LA MANIFESTACIÓN DE DIOS EN TU INTERIOR


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



Dios "viene" (es decir, se manifiesta a tu consciencia) cuando menos lo esperas.

Si te distraes con tus pensamientos o te preocupas por tus preocupaciones, sueños y problemas, lo perderás y pasarás toda la vida intentando encontrarlo. El riesgo es que tu mente esté tan ocupada que no percibas la grandeza de ese sublime acontecimiento.

Solo te darás cuenta de lo que sucedió después de que termine. Y entonces intentarás recrear las mismas condiciones y situaciones que existían cuando Él se manifestó, pero sin éxito.

Con esto esperas que Él regrese pero las cosas no funcionan así. Por lo tanto, presta atención a las señales de su abrumadora presencia: claridad, paz, orden, amor, sabiduría, compasión, éxtasis, energía y una presencia luminosa indescriptible. Es una especie de "droga divina", natural y bendita. Un "subidón espiritual" que ninguna droga física común puede producir, ni siquiera comparar.

Pero no alimentes expectativas, porque Él "llega" cuando menos lo esperas, ¡en los momentos más inesperados e inusuales! Puede que una mañana te despiertes y de repente esa presencia esté ahí, tan concreta como el sol que ilumina el día.

O puede aparecer cuando contemplas algo hermoso como un amanecer, un paisaje, un animal, una persona, una sonrisa, o escuchando música, o simplemente en casa sin hacer nada. De hecho, no necesitas hacer nada directamente para que Él se manifieste. E incluso si lo hicieras, sería inútil.

Pero puedes hacer mucho indirectamente. Empieza por mantener tu mente libre, serena y feliz. Libera tu mente del miedo, las preocupaciones, las ocupaciones, el esfuerzo, el "hacer" y el deseo que crea el futuro psicológico (el que te dice que la felicidad está en un futuro que nunca llega, o que depende de las personas o las cosas).

Deja que tu mente se relaje, despreocupada, sin obligaciones ni esfuerzos. Olvídate de tus metas y logros internos. No busques absolutamente nada, ni siquiera lo que llamas iluminación o despertar. Nunca esperes resultados ni recompensas por tus esfuerzos o prácticas. En resumen, ¡simplemente vive y sé feliz aquí y ahora!

Y quizás, un día, cuando no tengas ninguna expectativa... Él estará allí. Y es una presencia tan sublime que tu mente no puede describirla, ni siquiera mirarla directamente. Es algo tan grandioso e impactante que la mente solo puede permanecer en silencio, agradecer y sumergirse en lo Desconocido.