EN LA ASTRONOMÍA
El matemático francés Urbain Le Verrier basándose en las perturbaciones gravitacionales que se observan en el planeta Urano, en 1846 dedujo que debería existir un planeta todavía más lejos que provocaría esas perturbaciones.
Y sus cálculos le permitieron poco tiempo después al astrónomo Johann Galle descubrir Neptuno, compartiendo honores con John Couch Adams, quien llegó a conclusiones similares de forma independiente.
Entusiasmado por ese éxito, Le Verrier dedujo que también debería de existir un planeta entre Mercurio y el Sol que explicaría las perturbaciones gravitacionales que se observan en Mercurio.
A ese planeta los científicos lo llamaron Vulcano, pero en ese caso por más que los astrónomos buscaron, no encontraron ningún planeta, y posteriormente la Teoría de la Relatividad General propuesta por Albert Einstein explicó la órbita anómala de Mercurio, y por consiguiente el planeta Vulcano fue desechado.
EN LA TEOSOFÍA
En 1882, cuando el periodista Alfred Sinnett le preguntó al maestro Kuthumi.
« ¿Podrían ser descubiertos algunos otros planetas, además de los que ya son conocidos por los astrónomos, por medio de instrumentos físicos si fuesen dirigidos de manera apropiada? »
(CM 23A, p.146)
El maestro le respondió:
« No todos los planetas intra-Mercuriales ni tampoco aquellos en la órbita de Neptuno han sido todavía descubiertos, aunque se sospecha fuertemente de su existencia [refiriéndose a Vulcano].
Pero nosotros sabemos que ellos existen y en dónde se encuentran; y que existen innumerables planetas "apagados" dicen ellos [los astrónomos], mientras que nosotros [los maestros transhimaláyicos] preferimos decir "en oscurecimiento", planetas en formación y todavía no luminosos, etc.
Pero el que digamos que 'nosotros sabemos' es inútil para la ciencia, cuando incluso ni los espiritistas admiten nuestro conocimiento.
Sin embargo, cuando el tasímetro de Edison sea ajustado a su máximo grado de sensibilidad y conectado a un gran telescopio, y sea perfeccionado. Entonces será de gran utilidad porque ajustado de esa manera proporcionará la posibilidad de no solamente medir el calor de la más remota de las estrellas visibles, sino también de detectar por sus radiaciones invisibles, a estrellas que de otra manera son indetectables, y por consiguiente a planetas también.
El descubridor, un M.S.T. [Miembro de la Sociedad Teosófica] muy protegido por M. [el maestro Morya] piensa que si en cualquier punto en un espacio vacío del firmamento —un espacio que parece vació aún a través de los telescopios más potentes— el tasímetro indica un aumento de temperatura y lo sigue marcando invariablemente, eso sería una típica prueba de que el instrumento está percibiendo un cuerpo celeste que por diversos motivos no se puede percibir de manera física.
Y la ciencia también oirá sonidos de ciertos planetas antes de que los vea. Esto es una profecía. »
(CM 23B, p.169-170)
Y en esa misma carta, cuando el Sr. Sinnett le preguntó a Kuthumi:
« ¿Qué otros planetas de aquellos conocidos por la ciencia, además de Mercurio, pertenecen a nuestro sistema de mundos? »
(CM 23A, p.148)
El maestro le contestó:
« Marte y otros cuatro planetas de los cuales la astronomía todavía no sabe nada. »
(CM 23B, p.176)
Y Blavatsky señaló que ese planeta entre Mercurio y el Sol es uno de los planetas denominados en el esoterismo 'los siete planetas sagrados' y que ha sido representado por el Sol:
« El Sol es sustituto de un planeta sagrado situado entre Mercurio y nuestra estrella. »
(CW X, p.340)
OBSERVACIONES
En su primera respuesta el maestro Kuthumi revela que hay uno o más planetas que orbitan entre Mercurio y el Sol, y en su segunda respuesta el maestro Kuthumi señala que hay otros cuatro planetas en nuestro sistema de mundos de los cuales la astronomía todavía no sabe nada.
No tengo claro que quiso decir por "nuestro sistema de mundos". No pienso que se refiera a nuestro sistema solar porque él mencionó al planeta Marte pero no a los planetas externos del sistema solar, por lo que me inclino más a considerar que el maestro Kuthumi se está refiriendo a los planetas que se encuentran cerca del Sol, o sea lo que los astrónomos llaman 'los planetas interiores del sistema solar' y cuyos planetas conocidos son: Mercurio, Venus, la Tierra y Marte.
Pero si mi indagación es correcta, habría cuatro planetas más actualmente desconocidos, y uno o más de ellos estarían orbitando entre Mercurio y el Sol.
Yo he investigado mucho a los maestros teosóficos y he concluido que si tienen conocimientos muy avanzados, y que posiblemente ellos ya tienen su tercer ojo muy activado, y también reciben enseñanzas de seres superiores, y por consiguiente muy probablemente lo que el maestro Kuthumi aseveró sea cierto.
Pero entonces surge la duda de por qué más de ciento cincuenta años después, con nuestra avanzada tecnología, todavía no hemos podido descubrir esos planetas.
El maestro Kuthumi profetizó que el desarrollo de la astronomía infrarroja y la radioastronomía permitirían descubrir muchos cuerpos celestes que no se pueden detectar con los telescopios normales, y él tuvo razón.
¡Y tengan en cuenta que el maestro Kuthumi lo profetizó más de setenta años antes de que esas dos ramas de la astronomía se establecieran!
Ya que la radioastronomía surgió formalmente en 1932 gracias al descubrimiento de Karl Jansky de ondas de radio provenientes del centro de la Vía Láctea, aunque la investigación se desarrolló plenamente después de la Segunda Guerra Mundial.
Y la astronomía infrarroja finalmente se estableció como método de búsqueda en las décadas de 1950 y 1960, gracias a la mejora de detectores como las celdas de sulfuro de plomo (PbS) y la definición de sistemas fotométricos infrarrojos.
Pero esos métodos son inservibles para detectar posibles planetas intramercurianos debido a la gran cantidad de calor y radiaciones electromagnéticas que emite el Sol.
Y si esos planetas son muy pequeños (que es lo más probable) sería muy difícil detectarlos con los otros tipos de telescopios debido a que serían ocultados por el intenso brillo del Sol.
En cuanto a la posibilidad de detectarlos por medio de las anomalías gravitacionales que provocarían, si son planetas muy pequeños tampoco con eso se podrían percibir.
E incluso puede que sean «planetas en formación y todavía no luminosos» como dijo el maestro Kuthumi, y que yo interpreto que ya existen sutilmente pero que su cuerpo físico todavía no se ha creado.
O también algunos de esos planetas todavía desconocidos podrían ser planetas que a nivel sutil siguen existiendo pero que su cuerpo físico ya ha sido destruido; pienso por ejemplo en el Cinturón de Asteroides que sería el remanente de uno de esos planetas, o también podría ser un planeta que haya sido recientemente engullido por el Sol.
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Necesitamos más información para poder indagar más al respecto, pero pienso que si ha de haber algo entre Mercurio y el Sol.
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