Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

¿QUÉ ES EL RELICARIO DEL CUARTO OCULTO?



Relicario de la Catedral de Valencia


¿Para qué servía el Relicario?

Los Mahatmas tuvieron una abundante correspondencia con sus discípulos (Chelas), miembros de la Sociedad Teosófica, o simplemente simpatizantes. Pero seguido los Maestros se encontraban en lugares inaccesibles, por ello esa correspondencia no se hacía por correo, sino por métodos ocultos que hacían que se desmaterializaran las cartas, para luego materializarse en otro lugar.
(ver Cartas Mahatma)

Esa “teletranportación” implica un gran desgaste de energía para quien la efectúa. Blavatsky fue la que más energía dio.
(ver fenómenos que produjo). 

Blavatsky en una carta a Sinnett le dice:

“Si tuvieses una idea de las dificultades, o del modus operandi, nunca hubieses consentido estar en mi lugar. Y sin embargo, nunca me rehusé a hacerlo. El Relicario se pensó para facilitar la transmisión, ya que ahora acuden muchísimas personas a orar y rogar que se pongan sus cartas adentro. Tal como tú sabes, y lo cual ha sido comprobado por todos excepto por el Sr. Hodgson que encuentra contradicciones; todos recibían sus respuestas sin que yo abandonara la habitación y frecuentemente en lenguas diferentes.”
(CM138)


¿Qué es el Relicario del Cuarto Oculto?

En enero de 1883, se construyó en Adyar un cuarto anexo a la recamara de Blavatsky al que se le llamó el “Cuarto Oculto” y un armario de madera al que se le llamó el “Relicario” el cual fue suspendido del techo de ese cuarto. Al interior del armario fueron colocados unos retratos de los Mahatmas y algunos objetos que Blavatsky había preparado magnéticamente para que sirvieran de conexión con ellos. Por este medio se minimizaba el gasto de energía para “teletransportar” las cartas. El Relicario funcionó hasta febrero de 1884 cuando Blavatsky y Olcott viajaron a Europa.


Testimonios

Testimonio del General de División H.R. Morgan

« En el pasado mes de agosto [de 1883] teniendo la posibilidad de ir a Madras en ausencia del coronel Olcott y la Sra. Blavatsky, visité el Centro de Operaciones de la Sociedad Teosófica para ver la maravillosa pintura del Mahatma K.H. que se conserva allí en el Relicario.
. . .
La señora Coulomb avanzó rápidamente para abrir la doble puerta del armario suspendido del techo, jalándola precipitadamente. Al hacerlo no observó que una bandeja de porcelana se encontraba al borde del relicario apoyada en contra de una de las puertas, por lo que al moverla se desplomó, haciéndose añicos al caer contra el duro piso. Mientras que la señora Coulomb retorcía sus manos y se lamentaba por este desafortunado incidente de un valioso artículo de la Sra. Blavatsky, y mientras que el señor Alexis Coulomb estaba de rodillas recogiendo los trozos, hice la observación de que sería necesario obtener algún cemento de porcelana, y tratar de restaurar los fragmentos. Así que el señor Coulomb fue despachado a obtenerlo. Las piezas rotas se juntaron cuidadosamente y se colocaron en un trozo de tela que fue amarrado y colocado dentro del relicario, cerrando con llave las puertas.
. . .
Cuando apenas habían pasado cinco minutos; abrimos las puertas, encontramos una pequeña nota en el entrepaño del relicario, que al leerla decía:

-        “A la reducida audiencia presente. La señora Coulomb tiene la oportunidad de asegurarse que el diablo no es ni tan negro, ni tan malo como generalmente se le representa; el daño ha sido fácilmente reparado”

¡Al desenvolver el paño de tela, descubrimos que la bandeja de porcelana estaba completa y en perfecto estado; sin que pudiéramos encontrar ni un rastro de rotura en ella!
. . .
La señora Coulomb cree que las muchas cosas de naturaleza maravillosa que ocurren en el Cuartel General se deben a obra del diablo – de aquí la observación juguetona del Mahatma. »
(The Theosophist, v5, suplemento, dic 1883, p31)


Testomonio de T.J. Rajamiengar
 
« En septiembre de 1883 tuve de hecho una oportunidad para examinar de cerca la estructura del Relicario, siendo capaz de determinar si es que había algún truco, tal como ahora se pretende que hubo. … La habitación en donde la señora Blavatsky dormía se encontraba en un salón en la parte superior de la sede en Adyar. Ahí hay una puerta que conduce de este salón a una habitación en donde el Relicario está suspendido del techo, el Relicario (que en realidad es un armario) está junto al muro a cuatro pies de altura sobre el piso

Yo abrí las puertas de este Relicario y encontré en él algunas fotos, un tazón de plata, y unas cuantas cosas más. Yo examiné cuidadosamente cada una de las partes de este Relicario, golpeando con los dedos por todas partes del mueble, y en ningún lado puede encontrar nada que lo hiciera sospechoso.

No satisfecho con esto, examiné el exterior del Relicario: el frente, los lados y la parte superior; todo lo cual resistió mi examen. Por miedo a desordenar las cosas, no moví el Relicario, pero lo que fue más satisfactorio es que examiné la parte posterior del muro sobre el cuál descansaba el Relicario (es decir la pared que estaba dentro del salón en donde dormía la señora Blavatsky) y pude averiguar qué no podía haber la más mínima indicación de sospecha, en lo que respecta a la estructura del Relicario.
. . .
Ahora referiré lo que vi [casi un año después] respecto a la así llamada trampa en el muro. Lo que pude constatar es que esa trampa se encontraba en un estado incompleto de construcción la primera vez que la vi el mes de junio de 1884, varios meses después de que partieran los fundadores. Es una trampa tan estrecha que un muchacho de 10 o 12 años de edad difícilmente podría pasar por ella. Fue construida para hacer creer que las cartas que llegaban fenoménicamente eran arrojadas al Relicario a través de este pasaje, pero cualquiera que vea por sí mismo este pasaje, estará convencido de la imposibilidad de que esto pudiese haberse hecho. »
(The Judge Case, Pelletier, Suplemento, c4, p329) 


Testimonio de Babula

Un testimonio importante respecto a la condición del Relicario y del Cuarto Oculto fue el de Babula, el cual había sido sirviente personal de Blavatsky durante los últimos cinco años. Él llegó al Cuartel General Teosófico en la noche del 20 de septiembre de 1884, y su testimonio dice lo siguiente:

« Cuando me fui [a Europa junto con la señora Blavatsky] todos los muros de los cuartos en la planta alta de este Cuartel General, en Adyar, estaban en buen estado, y ninguno de ellos tenía ningún hoyo o pasadizos de ninguna especie, además, la señora Blavatsky nunca usó ninguna de esas cosas en esos cuartos por ningún propósito, y ni la señora Blavatsky ni la señora Coulomb nunca me pidieron en ningún momento que les ayudara a realizar algún truco. Los hoyos y paneles que ahora se encuentran en los muros de esas habitaciones son completamente nuevos para mí, y fueron construidas después de que dejé la India con la señora Blavatsky. »
(Report of Investigations , p133)


Complot de los Coulomb

Posteriormente, aprovechando la ausencia de los dirigentes y en colusión con los misioneros, intentaron alterar el cuarto oscuro y el Relicario para que pareciera que los fenómenos que habían ocurrido ahí eran un fraude (lo explico en detalle en los coulomb).
Su complot se descubrió antes que lo terminaran y fueron despedidos.


¿Qué pasó con el Relicario?

Judge dice: Yo mismo trasladé el Relicario a un cuarto contiguo, del cual desapareció esa noche” (The So-Called Exposé, p122)



Si se hubieran esperado unos añitos, con el internet se habrían ahorrado un chorro de energía…


(es broma)

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