Les pido una disculpa, pero por falta de tiempo no voy a

poder atender los comentarios hasta finales de mayo.

SOBRE LA JUSTICIA DIVINA EN LA TIERRA Y EN EL MÁS ALLÁ



Aquí pongo lo que dice Blavatsky al respecto en su obra La Clave de la Teosofía (p137-142) en el capítulo: “De la Recompensa y Castigo del Ego”.

Nota: por Ego aquí se está refiriendo al ser interior que reencarna, no a la parte neurótica de la personalidad, para dar una analogía, el Ego es el actor, mientras que la personalidad es el personaje que interpreta durante su estancia en la Tierra. Para una mejor comprensión lean primero:

La he escuchado decir que al Ego, cualquiera que haya sido la vida de la persona que encarnó en la Tierra, nunca se le impone un castigo post-mortem.

Nunca, salvo en casos muy excepcionales y raros de los cuales no hablaremos aquí, dado que la naturaleza del “castigo” de ninguna manera se aproxima a ninguno de tus conceptos teológicos de condenación.


Pero sí es castigado en esta vida por las fechorías cometidas en una anterior, entonces es este Ego el que también debería de ser recompensado, ya sea aquí, o cuando esté desencarnado.

Y así es. Si nosotros no admitimos castigo alguno fuera de esta tierra, es porque el único estado que el Sí Espiritual [el Ego personal en unión con su parte divina] conoce, en el más allá, es el de beatitud pura. (ver ¿Cómo es la vida en Devachan (el “Paraiso”)?)


¿Qué es lo que quiere decir?

Simplemente esto: que los crímenes y pecados cometidos en un plano de objetividad y en un mundo de materia, no pueden recibir su castigo en un mundo de pura subjetividad.

[Los crímenes y pecados se pagan en el mundo físico, ya sea en esta vida o en la siguiente reencarnación. Por ello, todos aquellos que no se hayan dejado caer en el fango del pecado irremisible y de la bestialidad van a Devachan (el “cielo”). El karma malo que hayan generado durante su vida terrenal se hace a un lado, por el momento para posteriormente seguirlos en su futura reencarnación. Ellos solo llevan consigo a su Devachan el karma positivo de sus buenas acciones, palabras y pensamientos. Posteriormente ellos tendrán que pagar por sus pecados quieran o no. Mientras tanto son recompensados por su altruismo y esfuerzo por desarrollarse durante su vida terrestre. (Carta Mahatma 16, p100-103)]

Nosotros no creemos en ningún cielo o paraíso como localidades; en ningún fuego y gusanos objetivos que nunca mueren, ni tampoco en ninguna Jerusalén con calles pavimentadas con zafiros y diamantes. [Haciendo alusión a las descripciones del infiero y del paraíso por la iglesia católica]. En lo que creemos es en un estado post-mortem o condición mental, como en la que estamos durante un sueño de gran viveza. Creemos en una Ley inmutable de Amor, Justicia y Misericordia absolutos. Y creyendo en ella, decimos:

Cualquiera que haya sido el pecado y los horrendos resultados de la transgresión karmica original de los Egos ahora encarnados, ningún hombre (o la forma exterior material y periódica de la Entidad Espiritual) puede considerársele responsable, con algún grado de justicia, por las consecuencias de su nacimiento. Él no ha pedido nacer, ni tampoco puede escoger a los padres que le darán vida. En todo respecto él es una víctima de su medio ambiente, hijo de las circunstancias sobre las cuales no tiene control; y si cada una de sus transgresiones fuese investigada imparcialmente, se encontraría que en nueve de cada diez casos, él fue contra quien se pecó, más que el que pecó.

La vida es a lo sumo un cruel juego, un mar tormentoso que hay que cruzar, y frecuentemente, una carga demasiado pesada para soportar. Los más grandes filósofos han tratado en vano de sondear y encontrar su razón de ser, y todos han fallado excepto aquellos que tenían la clave para ello, a saber, los sabios de Oriente. La vida es, como Shakespeare la describe.

“ ... tan sólo una sombra espectral – un pobre actor,
que se pavonea y agita toda su hora en la escena
y luego ya no se le escucha más. Es un cuento
contado por un idiota, con abundante ruido y furia,
que nada significa ...”

Nada en sus partes separadas, sin embargo de la mayor importancia es su colectividad o serie de vidas. En todo caso, casi toda vida individual es, en su completo desarrollo, una aflicción. ¿Y se nos pide que creamos que el pobre e indefenso hombre, después de haber sido lanzado como un trozo de madera podrida sobre las enfurecidas olas de la vida, si demostrara ser muy débil para resistirlas, tendría que ser castigado por una condenación sempiterna, o incluso por un castigo temporal?

Nosotros decimos que, ¡esto nunca! Ya sea que haya sido un gran pecador o uno común y corriente, bueno o malo, culpable o inocente, una vez liberado de la carga de la vida física, el cansado y agotado Manu (“el Ego pensante”) ha ganado el derecho a un periodo de absoluto descanso y beatitud.

La misma Ley sabiamente infalible y justa más que misericordiosa, que descarga en contra del Ego encarnado el castigo karmico por cada pecado cometido durante la vida precedente en la Tierra, provee para la ahora Entidad incorpórea una larga prórroga de descanso mental, es decir, el completo olvido de todo acontecimiento triste, sí, hasta del más pequeño pensamiento doloroso, que tuvo lugar en su última vida como una personalidad, solo dejando en la memoria del alma, la reminiscencia de aquello que fue feliz o condujo a la felicidad.

Plotino [filósofo griego neoplatónico], que dijo que nuestro cuerpo era el verdadero río de Leteo [uno de los ríos del Hades (el mundo de los muertos), llamado “el río del olvido”], ya que “los que se sumergen en él se olvidan de todo”, quería significar más de lo que dijo. Dado que, así como nuestro cuerpo es como Leteo, así lo es nuestro cuerpo celeste en Devachan, y mucho más.


¿Entonces debo entender que al asesino, el transgresor de la Ley divina y humana en toda forma, se le permite irse impune?

¿Quién jamás dijo eso? Nuestra filosofía tiene una doctrina de castigo tan severa como la del más rígido calvinista, sólo que más filosófica y consistente con la justicia absoluta. Ninguna acción, ni siquiera un pensamiento pecaminoso, puede quedar impune; siendo castigado este último más severamente que incluso el primero, dado que un pensamiento tiene mucha mayor potencialidad para crear malos resultados que incluso un acto. Nosotros creemos en una Ley infalible de Retribución, llamada Karma, la cual se hace sentir en una concatenación natural de causas y de sus inevitables resultados.


¿Y cómo, o dónde, actúa?

Todo trabajador merece su salario, dice la Sabiduría en el Evangelio; toda acción, buena o mala es un padre prolífico, dice la Sabiduría de las Edades. Junta las dos, y encontrarás el “porqué”. Después de permitir al Alma que escapó de las angustias de la vida personal, una compensación suficiente, sí, en verdad, una compensación cien veces más grande, Karma, con su ejército de Skandhas, espera en el umbral de Devachan, de donde el Ego re-emerge para asumir una nueva encarnación. Es en este momento en que el futuro destino del ahora descansado Ego tiembla en la balanza de la justa Retribución, ya que él ahora cae de nuevo bajo el dominio de la Ley karmica activa.

Es en este renacimiento que está listo para él, un renacimiento seleccionado y preparado por esta LEY misteriosa, inexorable, pero infalible en la equidad y sabiduría de sus decretos, que son castigados los pecados de la vida anterior del Ego. Sólo que el Ego no es arrojado en ningún Infierno imaginario, teatralmente preparado con llamas y ridículos diablos con cola y cuernos, sino verdaderamente en esta tierra, el plano y región de sus pecados, en donde tendrá que expiar cada uno de sus malos pensamientos y acciones.

Así como haya sembrado, así cosechará. La reencarnación juntará alrededor de él todos aquellos otros Egos que hayan sufrido, directa o indirectamente, de la mano, o incluso a través de la mediación inconsciente, de la personalidad pasada. Ellos serán arrojados por Némesis en el camino del hombre nuevo ocultando al viejo, al Ego eterno.


¿Pero dónde está la equidad de la que habla, dado que estas nuevas “personalidades” no son conscientes de haber pecado contra alguien o que alguien haya pecado contra ellas?

Si a alguien le hubiesen robado un abrigo, y si se diese cuenta de que el ratero lo lleva puesto, y al querer quitárselo, lo hiciera jirones por la espalda, ¿podríamos decir que el abrigo fue tratado bien?

La nueva “personalidad” no es otra cosa que un nuevo traje con sus características específicas de color, forma y cualidades; pero el verdadero hombre que lo viste, es el mismo culpable de antes. Es la individualidad la que sufre a través de su “personalidad”. Y es ésta, y ésta única, la que puede explicar la terrible injusticia, aunque sólo aparente, en la distribución de la suerte en la vida del hombre.

Cuando tus filósofos modernos hayan logrado mostrarnos una buena razón, de por qué algunos hombres aparentemente inocentes y buenos solo nacen para sufrir durante toda su vida; por qué tantos nacen pobres y hambrientos en los barrios bajos de las grandes ciudades, abandonados por el destino y los hombres; por qué, mientras estos han nacido en las cloacas, otros abren sus ojos a la luz en palacios; mientras que el nacimiento noble y la fortuna parecen frecuentemente otorgárseles a los peores hombres y sólo rara vez a los que se lo merecen; mientras que hay limosneros cuyos Síes internos están a la par con los más elevados y nobles de los hombres; cuando esto, y mucho más, sea explicado satisfactoriamente ya sea por tus filósofos o teólogos, sólo entonces, pero no hasta entonces, tendrás el derecho de rechazar la teoría de la reencarnación.

Los más elevados y grandes de los poetas han percibido vagamente esta verdad de verdades. Shelley creía en ella., Shakespeare debe haber pensado en ella al escribir sobre la futilidad del Nacimiento. Recordemos sus palabras:

“¿Por qué mi nacimiento debiera sujetar a mi espíritu en ascenso?
¿Qué no todas las criaturas están sujetas al tiempo?
Hay legiones de mendigos ahora en la tierra,
que sus originales surgieron de Reyes,
y muchos monarcas ahora, cuyos padres eran,
la canalla de su tiempo ........”


Cambia la palabra “padres” por “Egos” y tendrás la verdad.

2 comentarios:

  1. Waooooooooh!!! Cid esto lo que lei lo senti en mi muy profundo...... aunque soy muy joven practicamente universitario mis padres me mantienen puede que la univ junto con esto me ayuden a ser un buen profesional que ayude a las personas cuando ya sea gane mi sueldo hecho de mi propio esfuerzo

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