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CHARLES LEADBEATER VISITÓ CLARIVIDENTEMENTE LA LUNA CUANDO TODAVÍA HABÍA VIDA EN ELLA




Charles Leadbeater afirmó haber viajado clarividentemente al pasado y haber visitado la Luna cuando todavía había vida en ella, y para demostrarlo Leadbeater relató la siguiente historia que él vio a través de su videncia:

« En los tiempos primitivos de la cadena lunar, en una choza habita un hombre lunar con su esposa e hijos a quienes posteriormente conoceremos por los nombres de Morya, Kuthumi, Gautama y Maitreya.

Algunos de los animales lunares (creaturas simiescas) viven alrededor de la choza y sirven a sus amos con adhesión de fieles mascotas y guardianas (como lo son actualmente los perros). Entre ellos están los futuros: Charles Leadbeater, Annie Besant, Jiddu Krishnamurti y Jiddu Nityananda, a quienes ya podemos dar esos nombres con objeto de designarlos, aunque todavía no son humanos.

Sus cuerpos astral y mental se han desarrollado al influjo de la humana inteligencia de sus dueños, como bajo el de la nuestra se desarrollan ahora los de los animales domésticos.

El mono Leadbeater muestra especial predilección por Kuthumi, la mona Besant por Morya, y los monos Krishnamurti y Nityananda son apasionados servidores de Gautama y Maitreya.

Una noche hubo alarma porque los salvajes cercaron la choza. Los salvajes traían consigo vigorosos y feroces animales domesticados, semejantes a peludos lagartos y cocodrilos.

Los fieles guardianes se lanzan en torno de la choza de sus amos y luchan desesperadamente para defenderla.

Sale Morya y rechaza a los asaltantes con armas de que éstos carecen; pero entretanto, uno de los lagartos se desliza a espaldas de él en la choza y arrebatando a la niña Maitreya se la lleva consigo.

El chango Leadbeater se abalanza contra el raptor, lo derriba y entrega la niña al chago Krishnamurti, quien la vuelve a dejar en la choza mientras que el chango Leadbeater continúa agarrado al lagarto y tras desesperada lucha lo mata, aunque cayendo maltrecho y perdiendo la conciencia sobre el cadáver.

Mientras esto ocurre, un salvaje se arrima por detrás de Morya y va a herirle en la espalda, pero la changa Besant se interpone de un brinco entre su dueño y el arma cuyo golpe recibe en mitad del pecho, y cae moribunda.

Los salvajes huyen entonces en todas direcciones, y como Morya se da cuenta de que alguien ha caído detrás de él, se recobra vacilantemente para volverse y reconoce a su fiel defensora sobre cuyo cuerpo se inclina y le recoge la cabeza en su regazo.

La pobre changa Besant levanta los ojos henchidos de intenso afecto hacia su amo, y cumplido el acto de servicio con apasionado anhelo de salvarle, deriva con fogosa fuerza una corriente responsiva del aspecto de Voluntad de la Mónada. En el preciso momento de morir la mona Besant se individualiza y expira volviéndose humana.


El chango Leadbeater quedó gravemente estropeado por el lagarto enemigo, pero como aún respiraba lo transportaron a la choza donde todavía vivió largo tiempo, si bien con mucha lisiadura y extrema dificultad de movimientos. Conmovedor es verle tan fielmente adicto a su ama y seguirla con la vista doquiera que ella va.

Por su parte, la niña Maitreya cuidaba cariñosamente de él, y sus otros dos compañeros, los changos Krishnamurti y Nityananda, se colocaban a su alrededor.

Poco a poco se desarrolló vigorosamente la inteligencia del chango Leadbeater, alentada por el amor, hasta que la mente ínfima logró atraer respuesta de la superior, y el cuerpo causal relampagueó en su ser poco antes de la muerte.

Los changos Krishnamurti y Nityananda le sobrevivieron por algún tiempo, siendo su principal característica la entera adhesión a los niños Gautama y Maitreya, hasta que el cuerpo emocional, movido por ese puro ardor, atrajo una respuesta del plano intuicional y también alcanzaron la individualización al morir. »
(El Hombre: de dónde, cómo y hacia dónde, capítulo 3)






OBSERVACIONES

En resumen Leadbeater afirma haber viajado clarividentemente al pasado, y haber visto ese acontecimiento cuando la Luna estaba habitada (así como lo está actualmente la Tierra).

En ese entonces, quien actualmente es el maestro Morya, era un hombre lunar, el maestro Kuthumi era su esposa, el Buda Gautama Siddharta era su niño, y el Señor Maitreya era su niña.

Y en ese entonces Charles Leadbeater, Annie Besant, Jiddu Krishnamurti y Jiddu Nityananda (el hermano menor de Krishnamurti) eran animales, una especie de monos lunares, y eran las mascotas de esa familia lunar.

Unos salvajes los atacaron, la mona Besant falleció defendiéndolos, y el mono Leadbeater salió gravemente herido.


Pero este relató es tan grotesco, y con tantas mentiras, que no comprendo como hay gente que pueda creerlo.

Para comenzar, cuando hubo vida en la Luna fue hace muchos miles de millones de años atrás. Y Leadbeater nos quiere hacer creer que desde entonces él; Besant, Krishnamurti, su hermano, Kuthumi, Morya, Buda y Maitreya ya estaban reunidos; lo cual suena ridículo.

Y ese ridículo se incrementa cuando en sus libros Leadbeater pretende que esa unión se mantuvo a lo largo de todo ese tiempo y durante miles de reencarnaciones.

Pero es que además su relato muestra lo ignorante que era Leadbeater, ya que los instructores teosóficos originales explicaron que las chispas divinas que evolucionaron en el reino animal durante la cadena lunar, en la cadena terrestre se van a desarrollar en el reino humano.

Y dado que Morya, Kuthumi y Gautama, aunque espiritualmente se encuentran muy desarrollados, ellos siguen siendo humanos, lo que implica que en la cadena lunar ellos fueron animales y no humanos como lo afirmó Leadbeater.

En cuanto a Maitreya, resulta que no existe ya que es un personaje ficticio inventado por Leadbeater para promover a Krishnamurti como el próximo mesías; y para atraer a los occidentales y a los orientales, Leadbeater llamó a ese personaje "El Señor Cristo Maitreya".

Leadbeater también afirma que los cuatro monos lunares (o sea Leadbeater, Besant, Krishnamurti y su hermano, cuando eran animales en la Luna) alcanzaron el nivel de humanos al morir, pero Leadbeater precisó que ese evento ocurrió a inicios de la cadena lunar.

Pero el maestro Kuthumi señaló que los animales alcanzan el nivel de los humanos hasta el final de la cadena: "Durante la séptima ronda los animales se habrán convertido en seres inteligentes." (Carta Mahatma 23B, p.177)

Pero además el maestro Kuthumi reveló que hay límites para poder ver clarividentemente hacia el pasado, y creo que dijo que no se puede ver más allá de dos rondas atrás (cuando encuentre donde lo dijo, transcribo exactamente lo que dijo).

Y como actualmente nos encontramos en la cuarta ronda terrestre, eso significa que no se puede ver clarividentemente lo que sucedió antes de la segunda ronda terrestre, y aún menos lo que sucedió en la cadena lunar (ni siquiera a través de los Registros Akáshicos) debido a que eso sucedió en tiempos muchísimo más anteriores.






MÁS RELATOS

Y no contento con haber contado ese disparate, Leadbeater todavía siguió con su farsa narrando más "visiones clarividentes" que él tuvo de la Luna, y las cuales a continuación se las transcribo (y en morado añadí mis comentarios).



La principal ciudad de la Luna

« Un ejemplo servirá de ilustración. Cerca de la zona correspondiente al Ecuador observamos una gran ciudad, parecida más bien a un cementerio, con una vasta extensión de tierras de cultivo a su alrededor.

Esta ciudad se encuentra dividida en barrios, según las categorías de sus habitantes. Las gentes pobres viven extramuros durante el día, y por la noche o cuando llueve, se aglomeran bajo techumbres planas semejantes a las de los dólmenes, que conducen a unas cavidades o cámaras oblongas abiertas en la roca, con apariencias de subterráneas madrigueras relacionadas unas con otras en toda la extensión de un largo camino a manera de regular laberinto.

La puerta de entrada consiste en una enorme losa de piedra apoyada sobre pequeños pilares. Dichas cámaras, que se cuentan por miles, están contiguamente alineadas a ambos lados de una calle circular que forma el recinto externo de la ciudad.

Las clases acomodadas víven en, casas de cúpula, construidas en dicho recinto, pero a superior nivel, con una amplia terraza delantera y alineadas en circuito exactamente superpuesto a la calle de debajo. Las cúpulas están sostenidas por cortos y recios pilares de superficie enteramente esculpida, cuya labor denota muy adelantada civilización. Multitud de estas cúpulas aparecen unidas por el borde inferior y forman una especie de ciudad comunal dispuesta en circuito con otra terraza circular sobre su borde interno:

El centro es la parte más elevada de la ciudad y allí son de mayor altura las casas, con tres cúpulas una sobre otra. La casa central tiene cinco cúpulas superpuestas de modo que cada una de ellas es menor que la de debajo. A las cúpulas superiores se sube por peldaños dispuestos en el interior de uno de los pilares empotrados en el suelo que rodean el pilar central. Parece como si estos pilares hubiesen sido labrados de un mamelón de roca viva.

En las cúpulas superiores no hay aberturas para la luz ni el aire y la de encima de todas tiene pendiente del centro una especie de hamaca. Es el oratorio, pues según indicios el orante no debe tocar al suelo mientras ora.
Esta es sin duda alguna la más adelantada humanidad de la Luna, que con el tiempo fueron los Señores de la Luna por haber alcanzado el nivel de Arhat, meta señalada para la evolución lunar.

(Blavatsky precisó que el desarrollo en la Luna fue inferior al que se está efectuando en la Tierra por lo que es posible que no hubo humanos lunares que alcanzaran el nivel de Arhat, que es como se le denomina en Oriente a un muy gran iniciado. Blavatsky dijo "No podemos saber si había Adeptos en la Luna" en los 'Comentarios a la Doctrina Secreta', p.450)

Ya están civilizados y observamos entre ellos a un niño que en su aposento escribe con caracteres completamente desconocidos de nosotros.

Los hombres lunares que en la quinta ronda de aquella cadena entraron en el Sendero, estuvieron en contacto con un grupo superior de Seres que formaban la Jerarquía de aquel tiempo, pues hablan venido de la segunda cadena para auxiliar la evolución de la tercera.

Vivían estos Seres en una elevadísima é inasequible montaña, pero reconocieron su presencia los que estaban en el Sendero y por lo general creyeron en ella los hombres más inteligentes de la época.

Sus discípulos se reunían con Ellos al desprenderse del cuerpo físico y de cuando en cuando bajaba uno de estos Seres al llano para residir temporalmente entre los hombres.

Los moradores de la antes descrita casa central de la ciudad estaban relacionados con Ellos (de quienes recibían instrucciones en los asuntos de grave importancia. »
(El Hombre, capítulo 3)




La sexta ronda de la cadena lunar

« Volvemos a la Luna, ya en la sexta ronda, donde nuestros individualizados animales han nacido como hombres de simple y primitivo, pero no de salvaje y brutal tipo.

No son hermosos en el concepto que tenemos hoy de la hermosura, pues tienen el cabello áspero, los labios gruesos, nariz aplanada y ancha en la base. Habitan en una isla dónde escasea el alimento, y así vemos que en su primera vida completamente humana aparece la humana lunar primitiva Annie Besant en escena empeñada en vigorosa lucha con otro salvaje que le disputa el cadáver de un animal en extremo repugnante.

No parecen muy frecuentes las peleas entre los isleños, pues sólo sobrevienen por escasez de alimento; pero han de rechazar de cuando en cuando a los invasores procedentes de tierra firme, donde los salvajes son brutalmente caníbales, de cruel fiereza y muy temidos de los apacibles isleños.

Tan molestos vecinos atraviesan el estrecho en unas a modo de primitivas almadías, e invaden la isla destruyendo cuanto encuentran a su paso. Los isleños les diputan por demonios, aunque luchan denodadamente contra ellos en defensa propia y matan a cuantos en sus manos caen; pero no los torturan vivos ni se los comen después de muertos, como hacen los salvajes de tierra firme con sus prisioneros.

Estos salvajes son los que se individualizaron por temor en la quinta ronda, y entre ellos descubrimos a Escorpión, cuyo odio a Annie Besant, tan intenso en futuras vidas, pudo arrancar de aquí, pues en aquella incipiente humanidad les vemos en tribus hostiles, peleando furiosamente uno con otro.

(No he podido descubrir quién es "Escorpión" pero seguramente ha de ser alguien que críticó a Besant y que Leadbeater lo puso de malvado en su historia imaginaria.)

En la segunda vida de Annie Besant en aquella comunidad, acaudilló Escorpión el ataque a una de las tribus de la isla que luego mencionaremos, y Annie Besant iba en una partida de salvamento que acometió a los salvajes cuando ya regresaban a su país y los desbarató por completo salvando a un prisionero herido, de raza superior, al que reservaban para torturarlo.


Por la misma época descubrimos entre los isleños a Leadbeater, Krishnamurti y Nityananda, sin que los ligue especial parentesco, pues la vida es allí común y las gentes andan en promiscuidad que sobrepuja las relaciones establecidas por la atracción personal creada en cualquier vida.

Los intervalos entre la muerte y el renacimiento son muy cortos, unos cuantos años a lo sumo, y nuestros salvajes renacen en la misma comunidad. En la segunda vida ya denotan algún progreso, porque reciben externo auxilio que apresura su evolución.

Desembarca en la isla un extranjero, un hombre de tipo muy superior de delicada complexión y azul más claro y brillante que el sucio moreno de los isleños, quienes lo rodearon con mucha curiosidad y admiración. Viene a civilizar a los dóciles y adoctrinables isleños, con propósito de incorporarlos al imperio cuya, capital es la ciudad de donde viene.

Comienza por causarles sorpresa, llena de agua un cuenco fabricado con la cáscara de una fruta y echa en él una bolita a manera de semilla que saca del bolsillo. Toma lumbre y enciende unas cuantas hojas secas que arden en relumbrante hoguera. Es el primer fuego que ven los salvajes, quienes huyen velozmente y trepan a los árboles desde donde miran con aterrorizados ojos a tan extraña y deslumbrante criatura.

El extranjero les hace sucesivas demostraciones de cariño y ellos se van acercando tímidamente hasta que al ver que nada de malo les ocurre y que el fuego es agradable por la noche, diputan al recién venido por un dios y le tributan adoración, así como también al fuego. Establecida de esta suerte su influencia, les enseña después a cultivar la tierra y plantar un vegetal parecido al cactus, pero de hojas encarnadas, que produce tubérculos subterráneos, algo semejantes a yemas.

El instructor raja los gruesos vástagos y las hojas, los seca al sol y les enseña a confeccionar con ello una especie de sopa espesa. La medula de los vástagos es un poco parecida al polvo nutritivo de mavanta, y el jugo que de ella se extrae al exprimirla da un azúcar dulce aunque basto.

Annie Besant y Leadbeater son íntimos amigos y a su tosca e ignorante manera discuten los procedimientos empleados por el extranjero y ambos sienten mucha inclinación hacia él.

(Noten como Leadbeater le hizo creer a Annie Besant que desde hace muchos miles de millones de años atrás, ellos ya eran "íntimos amigos".)

Entretanto, una partida de salvajes de tierra firme había atacado a una tribu residente a cierta distancia del campamento de nuestra tribu, matando a la mayor parte de los hombres, a las mujeres viejas y llevándose prisioneros a unos cuantos varones con todas las muchachas casaderas y los niños.

A estos últimos se los llevaron como hubieran podido llevarse animales de carne exquisitamente sabrosa. Un herido fugitivo llegó al poblado con la noticia, implorando un contingente de guerreros para rescatar a los infortunados cautivos.

Salió entonces Annie Besant al frente de una expedición, dispuesta a la pelea, y cayendo sobre los salvajes mientras estaban regalándose con el botín, exterminó a toda la banda, librándose tan sólo Escorpión por hallarse ausente.

Los vencedores encontraron en una choza a un hombre herido, cuya tez denotaba que pertenecía a la misma raza del extranjero desembarcado en la isla, y seguramente lo destinaban al tormento para regodearse después con sus despojos.

Lo acomodaron sobre una litera de entrecruzadas lanzas, si cabe dar este nombre a unos muy puntiagudos palitroques, y se lo llevaron a la isla con dos ó tres cautivos rescatados ,y la joven, que aún conservaba la vida.

Aunque el estado del herido era grave, exhaló un grito de gozo al llegar a la isla y reconocer en el extranjero a un muy estimado amigo de su misma ciudad, por lo que le dejaron en la choza de éste, donde permaneció hasta recobrarse.

Refirió entonces cómo le hablan enviado a exterminar a los salvajes en las costas de tierra firme, pero que la suerte falló de modo que los salvajes cercaron y aniquilaron a su ejército, cayendo prisionero él con algunos oficiales y soldados.

A todos les condenaron a muerte entre horribles tormentos, pero a él le perdonaron la vida por algún tiempo para que cobrase fuerzas, pues estaba demasiado débil y no hubieran podido gozarse en su tormento.

Esto había determinado su salvación, Annie Besant le cuidó a su ruda manera, con fidelidad de perro, y se estaba las horas muertas escuchando cómo los dos amigos (Morya y Kuthumi) platicaban en idioma para ella del todo extraño.

(Otra vez Kuthumi y Morya aparecen entrelazados con Leadbeater y Besant.)

Kuthumi sabia algo de medicina y su amigo adelantó rápidamente en la curación bajo su cuidado, de suerte que sanó de las heridas y recobró las perdidas fuerzas.

Gracias a la influencia de Kuthumi se civilizaron algún tanto aquellas gentes, y cuando Morya se puso bueno quiso restituirse a la ciudad, mientras que Kuthumi resolvió permanecer por más tiempo en esa tribu a que aleccionaba.

Se organizó una expedición para acompañar a Morya a través del peligroso círculo habitado por los salvajes antropófagos, y una escolta destacada al efecto le protegió hasta entrar en la ciudad.

Annie Besant insistió en acompañarle como sirvienta ya que de ningún modo quiso separarse de él. Mucho alborozo hubo en la ciudad por el regreso de Morya, pues los vecinos le creían muerto, y las noticias que trajo del aniquilamiento del ejército y de su penosa salvación excitaron los ánimos hasta el punto de preparar sin tardanza otra expedición.

La ciudad estaba notablemente civilizada y tenía grandes y hermosos edificios en los barrios principales, con inmenso número de tiendas. Veíanse muchos animales domésticos, algunos de ellos destinados a tiro y montura. Comerciaban los habitantes con otras ciudades, y un sistema de canales la comunicaban con las más distantes.

Distribuíase la ciudad en barrios respectivamente habitados por las diferentes clases sociales. Las gentes del barrio céntrico eran de más elevada estatura y tez azulada, y el gobernador y su corte se relacionaban con un grupo de hombres residentes en cierta comarca inaccesible.

Estos hombres, algunos de los cuales serán más tarde los Señores de la Luna, eran a su vez discípulos de otros Seres todavía más excelsos que procedían de otra esfera. Parte de la humanidad lunar transpuso la iniciación arhática, y los más adelantados de ellos pertenecían evidentemente a una humanidad que había alcanzado mucho mayor nivel.

De estos recibió el gobernador de la ciudad (capital de un vasto imperio) la orden de exterminar a los salvajes de las costas continentales. La expedición, de abrumadora fuerza, iba mandada por Viráj (cuyo aspecto era muy parecido al de un indio norteamericano) con Morya a sus órdenes.

Contra fuerzas tan poderosas no tenían probabilidad alguna de prevalecer los mal armados e indisciplinados salvajes, cuya aniquilación fue completa. De nuevo estuvo Escorpión al frente de una partida del ejército salvaje, y tanto él como los suyos lucharon desesperadamente hasta el último extremo.

Annie Besant siguió a Morya en calidad de criada y peleó a sus órdenes, y cuando terminada la guerra resolvieron los jefes transportar al continente a los dóciles salvajes de la isla e incorporarlos al imperio en concepto de colonia, volvieron a encontrarse Leadbeater y Annie Besant con mutuo deleite, tan intenso en proporción a su inferior capacidad, como el profundo júbilo de Morya y Kuthumi en su nivel superior.

Kuthumi condujo a su pueblo al continente, y luego de establecerlos allí para cultivar la tierra, regresó a la ciudad con Morya.

Entonces Annie Besant persuadió a Leadbeater (quien no era ciertamente afortunado) a que les acompañase, y de esta suerte fueron vecinos de la ciudad, donde vivieron hasta muy avanzada vejez, en extremo adictos a sus respectivos dueños a quienes miraban como a divinidades, es decir, como si perteneciesen a una divina y omnipotente raza.
. . .
Toda la tribu parcialmente civilizada por Kuthumi se salvó de la eliminación, así como Annie Besant y Leadbeater con los domésticos y dependientes de Morya y Kuthumi que vivían en la ciudad y traspasaron la línea divisoria por virtud de su adhesión a sus respectivos dueños.

(En casa de Morya estaban: Annie Besant, Subba Row, Julio César, Blavatsky, S. Maud Sharpe, la Sra. Bright, Marjorie Tuttle, Charles Bradlaugh, Theodore Roosevelt, Henry Olcott y el Conde Bubna Licics.

y en la casa de Kuthumi vivían: Leadbeater, Krishnamurti, Nityananda., "Orión", Shiva Rao, W.H. Kirby, María Luisa Kirby, Damodar, Weller Van Hook, Fabricio Ruspoli, Alfred Sinnett y Scott Elliott.)

Contrajeron matrimonio (si este nombre cabe dar a las libres concesiones de aquel tiempo) con mujeres de clase baja, y encarnación tras encarnación pertenecieron a las ínfimas capas del más civilizado pueblo de la época, con escaso progreso, pues la inteligencia era muy pobre y el desarrollo muy lento.

En una de sus vidas fue Leadbeater un menudo comerciante cuya tienda consistía en un agujero de diez pies cuadrados donde vendía objetos de diversas clases.

Doce vidas más adelante fue Annie Besant una labriega lo bastante adelantada para cocer las ratas y otros comestibles en vez de comérselos crudos. Tenía varios hermanos (Maud Shape, la Sra. Bright, Marjorie Tuttle y Charles Bradlaugh) que al propio tiempo le servían de maridos. Las mujeres escaseaban por entonces y era muy frecuente la poliandria.

Muchas existencias más tarde fue, ya visible el adelanto. Los individuos del grupo antes mencionado dejaron de ser tan primitivos y ya tenían tras si a otros, aunque únicamente eran a la sazón modestos labriegos, tenderos y colonos, sin pasar mucho más allá de esta condición en la Luna.

En una vida que nos llamó la atención por lo curioso de los procedimientos agrícolas, Leadbeater era la esposa de un exiguo hacendado con gentes a su servicio.

La cosecha era una verdadera pesadilla, porque la mayor parte de la vegetación pertenecía a la hoy llamada familia de los hongos, si bien monstruosos y gigantescos. »
(El Hombre, capítulo 4)





OBSERVACIÓN

Es absurdo que a lo largo de miles de millones de años siempre estén reunidas la misma gente, pero como ustedes lo pueden constatar, se repiten una y otra vez las mismas personas, y no solo durante la cadena lunar sino también durante la cadena terrestre.

Y "casualmente" la mayoría de esos individuos son personas cercanas a Leadbeater, lo que indica que Leadbeater los puso en esas historias para mantener a sus colegas emocionados, pero hay que ser muy ingenuo para no darse cuenta que esos relatos son imaginados y no verdaderos.






CONCLUSIÓN

Y esto les muestra una vez más lo inmensamente charlatán que fue Leadbeater, y lo tremendamente crédulos que son sus seguidores.












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