Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

RITUAL PARA INVOCAR A LOS ESPÍRITUS MENCIONADO POR ELIPHAS LEVI



Eliphas Lévi en su libro “Dogma y Ritual de Alta Magiarelata la experiencia que tuvo con un ritual que hizo para invocar a los muertos, y a continuación se los transcribo por lo ilustrativa que es esa narración. Pero para que puedan comprender mejor las explicaciones que añadí, les pido que primero lean el capítulo:


¿Ya lo hicieron?

Entonces prosigamos con la narración de Eliphas Lévi:

« En la primavera del año 1854, me dirigí a Londres para escapar de penas internas y así poderme entregar sin distracción alguna, a la ciencia oculta. Y para facilitar mi estancia, poseía cartas de presentación para personajes eminentes de la sociedad inglesa que estuvieran interesados en las revelaciones relacionadas con el mundo sobrenatural.

Visité a varios ellos, pero lo que encontré fue un gran fondo de indiferencia o de ligereza (eso sí con mucha cortesía). Y lo único que solicitaron de mí, fue que les mostrara algunos prodigios como si estuvieran tratando con un ilusionista.

Lo que hizo que me descorazonara un poco, porque a decir verdad, lejos de estar dispuesto a iniciar a los demás en los misterios de la magia ceremonial, yo había tenido siempre un cierto temor hacia las ilusiones y hacia las fatigas que esos rituales conllevan. Y por otra parte, esta clase de ceremonias exige de un material dispendioso y difícil de reunir.

Me decidí por lo tanto a sólo dedicarme al estudio de la alta cábala durante mi estancia en Londres y no pensar más en los aristócratas ingleses. Pero un día al volver a mi hotel, encontré una nota dirigida hacia mí. Esa nota contenía la mitad de una carta cortada transversalmente y en cuyo frente reconocí inmediatamente el carácter del sello de Salomón, y a su lado había un papel pequeño en el cual estaba escrito con lápiz:

-        Mañana a las tres de la tarde, delante de la Abadía de Westminster, se os presentará la otra mitad de esta carta.”

Fui a esa singular cita y ahí encontré una carroza estacionada en la plaza. Yo tenía, sin afectación, mi fragmento de la carta en la mano y un doméstico se acercó respetuosamente y me hizo un signo de seguirlo y entonces abrió la portezuela del carruaje. Dentro de él había una señora vestida de negro, cuyo sombrero y rostro estaban cubiertos por un espeso velo.

Esa señora me hizo señas de que subiera al carruaje, enseñándome la otra mitad de la carta que yo había recibido. Entonces la portezuela se cerró y la carroza se echó a andar, y habiéndose la señora levantado el velo, puede ver que me encontraba con una persona de edad, de cejas grises y unos ojos extremadamente negros y vivos de una extraña fijeza.

« Señor (me dijo con un acento inglés muy pronunciado) una amiga de Sir B*** L***, que os ha visto, sabe que han solicitado de vos, experiencias paranormales y que os habéis rehusado a satisfacer esa curiosidad. Quizá no poseíais las cosas necesarias, en cambio yo voy a mostraos un gabinete mágico completo, pero solicito de vos, ante todo el más inviolable secreto, ya que yo sé que la ley del secreto es rigurosa entre los ocultistas. Y si no me hacéis esa promesa, por vuestro honor, daré la orden para que os conduzcan de vuelta a vuestro hotel. »

Hice la promesa que se me exigía y soy fiel a ella no diciendo ni el nombre, ni la jerarquía social, ni el domicilio de esa señora, en quien reconocí inmediatamente a una conocedora de las artes ocultas.

Posteriormente tuvimos muy largas y amplias conversaciones, durante las cuales ella insistió siempre en la necesidad de prácticas para completar la iniciación. Me enseño una colección de trajes y de instrumentos mágicos y también me prestó algunos libros raros de que yo buscaba.  Luego me solicitó intentar en su casa la experiencia de una invocación completa, para la cual me preparé durante veintiún días observando escrupulosamente las prácticas indicadas.

Mi preparación había terminado el 24 de julio y el objetivo del ritual era de invocar al fantasma del divino Apolonius (Apolonio de Tiana) para interrogarle sobre dos misterios que nos interesaba conocer: uno me concernía a mí exclusivamente y el otro le interesaba a la dama en cuestión.

Inicialmente ella tenía contemplado asistir al ritual de invocación, acompañada de una persona de confianza, pero a la última hora esa persona tuvo miedo y se desistió, y como el ternario o la unidad son rigurosamente requeridos para los ritos mágicos, me dejó que cumpliera el ritual solo.

El gabinete preparado para la invocación se encontraba situado en una torreta, y dentro del gabinete se habían dispuesto cuatro espejos cóncavos a los lados de una especie de altar cuya parte superior estaba formada de mármol blanco y a su alrededor había una cadena de hierro imantado.

Sobre el mármol estaba grabado el signo del pentagrama en dorado, y el mismo signo también estaba trazado en diversos colores, sobre una piel blanca de cordero completamente nueva que se encontraba extendida bajo el altar.

En el centro del altar había un sahumerio de cobre con carbón de madera de émula y de laurel, mientras que otro sahumerio se encontraba colocado delante de mí sobre un trípode.

Yo estaba vestido con una túnica blanca, muy parecida al alba de los sacerdotes católicos, pero más amplia y más larga, y llevaba sobre la cabeza una corona de hojas de verbena entrelazadas por una cadenilla de oro. Y en una mano tenía una espada nueva, mientras que en la otra mano tenía el texto del ritual.

Entonces encendí los dos fuegos con las sustancias preparadas y requeridas, y comencé a pronunciar las invocaciones del ritual.

El humo se extendió y las flamas hacían vacilar los objetos que ellas iluminaban y después se apagaron. El humo se elevaba blanco y lento sobre el altar de mármol y me pareció sentir una sacudida, como si fuera un temblor de tierra. Mi corazón latía intensamente y los oídos me titilaban.

Volví a echar algunas ramas y perfumes en los sahumerios, y cuando la llama se elevó, vi claramente delante del altar, una figura de hombre de tamaño mayor a lo natural, pero que pronto se comenzó a descompone y borrar.

Volví a comenzar las invocaciones y fui a colocarme en un círculo que había previamente trazado entre el altar y el trípode. Entonces vi aclararse poco a poco el fondo del espejo que se encontraba en frente de mí (detrás del altar) y una forma blancuzca se dibujó en él, agrandándose poco a poco y pareciendo acercarse cada vez más.

Cerrando los ojos lo llamé tres veces:

   -  ¡Apolonius!  ¡Apolonius!  ¡Apolonius!

Y cuando los abrí, un hombre se hallaba frente a mí, envuelto por completo en una especie de sudario que me pareció ser más bien gris que blanco. Su rostro era delgado, triste y sin barba (lo que no correspondía precisamente con la imagen que yo tenía de Apolonio).

En ese momento experimenté una sensación de frío extraordinario y cuando abrí la boca para intentar hablarle al fantasma, me fue imposible articular algún sonido. Puse entonces la mano sobre el signo del pentagrama y dirigí hacia él la punta de la espada, ordenándole mentalmente al espectro, por ese signo, de no espantarme y de obedecerme.

Entonces la forma se hizo más difusa y desapareció de repente, pero le ordené que volviera y en ese instante sentí pasar cerca de mí como un soplo y también sentí que algo me había tocado la mano con la que sostenía la espada, haciendo con ello que inmediatamente el brazo se me entumeciera hasta el hombro.

Creí comprender que esa espada ofendía al fantasma y por consiguiente la clavé por la punta dentro del círculo, cerca de mí.

La figura humana reapareció inmediatamente, pero entonces sentí un desfallecimiento repentino comenzarse a apoderar de mí y una debilidad cada vez más grande extenderse por todos mis miembros.  Di dos pasos para sentarme y en cuanto me senté, caí en una especie de profundo sopor, acompañado de sueños de los que no me quedaron al despertarme, más que un recuerdo confuso y vago.

Tuve durante muchos días, el brazo adolorido. Y la figura no me habló, pero las preguntas que quería hacerle, parece que se habían resuelto por sí mismas en mi mente.

A la pregunta de la señora, una voz interior respondió dentro de mí: “muerto” (se trataba de un hombre de quien ella quería tener noticias). En cuanto a mí, yo quería saber si el acercamiento y el perdón serían posibles entre dos personas en las que yo pensaba, y el mismo eco interior respondió también implacablemente: “¡Muertas!”



ANÁLISIS DE DE SU EXPERIENCIA

Menciono aquí los hechos tal y como han sucedido. No se los impongo a la fe de nadie. Y el efecto de esta experiencia tuvo en mí algo extraño, algo inexplicable. Yo no era ya el mismo hombre, algo del otro mundo había pasado por mí; no estaba ni alegre, ni triste, pero comencé a experimentar un encanto particular por la muerte, sin sentir no obstante, ningún intento de recurrir al suicidio.

Analicé cuidadosamente lo que experimenté, y a pesar de una repugnancia nerviosa muy vivamente sentida en mi interior, reiteré dos veces más el experimento (sólo que con el intervalo de algunos días).

El relato de los fenómenos que se produjeron entonces difiere muy poco del que les acabo de contar, y no los menciono para no hacer demasiado extensa mi narración. Pero el resultado de estas invocaciones fue para mí la revelación que si los secretos cabalísticos fueran conocidos por todo el mundo, cambiarían en poco tiempo las bases y las leyes de todas las sociedades modernas.

(Cambiarían positivamente en el sentido que los humanos se darían cuenta de manera masiva que existen los planos sutiles y hay seres que viven en ellos, y que la vida prosigue después de la muerte. Pero también sería nefasto porque todo el mundo se pondría a hacer ese tipo de experimentos que precipitarían a las entidades nocivas del astral en el plano físico.

Y es que la entidad que se le apareció a Eliphas Lévi, obviamente no era el alma de Apolonio de Tiana, ya que este hace mucho tiempo que ya ascendió al Devachan y probablemente incluso ya hasta volvió a reencarnar. Pero en cambió si muy seguramente era una entidad del astral que buscaba alimentarse de la energía de vitalidad que poseen los humanos.

Y es que deben de saber que los magos negros desencarnados, y también los elementarios cuando son despertados, son conscientes que al haberse separado de su tríada superior, ya no reciben la energía del Espíritu divino y por lo tanto para poder seguir existiendo, tienen que vampirizar la energía a los humanos que se encuentran en la Tierra. Y la forma más fácil de hacerlo es por medio de esos encuentros, en donde además pueden tomar la forma que les plazca y así confundir a los invocadores.

Lo que además confirma el propio Eliphas Lévi al indicar que él sintió una debilidad extrema que lo hizo fallecer y también al precisar que su cuerpo le imploraba por medio de esa sensación de repugnancia nerviosa, de no volver a recomenzar ese ritual. Nada más que él de necio siguió haciéndolo.

La Naturaleza es muy inteligente y si pone actualmente una frontera entre el plano físico y el plano astral, es para la propia protección de los hombres, ya que los maestros de sabiduría explican que la razón por la que los humanos tienen por el momento sus facultades ocultas dormidas, es porque la inmensa mayoría de ellos todavía no están listos para tener un contacto directo con el astral sin acabar muy dañados en su salud y en su evolución.

Algo que el propio Eliphas Leví lo confirma con el final de su relato.)


¿Me hará esta experiencia concluir que realmente he invocado, visto y palpado al gran Apolonio de Tiana?

No estoy ni bastante alucinado para creerlo, ni soy tan poco serio para afirmarlo. Considero más bien que fue el efecto de las preparaciones, de los perfumes, de los espejos, de los pentáculos, etc. Ya que todo eso es una verdadera embriaguez de la imaginación que debe obrar vivamente sobre una persona que es impresionable y nerviosa.

Sin embargo no logro explicar por qué leyes fisiológicas pude verlo y palparlo. Simplemente afirmo que lo vi y lo toqué, y que lo hice clara y distintamente sin que fueran sueños. Y esto para mí es suficiente para creer en la eficacia real de las ceremonias mágicas.

Pero también concluí que la práctica de estas ceremonias es nociva e incluso peligrosa para la salud (tanto moral, como física). Y que yo no resistiría a semejantes rituales, si estos se hicieran habituales.

(Además que no crean que la conexión con esa entidad nociva del astral es puntual, y que nada más dura mientras que dura el encuentro y que luego vuelve a desaparecer. Porque así no funciona el asunto, ya que con el primer encuentro se crea un pequeño lazo energético sutil, y con cada nuevo encuentro este lazo se fortalece haciendo que con el tiempo, la entidad nociva pueda vampirizar la energía de la persona desde la distancia (ya sin necesidad de acercarse a ella) y también pueda influenciarla para que esa persona efectúe actividades perniciosas que la mantengan atada a la entidad astral.

En otras palabras: sutilmente esa entidad nociva del astral va esclavizando a ese humano que la invoca y la persona ni siquiera se da cuenta que cada vez tiene menos control de su vida y de su persona. Y esto el propio Eliphas Lévi lo confirma indicando que:) 

La dama de edad de la que les he hablado y de la que después tuve razones para quejarme, sería una prueba de ello, porque a pesar de sus negaciones, yo no dudo que ella tuviera la costumbre de practicar la nigromancia y la goecia.

Y los daños en su personalidad eran obvios, ya que a veces disparataba por completo, mientras que otras veces se entregaba a insensatas cóleras de las que apenas ella misma podía determinar la causa.

(O sea que esa señora ya estaba bastante poseída por las entidades nocivas del astral. Lo que además de chuparle la vida, también la va a perjudicar bastante en su evolución divina, y en las siguientes reencarnaciones le va a costar mucho trabajo poderse liberar. Pero nadie la obligó a meterse en ese problema. Ella misma se lo buscó.)

Después de esto, me fui de Londres sin haberla vuelto a ver, pero cumpliré fielmente el compromiso que contraje con ella de no revelar a nadie nada que pueda darla a conocer o poner en la pista de quién es, para así evitar que la perjudiquen (más de lo que ya está) sus prácticas a las cuales se entrega sin duda a espaldas de su familia, y la cual ha de ser por lo que supongo, bastante numerosa y ha de ocupar una posición muy respetable en la sociedad londinense.

_ _ _

Hay invocaciones de inteligencia, invocaciones de amor e invocaciones de odio, pero nada prueba que los espíritus abandonen las esferas superiores para conversar y entretenerse con nosotros, y lo contrario es más probable: que seamos nosotros quienes evocamos los recuerdos que ellos han dejado en la luz astral, la cual es el receptáculo común del magnetismo universal.

Es en esta luz donde el emperador Juliano vio aparecer a los dioses, pero viejos, enfermos y decrépitos. Lo cual es una prueba más de la influencia que tienen las opiniones corrientes y acreditadas sobre los reflejos de ese mismo agente mágico, y que hace también mover a las mesas y responder a las preguntas por medio de golpes dados en las paredes durante las verdaderas cesiones espiritistas.

Después de la experiencia que les acabo de mencionar, he vuelto a leer con atención la vida de Apolonio (a quien los historiadores nos representan como un tipo de belleza ideal y de elegancia antigua). Sin embargo en su biografía he advertido también que Apolonio en los últimos días de su vida, se cortó el pelo y sufrió largos tormentos en la prisión.

Esta circunstancia que yo había retenido sin duda en otros tiempos en mi memoria (pero de la cual ya me había olvidado) habrá determinado quizás la forma poco atractiva de mi visión (la cual yo considero que fue únicamente el sueño voluntario de un hombre despierto).

Y no fue la única vez que eso me pasó, ya que también he visto a otros dos personajes (los cuales poco importa nombrar quienes fueron) pero que también los percibí con un aspecto diferente de lo que yo esperaba ver.


(Aquí Eliphas Lévi muestra las limitaciones de su conocimiento esotérico, pero no es su culpa, ya que las explicaciones que aportaron los maestros transhimalayicos y que esclarecieron mucho este asunto, se dieron sólo después de su muerte.

Y es que deben de saber que si bien es cierto que nuestros pensamientos influyen mucho en la forma que toman los espectros que se materializan en el plano físico, también se nota que Eliphas Lévi no tenía una noción clara de lo que son los elementarios y por consiguiente pensaba que la forma que se le había aparecido, sólo era la manifestación de su propio pensamiento por medio de la luz astral, cuando en realidad se trataba de un elementario que se había materializado ante él.)



CONCLUSIÓN DE ELIPHAS LEVI

En conclusión: recomiendo por los demás, la mayor reserva a quienes quieran entregarse a este género de experiencias, porque resulta de ellas: grandes fatigas y también con frecuencia desórdenes orgánicos, bastante anormales, que pueden ocasionar enfermedades.

(Y por lo visto, ignoraba también que estos elementarios vampirizan la energía de vida de los humanos que los invocan, por lo que el asunto es más grave que una simple enfermedad.) »

(Volumen I, capítulo XIII titulado: La Nigromancia)



Posteriormente en el segundo tomo de su libro, Eliphas Lévi añade unas cuantas explicaciones más:

« Hay dos tipos de nigromancias: la nigromancia de la luz y la nigromancia de las tinieblas; la invocación por medio de las plegarias, los pentáculos y los perfumes, y la invocación por medio de la sangre, las imprecaciones y los sacrilegios.

Es la primera la única que hemos practicado y no aconsejamos a nadie que se dedique a la segunda.

Es cierto que las imágenes de los muertos se aparecen a las personas magnetizadas que los invocan. Y es cierto también que esas imágenes nunca rebelan nada de los misterios de la otra vida. Simplemente se les ve tal como todavía pueden estar en el recuerdo de aquellos que los han conocido, y tal como quedaron sus reflejos impresos en la luz astral.

Y cuando los espectros invocados responden a las preguntas que se les hacen, es siempre por medio de signos o por una impresión interior o por medio de la imaginación. Nunca es con una voz que suene vivamente en los oídos, y esto es lógico ya que:

¿Cómo un fantasma podría hablar si no dispone de un cuerpo físico?

Y al no disponer de una boca, una lengua y una garganta.

¿Con qué instrumento podría entonces el fantasma hacer vibrar el aire para volver perceptible sus pensamientos por medio de sonidos?


(Bromeo)

En cambio sí se experimentan unas especies de descargas eléctricas durante las apariciones, y estas descargas parecen a veces ser producidas por la misma mano del fantasma. Pero ese fenómeno considero que en realidad ha de ser producido por nosotros mismos y ha de deberse como única causa, al poder de la imaginación y de las afluencias locales de la fuerza oculta que nosotros llamamos: la luz astral.

(En lo personal no lo creo, porque yo también he experimentado a veces esas descargas eléctricas cuando he invocado a los Seres de Luz.)

Esto prueba que las proyecciones de la luz astral que toman la apariencia de esos espíritus, nos tocan algunas veces. Pero en cambio nosotros no logramos tocar de manera física a esos espectros. Y esta es una de las circunstancias más pavorosas en esas experiencias, ya que las apariciones tienen a veces un semblante tan real, que no puede uno más que sentirse muy impresionado, cuando nuestra mano pasa a través de lo que nos parece ser un cuerpo real, pero sin poderlo tocar, ni encontrar nada en él a meter la mano en su interior.

(Esto se debe porque las entidades astrales se materializan en el plano físico por medio de una substancia etérea, la cual se puede ver pero no se puede agarrar. Y para darles una analogía, es un poco parecido a las proyecciones holográficas actuales.)




Algunos ejemplos históricos

Se lee en las historias eclesiásticas que Espiridión, quien fue obispo de Tremithonte (y que después de su muerte fue canonizado) invocaba el espíritu de su hija Irene para saber de ella en dónde se encontraba oculto un depósito de dinero que había recibido de un viajero.

Swedenborg comunicaba habitualmente con los pretendidos muertos, cuyas formas se le aparecían en la luz astral.

Y nosotros hemos conocido muchas personas dignas de fe, que nos han asegurado haber vuelto a ver (y a veces durante años enteros) a difuntos que les eran queridos.

Así por ejemplo, el célebre ateo Silvano Maréchal se apareció después de su muerte a su viuda y a una amiga de esta última, para darle conocimiento de una suma de 1’500 francos en oro, que él había ocultado en un cajón secreto de un mueble. (Conocemos esta anécdota por una antigua amiga de la familia).

Por último, las invocaciones deben de ser siempre motivadas y tener un fin laudable, porque de otro modo son operaciones de tinieblas y de locura, muy peligrosas para la razón y para la salud. Invocar a los muertos por pura curiosidad y para saber si se verá algo, es disponer por anticipado a fatigarse y a sufrir, ya que las altas artes ocultas no admiten ni la duda ni la puerilidad. »

(Volumen II: Ritual, capítulo XIII titulado: La Nigromancia)


Luego Eliphas Lévi da una larga descripción del ritual que utiliza para invocar a los muertos, el cual omito poner en el blog, porque pocos van a poder efectuarlo, ya que efectivamente requiere de un material dispendioso y difícil de reunir, además que el protocolo que debe de llevar la persona que lo efectúa es también bastante complicado.

Y les diría que no se requiere tanto para invocar a los muertos, ya que tenía a unos amigos adolescentes (bastante pretenciosos por cierto) que se divertían haciendo rituales de magia mucho menos elaborados que los que menciona Eliphas Lévi. Y en una ocasión uno de ellos me llamó todo asustado a media noche, porque una anciana se le había aparecido en el pasillo de su casa.

O sea que no se necesita ser un gran mago ni efectuar rituales muy elaborados para invocar a las entidades del astral, pero a pesar de ello como tantas veces se los he dicho:


ES MUY DAÑINO INVOCAR A LOS MUERTOS


Hay dos posibilidades al invocar a los difuntos:

1)   Que hagan contacto con la persona que les interesa, la cual por diversas razones no pudo caer en el sueño akashico y por consiguiente se encuentra errando en el plano astral hasta que termine lo que habría sido su vida en la Tierra, antes de poder proseguir con su ascenso hacia el mundo divino.

2)   Que hagan contacto con algún otro ser o entidad que se encuentra en el plano astral o en el Kama-Loka.

Y en cualquiera de los dos casos es muy malo, porque en el primer caso, al entrar en comunicación con el alma desdichada que se encuentra errando en el astral, la van a atorar aún más en el astral debido a esos lazos energéticos que se crean al efectuar el contacto.

Pero sobre todo le van a atizar tremendamente a esa pobre alma su deseo de regresar a la Tierra, pero como ya no tiene un cuerpo físico, entonces esa persona fallecida va a tratar de agarrarse de un ser vivo, lo cual le va a provocar un karma muy pesado. Y eso puede volverse el inicio de todo un hundimiento que se prolongará por muchas reencarnaciones.

Y es por eso que los maestros de sabiduría insisten tanto que no hay que tratar de hacer contacto con sus seres queridos fallecidos por medio de médiums (y aún menos por medio de rituales mágicos) ya que van a perjudicarlos mucho.

Porque lo mejor que les puede pasar a esas almas en pena, es de caer en ese sueño akashico debido a que entonces ya no correrán los riesgos y peligros que hay en el plano astral y podrán así elevarse hacia el mundo divino con mucha más facilidad. Y es por ello que si quieren verdaderamente ayudar a esas almas en pena, lo mejor es hacer un ritual, pero no para contactarlas, sino para enviarles Luz.

Y en este capítulo doy un ejemplo de cómo hacerlo:


Ahora bien, esas comunicaciones son bastante raras y en el 80% de las veces, esas comunicaciones con el astral no se hacen con almas en pena, sino con diversas entidades nocivas que solo les interesa vampirizar la energía de quien se deje, y para ello se van a hacer pasar por la persona con la que se quieren comunicar, para así poder crear ese lazo energético que les permitirá a esas entidades nocivas tenerlos a ustedes cada vez más sometidos a ellas.



LOS DIVERSOS PLANOS DE EXISTENCIA DEL UNIVERSO





Sobre este asunto, Blavatsky dio los siguientes diagramas a sus alumnos personales:


(Estos se encuentran en el libro “The Inner Group Teachings of H. P. Blavatsky to her personal pupils”. Reunión del 26 de noviembre de 1890, p. 21 y 22)


Y a continuación se los voy a esclarecer:


El diagrama III corresponde a los siete planos de existencia de nuestra Tierra.


Y estos siete planos de existencia son apenas los siete “sub-planos” del súper plano más denso del Sistema Solar.
(Y que corresponde al diagrama II)


Y si consideramos que los otros seis súper planos del sistema solar están también constituidos cada uno de ellos por siete otros planos de existencia, entonces deducimos que el sistema solar está conformado por 49 planos de existencia (7x7).

Pero estos siete enormes planos que componen al sistema solar, a su vez son sólo los siete “sub-planos” del mega-plano más denso del Universo.
(Y que corresponde al diagrama I)


Y efectuando las mismas correspondencias deducimos que el universo está constituido por 343 planos de existencia (7x7x7).



OBSERVACIONES

Blavatsky emplea términos compuestos como: bhuddi-manas, manas-mahat, kama-manas, prana-kamic, etc., para designar las correlaciones y asociaciones que existen entre los diferentes principios y energías del Universo. En lo personal, evito mencionar esas combinaciones para simplificar más mis diagramas y así facilitar su comprensión.

Cómo la palabra “físico” se emplea para designar a nuestro universo visible, Blavatsky emplea la palabra prakriti (que literalmente en sanscrito significa: “poner de manifiesto”) para designar al plano más denso en la estructura septenaria.

En cuanto al plano más elevado (el atmico) Blavatsky lo pone como una esfera que envuelve a los otros planos porque en realidad eso es lo que sucede ya que Atma es el ESPÍRITU DIVINO que se encuentra en todo lo que compone al universo (desde el microcosmos hasta el macrocosmos). Y por lo tanto es la esencia de la cual surge todo.

Acuérdense que todo es UNO, nada más que ese UNO toma infinidad de formas.



CONCLUSIÓN

En resumen, el universo físico del cual sólo conocemos una pequeña porción.


Es apenas el 0.003% de toda la existencia que hay en
el Universo !!!

Porque es sólo el plano de existencia más denso de los 343 planos de existencia que en realidad constituyen al Universo en su totalidad.




LOS PLANOS DE EXISTENCIA
A NIVEL PLANETARIO


Los siete planos de existencia más densos (o sea el plano físico y los seis planos sutiles que le siguen) conforman el entorno donde se desenvuelve la vida a nivel de los planetas.

En estos siete planos de existencia, los humanos en su nivel actual de evolución, sólo permanecen conscientes y despiertos en el plano físico. Y aun no todo el tiempo, ya que tienen que dormir cíclicamente.

Aquellos que tienen un poco más de desarrollo, logran tener experiencias conscientes en el plano astral. Mientras que se necesita ser un discípulo ya bastante avanzado para poder ascender de manera consciente hasta el plano mental. Y solo los adeptos logran ascender al plano buddhico y al plano atmico.



Estos siete planos de existencia a nivel planetario se pueden dividir en tres zonas:


  • El mundo divino (a nivel planetario) conformado por el plano atmico, buddhico y mental. 
  • El mundo terrestre conformado por los planos físico, pranico y astral. 
  • Y el plano kamico (o kamasico) que sirve de puente entre los dos mundo.


Y esta estructura se ve también en los demás planetas.





LOS PLANOS DE EXISTENCIA
A NIVEL SOLAR


Sin embargo, estos siete planos de existencia en donde la vida interactúa a nivel planetario, son sólo la parte más densa de los siete ENORMES planos de existencia que conforman al Sistema Solar.


Sobre los planos superiores al prakritico solar, los maestros trans-himalayicos y sus discípulos prácticamente no han dicho nada.

Y en gran medida este hermetismo se debe porque esa enseñanza está reservada para los iniciados más avanzados, y es por eso que cuando Sinnett le preguntó sobre ese tema a Kuthumi, el Maestro le respondió:

« Dices que quieres saber cómo evolucionan los seres en la parte superior de las rondas (o sea como se desarrolla la vida en los planos superiores al plano prakritico solar).

Amigo mío, trata de comprender que me estás haciendo preguntas que pertenecen a las iniciaciones más elevadas. Que yo puedo darte una visión general, pero que no osaré ni entraré en detalles.

¿Qué no sientes que es uno de los misterios más elevados de entre los cuales no existe otro más excelso? »
(Carta Mahatma 23B, p.177)

Pero a continuación les comparto lo poco que he descubierto que han mencionado:

En La Doctrina Secreta (v.I, p.200) Blavatsky menciona que en los tres planos siguientes se encuentran las otras esferas que acompañan a las cadenas planetarias. Y es que deben de saber que los planetas que observamos en el espacio son solo el globo más denso (el globo D) de un conjunto de siete esferas.


(Los globos los detallo es el tema de las rondas.)

Mientras que los tres planos más elevados corresponden al Mundo Divino a nivel solar en donde las formas dejan de existir (y el cual no hay que confundir con el mundo divino que existe a nivel planetario).

Y dado que Pastor menciona que la jerarquía angelical es solar, yo sospecho que los diferentes reinos angelicales han de habitar en esos tres planos que se encuentran por arriba del plano prakriti solar.

(Y esta sospecha se acentúa debido a que en el libro “La Respuesta del Ángel”, cuando Lili le preguntó al ángel:

  - ¿Qué es el alma?

El ángel le contestó:

  - “Lo que para ti es imperceptible, para mí es un muro espeso.”

O sea que el ángel se encuentra en niveles mucho más elevados que nuestra propia alma espiritual.)

Y también sospecho que en los tres planos más elevados del sistema solar, ya sólo habitan “las Energías Cósmicas” sin forma pero dotadas de conciencia, inteligencia y amor (o sea la Divinidad en su estado más elevado a nivel solar).



En las instrucciones que dio a la Escuela Esotérica, Blavatsky añadió algo más sobre este tema. Dijo que:

« Los planos de conciencia del sistema solar pueden ser representados como seis dentro de un séptimo, el cual sintetiza a todos. Ahora bien, siempre debe de tenerse en cuenta que los diagramas pueden solamente mostrar un aspecto de la verdad y que sólo están hechos para ayudar al estudiante en su comprensión del aspecto simbolizado.

Recordemos que estamos tratando con Fuerzas y con Estados de Conciencia, y no con compartimentos estancos. Así por ejemplo, la fuerza cósmica conocida en el oriente como Fohat (la cual está colocada en los diagramas en el cuarto plano) está en realidad en todas partes (nada más que en diferentes intensidades). Fohat corre como un hilo a través de todo y tiene sus propias siete divisiones, cada una de ellas con sus siete subdivisiones. Y así también sucede con todos los otros estados.

La Conciencia es una: tiene siete estados (o aspectos, o planos) y cada uno de éstos está en todas partes (nada más que en diferentes grados de intensidad).

El estado más elevado, el séptimo o el estado sintetizador es el de la Envoltura Áurica (El Hiranyagarbha) conteniendo los elementos Atmicos y el karma del macrocosmos en manifestación.

Las tres divisiones más elevadas son inconcebibles para nosotros y solamente pueden ser alcanzadas por los adeptos más avanzados cuando se encuentran en estado de samadhi.

En el esoterismo se le llama samadhi al estado más elevado alcanzable en la Tierra estando aún en un cuerpo físico. Más allá de esto, el iniciado debe de convertirse en un Nirmanakaya.

El más elevado adepto comienza su samadhi en el cuarto plano solar y no puede pasar afuera del sistema solar. Cuando un tal adepto comienza su samadhi, está al mismo nivel que algunos Dhyani-Chohanes (quienes son los seres divinos que supervisan a la Creación) pero este adepto los trasciende cuando se eleva al séptimo plano: Nirvana.

El “vigilante silencioso” (ver La Doctrina Secreta, vol. I, p. 207 y 208) está en el cuarto plano.

El Pratyeka-Buddha, llamado también el “Buda egoísta” debido a su egoísmo espiritual, nunca puede pasar más allá del tercer plano (el de Jiva) [al menos no en samadhi, sino hasta que alcance el Nirvana en un estado menor], porque alguien como el Pratyeka-Buddha ha conquistado en verdad sus deseos materiales, pero todavía no se ha liberado a sí mismo de sus anhelos mentales y espirituales.

Y es por eso que solamente es el Buda de compasión quien puede trascender este tercer plano solar.

El Pakritico es el plano más bajo de la conciencia macrocósmica solar, representa el cuerpo” de los sistemas solares, con sus propias siete divisiones (o los siete estados de conciencia prakritica) cada uno de ellos en correspondencia con los siete planos de la conciencia macrocósmica.

Entre esos sub-planos del plano prakritico solar, el plano astral terrestre es visible para ciertos clarividentes y algunos animales, pero se necesita un desarrollo más allá del alcanzado por los humanos en la actualidad, para poder elevarse de manera consciente a los planos superiores (a nivel planetario). Y solo los grandes adeptos pueden pasar a los planos macrocósmicos que se encuentran más allá del prakritico solar»
(Collected Writings, XII, p. 657-659, extractos)

Y esta estructura septenaria (bajo la ley de correspondencias) muy probablemente se ha de reflejar también en los demás sistemas estelares.





LOS PLANOS DE EXISTENCIA
A NIVEL CÓSMICO



Pero a pesar de su enormidad, estos siete grandes planos de existencia en donde la jerarquía solar interactúa, son solamente la parte más densa de los siete INMENSOS planos de existencia que conforman a UNIVERSO en su totalidad.



Y si sobre los planos del sistema solar se ha dicho poco, sobre los planos superiores del Universo se ha dicho aun menos, porque estos se encuentran más allá de nuestra comprensión.

Al respecto Blavatsky señaló:

« El estudiante observará que el estudio de los Estados de Conciencia está confinado a la conciencia como se manifiesta en el sistema solar, porque cualquier intento por representar la Conciencia como se manifiesta en los planos superiores del Cosmos habría engañado al estudiante induciéndolo a creer que tal Conciencia Cósmica podría ser explicada, mientras que el total de hasta el plano más inferior del Universo trasciende al más alto adepto de la Tierra.

En cuanto a su explicación en palabras materiales, es casi como tratar de confinar la infinitud en una cascara de nuez.

Y es por eso que sólo una cosa conocemos de la Conciencia Cósmica, y esto es que ella está absolutamente fuera de nuestro alcance de comprensión»
(CW XII, p.657)

En otras palabras, los planos superiores del universo están más allá de nuestro entendimiento, debido a que no podemos concebirlos por medio de la mente humana.



NOTA

Pero lo que si podemos constatar es que el universo está formado de manera fractal en donde esa estructura septenaria se repite en todas las escalas (desde lo microcósmico hasta lo macrocósmico).