejemplo haciendo chi-kung, meditación o ejercicio ya tarde).
      - Etc.

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