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LA GORDA CONTÓ LA TERRIBLE EXPERIENCIA QUE ELLA TUVO CON UNA MISTERIOSA PIEDRA




En su libro 'El Don del Águila', Carlos Castaneda mencionó la siguiente historia:


« La Gorda me contó la experiencia que ella tuvo con una misteriosa piedra:

"A mí me pasó una cosa muy rara en las ruinas de Monte Albán, en Oaxaca. Yo me iba mucho a andar por esas ruinas, a pesar de que el nagual Juan Matus me dijo que no pusiera un pie allí. No sé por qué pero me encantaba ese lugar. Cada vez que llegaba a Oaxaca iba allí.

Como a las viejas que andan solas siempre las molestan, por lo general iba con Pablito, que es muy atrevido. Pero una vez fui con Néstor. Y él vio un destello en el suelo. Cavamos un poco y encontramos una piedra muy extraña que cabía en la palma de mi mano.

Habían hecho un hueco bien torneado en la piedra. Yo quería meter el dedo ahí y ponérmela como anillo, pero Néstor no me dejó. La piedra era suave y me calentaba mucho la mano. No sabía que hacer con ella. Néstor la puso dentro de su sombrero y la trajimos aquí, a esta casa.


Entonces Néstor comentó:

"La Gorda es la que pagó por el chiste. Tienes que verla como es, terca como una mula. El nagual ya le había dicho que no se metiera con piedras, o con huesos, o con cualquier cosa que encontrara enterrada en el suelo. Pero ella se escurría como ladrón cuando él no se daba cuenta y recogía toda clase de porquerías.

Ese día, en Oaxaca, la Gorda se empeñó en que debíamos llevarnos esa maldita piedra. Nos subimos con ella al camión y la trajimos hasta aquí, hasta este pueblo, y luego hasta este mismo cuarto."


"El nagual y Genaro estaban de viaje –prosiguió la Gorda–. Me sentí muy audaz, metí el dedo en el agujero y me di cuenta de que esa piedra había sido cortada para llevarla en la mano. Ahí nomás empecé a sentir lo que sentía el dueño de esa piedra.

Era una piedra de poder. Me puso de mal humor. Me entró miedo. Sentía que algo horrible se escondía en lo oscuro de la casa, algo que no tenía ni forma ni color. No podía quedarme sola. Me despertaba pegando gritos y después de un par de días ya nomás no pude ni dormir. Todos se turnaban para acompañarme, de día y de noche."


"Cuando el nagual y Genaro regresaron –dijo Néstor–, el nagual me mandó con Genaro a poner de nuevo la piedra en el lugar exacto donde había estado enterrada. Genaro se llevó tres días en localizar el lugar exacto. Y lo hizo.


"Y a ti, Gorda ¿qué te pasó, después de eso?", le pregunté.


"El nagual me enterró, –ella me respondió–. Durante nueve días estuve desnuda dentro de un ataúd de tierra."


"El nagual le dijo a la Gorda que no podía salirse de allí –explicó Néstor–. La pobre Gorda tenía que mear y hacer caca dentro del ataúd. El nagual la empujó dentro de una caja que hizo con ramas y lodo. Había una puertita en un lado para la comida y el agua. Todo lo demás estaba sellado."


"¿Por qué la enterró?", pregunté.


"Es la única forma de proteger a cualquiera –sostuvo Néstor–. La Gorda tenía que ser puesta bajo el suelo para que la tierra la curara. Nadie cura mejor que la tierra; además, el nagual tenía que desviar el sentido de esa piedra que estaba enfocado en la Gorda. La tierra es una pantalla, no deja que nada pase por ningún lado. El nagual sabía que la Gorda no podía empeorar por estar enterrada nueve días, a fuerza tenía que mejorar. Y eso pasó."


"¿Qué sentiste al estar enterrada así, Gorda?", le pregunté.


"Casi me vuelvo loca –me contestó la Gorda–. Pero eso nomás era mi vicio de consentirme. Si el nagual no me hubiera puesto ahí, me habría muerto. El poder de esa piedra era demasiado grande para mí; su dueño había sido un hombre de tamaño enorme. Podía sentir que su mano era el doble de la mía. Se aferró a esa roca porque en ello le iba la vida, y al final alguien lo mató.

Su terror me espantó. Pude sentir que algo se acercaba a mi para devorar mi carne. Eso fue lo que sintió ese hombre. Era un hombre de poder, pero alguien todavía más poderoso que él lo atrapó.

El nagual dijo que una vez que tienes un objeto de ésos, el desastre te persigue, porque su poder entra en pelea con el poder de otros objetos de ese tipo, y el dueño o se convierte en perseguidor o en víctima.

El nagual dijo que la naturaleza de esos objetos es estar en guerra, porque la parte de nuestra atención que los enfoca para darles poder es una parte belicosa, de mucho peligro."


"La Gorda es muy codiciosa –aseguró Pablito–. Se imaginó que si podía encontrar algo que de por sí ya tuviera mucho poder, ella saldría ganando porque hoy en día ya nadie está interesado en desafiar al poder."


La Gorda asintió con un movimiento de cabeza y mencionó:

"Yo no sabía que uno puede recoger otras cosas aparte del poder que esos objetos tienen. Cuando metí el dedo por primera vez en el agujero y agarré la piedra, mi mano se puso caliente y mi brazo empezó a vibrar. Me sentí de verdad grande y fuerte.

Como la traía a escondidas, nadie se dio cuenta de que yo tenía esa piedra en la mano. Pero después de varios días empezó el verdadero horror. Podía sentir que alguien se las traía con el dueño de la piedra. Podía sentir su terror. Sin duda se trataba de un brujo muy poderoso y quien fuera el que estuviera tras él, no sólo quería matarlo sino también quería comerse su carne.

Esto de veras me espantó. En ese momento debí tirar la piedra, pero esa sensación que estaba teniendo era tan nueva que seguía agarrándola en mi mano como la recontra pendeja que soy.

Cuando finalmente la solté, ya era demasiado tarde: algo en mí había sido atrapado. Tuve visiones de hombres que se acercaban, vestidos con ropas extrañas. Sentía que me mordían, desgarraban la carne de mis piernas con sus dientes y con pequeños cuchillos filosos. ¡Me puse frenética!"


"¿Y cómo explicó Don Juan esas visiones?", pregunté.


"El nagual dijo que la Gorda ya no tenía defensas –me contestó Néstor–. Y que por eso ella podía recoger la fijeza de ese hombre, su segunda atención, que había sido vertida en esa piedra.

Ese hombre cuando lo estaban matando se aferró de la piedra para así poder juntar toda su concentración.

El nagual dijo que el poder del hombre se desplazó del cuerpo a la piedra; sabía lo que estaba haciendo y no quería que sus enemigos se beneficiaran devorando su carne.

El nagual también dijo que los que lo mataron sabían todo esto y por eso se lo comieron vivo, para poder adueñarse de todo el poder que le quedara.

Deben haber enterrado la piedra para evitarse problemas. Y la Gorda y yo, como dos pendejos, la encontramos y la desenterramos. »
(Capítulo 1)





OBSERVACIONES

Hay algunos puntos en ese relato que el esoterismo dice que si pueden ser reales:

Uno de ellos es que puedes impregnar una piedra de poder.

Otro aspecto es que algunas personas que tienen activada su clarividencia (consciente o inconscientemente) pueden con solo tocar un objeto lograr ver a la persona que es la dueña o que elaboró ese objeto, o eventos o lugares relacionados con esa persona u ese objeto. y a esta faculta se le denomina: psicometría.

Pero aunque esas partes del relato pudieran ser ciertas, debido a que Castaneda era muy mentiroso, lo más probable es que esa historia él la haya inventado.









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