La ciencia dice que los primeros humanos se asemejaban a unos simios que progresivamente fueron aumentando de tamaño y se fueron desarrollando hasta alcanzar la apariencia que conocemos actualmente de los humanos.
Los instructores teosóficos dicen que hay algo de cierto en esa aseveración, pero que solo corresponde a una muy pequeña porción de toda la historia oculta por la que ha pasado la humanidad.
La teosofía explica que el desarrollo terrestre se compone de siete inmensos periodos de tiempo conocidos como rondas. En las tres primeras rondas la Tierra se fue formando y consolidando, durante la cuarta ronda (que es la actual) la Tierra se asienta y se endurece, y durante las tres últimas rondas la materia que compone a la Tierra y los seres que la habitan se irán progresivamente espiritualizando hasta que terminen por trascender el plano físico y entonces existirán solamente en los planos sutiles, y en el plano físico solo quedará el "esqueleto planetario" que no se pudo sublimar.
La teosofía también explica que contrario a lo que la ciencia cree actualmente, la humanidad es un reino separado del reino animal y que los humanos han existido desde el inicio de la primera ronda, solo que en ese entonces eran como semillas, o sea con sus siete principios estaban en un estado de germen y había que desarrollarlos.
El maestro Kuthumi explicó que:
En la primera ronda los humanos eran seres sutiles nada inteligentes pero si muy puros como bebés recién nacidos. Y en cada una de las subsiguientes razas-raíces, sub-razas y razas menores por las que pasaron se fueron desarrollando en seres cada vez más formados aunque todavía etéreos. Y al igual que los animales y las plantas, los humanos en esa primera ronda desarrollaron cuerpos monstruosos en correspondencia con la tosquedad del ambiente, el cual también era etéreo.
En la segunda ronda los humanos todavía siguieron siendo gigantescos y etéreos, pero sus cuerpos se hicieron cada vez más firmes y condensados.
En la tercera ronda los humanos por fin adquirieron cuerpos concretos y compactos; en un inicio con la forma de simios gigantes y en la última mitad de esa tercera ronda su estatura gigantesca decreció y sus cuerpos mejoraron en textura y los humanos se fueron convirtiendo en seres cada vez más racionales, aunque seguían siendo más simios que hombres.
Es solo en la cuarta ronda en que los humanos fueron progresivamente tomando la apariencia como se les conoce actualmente y desarrollaron el intelecto.
Los maestros teosóficos no revelaron cómo va a ser la apariencia de los humanos en las siguientes rondas, solo indicaron que:
En la quinta ronda los humanos en general van a ser tan sabios como Platón.
En la sexta ronda van alcanzar la iluminación espiritual como Buda.
Y en la séptima ronda se van a volver humanos divinos, "hombres-dioses".
Por eso en esta imagen se los ilustré así aunque las apariencias no sean las correctas ya que la forma de los humanos seguramente seguirá cambiando.
Lo único que he descubierto sobre la apariencia que tendrán los humanos en el futuro es lo poco que reveló el maestro Pastor.
Él dijo que los humanos van a ser cada vez más transparentes.
Que en Venus (que actualmente se encuentra en la séptima ronda) los venucianos ya solo habitan en el plano mental de ese planeta, más algunas plantas y animales que todavía se encuentran en el plano astral de Venus (y podemos suponer que algo similar va a suceder en la Tierra cuando llegue a la séptima ronda).
Que en el plano mental la forma de los seres es de una esfera luminosa.
Y que los humanos cuando llegan a la séptima ronda pero se manifiestan en el plano físico se parecen a los ángeles debido a que se han convertido también en seres luminosos.
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Este es solo un breve resumen de la poquísima información que he encontrado sobre este tema pero que les permite tener una visión general de las formas por las que va pasando la humanidad.
EXPLICACIÓN DE BLAVATSKY
Y después de haberles explicado esto, les será más fácil comprender lo que Blavatsky comentó en su obra "La Doctrina Secreta" cuando ella abordó este tema:
« La Hueste Monádica puede dividirse aproximadamente en tres grandes clases:
1) Las Mónadas que más se desarrollaron [en el ciclo planetario anterior que fue cuando la Luna estuvo "viva"] (son los "Dioses Lunares" llamados Pitris en la India), cuya función es recorrer en la primera Ronda el triple ciclo de los reinos mineral, vegetal y animal en sus formas más etéreas, sutiles y rudimentarias, para revestirse y asimilar la naturaleza de la cadena recién formada.
Son quienes primero alcanzan la forma humana (si es que puede existir alguna forma en el ámbito de lo casi subjetivo) en el Globo A durante la primera Ronda.
Son ellos por lo tanto quienes lideran y representan el elemento humano durante la segunda y tercera Rondas, y finalmente desarrollan sus sombras al comienzo de la Cuarta Ronda para la segunda clase, o aquellos que vienen después.
2) Aquellas Mónadas que sean las primeras en alcanzar la etapa humana durante las tres Rondas y media, y en convertirse en humanos.*
3) Los rezagados; o sea las Mónadas que están retrasadas y que no alcanzarán, debido a impedimentos kármicos, la etapa humana en absoluto durante este ciclo o Ronda, salvo una excepción de la que se hablará en otro lugar como ya se prometió.
(* Nota: nos vemos obligados a utilizar aquí la palabra "humanos", aunque esto es una clara prueba de lo poco adaptada que está cualquier lengua occidental para expresar estas sutiles distinciones.
Es lógico pensar que estos "humanos" no se parecían a los humanos de hoy, ni en forma ni en naturaleza. entonces se preguntará: ¿Por qué llamarlos "humanos"?
La respuesta es porque no existe otro término en ninguna lengua occidental que transmita aproximadamente la idea que se pretende. La palabra "humanos" al menos indica que estos seres eran « manus », o sea entidades pensantes, aunque diferían de nosotros en forma e intelecto. Pero en realidad, en lo que respecta a la espiritualidad y el intelecto, eran más bien "seres divinos" que "humanos".)
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Nuestra Tierra, como representante visible de sus invisibles planetas superiores, sus “señores” o “principios” [los seis globos sutiles que componen a la cadena planetaria terrestre], debe vivir, al igual que los demás, a través de siete ciclos [las siete rondas].
Durante los tres primeros, se forma y se consolida; durante el cuarto, se asienta y se endurece; durante los tres últimos, regresa gradualmente a su forma etérea original: se espiritualiza, por así decirlo.
La humanidad terrestre se desarrolla plenamente solo en la Cuarta Ronda — que es nuestra Ronda actual.
Hasta este cuarto Ciclo de Vida, se la denomina “humanidad” solo por falta de un término más apropiado. Como la larva que se convierte en crisálida y mariposa, los humanos, o más bien aquello que se convierte en humanos, pasan por todas las formas y reinos durante la primera Ronda y por todas las formas humanas durante las dos Rondas siguientes.
(Observación de Cid: ¡Atención!, esto no quiere decir que los humanos se van a desarrollar a través de los reinos inferiores: elementales, mineral, vegetal y animal, durante la primera ronda; sino que las mónadas humanas efectúan un repaso del desarrollo que ya efectuaron a través de esos reinos en los ciclos cósmicos anteriores.
Para darles una analogía, es como cuando los estudiantes de preparatoria hacen al inicio de su ciclo escolar, un repaso de lo que ellos estudiaron en primaria y secundaria.)
Llegado a nuestra Tierra al comienzo de la Cuarta Ronda en la serie actual de ciclos de vida y razas, el hombre es la primera forma que aparece en ella [pero a nivel sutil], siendo precedido solo por los reinos mineral y vegetal —incluso este último tiene que desarrollarse y continuar su evolución a través del hombre. Esto se explicará en el segundo volumen de la Doctrina Secreta.
Durante las tres Rondas venideras, la Humanidad, como el globo en el que vive, tenderán a retomar su forma primigenia, la de un Huésped Dhyan Chohanico. El hombre tiende a convertirse en un dios y luego — en Dios, como cada otro átomo en el Universo. »
(DS I, p. 174-175 y 159-160)





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