LA EXPLICACIÓN TEOSÓFICA SOBRE LOS FANTASMAS



(Observación: este artículo fue elaborado por la Logia Unida de Teósofos de Inglaterra y le agradezco mucho a Alexander por haberlo traducido y pueden leer la versión original en inglés aquí.)

Puesto que muchas personas están muy interesadas en los fantasmas y dicen que han visto tales espectros, vale la pena expresar y examinar cómo la Teosofía explica este fenómeno.

En primer lugar, la enorme cantidad de personas de todas las épocas y períodos de la historia, de todas las razas, naciones y etnias, de todos los niveles y grados de educación e inteligencia, de todas las creencias religiosas e incluso no religiosas, y de todas las clases sociales, que afirman haber visto lo que se suele llamar “fantasmas” o “espíritus”, debería ser una prueba suficiente para todos (excepto para el fanático de mentalidad cerrada) que tales curiosos fenómenos existen y no son meramente el resultado de alucinaciones o de un temperamento histérico.

Pero,
¿Cómo pueden explicarse los fantasmas?


Creer que todo lo que se llama fantasma es verdaderamente el alma real fallecida, es una postura muy simplista e ingenua a adoptar. El universo es una cosa majestuosamente compleja e intrincada, y no hay respuestas ni explicaciones sencillas para su funcionamiento y mecanismos sutiles internos.

Y de ahí la naturaleza inevitablemente profunda y compleja de las enseñanzas Teosóficas, en las cuales se presentan muchas de estas respuestas y explicaciones.

Según la Teosofía, la mayoría de los fantasmas que la gente ve corresponden a uno de los siguientes tres casos:



PRIMER CASO

Un cuerpo astral que no se ha desvanecido apropiadamente después de la muerte del individuo.

El cuerpo astral es la contra parte sutil e invisible del cuerpo físico. Es el molde invisible que ayuda a mantener la forma y la existencia del cuerpo físico. Y la transición conocida como muerte física se produce cuando el lazo energético que mantiene unido al cuerpo astral con el cuerpo físico se rompe.

Posteriormente el alma también se separa del cuerpo astral y se mueve hacia los planos más sutiles de existencia, mientras que el cadáver físico y su doble astral se dejan atrás. Los dos ya no están conectados vitalmente, pero los restos del cuerpo astral, ahora sin alma, permanecen cerca de los restos físicos, y se descomponen y se desintegran a la misma velocidad. Por lo tanto, si el cuerpo es incinerado, el cuerpo astral se purifica y se desvanece más fácilmente.

Sin embargo, si el cuerpo está enterrado, es probable que el cuerpo astral permanezca cerca de la tumba hasta que el cadáver esté completamente desintegrado, lo cual, como sabemos, puede llevar mucho tiempo. Y esta es sólo una de las numerosas razones por las que la incineración es mucho más recomendable que el entierro.

En el artículo “Cuerpos Astrales o Doppelgangers”, H.P. Blavatsky explica que:

« Este “doble” nace con el hombre, muere con él, y nunca puede separarse del cuerpo durante la vida, y aunque  sobrevive a él, se desintegra, pari passu, con el cadáver. Es esto lo que a veces, durante ciertas condiciones atmosféricas, se ve encima de las tumbas como una figura luminosa del hombre que fue. »

Sin embargo, ocurre ocasionalmente (debido a ciertas circunstancias y varias razones) que el cuerpo astral no se desintegra en absoluto y de este modo permanece como una especie de fantasma atrapado e inconsciente. Esto ocurre con mayor frecuencia en los casos de muerte trágica y violenta.

Uno de tales numerosos casos involucra al “fantasma” de la aristócrata inglesa decapitada que se puede ver caminando silenciosamente a través de un pasillo particular en un viejo castillo a la misma hora todos los días.

Y es importante entender que esta no es la persona real, puesto que esa alma muy probablemente ya se encuentre en el Devachan (“el Paraíso”) y ese fantasma no es más que un cuerpo astral vacio y atrapado, incapaz de pensar y repitiendo automáticamente ciertas acciones relacionadas con la muerte del cuerpo físico al que una vez estuvo unido.




SEGUNDO CASO

Algo impreso en la Luz Astral que brevemente se hace visible o perceptible para alguien.

Cada pensamiento que una persona tiene, cada palabra que una persona pronuncia, y cada acción que una persona realiza, indeleblemente se imprime y se registra en lo que la Teosofía llama la “Luz Astral” y esta es la atmósfera psíquica que rodea íntimamente al plano físico, y hasta cierto punto incluso lo interpenetra. Hay, pues, un registro subjetivo de todo lo que alguna vez ha ocurrido.

En su libro “Epítome de la Teosofía”, William Judge habla del inmenso cuerpo de imágenes que hay en la Luz Astral y lo describe como:

« El almacén donde se depositan todos los acontecimientos pasados, presentes y futuros, y en este se marcan todos los efectos de las causas espirituales, y todos los actos y pensamientos, ya sean en la dirección del espíritu o de la materia. »

Y a veces sucede que la conciencia de una persona se ensalza y se eleva un poco (a menudo sin que la persona se de cuenta), y entonces esa persona es testigo y percibe cosas que están registradas en la Luz Astral, pero comete el comprensible error de pensar que están viendo uno o varios fantasmas.

Por ejemplo, una mujer se emocionó y se entristeció al visitar el lugar de un antiguo campo de batalla y al pensar en la terrible violencia y matanza que una vez había tenido lugar allí, y al siguiente momento se sorprendió de oír los fuertes ruidos de la batalla, y vio que el sangriento conflicto estaba sucediendo justo frente a ella, pero poco después todo se desvaneció y ella volvió a ver el gigantesco campo vacío.

¿Había visto a dos ejércitos de fantasmas enemigos?

No. Ella simplemente se sintonizó de manera inconsciente con los registros de la Luz Astral por un breve momento.




TERCER CASO

Una víctima de muerte no natural que está atrapada temporalmente “entre la Tierra y el Cielo” e intenta hacer contacto con el plano físico.

La persona que tiene una muerte natural se debe a que los diversos componentes de su constitución interna (generalmente llamados en las enseñanzas de la Teosofía: los Siete Principios) han seguido progresiva y naturalmente su trayecto destinado, y han cesado de adherirse entre sí de manera natural.


Pero esto obviamente no es el caso de alguien que muere repentinamente en un accidente, o que es asesinado, o que se suicida. Y estos individuos permanecen todavía semi-vivos y tienen que permanecer en la zona intermedia entre el Cielo y la Tierra hasta que termine el tiempo de vida que tenían destinados vivir en la Tierra.


Y esto en ningún sentido es una forma de “castigo”, sino que simplemente se debe a que las inmutables Leyes de la Naturaleza requieren que nuestros Principios se separen entre sí de manera correcta, con el orden correcto y en el momento correcto, para que el proceso completo de la muerte proceda de manera armoniosa y normal. Porque de lo contrario, el alma es incapaz de entrar en el estado de Devachan (o “Cielo”) de manera natural.

Esta zona intermedia llamada “Kama-Loka” es descrito por Madame Blavatsky en su libro La Clave de la Teosofía como:

« Una localización astral, el limbo de la teología escolástica, el Hades de los antiguos, y estrictamente  hablando, un lugar solamente en sentido relativo. No tiene ni un área definida ni fronteras, sino que existe dentro del espacio subjetivo, es decir, está más allá de nuestras percepciones sensoriales, pero sin embargo existe. »

Y el Kama-Loka está íntimamente relacionado con la Luz Astral a la que nos hemos referido.

(Nota: mi investigación me ha llevado a concluir que esas almas errantes permanecen en el plano astral y es solamente cuando termina la duración que tenían destinadas vivir en la Tierra que prosiguen con su ascenso hacia el Cielo, primero pasando por el Kama-Loka y luego llegando al Devachan.)

Los estados y las experiencias por las que pasan las víctimas de muerte no natural varían extremadamente, y muchas de estas almas estarán en mayor o menor medida inconscientes y descansando “en un sueño lleno de sueños optimistas” como los Maestros lo han expresado.

Pero para otros, y especialmente aquellos que cometen el acto de auto asesinato o suicidio y el cual es descrito en La Clave de la Teosofía como “el peor de los crímenes y horrible en sus resultados”, las cosas no son tan optimistas. Y basta por ahora dar sólo un ejemplo relacionado con ello:

Un hombre de mediana edad se suicidó en una Nochebuena reciente, dejando que su cuerpo fuera descubierto por su esposa y sus niños pequeños en la mañana de Navidad. El hombre había sufrido de depresión y otros problemas de salud mental durante bastante tiempo y fue una gran conmoción para su familia, a quienes su acto los dejó terriblemente perturbados. No obstante, después de varios meses, ellos habían comenzado a reconstruir sus vidas destrozadas.

Fue alrededor de ese tiempo que la esposa se despertó una noche para encontrar a su marido sentado en la silla del dormitorio y observándola. Él parecía la misma persona que cuando todavía estaba vivo con la excepción de tener el contorno de su cuerpo un poco difuso y etéreo.

Y él le expresó su profundo pesar por lo que había hecho y le rogó a ella que le ayudara a salir del horrible estado en el que se encontraba. Ellos fueron capaces de mantener una breve conversación antes de que él desapareciera, aunque esto continuó sucediendo casi todas las noches durante algún tiempo.

Y para que no sea descartado como la mera alucinación de una viuda afligida, debemos añadir que el hombre procedió a aparecer en numerosas ocasiones ante sus hijos también.

Mucha gente describiría esto como una visita de un fantasma, pero los Teósofos lo describirían más bien como la visita de un alma sufriente, y estarían conscientes de que es espiritualmente ilegal que los individuos intenten retomar el contacto con la vida de la cual se han despojado voluntariamente.

El caso anterior lo conocimos nosotros personalmente, y es de lamentar que la mujer fue a pedir ayuda y consejo a médiums psíquicos y a espiritistas en lugar de escuchar la Antigua Sabiduría Eterna de la Teosofía.




CONCLUSIÓN

Estos tres casos son los más usuales, pero el lector tiene que estar consciente que un tema tan extenso e intrincado como lo es este, no puede de ninguna manera ser tratado exhaustivamente en un único artículo. Aquí solo hicimos una introducción y no abordamos casos más particulares tales como los poltergeists, las casas embrujadas, los íncubos y súcubos, etc. Aunque las descripciones y explicaciones anteriores pueden proporcionar insinuaciones y pistas útiles en esas direcciones.

La Teosofía no está en el mundo con el propósito de estudiar a los fantasmas y a los encantamientos, sino que prefiere dejar esos temas a los investigadores paranormales. Sin embargo, se espera que estos conocimientos Teosóficos hayan ayudado a arrojar mayor luz sobre este asunto.




2 comentarios:

  1. Hola CID. Por qué puedo ver gente que conozco después de que muere?

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    1. Puede que se deba porque tienes tu clarividencia despierta.

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