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LOS ENCUENTROS EN LONDRES QUE TUVIERON VARIAS PERSONAS CON LOS MAESTROS



Londres fue una ciudad particularmente relevante en la historia del movimiento teosófico debido a que los maestros Kuthumi y Morya se les aparecieron en varias ocasiones a diferentes personas, en algunos casos lo hicieron físicamente y en otros casos lo hicieron a través de su doble; y aquí les voy a recopilar los testimonios que he ido encontrado.



EN 1851

Blavatsky le reveló a la condesa Wachtmeister que la primera vez que ella se encontró en persona con su maestro Morya fue en el verano de 1851 (cuando Blavatsky tenía 20 años) en Londres a donde ella había ido con su padre.

Este evento fue mencionado por la condesa en el capítulo 8 de su libro “Reminiscencias de H.P. Blavatsky y La Doctrina Secreta”:
 
« Durante su niñez, Blavatsky había visto frecuentemente cerca de ella una forma astral, que siempre parecía venir a salvarla en los momentos de peligro, justo en el momento crítico.
 
Blavatsky se acostumbró a ver esta forma astral como a un ángel de la guarda y sintió que estaba bajo su cuidado y guía.
 
En el verano de 1851 ella fue a Londres con su padre, el Coronel Von Hahn, y un día que andaba afuera caminando, para su gran asombro vio a un alto hindú en la calle con algunos príncipes indos. Ella inmediatamente lo reconoció como la misma persona que había visto en el astral.
 
Su primer impulso fue de correr a hablar con él, pero él le hizo un ademán para que no se moviera, y se quedó embobada mientras pasaban.
 
Al día siguiente fue a pasear a Hyde Park para estar sola y pensar libremente sobre su extraordinaria aventura. Mirando hacia arriba vio la misma forma aproximándose hacia ella y entonces su Maestro le dijo que había venido a Londres con los príncipes indos en una misión importante y que estaba deseoso de encontrarla personalmente, ya que él requería su cooperación en un trabajo que estaba a punto de emprender.
 
Él le dijo entonces cómo iba a ser formada la Sociedad Teosófica, y que quería que ella fuese la fundadora. Le dio un breve panorama de los problemas que tendría que afrontar y también le dijo que tendría que pasar tres años en el Tíbet a fin de prepararla para tan importante tarea.
 
Después de tres días de seria deliberación y de consulta con su padre, Blavatsky decidió aceptar la oferta que le hiciese su Maestro. »
(p.56-57)


El testimonio de la condesa

La condesa Watchmeister añadió el siguiente comentario:
 
« Yo me encontraba en Inglaterra en la época de la visita de los indos y recuerdo haber oído que ellos y que su séquito formaba un conjunto de hombres muy finos, y que uno de ellos era majestuoso y de elevada estatura. »
(p.58-59)


El testimonio de Leadbeater

Charles Leadbeater en su libro "Los Maestros y el Sendero" afirmó:

« Haber visto al Maestro M. en Londres en 1851. »

Pero posteriormente se descubrió que Leadbeater había nacido el 16 de febrero de 1954, ¡O sea tres años después de que sucedió este evento! Y en realidad esa afirmación solo fue una mentira que ese individuo inventó para engrandecerse ante los teósofos.




 

EN 1854

El investigador teosófico Boris de Zirkoff señaló:

« Es casi seguro que Blavatsky también estuvo en Londres en el verano de 1854, porque ella dice que se encontró con su Maestro nuevamente "en la casa de un extraño en Inglaterra, a donde había llegado en compañía de un príncipe nativo destronado", quien sin duda se trataba del príncipe Dhuleep Singh, Mahârâja de Lahore»
(CW I, p. xli)






EN 1861

En una carta que Kuthumi le escribió al Sr. Hume, él indicó que estuvo en Londres:
 
« La más grande y también la más prometedora de tales escuelas en Europa (el último esfuerzo hecho en ese sentido) fracasó rotundamente hace unos 20 años en Londres. Era una escuela secreta para la enseñanza práctica de la magia, fundada bajo el nombre de un club por una decena de entusiastas encabezados por el padre de Lord Lytton.
 
Él reunió con este propósito a los estudiosos más ardientes y emprendedores, como también a los más adelantados en mesmerismo y “magia ceremonial”, tales como Eliphas Lévi, Regazzoni y el copto Zergvan-Bey. Y sin embargo en la pestilente atmósfera de Londres, el “Club” tuvo un final prematuro.
 
Yo lo visité como una media docena de veces y me di cuenta desde el inicio de que no había nada que hacer allí y que nada podría resultar de ese lugar. Y esta es también la razón del por qué la Sociedad Teosófica Británica no progresa prácticamente un paso. Sus miembros dicen pertenecen a la Fraternidad Universal, pero solo de nombre, y en el mejor de los casos gravitan únicamente hacia el quietismo — que es la parálisis completa del alma. Son intensamente egoístas en sus aspiraciones y no cosecharán otra cosa que la recompensa de su egoísmo. »
(CM 28, p.209-210)


Kuthumi escribió esta carta en 1881, y como ahí él indica que visitó esa escuela hace veinte años, eso implica que estuvo en Londres en 1861.






EN 1879

Cuando Blavatsky y Olcott dejaron Nueva York para irse a vivir a la India, ellos pasaron dos semanas en Londres (del 3 al 17 de enero de 1879) y ahí ellos con otros tres teósofos se encontraron con el maestro Morya, y este encuentro lo relató el coronel Olcott en sus "Hojas de un Viejo Diario II":
 
« El incidente más notable de nuestra estancia en Londres fue el encuentro de tres de nosotros con un Maestro mientras caminábamos por la calle Cannon. Esa mañana había una niebla tan densa que difícilmente se podía ver a través de la calle, y Londres ofrecía su peor aspecto.
 
Los dos que estaban conmigo lo vieron primero, pues yo estaba junto al borde de la acera y justo en ese momento mis ojos estaban ocupados en otra cosa. Pero cuando ellos lanzaron una exclamación, volteé rápidamente la cabeza y encontré la mirada del Maestro cuando este me miraba sobre su hombro.
 
No me era conocido, pero reconocí el rostro como el de uno de los Gloriosos, pues una vez visto, ese Adepto no puede confundirse, debido a que como existe una gloria en el sol y otra gloria en la luna, igualmente existe un brillo en los rostros de los humanos ordinarios, y otro trascendente en los rostros de los Adeptos que surge a través de la lámpara de barro del cuerpo (como lo llama el erudito Maimónide) la luz interior del espíritu despierto que irradia refulgentemente.
 
Nuestro grupo continuó unido por la City y juntos regresamos a la casa del Dr. Billing; y al entrar tanto la Sra. Billing como H.P.B. nos dijeron que el Hermano había estado allí y él mencionó que nos había visto a los tres –nombrándonos– en la City.
 
 
El relato de la Sra. Billing es interesante. Ella dijo que la puerta principal estaba cerrada con llave como de costumbre, por lo que nadie podía entrar sin tocar la campanilla. Pero cuando ella dejó su salón para dirigirse al cuarto de H.P.B. a través del vestíbulo, casi tropieza con un extraño de alta estatura que se encontraba parado entre la puerta del vestíbulo y la habitación de H.P.B.
 
Ella lo describió como un hindú muy alto y apuesto, con una mirada particularmente penetrante que parecía atravesarla. Por un momento permaneció tan perpleja que no pudo proferir una palabra, pero el extraño le dijo: “Deseo ver a Madame Blavatsky.”
 
Y entonces se dirigió hacia la puerta de la habitación donde Blavatsky esta estaba sentada. La Sra. Billing la abrió y lo invitó a pasar. Así lo hizo, y caminó directamente hacia H.P.B., le hizo un saludo oriental y comenzó a hablarle en un idioma cuyos sonidos le eran totalmente extraños a la Sra. Billing, a pesar de que su larga práctica como médium le había proporcionado contactos ocasionales con personas de diferentes naciones.
 
Naturalmente, la Sra. Billing se levantó para abandonar la habitación, pero H.P.B. le pidió que permaneciera y que no se preocupara porque ella y su visitante hablaran en un lenguaje extranjero, pues tenían algunos asuntos ocultos que arreglar.
 
No podría decir si este moreno y misterioso visitante hindú le transfirió a H.P.B. un refuerzo para su poder psíquico, pero esa noche durante la cena H.P.B. alegró el corazón de su anfitriona extrayendo de debajo de la mesa, una tetera japonesa de una ligereza extrema, creo que a petición suya, aunque no estoy seguro al respecto. »
(Capítulo 1)






EN 1884

Mary Gebhard perteneció a una familia adinerada de Alemania, ella tenía una inclinación innata por la filosofía y el ocultismo, al grado que estudió hebreo para poder hacer investigaciones independientes sobre la Cábala. Ella conoció personalmente a Éliphas Lévi y fue su discípula hasta que éste murió en 1875. Y posteriormente ella se afilió a la Sociedad Teosófica.

Y ella relató que en una ocasión en donde ella se encontraba en Londres, ella percibió al maestro Morya:

« El 7 de abril de 1884, en una reunión de la Sociedad Teosófica de Londres en las habitaciones del Sr. Finch, en Lincoln's Inn, yo vi al maestro Morya que en ese momento se encontraba escuchando atentamente el discurso de apertura del coronel Olcott.

Vi a mi lado derecho, un poco más adelante, una persona muy alta y de aspecto majestuoso, a quien reconocí inmediatamente como el Mahatma Morya por una foto que yo había visto de él en posesión del Sr. Sinnett.

Pero esta vez él no estaba vestido de blanco, sino que su vestimenta parecía un material oscuro con rayas de colores que se encontraba enrollado alrededor de su cuerpo.

La visión duró solo unos segundos, y hasta donde pude saber, las únicas personas además de mí que también habían visto al maestro fueron el coronel Olcott, el señor Mohini, y por supuesto, Madame Blavatsky. »
(Primer informe de la SPR sobre HPB, 1884, Apéndice 49)






EN 1889

Archibald Keightley fue uno de los principales discípulos de Blavatsky en Londres, y él narró lo siguiente:

« Las reuniones de la Logia Blavatsky fueron algo fuera de lo común, ya que seguido las discusiones salían de lo ordinario.

Las discusiones eran informales y los participantes se sentaban alrededor de Mme. Blavatsky y le hacían todo tipo de preguntas. En esas reuniones había hombres y mujeres muy diversos, y uno de nuestros deleites era ver como Mme. Blavatsky frecuentemente respondía a través del método socrático, o sea que ella contestaba con otra pregunta y motivaba a su interlocutor a seguir buscando mayor información por su propia cuenta.


A veces venían visitante que permanecían invisibles para la mayoría de las personas, pero que eran percibidos por algunos de nosotros. Y los resultados de esas visitas eran curiosos.

Mme. Blavatsky era muy friolenta y por consiguiente su habitación se mantenía muy cálida, tanto que en las reuniones se sentía a menudo un calor excesivo. Pero una noche de abril de 1889, antes de la hora de la reunión, bajé las escaleras y encontré la habitación completamente helada, aunque las luces y el fuego de la chimenea se encontraban encendidos

Le remarqué esto a Blavatsky, y ella con una sonrisa me respondió:

-      "Ah, esto se debe porque un amigo vino a visitarme y se le olvidó llevarse su atmósfera fría con él cuando partió."


Y en otra ocasión recuerdo que la habitación se fue llenando gradualmente de gente hasta que ya no quedó ningún asiento libre. Y en el sofá estaba sentado un distinguido hindú con su traje tradicional y su turbante.

La discusión continuó y aparentemente nuestro distinguido invitado estaba muy interesado, ya que parecía seguir inteligentemente los comentarios de cada orador.

Y el presidente de la Logia esa noche llegó muy tarde, y al entrar buscó un asiento. Entonces se acercó al sofá y se sentó ¡justo donde se encontraba el distinguido hindú, quien de inmediato y con cierta sorpresa, desapareció! »
(The Theosophical Quarterly, octubre de 1910, p.109-122)






EN 1920

Nicolás y Helena Roerich, junto con sus dos hijos, estuvieron en Londres en 1920, y Helena afirmó que ahí ella vio a los maestros Kuthumi y Morya en una multitud de delegados indios y ella "estaba incómodamente sorprendida por la manera en que la miraban pero ella en ese momento no los reconoció".

Yo al inicio consideré que ella había inventado esa historia para (al igual que Leadbeater) darse más prestigio, pero en su diario personal, en la fecha del 11 de octubre de 1921, ella comenta que “finalmente se cumplió la promesa y recibió el retrato del Maestro Morya”.

Y a mi me sorprendió cuando ella añadió: "¡La similitud del retrato con la aparición del Maestro en Londres es increíble!"

Lo que indica que ella no inventó esa historia sino que efectivamente ella se encontró con un comité de indios en Londres en 1920. Pero dudo mucho que los maestros Kuthumi y Morya hayan estado entre esos indios porque los Roerich (contrario a sus afirmaciones) no se comunicaron los los maestros de Shambala sino con entidades astrales embaucadoras que se hicieron pasar por esos maestros.

Y actualmente considero que Helena Roerich fantaseó que ella vio a los maestros Kuthumi y Morya entre esos indios.










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