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SEGÚN LEADBEATER, BLAVATSKY REENCARNÓ EN 1901



Leadbeater, en 1918, tuvo todo el descaro de anunciar en un mensaje dirigido a los miembros de la Logia Teosófica de Sídney en Australia (donde residía en ese entonces) que Blavatsky (HPB) llevaba años reencarnada en otro cuerpo.

El mensaje fue traducido por el conocido teósofo español Ramón Maynadé, presidente de la Rama Arjuna, y publicado en la revista hispana “El Loto Blanco” de diciembre de 1918.

En resumen dice que cuando Blavatsky murió, su conciencia abandonó el viejo cuerpo, pero en vez de recorrer el usual ciclo post-mortem entre dos encarnaciones (ver ¿Cómo es la vida en el más allá?). Su conciencia pasó a ocupar el cuerpo de un joven indo de unos 14 años que en ese momento acababa de ahogarse en un rio, y desde entonces ha permanecido ayudando a la Sociedad Teosófica sobre la Tierra, pero de forma anónima.

Esto es posible, aunque muy raro. Así, William Judge cofundador de la S.T. dice sobre el tema:

« En ciertos raros casos cuando los Adeptos [Maestros], a fin de acelerar el desarrollo de un chela [un discípulo], al momento de su muerte, lo ayudan a pasar a otro cuerpo joven que en ese instante esté perdiendo su propio ocupante, pero que no esté tan enfermo como para evitar la plena recuperación de la salud, después de la llegada de la nueva vitalidad. » (Ecos del Oriente, vol 2, p433)

Es probable que Leadbeater se haya basado en ese texto para hacer su afirmación, sin embargo el Maestro Kuthumi (a quien Leadbeater decía mucho respetar y estar en constante comunicación) en una carta dirigida a Annie Besant, muestra la falsedad de esa declaración:

« El intenso deseo de algunos por ver a Upâsikâ [Blavatsky] reencarnada de inmediato ha hecho surgir una ideación mayâvica [ilusoria] engañosa. Upâsikâ tiene un trabajo útil que hacer en los planos superiores y no puede volver de nuevo tan pronto. »


También es interesante la intrepidez de Maynadé (que ciertamente repetía lo explicado por Leadbeater) de considerar a Blavatsky como una especie de “Juan el Bautista” que anuncia la llegada de Krishnamurti.

« Blavatsky fue un precursor del Mesías [Krishnamurti]. Le preparó el terreno con la fundación de la Sociedad Teosófica al estilo de la orden de los esenios de hace veinte siglos, quienes fueron los más ardientes partidarios [del anterior Mesías Jesús] que le auxiliaron con amor y voluntad, convirtiéndose en aquellos creyentes que con su sangre regaron la semilla del cristianismo que el Maestro depósito en el corazón de los ungidos con el Espíritu del místico amor. »

Sin embargo en sus escritos Blavatsky desmiente completamente estas suposiciones:

« Todos nuestros teósofos conocen el gran periodo o la Mahayuga cuyas divisiones siempre nos llevan a la cifra 432. Así, la Kali Yuga – la edad oscura y nefasta de los Brahmanes [en la que nos encontramos actualmente] durante la que el mundo expía los pecados de las tres yugas precedentes y en la que ningún Avatara [Mesías] vendrá a ayudar antes de que llegue a su fin. La Kali Yuga durará 432’000 años mientras que el total de la Mahayuga. . .hace 4’320’000 años. »
(Collected Writings, vol. IX, p211. Lo detallo en Kali Yuga)

Los Enviados Divinos no se presentan durante la Kali Yuga porque no quieran, sino porque el nivel vibratorio no se los permite. Y es que las limitaciones para el desarrollo espiritual durante la Kali Yuga son enormes, incluso los Maestros sólo pueden hacer un gran esfuerzo durante los últimos veinticinco años de cada siglo. (Ver al final de cada siglo los Maestros impulsan el progreso espiritual de la humanidad)


Por lo tanto, todo el credo que desarrolló Leadbeater con la complicidad de Annie Besant que Krishnamurti sería el próximo Mesías (y que desvirtuó a la Sociedad Teosófica de Adyar en un Culto Adventista), era una vil mentira. Para darle una apariencia de credibilidad, hicieron creer con este y otros mensajes, que Blavatsky al igual que los Maestros, estaban de acuerdo y participando, pero como pueden constatar todo eso es falso. El propio Maestro Kuthumi le advirtió a Besant en la misma carta:

« La S.T. [Sociedad Teosófica] y sus miembros están lentamente manufacturando un credo. Dice un proverbio tibetano que “la credulidad engendra credulidad y termina en hipocresía” … Nosotros no pedimos que se nos adore. El discípulo no debe estar encadenado de ninguna manera. ¡Ten cuidado de no caer en un Papado Esotérico! … Por algún tiempo has estado bajo influencias engañosas. Evita el orgullo, la vanidad y el amor al poder. No te guíes por la emoción sino aprende a estar sola. Sé precisa y crítica más que crédula. Los errores del pasado en las antiguas religiones, no deben interpretarse con explicaciones imaginarias. »

Ciertamente ahora podemos entender por qué Jinarajadasa (quien era el protegido de Leadbeater y más tarde tomó la presidencia de la Sociedad Teosófica de Adyar hasta su muerte) prefirió censurar la carta del Mahatma y por qué en Adyar la carta no solamente no se estudia sino que se ignora. (La pueden leer completa y explicada aquí)

Incluso el propio Krishnamurti a medida que fue creciendo física y espiritualmente se dio cuenta de la falsedad del asunto, al grado que disolvió el movimiento que lo veneraba, volviéndose un libre pensador.


Aquí les pongo todo el mensaje

« Es costumbre casi general que los miembros de la Sociedad Teosófica recuerden en esta fecha al gran apóstol de la Teosofía moderna [HPB] como el pasado de un talento, poder y abnegación, empleados en amortiguar las tristezas y acrecentar las alegrías de la mansión terrena. [Pero ahora] Gracias a los mensajeros de nuestra Sociedad, como Besant y Leadbeater, podemos hablar de Blavatsky en presente, a consecuencia del mensaje dirigido a los hermanos de la Logia de Sídney en Australia. He aquí sus palabras:

Os doy la bienvenida, a vosotros que os reunís para celebrar mi nacimiento en mi cuerpo actual. A mí me tocó realizar el rudo trabajo del explorador. Soporté el embate de la tormenta. A vosotros os toca el suave y tranquilo navegar de la entrada en puerto. Sin embargo, ambos trabajos eran necesarios, y si no hubiera sido por el trabajo previo de limpiar el terreno, no hubierais podido sembrar vuestras semillas con tanta facilidad, ni hubierais podido recoger vuestras cosechas.

Ahora tenéis muchas modalidades de trabajo para de entre ellas escoger; pero no hubiera sido posible ninguna sin que la Sociedad Teosófica madre se hubiera establecido firmemente. En más de una ocasión he tenido que sacudir y entresacar a sus miembros antes de que estuvieran preparados para seguir por donde el Bodhisattwa quería conducirlos, antes de que vencieran todos sus antiguos y legendarios prejuicios, y antes de que estuvieran preparados para acondicionar sus mentes y comprender el vasto océano de Su amor que todo lo compenetra.

Vosotros que vivís aquí, en la metrópoli del hemisferio Sur [Sídney] tenéis una gran oportunidad ante vosotros. Tratad de aprovecharla, para que vuestra labor en la formación de esta nueva sub-raza no le contraríe cuando Él [supuestamente el Cristo en el cuerpo de Krishnamurti] venga a fomentarla y dirigirla. Yo os vigilo, como vigilo a toda mi Sociedad. Tenéis mi entusiasta buena voluntad, así como la bendición del Gran Maestro en todas vuestras modalidades de trabajo. Continuad y prosperad: pero recordad siempre que sólo con el completo olvido de sí mismo cabe obtener la victoria.

Hace años se nos había dicho que Blavatsky había pasado a ocupar un cuerpo indo varón, aunque no sabíamos cuándo ni en qué circunstancias se había posesionado de ese nuevo cuerpo; pero ahora podemos hacer ya consideraciones acerca del particular, no por mero pasatiempo, sino para conocer algunos de los modos de obrar de las leyes naturales tan veladas aún al conocimiento humano.

Cuando Blavatsky murió, abandonaba un cuerpo que acababa de convalecer de una enfermedad. Su inesperada muerte, casi repentina, coincidió con la de un joven indo de unos 14 años que acababa de ahogarse en un rio. Revivió el cuerpo de ese joven cuando se le creía definitivamente muerto; pero al volver a la vida, resultó con el carácter tan cambiado, que los padres no le reconocieron, tan radical fue el cambio.

El hecho fue sencillamente una transferencia del Ego de Blavatsky que pasó a ocupar el cuerpo del joven indo. Este caso no es nuevo en las enseñanzas teosóficas y en el libro “Quien siembra recoge” hay uno muy notable. Tratándose de nuestro querido fundador y maestro, el asunto cobra mayor interés y nos muestra la posibilidad de reencarnar sin permanecer un largo periodo en el mundo astral ni en el devachán. Comúnmente esto solo pueden hacerlo con ventaja quienes en el mundo físico han destruido su cuerpo lunar, o sea el elemental del deseo, transfiriendo la conciencia al superior sin perturbar el curso de su evolución.

Es una hermosa esperanza que podemos realizar, si después de cumplidos nuestros deberes, nos consagramos a una desinteresada labor de servicio y a un esfuerzo de purificación. Actualmente, hace unos 27 años que Blavatsky ocupa su nuevo cuerpo, por medio del cual nos ha dado el mensaje que conocéis. Menciona la fiesta de hoy no su muerte, sino su nacimiento o actuación en el cuerpo actual, significando con ello que continúa en la tierra la labor de los Maestros cuidando de la Sociedad Teosófica, de su evolución, y de la tarea mundial que realiza.

Durante esos 27 años, Blavatsky no ha tomado parte en las actividades externas de la Sociedad Teosófica de un modo personal como en su cuerpo anterior, sino actuando en los planos astral y mental como ángel tutelar y experto vigilante. Ella cuida de nuestras actividades, fortalece unas y aprovecha otras para depurar las escorias personales de los miembros cuando entorpecen el desenvolvimiento de la Sociedad Teosófica de la que ella es el Alma. Su Karma está inextricablemente unido al de la Sociedad Teosófica porque es su obra y porque contiene el germen del cuerpo colectivo que prepara su lejanísimo porvenir cuando penetre en la misteriosa evolución cósmica.

Blavatsky en su reciente mensaje menciona que en más de una ocasión ha tenido que sacudir o expulsar aquellos miembros de la Sociedad Teosófica que no estaban preparados para seguir por donde el Bodhisattva quería conducirlos, pues debían vencer defectos personales antes de que vibraran en armonía con el Espíritu de Amor que de Él irradia.

En las crisis intensas de la S. T. habidas en los años 1895, 1906 y en 1907, fuera tal vez Blavatsky quien las promovió para eliminar los elementos que impedían el franco desenvolvimiento de la Sociedad, y esa clase de elementos siguen siendo eliminados de diversas maneras, como lo son los de las Logias o Ramas que por obcecación, prejuicios o espíritu de crítica se convierten en obstáculos de las corrientes de espiritualidad que los Maestros envían al mundo por medio de la Sociedad, o se convierten en focos de disidencia aunque sea inconscientemente.

Así se observa cómo obra la Ley en sus inexorables designios por medio de sus agentes, para realizar sus indesviables propósitos. Blavatsky asumió el Karma de la Sociedad Teosófica al fundarla, dirigirla y dotarla de un cuerpo de doctrina como nunca se había dado públicamente al mundo. Y esa misma responsabilidad que asumió le concede en igual proporción poder y autoridad para velar por ella desde el mundo oculto del que derivan los diversos accidentes que depuran la vida de la Sociedad Teosófica y de sus Logias.

Ese poder y autoridad de que está revestida Blavatsky proviene además de que con sus enseñanzas cambió el curso y género de vida de muchos miembros notables, entre los que descuellan Olcott, Besant y Leadbeater, quienes entraron en la recta senda que conduce a la liberación del Karma personal, y a quien sea capaz de ayudar con pureza de intención a un solo amigo, se le podrá confiar la guía de toda una nación y de toda una escuela intelectual. (Luz en el Sendero- El Grito lejano)

Se le confiarán más altos destinos a quien supo ayudar a miles de personas que le deben gratitud eterna por haberles indicado el camino de la liberación. Blavatsky en el referido mensaje manifiesta la aparición en el continente americano de la sexta sub-raza. Creímos nosotros que Norte América era el foco de donde se extendería por el continente; pero no solamente es así, sino que los australianos modernos, no los de origen indígena, son también la indicada sub-raza, y se les ha señalado la brillante tarea de desarrollarla en la isla mayor del mundo.

Otra promesa por cierto bien halagüeña hace Blavatsky a los australianos, al anunciarles que el gran Instructor visitará la isla y dentro de ella la metrópoli de Sídney, para fomentar y dirigir la nueva sub-raza hacia el cumplimiento de su destino, estableciendo un nuevo modelo de civilización más fraternal y noble que extinga de la faz del mundo la bárbara guerra, escarnio y vergüenza de la presente civilización.

La promesa concreta y terminante hecha a los australianos de recibir tan augusta visita, es la primera que se hace en público acerca del itinerario que seguirá el gran Instructor, de modo que ese afortunado país cuenta ya con dicha promesa para que los miembros de la Orden de la Estrella y los teósofos militantes intensifiquen su entusiasmo y preparen del mejor modo la labor del Maestro.

La afirmación de Blavatsky acerca de la venida del Instructor confirma la hecha hace muchos años en su notable libro: La Doctrina Secreta con la sola diferencia de que se anticipa su anunciada visita en medio siglo. Esto revela que las Grandes Potestades Kármicas aceleran los acontecimientos y el proceso del cambio social se desarrolla con notable rapidez para apresurar el reinado del espiritualismo.

Mucha es la responsabilidad de los hermanos de Sídney para no contrariar al gran Maestro cuando vaya aquel país; pero también debe ser mucha su satisfacción por haber sido los primeros advertidos con la honrosísima visita de uno de los más elevados protectores de la humanidad.

Blavatsky fue un precursor del Mesías [Krishnamurti]. Le preparó el terreno con la fundación de la Sociedad Teosófica al estilo de la orden de los esenios de hace veinte siglos, quienes fueron los más ardientes partidarios [del anterior Mesías Jesús] que le auxiliaron con amor y voluntad, convirtiéndose en aquellos creyentes que con su sangre regaron la semilla del cristianismo que el Maestro depósito en el corazón de los ungidos con el Espíritu del místico amor.

Parecida misión aguarda a los miembros de la Orden de la Estrella y a los de la Sociedad Teosófica, y para la preparación necesaria buscó Blavatsky los elementos en Inglaterra, en Norte América y en la espiritual India, cuna de los arios. Estos elementos son de la quinta sub-raza, la más capacitada para establecer el nexo con los de la sexta sub-raza y juntos efectuar el cambio que el mundo necesita.

¿Qué papel nos espera desempeñar a nosotros, los de la cuarta sub-raza?

Seguramente muy secundario. Vivimos en un ambiente estrecho, mezcla de egoísmo, ignorancia y pasión. No importa; los puestos difíciles no son para los débiles ni los tibios, y aunque sean mezquinos los resultados que de nuestra labor se obtengan, no olvidemos que la Ley sabia no mide por el resultado, sino por el motivo y por el esfuerzo, mediante el cual, si conseguimos mantener el fuego sagrado de la fe y el amor a los Maestros, el foco de su fuerza irradiará en las negruras de materialidad y las disipará en el máximo de sus posibilidades.

Recordemos el gran consejo de Blavatsky que ahora nos repite: Olvidaos de vosotros mismos si queréis ejecutar el trabajo del Señor. Adelante pues, queridos hermanos; los momentos son preciosos, y siempre firmes y confiados cumplamos nuestro deber. »

(Basado en el artículo de Phileas del Montesexto titulado “Crónica de una muerte anunciada” editado para añadir mis comentarios)


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