Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

EL LIBRO TIBETANO DE LOS MUERTOS




INTRODUCCIÓN

(Observación: el siguiente texto es una introducción de la investigación que efectué sobre ese libro.)

Su título original es "Bardo Thödol", que en tibetano significa Liberarse del ciclo de nacimientos y muertes a través de escuchar”:

La palabra ‘bar’ significa “entre”, y la palabra ‘do’ significa “dos”, o sea que se trata de un estado de transición entre dos aspectos, y en nuestro caso entre dos reencarnaciones:

Y la palabra ‘thö’ significa “escuchar” y la palabra ‘dol’ significa “liberar”, lo que ha generado la falsa creencia que con simplemente se recite el libro (en particular el principal capitulo) cuando la persona está agonizando, o que este le sea recitado (de preferencia por un lama) cuando la persona acaba de fallecer y durante las siete semanas siguientes. Eso la ayuda a liberarse del ciclo de reencarnaciones o al menos a obtener una mejor próxima reencarnación.

Lo cual no es cierto, ya que cuando le preguntaron al Maestro Kuthumi:

¿Es qué los pensamientos en los que la mente pueda estar ocupada al último momento dependen necesariamente del carácter predominante de la persona? ¿No podría la persona enfocarse en un pensamiento especial al final?

El maestro contestó:

« No puede ser de otra manera. … Tales pensamientos son involuntarios y no tenemos más control sobre ellos que el que tendríamos sobre la retina del ojo para evitar que perciba el color que más le afecta. Al último momento, toda la vida se refleja en nuestra memoria y desde todos los escondrijos y rincones olvidados emerge una imagen tras otra y un acontecimiento después del otro. … Aquella impresión y pensamiento que fuese la más fuerte, naturalmente llega a ser la más vivida y sobrevive por así decirlo a todo el resto. »
(Carta Mahatma 23B, p.170)

O sea que no es recitando un texto que cambiaras el destino que te forjaste en el transcurso de tu vida, aunque arrepentimientos de aquellos que obraron mal, cuando realmente son sinceros, les ayuda mucho y más si van acompañados de acciones buenas para remendar sus actos pasados.

Y es cierto que existen técnicas para tener mejores condiciones durante el Bardo y las siguientes reencarnaciones, pero estas requieren de una voluntad activa por parte de la persona y no nada más escuchar pasivamente un texto (y el método más eficiente es hacer el bien a los demás).

Como todo lo que es esotérico, el titulo tiene que interpretarse en un contexto más oculto. No se trata de escuchar solamente con el oído físico, sino también con el oído interno, el cual lleva a la comprensión. En otras palabras, incorporando la enseñanza oculta en tu entendimiento, al final lograras liberarte del ciclo de reencarnaciones (Samsara), lo cual es el sendero del discípulo.


Otro malentendido es que la gente cree que las enseñanzas están dirigidas a la persona que está muriendo, cuando más bien están dirigidas a sus seres cercanos para ayudarlos a adoptar la actitud correcta en esa situación. Por ejemplo, mandarle pensamientos de cariño para facilitarle la labor y no caer en la histeria del dolor emocional o de la depresión, que vuelven muy traumatizante el desprendimiento para la persona que se va.

Si se le recita ciertos textos, es para recordarle el procedimiento de las técnicas o los mantrams, por si la mente del que muere le faltara vigilancia, antes que el cerebro desaloje la memoria.

(Una vez que se da la recapitulación de su vida, el fallecido ya no puede hacer gran cosa, pero antes sí, sin embargo tiene que estar concentrado para hacerlo.)


HISTORIA

Walter Evans-Wentz fue un pionero en la divulgación de textos tibetanos en occidente y publicó en 1927 una traducción en inglés hecha por el Lama Kazi Dawa Samdup. Y desde entonces el libro no ha dejado de cautivar a los occidentales.


En la cuarta edición publicada en 1960, Walter precisa que la copia del manuscrito “fue obtenida por él a principios de 1919 de un joven lama de la Secta Kargyutpa de la escuela de los Gorros Rojos”. (p68).  Por ello, el texto se le atribuye a Padmasambhava fundador de tal escuela en el siglo VIII, quien según la tradición es el buda más respetado después de Gautama y fue quien introdujo el budismo en el Tíbet, lo que le da mucho prestigio al libro en todo el mundo.

Sin embargo, deben de saber que el budismo en el Tíbet, con el tiempo se fue degenerando por la incorporación progresiva de rituales, adoraciones fetichistas, practicas de necromancia y otras cosas no muy correctas. Al grado que en el siglo XIV, el Lama Tsongkhapa tuvo que realizar una importante reforma, a la cual los gorros rojos se opusieron.

Y esto se percibe en la lectura del libro, debido a que junto a enseñanzas iniciáticas, se encuentra también rituales e ideas espiritistas. Y debido a la presencia de estos dos elementos extremos, el libro da una visión distorsionada y en gran medida falsa de lo que sucede después de morir.






EL LIBRO TIBETANO DE LOS MUERTOS VISTO DESDE EL PUNTO TEOSÓFICO

(Observación: el siguiente artículo fue elaborado por miembros de la Logia Unidad de Teósofos de Inglaterra [link] y le agradezco mucho a Nicolás por haberlo traducido.)

El Libro Tibetano de los Muertos es uno de los libros más vendidos y más populares en el género de la espiritualidad. Al grado que algunos estudiantes de esoterismo que no se han informado debidamente sobre lo que la Teosofía enseña en realidad, recomiendan este libro expresándose positivamente a favor de él, ya que suponen que su contenido se encuentra en armonía con las enseñanzas teosóficas en lo que concierne a la muerte, a la vida en el más allá y a la reencarnación.

Incluso ciertos teósofos que promocionan el libro, en realidad nunca lo han leído alguna vez, o siquiera revisado su historia y orígenes, sino que ingenua y desinformadamente asumen que por el hecho de ser tibetano y estar relacionado con el tema de la muerte, entonces debe de ser más o menos lo mismo que enseñaron o dijeron los Maestros Adeptos de Blavatsky del Tíbet sobre el tema de la muerte y de los estados post-mortem.

Pero estos individuos se equivocan debido a que El Libro Tibetano de los Muertos no sólo presenta una doctrina, la cual en varios aspectos es muy antagónica a aquélla de los Maestros y Helena Blavatsky, sino que también tiene su origen en cierta rama de la escuela del budismo tibetano a la que los Maestros muy claramente han expresado su oposición.

Por lo tanto, comencemos por investigarlo más detalladamente:

El nombre tibetano para este libro es "Bardo Thodol ", lo que usualmente se ha traducido como “la liberación por audición durante el estado intermedio”.

Y según los historiadores, fue escrito aproximadamente en el año 800 de nuestra era por Padmasambhava (a quien cuyos devotos lo llaman “Guru Rimpoche”) y quien fue el misterioso fundador hindú de la escuela Nyingmapa del budismo tibetano (la cual es la más antigua de entre las cuatro ramas de ese tipo de budismo). Y aparentemente se basa en escenas y experiencias que el autor tuvo durante una visión.

Comúnmente a Padmasambhava se le atribuye haber introducido el budismo (que originalmente era una religión india) en la nación del Tíbet. Aunque en realidad el budismo ya se había establecido pero no se asimiló completamente hasta después de los esfuerzos realizados por aquel monje.

Pero desafortunadamente la forma de budismo inculcada por Padmasambhava es profundamente contraria a las nobles y puras enseñanzas de Gautama Buda. Y aunque nadie discutiría que Padmasambhava poseía un gran poder espiritual, habilidades ocultas e una gran influencia mística, él era (para ponerlo en forma simple) un hechicero tántrico.

Siempre se lo describe acompañado frecuentemente a todas partes por una, dos o más mujeres, quienes eran sus consortes tántricas, con las que se embarcaba en varias formas de prácticas sexuales.

La Teosofía no niega que esas modalidades puedan ser poderosas, pero sostiene firmemente que son peligrosas y malas, y que la magia sexual no es otra cosa que magia negra en su peor forma.

(Observación: los miembros de la Logia Unida de Teósofos son muy ortodoxos sobre este asunto, mientras que otros investigadores como yo somos más abiertos al respecto. Pero precisando que si la persona no tiene una ética impecable, es mejor no practicar la magia. Esto lo detallo en el artículo: la verdad encubierta sobre la magia negra.)



Frecuentemente se describe a la escuela Nyingmapa como un poco más avanzada que la religión nómada Bon del Tíbet, con una delgada capa de budismo en su fachada. Y está imbuida de imaginería y práctica sexual que difícilmente puede considerarse como meramente simbólica o alegórica. Aparentemente, Padmasambhava pensó que con el objeto de que el budismo se aceptara más fácilmente en el Tíbet, tendría que comprometerse con la religión Bon de los nativos.

¡Pero uno difícilmente puede imaginar al Buda recurriendo a semejante compromiso!

Para el caso del Bon, que introdujo gradualmente unos cuantos términos e imágenes budistas en sus propias prácticas e iconografía, Helena Blavatsky se refirió a él como:

« Un remanente degenerado de los viejos misterios caldeos, y ahora es una religión totalmente basada en la necromancia, la hechicería y la predicción, en donde la utilización del nombre de Buda no significa nada. »
(Blavatsky, Reencarnaciones en el Tíbet)

Y esta afirmación concuerda con los hechos, ya que muchos de los lamas Nyingmapa y los mismos monjes ponen particular énfasis en la “necromancia, la hechicería y la predicción”.

De hecho, el término "dugpa", que se encuentra en varios apartados de la literatura teosófica, se emplea usualmente como término genérico o sinónimo para designar a cualquier clase de mago negro (que este sea oriental u occidental).

Y sobre los dugpas, el Maestro Kuthumi escribió:

-       Su pernicioso trabajo está en todas partes de nuestro camino” (Cartas Mahatma)

Y a estos magos negros también a veces se los llama “Hermanos de las Sombras” y casi es innecesario decir que varios jesuitas podrían también ser calificados de dugpas, por las razones explicadas en el artículo “La Teosofía, los jesuitas y la Iglesia Católica Romana”.  (ver link)

Sin embargo en sus orígenes, “dugpa” es una palabra tibetana y al comienzo designaba específicamente a los hechiceros y magos negros de las sectas Bon y Nyingmapa, como se explica en el artículo de Blavatsky “Reencarnaciones en el Tíbet”. Y principalmente se los conoce como "Hermanos de las Sombras de Capucha Roja" y son ellos a quienes los Maestros se refieren en sus cartas.

La Teosofía no recomienda, ni habla positivamente, sobre alguna de las cuatro escuelas principales del budismo tibetano, con excepción de los Gelugpa cuyo nombre literalmente significa: “Virtuosos” o “Modelos de Virtud”, y los cuales también son llamados “Capuchas Amarillas” o “Bonetes Amarillos”.

El color amarillo distingue a los Gelupas de las tres escuelas más antiguas, que sólo usan los colores rojo y negro en sus cabezas. (Estos últimos no son colores del todo espirituales, mientras que el amarillo fue el color original en las vestimentas budistas de India). Y es a la escuela Gelugpa que pertenecen tanto los Dalai Lamas como los Panchen Lamas.

F
F

A pesar de que en los escritos de Helena Blavatsky se pueden encontrar amplias referencias al budismo y al budismo tibetano, incluyendo su historia y orígenes, no se habla absolutamente nada de Padmasambhava, aunque sí se menciona a los propios Nyingmapas.

Blavatsky menciona a Santarakshita, del que comúnmente se habla junto con Padmasambhava, pero por alguna razón declina completamente extenderse sobre aquél. Lo que nos hace considerar que:

¡Padmasambhava ciertamente no es reverenciado, honrado o visto con estimación por Helena Blavatsky y los Maestros!

Y hay que precisar que aunque los Maestros transhimalayicos y Helena Blavatsky se identifican filosóficamente con los Gelugpas, ellos corresponden más bien a su vertiente esotérica, la cual es casi completamente desconocida del público en general. Y es que la Logia de los Maestro no pertenece a los Gelugpas porque incluso hay dugpas entre los Bonetes Amarillos.

Y para aquéllos que estén interesados en saber más sobre este tema pueden consultar nuestro artículo titulado “Alaya, el Alma Universal(link en inglés)




COMPARACIÓN CON LAS ENSEÑANZAS TEOSÓFICAS

Habiendo mostrado las consideraciones que la Teosofía hace sobre los oscuros y repugnantes orígenes del Libro Tibetano de los Muertos, debemos ahora examinarlo y contrastarlo con la enseñanza teosófica sobre el mismo tema.

En realidad, el término “Bardo” fue introducido por primera vez en occidente por la Teosofía en la década de 1880, y no por la primera publicación inglesa de W. Evans Wentz sobre el “Bardo Thodol” (que les recuerdo es el nombre tibetano para designar al Libro de los Muertos).

Bardo literalmente significa "entre dos" y se refiere al periodo entre la muerte y el renacimiento, o en otras palabras, al periodo entre dos vidas. Y tanto el “Bardo Thodol” y las “Cartas Mahatma” enseñan que hay tres estados durante el Bardo, pero fuera de eso, los dos libros dan explicaciones muy diferentes.

Según el Libro Tibetano de los Muertos, el estado de Bardo dura siete semanas (49 días) para todos, y lejos de ser un periodo tranquilo, de descanso, asimilación y bendición para el alma, se parece más a una pesadilla, ya que cada uno de los tres estados de bardos, se describe, en términos de una prueba. Y dependiendo de cómo el muerto pase las pruebas, eso determinará si renace:

a)   en la tierra, ya sea como un humano, un animal, un demonio o un fantasma hambriento,
b)   en el cielo,
c)   o en un terrible infierno.

1. El primero de esos tres estados se llama Chikhai Bardo, que es el momento de la muerte, en el que el individuo se halla enfrente de una brillante luz blanca, como un túnel de luz, y entonces procede a entrar en él.

2. Luego, se encuentra en el segundo estado de su viaje, conocido como Chonyid Bardo, que es “el bardo de las deidades de paz y las deidades coléricas”. Allí el viajero presencia al gran y divino Buda Vajrasattva y su consorte Lochana felizmente unidos en una relación sexual, y ellos, además de otras deidades y seres celestiales, comienzan a seducirlo y tentarlo.

Pero el Bardo Thodol advierte: ""Que la suave luz de los dioses no los seduzcan", pues ellos pueden ofrecerles advertencias y ayuda pero también ponerles una trampa fatal. Y si el muerto cae en esa trampa sucumbiendo a las seducciones de las deidades pacíficas, entonces será forzado a enfrentar su aspecto opuesto que son las deidades terribles.

Luego de esto, el muerto es confrontado con la figura más intimidante de todas que es el señor de la muerte (Yama). Y este dios, espantoso y temible, espera su venida y procede a examinar las acciones del alma, pesando las buenas en la forma de guijarros blancos y las malas en forma de piedrecillas negras, representando así al karma positivo y al karma negativo.

3. Y solo si el alma consigue pasar esas pruebas, entonces emerge en el tercer estado conocido como Sidpa Bardo, el cual conduce al instante al renacimiento en la Tierra.

También en el Sidpa Bardo el alma se halla completamente rodeada por hombres y mujeres embarcados en apasionadas relaciones sexuales, y el viajero debe elegir a una de las parejas copulantes para que sean sus futuros padres en la tierra. Y habiendo decidido, entonces ocurre la concepción en el plano físico, momento en el que el alma experimenta un sentimiento de profunda bendición... parecida a algo como un éxtasis sexual.

(Observación: como lo pueden constatar, las profundas obsesiones sexuales de Padmasambhava son dominantes a lo largo de los tres bardos.)

Posteriormente, el alma se ve viajando otra vez a través de un túnel oscuro con una débil luz al final. El túnel es el útero y el canal de nacimiento, y la luz es lo que ve el recién nacido cuando abre sus ojos por primera vez.

F

Como se ha dicho, todo esto supuestamente ocurre en exactamente 49 días y el individuo permanece consciente, o al menos casi consciente, durante todo el camino de comienzo a fin. Pero mientras todo esto prosigue, hay monjes y lamas que cantan las palabras del “Bardo Thodol” cada día en el plano físico, como un intento de guiar al alma a través de este viaje difícil y peligroso.

Comienzan haciéndolo tan pronto como la persona ha fallecido y recitan las primeras secciones mientras se sitúan cerca del cuerpo (antes que el cadáver sea llevado o eliminado) ya que ellos creen que el alma puede escucharlos y entonces será ayudada por los cánticos señalados por Padmasambhava.



¿Y QUÉ DICE LA TEOSOFÍA?

(Nota: para una mejor comprensión de las explicaciones que se van a dar a continuación, les recomiendo que primero lean: ¿Qué sucede después de morir?)

El Maestro Kuthumi sobre lo que sucede después de morir, explica que:

« El hombre a menudo aparenta estar muerto. Aún desde la última pulsación, entre el último latido de su corazón y el momento en que la última chispa de calor animal deja el cuerpo, el cerebro piensa y nuevamente el ego vive en esos pocos y breves segundos su vida completa.

Háblale en susurros al que asiste a la cita mortal y te hallarás en la solemne presencia de la muerte. Especialmente tienen que quedarse quietos justo después que la muerte ha dejado su fría mano sobre el cuerpo. Habla en susurros, te dije, para que no perturbes la tranquila madeja de su pensamiento, y no se estorbe el afanoso trabajo del pasado proyectándose en su reflexión sobre el velo del futuro. »
(Las Cartas Mahatma, págs. 170-171)

« Bardo es el periodo entre la muerte y el renacimiento, y puede durar de unos pocos años hasta una kalpa. Se divide en tres sub-periodos:

1)   cuando el ego liberado de su cobertura mortal entra al Kama-Loka [Yuh-Kai en tibetano] (nivel superior al de los elementarios);
2)   cuando entra a su estado de gestación”, y
3)   cuando renace en el Rupa-Loka del Devachan.

El sub-periodo (1) puede durar entre unos pocos minutos a algunos años (la frase “unos pocos años” es compleja y últimamente inútil sin una explicación más completa); el sub-periodo (2) es “muy largo”, como dicen ustedes, más largo de lo que se imaginan, y aún así proporcionado a la fortaleza espiritual del ego; y el sub-periodo (3) dura en proporción al buen karma, luego de lo cual la mónada reencarna nuevamente. »
(Las Cartas Mahatma, págs. 105-106)

« Cuando el hombre muere, su Alma (quinto principio) entra en inconsciencia y pierde todo recuerdo de las cosas internas como externas. No importa si su permanencia en Kama-Loka debe extenderse por unos momentos, horas, días, semanas, meses o años; si la muerte fue natural o violenta; si dicha muerte ocurrió en su juventud o en su vejez, y si el ego era bueno, malo o indiferente, su conciencia lo deja tan rápidamente como la llama abandona la vela cuando se sopla.

Cuando la vida se ha retirado hasta en la última partícula de materia gris, sus facultades perceptivas se extinguen para siempre, y permanecen temporalmente sus poderes espirituales de cognición y volición (todos ellos facultades en suma, las que no son ni inherentes ni adquiridas por la materia orgánica). »
(Las Cartas Mahatma, pág. 128)

« Cada cuaternario desintegrado (si tuvo una muerte natural o violenta, por suicidio o accidente, si mentalmente estaba sano o enfermo, si era joven o viejo, bueno, malo o indiferente) pierde todo recuerdo al instante de la muerte: es mentalmente aniquilado, y duerme su sueño akásico en el Kama-Loka.

Este estado dura desde unas pocas horas (raramente menos), días, semanas, meses y a veces hasta varios años, todo ello dependiendo de la entidad, su estado mental al momento de la muerte, al carácter de su fallecimiento, etc.

Esta remembranza volverá lenta y gradualmente hacia el fin de la gestación (de la entidad o ego), y aún más lento, pero mucho más imperfecta e incompletamente, al cascarón, y de forma completa al ego al momento de su ingreso a Devachan. »
(Cartas Mahatma, págs. 186-187)

« La recuperación de la conciencia comienza después de la lucha en el Kama-Loka a las puertas de Devachan, y sólo después del “periodo de gestación”. »
(Las Cartas Mahatma, págs. 199-200)

Y sobre esto Helena Blavatsky añade:

« El espíritu se aturde luego de la muerte y cae muy pronto en lo que llamamos “la inconsciencia pre-devachánica. »
(La Clave de la Teosofía", pág. 151)



¿Y QUÉ SON EL KAMA-LOKA Y EL DEVACHAN?

En el artículo "Vida después de la muerte" se explica que:

« Inconscientemente, el alma entra en Kama-Loka, que es la atmósfera psíquica o 'plano astral' que rodea y hasta cierto punto interpenetra el plano físico. La duración de ese periodo está determinada por varios factores, pero principalmente por el grado de sensualidad y atracción material que caracterizó a la vida precedente. Lo que tiene lugar allí es la separación entre la naturaleza más baja, sensual y material, y la naturaleza más elevada o espiritual. »

« El lado material, lúbrico y más bajo del individuo no puede ingresar al estado celestial y así tiene que desprenderse en el nivel intermedio de Kama-Loka. Mientras más espiritual y menos material haya sido  la persona, o no inclinada a la sensualidad, más rápida será la separación. Puede tomar sólo unos minutos o varias horas, días, semanas, meses o, menos frecuentemente, varios años, dependiendo de la preponderancia de la naturaleza más baja o la superior. »

« Mientras suceda todo esto, el individuo no estará consciente. El momento del quiebre entre las naturalezas inferior y superior, figuradamente hablando, se conoce como la “segunda muerte”. »

« Esto inevitablemente causa un shock posterior al alma y así el individuo entra en lo que se conoce como el 'estado de gestación', un periodo y estado de profundo reposo y recuperación interna, parecido al sueño más profundo que se pueda imaginar. No podemos especular cuánto duraría, pero en algunos casos es mucho más largo de lo que pensamos. »

Y dicho artículo continúa diciendo:

« Lo cierto es que el individuo eventualmente saldrá del estado de gestación y entra al nivel celestial  que la Teosofía llama Devachan. La conciencia retorna a las puertas de Devachan; no es una localización o un plano, sino sólo un estado, y en realidad, es bastante diferente de los conceptos religiosos populares sobre el cielo. »

« Para empezar, cada uno tiene su propio estado devachánico personal y cada quien lo crea para sí mismo en su conciencia sin darse cuenta. Es la representación exacta y la experiencia de lo que se ha creído, esperado y deseado que fuera el cielo mientras estábamos vivos en la tierra. »

« Es un estado perfecto de la mayor bendición, paz y felicidad. Allí no existe la más mínima sombra, traza o rastro de pena, desilusión, sufrimiento o dolor. Todo aquello y todos aquellos que uno ha querido que estén ahí, estarán allí porque es nuestra propia creación mental. En Devachan no hay recuerdo o conciencia de estar muerto o incluso de que haya tal muerte. La bendición, la paz y la felicidad prevalecen siempre. Siendo una experiencia temporal, subjetiva y autocreada, es realmente una especie de sueño, pero uno vívido, tangible y bien definido como la vida en la tierra. »

_  _  _

Hasta donde sabemos, ni uno solo de los muchos relatos que existen hoy sobre experiencias cercanas a la muerte (ECM) y recuerdos del "cielo" en vidas pasadas tiene alguna similitud con las pruebas, intentos, tentaciones y tormentos tan vívidamente retratados y descritos en el Libro Tibetano de los Muertos.

El túnel de luz blanca brillante parece ser la única cosa que tienen en común. Y puede ser factible, claro está, que aquéllos que creen en lo que dice el "Bardo Thodol" experimentarán algo de eso después de la muerte, pero sólo servirá para reforzar la enseñanza teosófica de que después del fallecimiento uno experimenta exactamente lo que esperaba.

En el caso contrario, sin embargo, y como se especifica en el artículo "¿Qué ocurre después del suicidio?":

« Es interesante notar que la naturaleza y descripción de casi todas las experiencias cercanas a la muerte en los tiempos modernos está en perfecta armonía con las explicaciones y detalles provistos por la Teosofía.

Y por Teosofía, nos referimos aquí a la Teosofía original y genuina, aquélla de Helena Blavatsky, William Quan Judge, y los Maestros, y no la de los últimos “teósofos” como C.W. Leadbeater, Annie Besant y Alice Bailey, desde que sus explicaciones y enseñanzas sobre la muerte y la vida en el más allá son totalmente diferentes de aquéllas de la Teosofía original y no están apoyadas ni validadas por la investigación contemporánea de las ECM u otros fenómenos similares. »

En oposición al Libro Tibetano de los Muertos, la Teosofía también enseña que:

1)   un humano sólo puede reencarnar como humano y sólo en la tierra;

2)   no podemos elegir conscientemente a nuestros padres, familia, lugar o tiempo de nacimiento ("No pide nacer, y tampoco puede elegir a los padres que le darán la vida", como dice Helena Blavatsky en "La Clave de la Teosofía", pág. 139), desde que nuestros futuros padres y otras asuntos relacionados están determinados para nosotros por nuestro propio karma, es decir, por causas que hemos puesto en movimiento previamente durante la vida en la tierra;

3)   durante el Bardo, el alma no puede contactarse o comunicarse con aquéllos que ha dejado atrás en el plano físico, y

4)   la duración de tiempo entre la muerte y el renacimiento varía para cada individuo y en casi todos los casos se prolongaría por más de 49 días.


Y Helena Blavatsky dice en "La Clave de la Teosofía", pág. 145:

« ¿Cuánto tiempo permanece el ego reencarnante en el estado devachánico  Esto, según se nos dice, depende del grado de espiritualidad y el mérito o demérito de la última encarnación. »

Y William Q. Judge nos recuerda en "El Océano de la Teosofía":

« Debe tenerse en cuenta que para cada ego varía la duración de la permanencia en los estados post-mortem. No reencarnan en el mismo intervalo, sino que salen del estado posterior a la muerte en grados diferentes. »

Pero cuando se dice que variamos por causa nuestra en “la duración de la permanencia en esos estados”, eso no significa que lo hagamos conscientemente, sino más bien que esos estados del Bardo son efectos kármicos, producciones que surgen de la naturaleza y carácter de nuestras acciones y pensamientos durante la vida que recién terminó.

Refiriéndonos al artículo "Vida en después de la muerte", se nos dice que:

« La duración de la permanencia en Devachan estará en exacto acorde con la cantidad de karma bueno o positivo que se traiga de la vida precedente. Esto es lo que sostiene y prolonga la experiencia devachánica, y naturalmente variará enormemente de persona en persona.

Para nosotros, Devachan puede durar 1000 años o más, como también puede durar quizás cien años o sólo varias décadas. Algunas personas vuelven a la vida terrenal después de unos pocos años, principalmente si la atracción por la existencia física y material es una fuerza potente en su alma. »

« De todos modos, el estado devachánico eventualmente comenzará a degradarse y conducirá a su término, coincidente con el proceso de reencarnación del alma, desde la concepción, a través del embarazo, y culminando en el renacimiento en el plano físico. »

« Entonces, el individuo será despojado para siempre de la personalidad y persona de la vida anterior y entroncará en una nueva vida, encarnando en, mediante y como una persona totalmente nueva, formada y determinada por su propio karma pasado. Y así continúa el viaje de la evolución interior y el desarrollo. »




CONCLUSIÓN


Aunque los teósofos han simpatizado profunda y sinceramente y apoyado a los tibetanos en sus penurias y luchas contra la injusticia tiránica, no compartimos la idea estúpida y demasiado prevalente de que todo lo que viene del Tíbet es automáticamente bueno, verdadero y maravilloso, sólo por su "tibetaneidad".

Y de manera similar, aunque enfatizamos y elogiamos la espiritualidad, civilización y  gloriosa herencia cultural y religiosa de la India y su gente, procuramos cuidadosamente no caer en la trampa del “culto a la India” y estamos muy conscientes de que esa gran nación actualmente se encuentra en un triste estado de degradación y declive espirituales.

El Libro Tibetano de los Muertos es de muy poca utilidad para cualquiera y menos para todos los occidentales.

Se puede argüir que se debe entender simbólica y esotéricamente, quizá como una guía para la iniciación, y que el número 49 (claramente un número esotérico muy importante) puede referirse quizá en una forma muy oscura y velada a los siete sub-principios de cada uno de los siete principios, y los siete sub-planos de los siete planos citados en las enseñanzas teosóficas, y que colectivamente se conocen como los Cuarenta y Nueve Fuegos.

No obstante, este celebrado escrito se lee y entiende literalmente, tanto por tibetanos como por otras personas, y cualquiera sea el significado esotérico posible que pueda contener, es altamente cuestionable de todas formas considerando su origen y autoría.

En justicia a Walter Evanz Wentz, el primer traductor al inglés del "Bardo Thodol", se debe mencionar que él era un ferviente admirador del trabajo y las enseñanzas de Madame Blavatsky y siempre la tuvo en alta estima.

Wentz citó extractos del libro "La voz del silencio" en su obra llamada "Yoga tibetano y doctrinas secretas".  Y el escritor también dijo que:

« El último Lama Kazi Dawa-Samdup opinaba que, a pesar de las críticas adversas dirigidas contra los trabajos de H.P. Blavatsky, hay adecuada evidencia en ellos sobre la familiarización íntima de la autora con las mayores enseñanzas lamaístas, en las que ella dice haber sido iniciada. »

Aún así las mayores enseñanzas lamaístas en las que se inició Blavatsky fueron removidas más tarde del Libro Tibetano de los Muertos y adquirió una naturaleza Nyingma.

La discriminación y el discernimiento siempre deben ser usados por aquéllos que buscan la Verdad. Sólo porque algo sea "espiritual" no significa necesariamente que sea bueno y válido de imitar. No es "antiespiritual", intolerante o de "mentes cerradas" criticar y prevenir contra ciertas creencias, filosofías y prácticas; al contrario, los teósofos están llamados a hacer precisamente esto, si realmente desean beneficiar y servir al prójimo, en vez de agarrarse de la débil e ignorante actitud de que "todo es bueno, todo es maravilloso" que caracteriza hoy a tanta gente con intereses espirituales hoy en día.

La enseñanza teosófica, con respecto a lo que pasa cuando morimos, debe ser mucho más difundida de lo que está en realidad, y cuando eso ocurra, se verá que responde a muchas dudas. Y para este propósito se ha reunido una vasta colección de citas sobre el tema, ordenadas cronológicamente en el artículo "Cuando morimos", e invitamos a todos los que estén interesados a estudiarlo cuidadosamente.

Nuestro comentario previo de que “durante el Bardo, el alma no puede contactarse o comunicarse con aquéllos que dejó atrás en el plano físico” se explica ampliamente en ese texto, ya que muchos de los lectores tienen dudas y desean más información. Otros artículos relacionados con la muerte, la reencarnación, la Ley de Karma, el budismo y la constitución interna del ser humano, se pueden encontrar en las categorías relevantes de la página "Artículos".

En sí misma, la Teosofía no puede ser comprendida si nos falta un entendimiento correcto de todo este importante tema, como lo dijo Helena Blavatsky en "La Clave de la Teosofía":

« Debo decirles una cosa, y es que, a menos que hayan estudiado profusamente las funciones asignadas a todos los principios humanos y el estado que presentan después de la muerte, difícilmente comprenderán nuestra filosofía oriental. »




4 comentarios:

  1. ¿Sabes donde puede descargarse?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si pones en google:

      - libro tibetano de los muertos descargar

      Te salen varios links, pero como a cada rato los quitan y ponen nuevos, es mejor que cheques por ti mismo.

      Eliminar
  2. Si se le recita ciertos textos, es para recordarle el procedimiento de las técnicas o los mantrams, por si la mente del que muere le faltara vigilancia, antes que el cerebro desaloje la memoria.

    A que se refiere aca?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La tradición budista considera que el hecho que los monjes reciten parte del libro de los muertos, eso ayuda al alma del difunto a concentrarse y ser guiada durante su recorrido en el Más allá.

      No sabría decirte que tan eficaz sea eso. Tal vez en cierta medida, por las vibraciones que los monjes emiten (y algo parecido sucede con las oraciones que se hacen hacia los muertos en el occidente) Y tal vez el libro pudiera tener frases claves para sintonizarse con la jerarquía divina, ya que la religión budista es la más cercana a las enseñanzas esotéricas de los Maestros transhimalayicos.

      Pero por otra parte podría también ser un invento para ganar dinero y una forma de tener más sometido al pueblo (como suelen hacer las iglesias).

      Pienso que ha de ser una mezcla de esos dos aspectos. Que ese procedimiento inicialmente tenía un objetivo noble y que con el tiempo se ha ido degradando. Porque ahora según la cantidad que pagues, te van a recitar un día, una semana o las siete semanas que piensan erróneamente los budistas que dura la estancia en el Más allá, antes de volver a reencarnar.

      Eliminar