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LA CAÍDA DE LOS ESPIRITUALMENTE DESPIERTOS


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



Tras despertar espiritualmente, ¿es posible volver a dormirse? ¿Cómo explicamos los deslices o fallas de algunos seres supuestamente iluminados? ¿Es cierto que una vez allí, nadie regresa? ¿Y qué tiene que ver esto con cada uno de nosotros?

Acompáñame en este viaje de investigación donde la verdad podría estar mucho más allá de toda certeza y creencia. ¿Tendrías el valor de afrontar la verdad, incluso si eso significara contradecir muchas de tus creencias? Si la respuesta es  sí, entonces estás listo para la siguiente etapa.

Este artículo no es para principiantes en espiritualidad ya que difícilmente entenderán lo que voy a decir. Me dirijo a quienes llevan tiempo luchando en el camino de la meditación y el autoconocimiento.

Para los principiantes, llegará el momento oportuno para afrontar las duras verdades que expongo a lo largo de este artículo. Pero para quienes ya son buceadores experimentados, quienes ya han tenido la bendición del despertar —aunque sea momentáneamente— este artículo puede resultarles útil y liberador.

El objetivo aquí no es solo destruir o sacudir, sino también construir. Sin la destrucción de lo viejo, no puede nacer lo nuevo. Quienes no estén preparados se confundirán. Algunos tal vez no entenderán nada. Otros despreciarán y rechazarán todo lo que aquí se expone, quizás como una actitud de autodefensa y protección. Pero algunos encontrarán en estas ansiedades el reflejo de las suyas propias , y entonces se darán cuenta de que como ellos, muchas personas ya han atravesado los altibajos del largo viaje del despertar de la consciencia.

Los críticos dirán que carezco de autoridad para hablar sobre este tema, pero por eso me gusta citar otros textos que confirman o comparten las mismas impresiones. Pero —específicamente sobre este tema— lo experimenté directamente. Y esto no es un privilegio mío.

¿Quién no se ha sentido nunca lleno de paz, luz y sabiduría? ¿Quién no ha sentido, al menos una vez, su mente completamente alerta durante un buen rato? ¿Quién no ha experimentado momentos de profunda paz y amor? ¿Quién no se ha sentido nunca en un estado diferente de consciencia con la clara sensación de haber "despertado"?

Pero, del mismo modo, ¿quién no ha experimentado ver cómo todo esto disminuye o se debilita hasta que la mente regresa a su estado normal de semi-consciencia y sueño? ¿Y esa terrible sensación de querer volver a ese estado especial de consciencia, sin poder hacerlo? ¿No sería eso una especie de caída?

La historia de la caída de los ángeles no es simplemente un mito fantástico ocurrido en alguna dimensión de un pasado indeterminado. Puede ser la expresión de una verdad que se manifiesta constantemente, en todas partes y a cada instante.

Cuando Adán y Eva fueron expulsados ​​del Paraíso por haber probado el fruto del bien y del mal, esto también representa la caída de la consciencia humana, que desciende de un estado de dicha y unión divina al mundo mental de la dualidad de los sentidos, donde prevalecen el sufrimiento y la ilusión de separación.

El Kybalion afirma el principio dorado, presente en todos los tiempos y reafirmado por todos los grandes maestros y sabios: «como es arriba, es abajo». La caída de los ángeles y la partida del paraíso no son acontecimientos históricos. Es la representación simbólica de una verdad profunda que cada persona puede comprender según su propio nivel de entendimiento.

Para los viajeros del alma, apunta a la posibilidad de que la consciencia dichosa descienda de su estado de percepción divina, perdiendo así el contacto con el paraíso interior para adentrarse en el mundo de la ilusión. ¿Es esto posible?

Vea lo que Sri Yukteswar, maestro de Paramahansa Yogananda, le dijo en su primer encuentro: "Si alguna vez presencias mi caída del estado de consciencia divina, por favor, prométeme que recostarás mi cabeza en tu regazo y me ayudarás a regresar al Amado Cósmico al que ambos adoramos."

Buda dijo: “Puedes elevar tu destino por encima del de Indra o rebajarlo por debajo del de una larva; lo que sube puede bajar; lo que baja puede subir; los radios de la rueda nunca dejan de girar”.

Y la gran pregunta que queda es: si la consciencia puede desviarse de la percepción de la Verdad, distrayéndose de nuevo por las seducciones de la mente y los sentidos, entonces esto le puede pasar a cualquiera, ¿verdad?

Quizás esto explique las lamentables actitudes y acontecimientos relacionados con las vidas de algunos maestros famosos como Gurdjieff, Osho, Maharishi Mahesh  Yogi, Swami Rama, Satya Sai Baba, entre otros, ya que si incluso ellos cayeron, esto implica que cualquiera está sujeto a caídas y desviaciones. 

(Nota de Cid: de esos instructores que Alsibar menciona, ninguno estaba espiritualmente despierto y la mayoría fueron unos embusteros.) 


Este es un tema poco explorado en la literatura espiritual. Quizás porque es difícil de aceptar. La mente en su movimiento natural de autoprotección y evasión del dolor, no acepta que sus referencias espirituales puedan sucumbir a la tentación o flaquear en su camino ya que esto apuntaría a un sentido de humanidad que generalmente no atribuimos a los mitos.

Estos deben trascender cualquier fragilidad humana, pues es precisamente al identificarse con los mitos que la mente encuentra significado, esperanza y la fuerza para continuar su viaje. Para muchas personas, esta posibilidad de que el maestro que siguen flaquee puede ser devastadora. Aún no están preparadas para afrontar su propia humanidad.

El gran problema es que, al perseguir un ideal de perfección, también crearán autoridades espirituales —gurús— seres perfectos que, idealmente, ya han alcanzado la perfección y nunca caerán, y que por lo tanto son considerados dignos de toda fe, confianza y adoración.

Pero ¿qué sucede si su consciencia sucumbe a la tentación, cediendo a las llamadas "tentaciones mundanas"? ¿Qué ocurre con su imagen idealizada ante los ojos de la organización, los discípulos y los patrocinadores?

Pero el mayor problema es que, al aceptar la idea de que los seres iluminados son incapaces de caer o resbalar, uno comienza a perseguir este ideal. Sin embargo, puede que no exista. Puede que no haya un estado en el que una persona sea completamente libre, que no requiera vigilancia y atención constantes.

Todo indica que no existe un estado en el que la mente y los sentidos puedan vagar libremente a su antojo ya que una leve distracción basta, y ahí vuelven la separación, la ilusión y el sueño.

El alma es libre de desear lo que más le plazca, ya sea aquí o en cualquier otro mundo. Tanto en los planos más elevados como en los más bajos de la consciencia, la ley es la misma: la del libre albedrío. Alcanzar el despertar no significa ser eterna y definitivamente libre, pues la negligencia y el descuido pueden hacer que la persona vuelva a dormirse.

Incluso cuando se alcanzan estados elevados de percepción, la consciencia debe autorregularse para no distraerse con tentaciones y distracciones. Por eso el despertar no es tan simple y fácil como algunos pretenden. La mayoría de las veces solo se vislumbra. Y tampoco tiene nada que ver con gurús ni métodos, ni mucho menos con la repetición de discursos ajenos. 

El despertar es el resultado de una mente que se ha comprendido a sí misma, su propio funcionamiento, y ha despertado a un estado mental diferenciado de consciencia, algo difícil de definir y explicar. Los estados de percepción no son fijos ni estables; son dinámicos.

Krishnamurti solía decir que la iluminación no es algo fijo, y por lo tanto es muy difícil afirmar que alguien ha despertado de forma permanente y sin riesgo de alteración. Pero, como dijo Dogen, cualquiera que esté en verdadera meditación está —en ese momento— iluminado.

Pero, ¿se manifiesta siempre este estado de la misma manera y con la misma intensidad? ¿Quién puede estar siempre en meditación profunda, en ese estado sin pensamientos y —por consiguiente— sin ego? ¿No es más común que este estado dure unos minutos o quizás horas, para luego perderse entre pensamientos, distracciones y preocupaciones? ¿Y hay algún problema con eso?

Recuerda: nadie  puede decirte si has despertado o no. El verbo "despertar" no debe usarse a la ligera. Porque alguien puede despertarse y volver a dormirse poco después. ¿Y cómo saber que alguien no está durmiendo mientras finge estar despierto?

Exteriormente, nada cambia. El despertar es un estado subjetivo e interno, y solo la persona sabe lo que ocurre en su interior. No son las palabras bonitas ni los discursos elocuentes lo que hace que alguien despierte. Es su vida, sus acciones, su carácter, su paz y claridad interior.

En cada caso particular, existen ciertas señales características del despertar que una persona puede identificar. Pero les recuerdo que cada despertar tiene su propia peculiaridad y singularidad; nada es igual en esta dimensión. Dios no tiene una cadena de montaje de seres iluminados. Algunas de estas señales quizás nunca se presenten, otras podrían ocurrir en momentos diferentes, y puede haber otras que no he mencionado. No hay reglas al respecto.


1. Una clara sensación de paz interior y dicha.

2. Una sensación de plenitud y unidad con todo y con todos.

3. Un sentimiento indescriptible de amor y compasión.

5. Serenidad, energía y fuerza interior.

7. consciencia silenciosa de pensamientos, emociones y sensaciones.

8. Mayor consciencia y sensibilidad hacia las cosas externas e internas.

9. Momentos de éxtasis o dicha que se vuelven cada vez más profundos e intensos.

10. Sentimientos de alegría y felicidad sin razón ni explicación.

11. El ego no muere, se convierte en un sirviente.

12. Percepción de la mente como una gran nada luminosa.

13. Sensaciones y percepciones, como luces internas, que son difíciles de describir.

14. Desinterés momentáneo por las cosas perceptibles a los sentidos.

15. Momentos de introspección cada vez más frecuentes.

16. Un sentido del orden, la ética y la moralidad de naturaleza cósmica y universal, no siempre en consonancia con lo social.

17. Presencia de energía dinámica y abundante.

18. Desapego de todo, incluso de los propios pensamientos.

19. Intuición más aguda.

20. Sueños lúcidos o noches de insomnio, pero con un cuerpo y una mente completamente relajados.

21. Pueden ocurrir visiones, así como sueños agradables que hablan de paz y amor.

22. Sueño profundo y reparador: como la mente y el cuerpo están más relajados, no hay necesidad de dormir muchas horas.

23. Estabilidad mental. Las sensaciones y emociones continúan, pero la mente no se ve afectada por ellas.

24. Niveles de estrés muy bajos, casi inexistentes.

25. Calma, tranquilidad, gusto por el silencio y la contemplación de la naturaleza.


Estos elementos podrían indicar un Despertar. Sin embargo,  debido a que este estado es dinámico y presenta variaciones en su intensidad, cuando la consciencia emerge de las profundidades de la meditación, el ego reaparece. Y es en ese momento cuando puede o no tomar el control de la consciencia.

En otras palabras: gracias a la meditación, el ego se neutralizó temporalmente. La consciencia regresa entonces a su estado normal. Pero el ego permanece. Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un ego consciente y un ego inconsciente?


1) En el primer caso, el ego comienza a actuar en los aspectos prácticos de la vida diaria. Es el ego quien cuida del cuerpo, buscando alimento, agua, seguridad y comodidad para él. Es el ego quien es consciente de las cosas externas: el trabajo, la familia, las facturas, las obligaciones sociales, civiles y legales.

Sin el ego, el cuerpo del Iluminado moriría de inanición y falta de cuidados, ya que incluso comer requiere ser consciente de las necesidades del cuerpo. Una consciencia en éxtasis profundo y meditación pierde por completo la noción de separación.


2) En el segundo caso, el del ego inconsciente, es el estado en el que vive la mayor parte de la humanidad: el ego es el controlador supremo y todo gira a su alrededor.

Al regresar de la meditación, se da cuenta de que meditó y de que esto podría llevar a la pérdida total de su poder. El ego quiere perpetuarse en el control; no quiere perder su importancia y centralidad. Por lo tanto, al regresar de la meditación, piensa: ¿qué puedo hacer para sacar provecho de esto?

Es entonces cuando empieza a ocuparse de alguna actividad considerada "espiritual"; de esta manera, se perpetúa sutil y camufladamente. Y así es como la consciencia se distrae de nuevo con el mundo de las formas visibles. Se duerme, soñando que está despierta.

A veces, la persona supuestamente "despierta" sabe muy bien que ya no está en ese estado, pero habiéndose convertido en un gurú famoso, empieza a vender una imagen falsa que le trae fama, dinero y poder, algo que no quiere dejar claro.


Así pues, tú, meditador sincero, debes saber que es imposible despertar y continuar con una mente parlanchina. El parloteo, sea mental o no, es señal de sueño, no de despertar. El verdadero despertar provoca una transformación tanto interna como externa. Los momentos de meditación son experiencias de despertar, pero cuando la consciencia regresa de la meditación, vuelve al "sueño", algo parecido a una siesta.

Muchos que se autoproclaman iluminados conocen muy bien esta alternancia de estados. Por eso muchos utilizan bellos discursos y posturas para disimular el hecho de que en ese estado fuera de la meditación, no están iluminados.

A muchos les encanta hablar con belleza. Pero  recuerda: el discurso no es el estado. Repetir algo como un loro no significa nada. E incluso aquellos a quienes llamamos iluminados no están libres de caer en el sueño porque, como dijo Dogen: "Basta con un solo pensamiento o una distracción para que vuelvas a caer en la separación."

A pesar de que todas las escrituras y los grandes maestros afirman que existe un estado de liberación completa del cual no hay retorno, esto sigue siendo muy raro en este mundo. Sri Yukteswar afirma que existen tres grandes planos: el físico, el astral y el causal, y que cada uno de ellos tiene varios niveles de gradación.

Los seres en el plano causal se describen como altamente evolucionados: "Los seres del cuerpo causal se deleitan únicamente con la ambrosía del conocimiento eternamente nuevo. Beben de las fuentes de la paz, caminan sobre el terreno inexplorado de las percepciones y nadan en el océano infinito de la dicha."

Pero incluso en esta etapa, el alma aún no estaría completamente liberada. Solo liberándose de los tres mundos —incluido el mundo causal, que es el más evolucionado— alcanzaría la libertad suprema, es decir, la unificación con el Infinito, «sin pérdida alguna de individualidad». Hasta entonces, incluso los seres evolucionados tienen que pasar por varios ciclos de idas y venidas, según sus palabras: "El hombre no realizado necesita pasar por innumerables encarnaciones terrenales, astrales y causales antes de emerger de sus tres cuerpos."

Es entonces razonable afirmar que incluso los seres altamente evolucionados, al descender a la materia burda, deben mantener encendida la llama de la vigilancia, a riesgo de caer. Esta es una posibilidad que acompaña a todos: desde los seres más ignorantes hasta los más evolucionados e iluminados.

Por eso es tan importante una vida de vigilancia constante respecto a los principios éticos y los límites del propio ego. El ego se convierte en una especie de animal domesticado, al servicio  de un Orden superior, pero su peligro nunca debe subestimarse. Es a través de la verdadera Meditación —no de técnicas— que el ego se mantiene en su lugar.

Quien piensa que por haberse iluminado ya no necesita cuidar del ego, de modo que este permanezca bajo constante vigilancia, corre un gran riesgo de caer, como  tantos otros han caído. Las consecuencias de esto son inimaginables: desde  un infierno mental hasta graves problemas con las leyes y las autoridades locales.

La oración y la meditación,  el "Orad y velad" mencionado por Jesús, siguen siendo una de las mayores armas para todos —iluminados o no— para evitar que la consciencia caiga en el infierno y la oscuridad como consecuencia de  sus propias acciones, errores e ilusiones.

Por lo tanto, ¡oren y mediten!






COMENTARIOS

Ana: Excelente texto Alsibar.


Roger: Respecto a esta idea del despertar o la iluminación como algo definitivo e irreversible, sin duda se debe al instinto natural de la mente de buscar seguridad. Por ejemplo: si soy un buscador, es obvio que deseo alcanzar la liberación definitiva y absolutamente irreversible. Jamás querría alcanzarla y permanecer vulnerable, con el riesgo de volver al sueño (pesadilla) de una vida de sufrimiento dominada por las ilusiones y las sombras del pensamiento.


Pablo: Hola Alsibar! El tema tratado es de suma importancia. En este sentido, recomiendo encarecidamente la introducción que se presenta en el siguiente enlace:

http://www.dharmainc.org/video/12-stage-view-special-focus-lectures-introduction


Clorita: Tuve mi experiencia de ascensión, o nirvana, o como quieras llamarlo, cuando tenía 22 años... pero, cuando me encontraba en el estado más elevado de iluminación, fue necesario descender. Dado que ese estado es de pluralidad o consciencia simultánea, digamos que la decisión de regresar es colectiva (los seres de energía pueden sentirla), y al carecer de ego, no podemos desear nada... pero fue la decisión correcta y sabia.

Ahora estoy aquí en un estado de separación y recibo pequeñas ráfagas de sensaciones muy profundas que me hacen sentir el éxtasis de la vida, y esto reconforta (e incluso asusta) al ego. Es difícil expresarme aquí, pero mi experiencia fue etapa por etapa, despertando cada chakra claramente. Si una persona no está moderadamente preparada, estoy seguro de que puede enfermar mentalmente de forma permanente. Estoy seguro de la reencarnación en esta vida. Un abrazo.

Tanguito tiene un enlace interesante sobre la limpieza de la glándula pineal en:

http://lei971.blogspot.com.br/p/agrotoxicos.html



Alsibar: Gracias por sus comentarios.

Clorita, no entendí del todo por qué dijiste que la decisión de regresar es colectiva, ¿y por qué fue la decisión correcta y sabia? Intuyo tu respuesta, pero sería enriquecedor si pudieras contarnos tu propia experiencia. La experiencia realmente reconforta al ego... quizás la liberación reside precisamente en liberarse del deseo de más experiencias, ¿no crees?

Y en serio... Es importante no forzar las cosas mediante métodos que podrían despertar esto prematuramente, porque el riesgo de problemas como la depresión y la locura es muy alto. Creo que una experiencia saludable implica paciencia y serenidad, sin deseos de despertar energías sutiles, porque en el momento adecuado el despertar de estas fuerzas ocurrirá naturalmente a lo largo del proceso de maduración espiritual.

Hay muchos relatos de problemas relacionados con las prácticas y métodos de yoga y meditación. Muchas personas desean poderes y experiencias extrasensoriales, e incluso los alcanzan. El problema es que no son permanentes, y la persona termina regresando a su pequeño mundo, teniendo que enfrentar todos los problemas inherentes a la vida y a sí misma. Y a menudo el impacto es grande porque la persona no quiere afrontar la dura realidad de la vida cotidiana, con sus contradicciones y dolorosa dualidad.

¡Gracias por tu colaboración y espero verte de nuevo por aquí!

Un abrazo fraternal






OBSERVACIONES DE CID

Los instructores más elevados que conozco también dicen que puede haber recaídas en el despertar espiritual y por eso es importante mantenerse muy cuidadosos, no confiarse ni bajar la guardia.

Pero también hay que ser discernientes y no fantasear que uno ya ha despertado como muy probablemente le sucedió a Clorita.

Y también hay que tener mucho cuidado con los gurús, quienes afirman estar despiertos, pero que en realidad en su mayoría son unos charlatanes.









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