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EL ASPECTO ESPIRITUAL DE LA PASCUA


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



PASCUA: CUANDO LA RENOVACIÓN ES POSIBLE

¿Cuál es el verdadero significado de la Pascua más allá de su atractivo religioso y comercial? ¿Por qué es tan necesario un cambio profundo en nuestra forma de pensar y actuar? ¿Es posible lograr este cambio en nuestro interior? ¿Cuál es el camino hacia la renovación y la transformación interior? Reflexionaremos sobre esto en el siguiente texto.

Cada años se festeja la Pascua repleta de chocolates, pan, pescado, bacalao, vino y casi ninguna reflexión sobre su profundo significado. ¿Qué serían estas fiestas sin un fuerte atractivo comercial? Apenas las recordaríamos.

Pero lo que realmente nos interesa son los cambios reales que estas fechas pueden traer a nuestras vidas. Independientemente de nuestra religión —cristiana, judía, budista, pagana— la reforma interior es un imperativo inherente a la condición humana. Y esto es independiente de las creencias religiosas. 


Es importante conocer el verdadero significado de la Pascua. Cada día debería ser un momento de renovación y reflexión. Al fin y al cabo, cada mañana es una nueva Pascua que se despliega en el horizonte. Es la oportunidad que nos brinda el Infinito para mejorar, transformarnos… para reformarnos interiormente.

Sin embargo, una pregunta que siempre surge en esos momentos es: ¿cómo logramos esta transformación? ¿Por qué prometemos cambios cada año que nunca se concretan? Estas preguntas me parecen cruciales. Reflexionemos un poco más sobre ellas.

Primero, imaginemos una gran fosa séptica donde se han acumulado aguas residuales, basura y todo tipo de desechos durante años. En el fondo se ha formado una costra casi sólida, y como el agua no tiene por dónde drenar, con el tiempo comenzará a desbordarse.

Ahora bien, la única forma de limpiar la fosa séptica es vaciándola. Esto es muy común en hogares que aún carecen de saneamiento básico. Cuando se llena, tenemos que llamar a un servicio especializado para que la vacíe y retire toda esa suciedad; solo entonces estará realmente limpia.

Desafortunadamente nuestra mente es muy similar a esa fosa séptica. Nuestras penas, ansiedades, dolores y todos los residuos de pensamientos y experiencias se vierten en ella. Todo se acumula allí, como lodo estancado, hasta que se cristaliza, formando el ego. Y aunque podamos parecer normales en la superficie —en nuestra mente consciente—, en las capas más profundas se acumula un verdadero desecho psicológico.

Ahora, con nuestras mentes contaminadas y manchadas de pensamientos y recuerdos, intentamos cambiar nuestra forma de ser, pensar y actuar. Pero pronto nos damos cuenta de que poco se puede hacer.

Generalmente, cambiamos pequeños hábitos, como dejar de beber, fumar, consumir drogas y otras costumbres perjudiciales para la salud y la interacción social. Y tras esta adaptación al statu quo social , nos consideramos liberados o transformados.

Estos cambios son importantes porque representan un cierto avance del individuo hacia su propia evolución y maduración. Pero la adaptación social solo se ocupa del nivel superficial, de lo visible. Sin embargo, es precisamente en lo invisible y profundo donde debe realizarse una gran labor de purificación y renovación.




Tenemos que descender a las capas más profundas del inconsciente

Decir que algo reside en las "profundas capas del inconsciente" significa que la persona desconoce los motivos ocultos que determinan su pensamiento, acción, sentimiento y vida. Y este "descenso" para conocer ese mundo desconocido es fundamental para que se produzca un verdadero cambio en el individuo. De lo contrario, nos engañaremos y nos autoengañaremos.

Por eso el autoconocimiento es tan importante. Es inútil rezar si maltrato a mi familia, a mis amigos y a mis subordinados. Es inútil hablar de "paz" si mantengo disputas y divisiones que provocan violencia, ya sea por motivos de raza, color, religión, fútbol, ​​partidos políticos, etc.

Es inútil hablar de "amor" si dentro de mí existe el impulso de la competencia, la codicia, la búsqueda de objetivos y la autoprotección psicológica. Mucha gente habla de virtudes, pero si el individuo no es consciente de sí mismo, no percibirá sus propias contradicciones. Poner en práctica lo que uno enseña ya marcaría una gran diferencia en el mundo.




Muchas personas prefieren no ver la realidad.

¿Pero cómo podemos tomar conciencia de nuestras actitudes? ¿Cómo podemos percibir nuestras propias contradicciones internas? Es más, ¿acaso queremos siquiera ver nuestras contradicciones?

Muchos no. Muchos prefieren vivir en ilusiones. De esta manera, mantienen una condición psicológicamente cómoda y segura. La llamada "zona de confort". Se niegan a sufrir el impacto de ver su propia realidad.

Así pasamos la vida lidiando con cambios superficiales y periféricos, sin tocar jamás el centro, la verdadera raíz del problema. Por eso, cada año es lo mismo: Navidad, Año Nuevo, Pascua… y el viejo patrón mecánico continúa durante años, décadas, siglos y milenios…

Necesitamos comprender algo muy simple: si la suciedad y la basura del pasado se acumulan en nuestra mente, ¿cómo podemos limpiarlas o al menos reciclarlas? ¿Cómo podemos liberarnos de la profunda capa de egoísmo, resentimiento, dolor, trauma, recuerdos, experiencias, etc., que condicionan e influyen en nuestras acciones presentes?

Ciertamente no a través de la lectura de libros. Ni a través de cursos, diplomas y títulos que confieren reconocimiento. Tampoco será a través del dinero o el poder. Ni siquiera la religión puede propiciar esta transformación esencial.

La religión tal vez pueda señalar el camino, en algunos casos excepcionales. Pero, en general, no produce el cambio por sí misma, siendo un factor que perpetúa la desintegración y el caos. ¿Qué, entonces, puede producir el cambio? 




La meditación y el autoconocimiento son el camino hacia el cambio

Sin duda, solo hay un camino... una sola dirección: la introspección, la meditación, el autoconocimiento. La meditación sin autoconocimiento se convierte en una droga psicológica. El autoconocimiento y la meditación van de la mano:  en el momento en que me observo, medito.

Pero algunos se preguntarán: ¿por qué medito y no veo ningún cambio? La respuesta probable es que no se medita correctamente.  La verdadera meditación alcanza los niveles más profundos del ser. Como una poderosa sonda que desciende hasta el fondo del mar y desvela sus insondables misterios, la meditación hace lo mismo por nosotros. 




Meditar no consiste en drogarse ni en hipnotizarse

Pero lo cierto es que mucha gente no medita correctamente. Algunos se drogan o se autohipnotizan. Y esto puede incluso proporcionar una aparente y transitoria calma inicial. Sin embargo, la verdadera meditación es dolorosa porque desencadena un proceso de purificación y liberación. El ego sufre porque su estructura se ve sacudida. Debemos recordar que estamos eliminando la basura en la que nos hemos convertido. Y eso no es agradable. Mucha gente, por miedo o cobardía, quiere alejarse de la verdadera meditación, prefiriendo técnicas que les lleven a soñar y dormir aún más.   




Que la luz de Cristo nazca en nuestros corazones

Que la Luz de Cristo nazca en nosotros esta Pascua. La luz del Amor y la verdadera Paz. Y que comprendamos que, así como el alimento y el agua son fundamentales para el mantenimiento del cuerpo físico, el espíritu también necesita la Luz de la Meditación y el Autoconocimiento para purificarse, transformarse y renovarse.

Sin esta comprensión, ¿qué valor tendrán los rituales y los símbolos?

Serán meras costumbres vacías, sin brillo ni vida. Que nuestra experiencia fortalezca el verdadero espíritu de las fechas conmemorativas y que reflexionemos, comprendamos y vivamos su profundo significado en nuestros corazones y relaciones.







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