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LA VIDA EN MERCURIO SEGÚN ALFRED SINNETT




En la época en que vivió Alfred Sinnett se tenía la creencia errónea de que los otros planetas del sistema solar también estaban físicamente habitados como lo está la Tierra.

Esto aunado al concepto equivocado que elaboró Sinnett de afirmar que Marte y Mercurio forman parte de la cadena planetaria terrestre, hicieron que Sinnett concluyera que la humanidad que actualmente se está desarrollando en la Tierra anteriormente lo hizo en Marte y en el futuro lo hará en Mercurio (todo eso físicamente).

En otras palabras: que los humanos terrestres antes reencarnaban en Marte, pero los que ya habían evolucionado lo suficientemente ahora estaban reencarnando en la Tierra, y en el futuro los más avanzados comenzarían a reencarnar en Mercurio.

Y es por eso que Sinnett en su libro "Buddhismo Esotérico" (1883) escribió:

« Mercurio se está preparando para su próximo período humano*. »
(Capítulo 7)


Y para callar a aquellos que consideraban que no podía haber vida física en Mercurio debido a que ese planeta orbita demasiado cerca del Sol, Sinnett les respondió:

« * Vale la pena de observar en este punto, en beneficio de las gentes que se sientan dispuestas a objetar desde el punto físico científico, que Mercurio se halla demasiado cerca del Sol, y por consiguiente demasiado caliente para poder ser una morada apropiada para el hombre, que en un informe oficial del Departamento Astronómico de los Estados Unidos sobre las recientes Observaciones del Monte Whitney pueden verse declaraciones que pueden detener la critica sobre la ciencia oculta en este punto.

Los resultados de las observaciones de Monte Whitney sobre la absorción selectiva de los rayos solares demuestran, según el informe oficial, que ya no sería imposible presuponer las condiciones de una atmósfera que pudiera hacer Mercurio habitable en un extremo de la escala y Saturno en el otro.

No tenemos que ocuparnos para nada de Saturno ahora, ni si fuera necesario explicar, por los principios ocultos, la habitabilidad de Mercurio, no tendríamos que ocuparnos de cálculos acerca de la absorción selectiva.

El hecho es que la ciencia ordinaria tiene en cuenta el Sol, a la vez demasiado y demasiado poco, como depósito de la fuerza del Sistema Solar —demasiado por cuanto el calor de los planetas tiene mucho que ver con otra influencia por completo distinta del Sol, influencia que no será del todo comprendida hasta que se sepa más que hasta el presente acerca de las correlaciones del calor y del magnetismo y del polvo meteorice magnético que llena los espacios interplanetarios.

De todos modos, basta —para rebatir cualquier teoría que pudiera oponerse contra las explicaciones que ahora se dan, desde el punto de vista de los fieles devotos de la ciencia del año último— con señalar que tales objeciones estarían ya fuera de fecha.

La ciencia moderna es muy progresiva —siendo éste uno de sus mayores méritos— pero no es una costumbre meritoria en los hombres de ciencia modernos el creer en cada grado de su progreso, que todo concepto incompatible con ese grado de conocimiento, tiene que ser necesariamente absurdo. »
(Capítulo 7)





Charles Leadbeater era amigo de Sinnett y afirmó que por medio de su clarividencia él había viajado a Mercurio y lo que descubrió lo puso en su libro La Vida Interior II” (1912):

« De nuestro futuro hogar, Mercurio, yo sé mucho menos que del planeta Marte, debido a que las visitas a este otro planeta han sido apresuradas y poco frecuentes.

Mucha gente pensaría que es increíble que una vida como la nuestra pueda existir en Mercurio, con un sol que aparece al menos siete veces más grande que aquí. Pero en realidad el calor no es tan intenso como se supondría que fuera, y me informaron que esto se debe gracias a una capa de gas que se encuentra en las afueras de la atmósfera mercuriana, la cual evita que la mayor parte del calor penetre.
. . .
Los habitantes de Mercurio que he visto allí son muy parecidos a nosotros mismos, aunque al igual que sucedió con Marte, ellos son algo más pequeños.

Y la influencia de la gravedad tanto en Marte como en Mercurio es menos de la mitad de lo que es en la Tierra, pero mientras que en Marte yo no noté ninguna forma particular en la que se hubiera tomado ventaja de esta menor gravedad, en cambio si observé que en Mercurio las puertas de las casas se encuentran a una altura considerable del suelo.

Por lo que si esas puertas se ubicaran en la Tierra, nosotros necesitaríamos hacer una gran hazaña gimnástica para alcanzarlas, pero en cambio en Mercurio solo se requiere hacer un pequeño salto.

Y otra cosa que me sorprendió mucho es que todos los habitantes de ese planeta ya nacen con la vista etérica despierta, y recuerdo que esta peculiaridad me llamó mucho la atención al observar a un niño que miraba los movimientos de una creatura que se arrastraba; y vi que cuando esa creatura entraba en su morada, el niño mercuriano aún podía seguir viendo sus movimientos, incluso cuando la creatura ya se encontraba en lo más profundo del suelo. »
(Sexta sección)




Sinnett se creyó lo que dijo Leadbeater y por eso cambió su explicación y en vez de seguir afirmando que Mercurio "se estaba preparando para su próximo período humano", Sinnett declaró que ya había algunos humanos (los más avanzados) que se encontraban viviendo físicamente en Mercurio.

Y es por que en su libro "Frutos Coleccionados de Enseñanza Oculta" (1919) escribió:

« La humanidad se encuentra ahora dispersa: una parte ya está establecida en Mercurio, mientras que otra parte sigue rezagada en Marte. »
(p.167)





CONSTATACIÓN

Actualmente sabemos que lo que dijeron Sinnett y Leadbeater es falso y que no hay vida física en Mercurio, y de hecho tampoco hay vida sutil ya que el maestro Kuthumi reveló que "Mercurio apenas está comenzando a salir de su estado de oscurecimiento" (DS I, p.165)










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