LISTA DE CAPÍTULOS

LOS ENCUENTROS QUE TUVO BLAVATSKY CON KUTHUMI





EL PRIMER ENCUENTRO

Blavatsky señaló que ella conoció por primera ocasión al maestro Kuthumi en 1868.

En un artículo ella escribió:

« ¿Entonces no hay ningún otro Adepto más allá del Mahatma Kuthumi? Todo teósofo en la sede sabe que yo mencionaba a un caballero griego [Hilarión] al que conozco desde 1860, mientras que nunca vi al correspondiente del Sr. Sinnett [o sea Kuthumi] antes de 1868. »
(CW VI, p.291)



Y en una carta que Blavatsky le escribió al Dr. Hubbe-Schleider, ella añadió que ese primer encuentro se produjo de febrero de 1868 a 1870, mientras que ella estuvo en el lugar secreto del maestro Kuthumi y que su estancia ahí duró casi un año.

Luego ella fue a otro lugar (lo más probable es que haya sido al monasterio de Tashi Lhunpo o al ashram secreto de su maestro Morya), y luego ella volvió a estar con Kuthumi durante medio año.

« Hasta 1868 no hablé inglés, habiéndolo aprendido en mi infancia. Y sólo desde febrero de 1868 hasta 1870, unos nueve o diez meses, y luego durante unos seis meses, hablé sólo inglés, porque no sabía ni tibetano ni hindi, ni nada, con el Mahatma. Puedo decir que volví a aprender de Él el poco inglés que sabía cuando llegué a América en 1873. »
(www.blavatskyarchives.com/hpblet010486.htm)



Y esto Blavatsky lo detalló más en una carta que ella le escribió al Sr. Sinnett:

« 6 de enero de 1886. Würzburg.
 
Mi querido señor Sinnett
. . .
Me fui a la cama y tuve una visión de lo más extraordinaria. Había invocado en vano a los Maestros, quienes no vinieron durante mi estado de vigilia, pero ahora, en mi sueño, los vi a ambos.
 
Yo estaba nuevamente (una escena de años atrás) en la casa del Maestro Kuthumi, yo estaba sentada en un rincón sobre una estera y él caminaba por la habitación con su traje de montar, y Él estaba hablando con alguien detrás de la puerta, cuando me preguntó sobre una tía fallecida.
 
-        "Yo recordar no poder", le respondí en mi inglés.
 
Él sonrió y dijo:
 
-        "Es muy curioso el inglés que usas."
 
Entonces me sentí avergonzada, herida en mi vanidad, y comencé a pensar (fíjate, en mi sueño o visión que era la reproducción exacta de lo que había sucedido palabra por palabra hace 16 años):
 
-        "Ahora que estoy aquí y no hablo nada más que inglés en lenguaje fonético verbal, tal vez pueda aprender a hablar mejor con Él."
 
(Para que quede claro con el Maestro también usé inglés, que ya sea malo o bueno, era lo mismo para Él, ya que no lo habla, pero entiende cada palabra que digo de mi cabeza; y también hace que yo lo comprenda a él — aunque no podría explica cómo lo logra. Con Djwal Khool también hablaba inglés, él lo hablaba mejor incluso que el Mahatma Kuthumi).
 
Luego, aún en mi sueño, tres meses después, tal como se me hizo percibir en esa visión, yo estaba de pie ante Mahatma Kuthumi cerca del viejo edificio derribando que él estaba contemplando, y como el Maestro no estaba en casa, le llevé unas cuantas frases que estaba estudiando en Senzar en la habitación de su hermana y le pedí que me dijera si las había traducido correctamente.
 
Le di un trozo de papel con esas frases escritas en inglés. Él las tomó y las leyó, y corrigiendo la interpretación las volvió a leer y dijo:
 
-        "Ahora tu inglés está mejorando, trata de sacar de mi cabeza incluso lo poco que sé de él."
 
Y puso su mano sobre mi frente en la región de la memoria y apretó sus dedos sobre ella (y sentí incluso el mismo ligero dolor en ella, como entonces, y el escalofrío que había experimentado) y desde ese día hizo lo mismo con mi cabeza diariamente durante unos dos meses.
 
Nuevamente, la escena cambia y me voy con el Maestro que me está enviando de regreso a Europa. Me estoy despidiendo de su hermana y su hijo y de todos los chelas [discípulos]. Escucho lo que los Maestros me dicen. Y luego vienen las palabras de despedida del Mahatma Kuthumi riéndose de mí como siempre lo hacía y diciendo:
 
-        "Bueno, si no has aprendido mucho de las Ciencias Sagradas y el Ocultismo práctico, al menos has aprendido, en todo caso, un poco de inglés. ¡Ahora lo hablas un poco peor que yo!” — y se rió.
»
(CM 140, p.478-481)



Hay que remarcar que esta aseveración que hizo Blavatsky es respaldada por un acontecimiento que tuvo la tía de Blavatsky.

La familia de Blavatsky estaba muy preocupada porque hacían muchos meses que no habían recibido ninguna carta de Blavatsky, lo cual es lógico si ella estaba en las regiones himaláyicas ya que allá no había servicio postal en esa época.

Y la tía de Blavatsky cuenta que en 1870 un indio (Morya) se le apareció en la puerta de su casa y le entregó una carta (escrita por Kuthumi) donde le informaba que su sobrina estaba bien y que la volverían a ver.

Detallo ese evento en este otro artículo (ver link).







ENCUENTROS EN BOMBAY

El coronel Henry Olcott mencionó dos ocasiones donde el maestro Kuthumi se les apareció a él y a Blavatsky en la ciudad india Bombay (actualmente Mumbai):



Encuentro en Bombay

En una entrevista que el diario Sunday Call le hizo al coronel Olcott, él comentó lo siguiente:

« Cuando llegamos a la India [en febrero de 1879], vi a más maestros [aparte de Morya], por ejemplo en Bombay apareció un extraño indio quien le dictó una larga carta a Madame Blavatsky, dirigida para un amigo en París, dándole importantes instrucciones sobre la gestión de ciertos asuntos de la Sociedad Teosófica. »
(24 de marzo de 1901)


El maestro Kuthumi hablaba francés y es muy poco probable que en el siglo XIX hubiera otros maestros en la India que hablaran francés, por lo que considero que el maestro que se apareció en Bombay y le dictó a Blavatsky esa carta para un amigo en París, lo más probable es que fue Kuthumi.

Y aunque Blavatsky también hablaba francés y por consiguiente ella pudo traducir al francés lo que el maestro que se presentó le dictó, fue con Kuthumi y Morya que Blavatsky y Olcott tuvieron la mayor interacción.





Encuentro en el puente Worli en Bombay

En esa misma entrevista al periódico Sunday Call, el coronel Olcott añadió:

« En otra ocasión, cuando estábamos conduciendo en el parque una noche, una figura majestuosa detuvo nuestro carruaje. Vestido con una túnica oriental que fluía y era claramente visible a la luz eléctrica. Y después de algunas palabras amables, desapareció dejando sin embargo detrás de sí un espléndido turbante dorado bordado de forma peculiar. Guardé el turbante y sigue siendo una de mis posesiones más preciadas. »
(24 de marzo de 1901)



Considero que ese segundo encuentro también fue con el maestro Kuthumi y sucedió el 25 de junio de 1879, y el coronel Olcott habló someramente al respecto en su libro "Las Hojas de un Viejo Diario I" diciendo:

« Otro encuentro notable fue en el puente de Worli, en Bombay, donde uno de esos hombres majestuosos me saludó cuando pasábamos en un coche H.P.B., Damodar y yo, respirando la brisa del mary admirando los relámpagos de calor; entonces le vimos avanzar hacia nosotros, acercarse hasta el coche, tocar en el hombro de H.P.B., alejarse unos cincuenta metros y desaparecer de pronto en medio de la calzada, a la luz de los relámpagos, y sin que hubiese por allí árboles ni arbustos, ni medio alguno de ocultarse. »
(Capítulo 24)

 
Y en el segundo tomo de su Diario el coronel Olcott dio más detalles:
 
« En la noche del 25, H.P.B., Damodar y yo tuvimos una experiencia muy sorprendente que he contado de memoria en otros lugares, pero que ahora debe ser repetida en su lugar apropiado según mis notas escritas en mi diario la misma velada.
 
Los tres nos dirigíamos en el abierto faetón que Damodar le había regalado a H.P.B. hasta el punto más alejado de la calzada conocida como el puente de Worli [Worli Bridge] para disfrutar de la fresca brisa del mar.
 
Estallaba una magnífica tormenta eléctrica, pero sin lluvia, con relámpagos tan vívidos que iluminaban los alrededores como si fuera de día. H.P.B. y yo fumábamos y todos hablábamos acerca de esto y de aquello, cuando escuchamos el sonido de muchas voces viniendo de la orilla del mar a nuestra derecha, de un bungalow situado en una calle transversal no lejos de la esquina donde estábamos sentados.
 
Entonces aparecieron un par de hindúes bien vestidos, riendo y conversando, nos pasaron y subieron a sus coches colocados en línea en la calle Worli, y se dirigieron hacia la ciudad.
 
Al verlos, Damodar quien estaba sentado con su espalda hacia el río, se paró y miró desde el coche. Mientras el grupo de los sociables amigos venía por el costado de nuestro vehículo, silenciosamente Damodar tocó mi hombro y con la cabeza me indicó que mirara en esa dirección.
 
Me levanté y vi detrás del último grupo una figura humana que se aproximaba sola. Como las otras también estaba vestida de blanco, pero el blanco de su traje hacía parecer gris el blanco de los otros individuos, como la luz eléctrica hace parecer opaca y amarilla a la más brillante luz de gas.
 
La figura de ese otro caballero era una cabeza más alta que el grupo que le precedía, y su paso era el mismísimo ideal de la graciosa dignidad.
 
Cuando se acercó a la distancia a la cercanía de nuestro caballo, se desvió del camino en nuestra dirección y ambos vimos que se trataba de un Mahatma.
 
Su blanco turbante y vestidura, la masa de cabello negro cayendo de sus hombros y su barba espesa, nos hizo pensar que se trataba de el Sahib [el maestro Morya] pero cuando llegó al costado del coche y se detuvo a no más de una yarda de nuestros rostros, y puso su mano sobre el brazo izquierdo de Blavatsky que lo descansaba en el costado del vehículo y nos miró a los ojos y respondió a nuestros reverenciales saludos, vimos entonces que no era Sahib sino otro Maestro cuyo retrato llevaba Blavatsky más tarde en un gran medallón de oro y que muchos han visto.
 
No dijo una palabra sino que silenciosamente se movió hacia la calzada, no poniendo atención, ni al parecer siendo notado por ninguno de los huéspedes hindúes mientras seguían en sus carruajes hacia la ciudad.
 
Los resplandores recurrentes de luz eléctrica lo iluminaron mientras estaba junto a nosotros, y su alta forma se mostraba contra el horizonte y la negra tierra de la calzada, y yo también advertí que una lámpara del último de los coches lo iluminó en altorrelieve cuando estaba a unos cincuenta pies de nosotros y en la calzada.
 
No había árbol ni arbusto que lo ocultara de nosotros, y podéis creer, lo mirábamos con intensa concentración. Un instante lo vimos, pero al siguiente se había marchado, desaparecido, como una de las luces de los relámpagos.
 
Bajo la presión de la excitación salté fuera del coche, corrí al lugar donde le vimos por última vez, pero no vi nada salvo la calle vacía y la parte trasera del coche que acababa de partir. »
(Capítulo 9)


 




ENCUENTRO EN SIKKIM

En septiembre de 1882 Blavatsky se encontraba muy gravemente enferma, por lo que ella tuvo que ir al ashram de su maestro Morya ubicado en el reino de Sikkim, para que su maestro la curara.

Ahí ella volvió a encontrarse físicamente con el maestro Kuthumi, y sobre ese encuentro Kuthumi le escribió al Sr. Sinnett lo siguiente:

« Me ocuparé de tus preguntas científica la siguiente semana. Actualmente no me encuentro en casa, sino muy cerca de Darjiling [ciudad india fronteriza con Sikkim] en la Lamasería (que es donde quiere ir la pobre Blavatsky).
 
Pensaba irme a finales de septiembre, pero lo más probable es que también tendré que entrevistarme personalmente con la vieja Dama [Blavatsky] si es que Morya la trae aquí. Y él tiene que traerla o la perderá para siempre, al menos en lo que concierne a la triada física [se refiere a los cuerpos físico, astral y de vitalidad]. »
(CM 24B, p.190)


« No creo que jamás haya estado tan conmovido por algo que haya presenciado en toda mi vida, que por el arrobamiento extático de la pobre vieja Dama cuando nos encontró recientemente a ambos en nuestros cuerpos naturales; a uno después de tres años, y al otro casi dos años de no vernos en nuestros cuerpos de carne y hueso. »
(CM 54, p.314)

(Nota de Cid: el maestro que Blavatsky no había visto físicamente desde hace tres años era Morya, ya que Olcott en sus recuerdos señaló que el 15 de julio de 1879 el maestro Morya los visitó en Bombay y llegó en pleno día sobre un caballo. Y el encuentro en persona física anterior que tuvo Blavatsky con Kuthumi ha de haber sido cuando éste le dictó esa carta en francés.)


« Ella se encuentra mejor y la dejamos cerca de Darjiling, Ella no está segura en Sikkim, porque es tremenda la oposición de los Dugpas, y a menos que dedicáramos todo nuestro tiempo a cuidarla, la vieja Dama la pasaría muy mal, en vista de que ahora ella es incapaz de cuidarse a sí misma. »
(CM 110, p.445-6)



Hay que remarcar que este encuentro en Sikkim es respaldado por el testimonio de dos indios que también viajaron a Sikkim en ese fecha para encontrarse con los maestros y que detallo en este otro capítulo (ver link).





~ * ~

Estos son los encuentros conocidos pero seguramente hubo muchos más.











No hay comentarios.:

Publicar un comentario