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BLAVATSKY EXPLICA QUE MARTE Y MERCURIO NO FORMAN PARTE DE LA CADENA TERRESTRE



Alfred Sinnett fue instruido por el maestro Kuthumi y posteriormente él publicó un libro titulado "Buddhismo Esotérico" (1883) donde resumió esa enseñanza. Pero desafortunadamente el Sr. Sinnett cometió varios errores, y el más grave fue afirmar que la cadena planetaria terrestre está conformada por los planetas Mercurio, Tierra, Marte, más cuatro otros desconocidos.

Es por eso que Blavatsky en su obra "La Doctrina Secreta I" (1888) corrigió ese error escribiendo lo siguiente en las paginas 163 a 165.

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La afirmación errónea de que dos de los Globos superiores de la cadena terrestre son dos de nuestros planetas bien conocidos:

« Además de la Tierra… solo hay otros dos mundos de nuestra cadena que son visibles: Marte y Mercurio. »
(Buddhismo Esotérico, p.136, 5ta ed.)

Fue un grave error, pero la culpa recae tanto en la vaguedad e incompletitud de la respuesta del Maestro como en la pregunta del alumno, que era igualmente vaga e imprecisa.

Se preguntó:

¿Qué planetas, de los conocidos por la ciencia ordinaria, además de Mercurio, pertenecen a nuestro sistema de mundos?


Ahora bien, si por "Sistema de Mundos" el consultante se refería a nuestra cadena terrestre [lo cual es diferente], entonces, por supuesto, era probable que la respuesta se malinterpretara, porque la respuesta fue:
 
        "Marte, etc., y otros cuatro planetas de los que la astronomía no sabe nada. Ni A ni B, ni Y ni Z son conocidos ni pueden verse por medios físicos, por muy perfeccionados que sean."

Esto es claro:

1) La astronomía aún no sabe nada en realidad de esos planetas, ni de los antiguos, ni de los descubiertos en tiempos modernos.

2) No se pueden ver los globos sutiles (de la A a la Z) compañeros de los planetas, es decir, no se pueden ver globos superiores de ninguna cadena en el Sistema Solar.

Los únicos que se pueden ver son los globos de las otras cadenas planetarias que ocupan el cuarto lugar en número, como nuestra Tierra, la Luna, etc.


En cuanto a Marte, Mercurio y "los otros cuatro planetas", ellos tienen una relación con la Tierra de la que ningún maestro ni alto ocultista hablará jamás, y mucho menos explicará su naturaleza.

En esa misma carta se afirma claramente la imposibilidad de dar mayor información: « Intenta comprender que me estás haciendo preguntas relacionadas con la iniciación más elevada; que puedo darte (solo) una visión general, pero que no me atrevo ni entraré en detalles », escribió uno de los Maestros al autor de “Buddhismo Esotérico”.


Conviene afirmar pues que la teoría planteada es imposible, con o sin la evidencia adicional que aporta la astronomía moderna. La física puede proporcionar evidencia corroborativa, aunque aún muy incierta, pero solo en lo que respecta a los cuerpos celestes que se encuentran en el mismo plano de materialidad que nuestro universo objetivo.

Marte y Mercurio, Venus y Júpiter, al igual que todos los planetas descubiertos hasta ahora (o los que aún están por descubrirse), son en sí mismos representantes en nuestro plano de tales cadenas.

Como se afirma claramente en una de las numerosas cartas del Maestro del Sr. Sinnett:

« Existen otras innumerables cadenas manvantáricas de globos que albergan seres inteligentes tanto dentro como fuera de nuestro sistema solar ».

Pero ni Marte ni Mercurio pertenecen a nuestra cadena. Son, junto con los demás planetas, unidades septenarias en la gran multitud de cadenas de nuestro sistema, y ​​todos son tan visibles como invisibles son sus globos superiores.

Si aún se argumenta que ciertas expresiones en las cartas del Maestro podían inducir a error, la respuesta es: — Amén; así fue. El autor de "Buddhismo Esotérico" lo entendió bien cuando escribió que tales son "los modos tradicionales de enseñanza … al provocar la perplejidad" … que alivian o no, según sea el caso.

En cualquier caso, si se alega que esto podría haberse explicado antes y la verdadera naturaleza de los planetas haberse revelado como ahora, la respuesta es que no se consideró conveniente hacerlo en aquel momento, ya que habría dado pie a una serie de preguntas adicionales que jamás podrían responderse debido a su naturaleza esotérica, y que, por lo tanto, solo habrían resultado incómodas.

Se había declarado desde el principio y se ha afirmado repetidamente desde entonces que:

1) Ningún teósofo, ni siquiera como chela [discípulo] aceptado —y mucho menos los estudiantes laicos— podía esperar que las enseñanzas secretas se le explicaran de forma completa y exhaustiva, antes de haberse comprometido irrevocablemente con la Hermandad y haber pasado por al menos una iniciación, porque no se podían dar cifras ni números al público, ya que las cifras y los números son la clave del sistema esotérico.

2) Que lo que se reveló fue simplemente el trasfondo esotérico de lo que se encuentra en casi todas las escrituras exotéricas de las religiones del mundo, principalmente en los Brahmanas, los Upanishads de los Vedas e incluso en los Puranas. Fue una pequeña parte de lo que ahora se divulga con mucha más profundidad en los presentes volúmenes; e incluso esto es muy incompleto y fragmentario.



Al comenzar la presente obra, el autor [o sea Blavatsky] convencido de que la especulación sobre Marte y Mercurio era errónea, solicitó por carta a los Maestros una explicación y una versión autorizada. Ambas llegaron a su debido tiempo, y a continuación se presentan extractos textuales de las mismas.

« . . . . . Es bastante correcto que Marte se encuentre en estado de oscurecimiento en la actualidad, y Mercurio apenas esté comenzando a salir de él. Podrías añadir que Venus está en su última órbita. . . . . . . . . . . Si ni Mercurio ni Venus tienen satélites, es por las razones . . . (véase la nota al pie supra, donde se dan esas razones), y también porque Marte tiene dos satélites a los que no tiene derecho . . . . . Fobos, el supuesto satélite interior, no es ningún satélite. Como señaló hace mucho tiempo Laplace y ahora Faye (véase "Comptes rendus", Tomo XC ., pág. 569 ), Fobos mantiene un tiempo periódico demasiado corto, y por lo tanto 'debe existir algún defecto en la idea madre de la teoría', como observa justamente Faye . . . . . De nuevo, ambos (Marte y Mercurio) son cadenas septenarias, tan independientes de los señores y superiores siderales de la Tierra como tú eres independiente de los "principios" de Daumling (Tom Thumb), que tal vez eran sus seis hermanos, con o sin gorros de dormir. . . . . . . . . . "La satisfacción de la curiosidad es el fin del conocimiento para algunos hombres", dijo Bacon, quien tenía tanta razón al postular esta verdad evidente como quienes la conocían antes que él tenían razón al separar la SABIDURÍA del CONOCIMIENTO y trazar límites a lo que se debe dar a la vez . . . . Recuerda:

". . . . . . . . . . . El conocimiento mora
en cabezas repletas de pensamientos ajenos,
la sabiduría en mentes atentas a los suyos. . . ."

Nunca se puede inculcar esto de forma demasiado profunda en la mente de aquellos a quienes se les transmiten algunas de las enseñanzas esotéricas ... »






OBSERVACIONES

Los astrónomos reagrupan a los planetas del sistema solar en diversos grupos. Por ejemplo están los planetas rocosos de la zona interior que son: Mercurio, Venus,  la Tierra y Marte. Están los planetas gigantes gaseosos que son: Júpiter y Saturno. Están los planetas gigantes helados que son: Urano y Neptuno.

Pues bien, los maestros transhimaláyicos también tienen sus agrupaciones de los planetas del sistema solar, solo que las suyas son esotéricas. Y cuando el señor Sinnett le preguntó al maestro Kuthumi: "¿Qué planetas, además de Mercurio, pertenecen a nuestro sistema de mundos?"

El maestro Kuthumi supuso que el señor Sinnett se refería a la agrupación de planetas donde se encuentran Mercurio y la Tierra; y por eso él respondió: "Marte, Mercurio, la Tierra y otros cuatro planetas de los que la astronomía no sabe nada".

Pero Alfred Sinnett creyó que el maestro Kuthumi se estaba refiriendo a la cadena terrestre, lo cual muestra que el señor Sinnett no comprendió bien ese tema porque las cadenas planetarias son otra cosa que a continuación les voy a explicar.

Así como los humanos están compuestos por siete envolturas (una física y seis sutiles), bajo la Ley de Correspondencia que dice que "como es en lo pequeño, es en lo grande", los planetas también están compuestos por siete envolturas (una física y seis sutiles), a las cuales se les denomina 'los siete globos que componen una cadena planetaria'.




Decir que Marte y Mercurio forman parte de la cadena terrestre es una aberración porque sería lo equivalente a decir que el humano está constituido por tres cuerpos físicos diferentes.




Y en realidad cada planeta físico (visible o invisible al ojo físico) es el globo más denso de una cadena planetaria que también está compuesta por otros seis globos sutiles.




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Desafortunadamente el señor Sinnett no acepto la corrección que le hizo Blavatsky, y él siguió enseñando su mentira, la cual posteriormente fue retomada por otros pseudo-instructores de esoterismo.











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