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EL PROBLEMA DEL LENGUAJE PARA PERCIBIR LA VERDAD


(Este artículo fue escrito por Alsibar quien ha estudiado mucho a los guías espirituales, y el texto original en portugués lo pueden leer en este link.)



¿Qué importancia tiene el lenguaje en nuestra vida cotidiana? ¿Realmente todos usamos un lenguaje común? ¿Qué relación existe entre el lenguaje y la percepción de la verdad? ¿Qué necesitamos hacer para comprender lo nuevo, y en consecuencia, transformarnos? Reflexionemos sobre estos y otros temas.

El lenguaje moldea nuestro mundo subjetivo y por consiguiente, nuestra percepción y nuestra forma de relacionarnos con él. Gurdjieff solía decir que una de nuestras mayores ilusiones es creer que "usamos un idioma común y que nos entendemos".

No nos damos cuenta de cuán subjetivo es el lenguaje, y cuán diferentes son las cosas que se dicen, aunque se usen las mismas palabras. Por lo tanto, el verdadero estudio o la verdadera comunicación son imposibles si no somos conscientes del papel que desempeña el lenguaje en nuestras vidas.

Hoy en día, todo en nuestras vidas es comunicación. Las relaciones se basan en ella. Cuanto mejor sea el nivel de comunicación, mayor será la comprensión. Si nos entendemos bien, no hay lugar para la confusión ni los malentendidos. Pero si nuestros lenguajes son tan confusos, ¿cómo podemos comunicarnos correctamente? ¿Somos capaces de comprender lo Nuevo que es la Verdad? ¿Somos capaces de transmitirlo?

Generalmente pensamos que para comprender la verdad transmitida por una persona sabia, basta con leerla o escucharla. El problema es que al leer o escuchar, establecemos asociaciones con cosas que ya concoemos. Si lo que dice el autor coincide con mis conocimientos previos, entonces me empieza a gustar. De lo contrario, lo tacho de complicado o simplemente discrepo.

Además, incluso cuando creo haber comprendido lo que el autor dijo, lo que suele ocurrir es simplemente una reinterpretación de sus palabras según mis conocimientos previos. Y eso no es comprender.

De hecho la comprensión surge solo cuando no establecemos asociaciones. Si escucho algo verdaderamente nuevo, mi mente no debe reinterpretarlo según lo antiguo, porque de lo contrario perderá el impacto que debería tener en mi mente y en mi vida, y el resultado será la continuación de lo antiguo, en detrimento de lo nuevo.

Tomemos por ejemplo, la palabra "vigilar". Si a lo largo de tu vida has escuchado esta palabra desde la perspectiva de la cultura judeocristiana, entonces en tu universo lingüístico la palabra "vigilar" tiene un peso moral y represivo muy específico. Significaría algo así como "ten cuidado de no caer en el pecado o la tentación".

Pero si escucho a un monje budista decir: "Vigila tus pensamientos", entonces el significado no es el mismo. Un budista piensa en vigilar los pensamientos desde una perspectiva no dual e impersonal.  Mientras que un cristiano tiene una perspectiva totalmente dual y personal sobre esta frase. Por lo tanto si el cristiano no libera su mente de conceptos fuertemente arraigados, difícilmente comprenderá el nuevo significado que se le presenta dentro de una nueva perspectiva cultural.          

En resumen, el lenguaje y la capacidad de comprensión están interconectados. Y si evolucionar requiere comprensión, entonces debo reflexionar sobre mi capacidad de comprensión y de la manera como se manifiesta en mi mente.

Ahora bien, ¿existe algo nuevo si simplemente reinterpreto y establezco asociaciones? ¿Existe algo nuevo si ya considero que esos conceptos me son conocidos, y por lo tanto creo haberlos comprendido ya? ¿Existe algo nuevo si mi mente está saturada de ideas, conceptos, imágenes y definiciones antiguas? ¿O debo liberarme de todo eso para que algo nuevo pueda nacer?

Lo nuevo solo puede surgir cuando comprendemos lo dañino que es lo "viejo". Desafortunadamente estamos tan dominados por conceptos antiguos que resulta difícil comprender cuán cierto es esto.

Para demostrar lo confuso e impreciso que es nuestro lenguaje, analicemos algunas palabras y conceptos de nuestra vida cotidiana. Son palabras cuyo significado generalmente creemos conocer, pero ¿realmente lo conocemos? Veamos:


1. LA ILUSIÓN – es una palabra que se ha convertido en fuente de muchas confusiones. Para una persona educada en una perspectiva religiosa represiva y moralizante, la ilusión podría abarcar todo lo relacionado con los deseos biológicos o carnales.

Sin embargo, debemos tener cuidado de no confundir las cosas. La ilusión, por definición es todo aquello que parece ser pero no es. Pero los "deseos de la carne" son muy reales. Además, si consideramos que todo lo carnal es una ilusión, entonces ¿por qué deberíamos luchar contra ella? (Puesto que es una ilusión). La ilusión simplemente no existe, y si no existe, ¿por qué la lucha, la disciplina, la represión?

En verdad, la ilusión reside en la mente. No está en las cosas tangibles, no está en nuestros deseos sexuales; estos son muy reales. Decir que "el mundo es una ilusión, un sueño" no tiene ningún sentido.

La verdadera ilusión, la verdadera Maya, está en nuestra mente. Es de ahí de donde se origina nuestra visión subjetiva del mundo. Y es esta visión subjetiva del mundo, moldeada por la cultura y la educación, la que nos impide ver la Realidad tal como es en realmente. 


2. EL EGO – esta palabra es una verdadera ensalada de significados y fuente de muchos malentendidos. Por eso cuando me refiero al EGO, siempre intento usarla en mayúsculas, porque tengo un significado muy específico en mente.

Sus significados son múltiples y varían según el autor, la cultura, la tradición, la fuente, el libro, etc. Para mí, el EGO es simplemente el contenido de la mente representado por pensamientos, imágenes, convicciones, certezas, deseos psicológicos, los recuerdos del pasado, el futuro psicológico, anhelos, elecciones, expectativas, mi sentido del "yo", etc.

Muchos autores dicen que el EGO es una ilusión. Pero ¿cómo puede ser una ilusión si existe?

En otras palabras, ¿es un sueño una ilusión? Los sueños son reales, porque todos soñamos. El problema surge cuando los confundimos por "realidades". Pero si entiendo que un sueño es un sueño y la realidad es la realidad, entonces todo está bien.

El espejismo existe, como espejismo, y debe considerarse como tal. Las imágenes en la pantalla del cine son reales como imágenes proyectadas sobre una pantalla blanca. Necio es quien confunde la realidad objetiva con la realidad escenificada en la pantalla. Cada cosa debe considerarse en su propia naturaleza.

Así, el EGO es una realidad proyectada en la pantalla de la mente original. Pero existe, no como una entidad esencial y verdadera, pero existe; y si lo negamos, corremos un gran riesgo de ser engañados por él.


3. LAS CREENCIAS – Las creencias, por ejemplo, son solo creencias; no pueden confundirse con la realidad ni considerarse verdades absolutas. Si entiendo esto y pongo cada cosa en su lugar, entonces no hay ningún problema. 


4. EL AMOR – Esta palabra es quizás la más desgastada y malinterpretada de todas. No la definiré, pues la considero indefinible. Solo mostraré que tiene un significado diferente para cada persona.

Para algunos significa caridad, para otros encarna una Fuerza, una Luz. Algunos creen que amar es cultivar las virtudes de la tolerancia, la gentileza y la bondad. Hay quienes dicen que el amor no se practica, pues está más allá de toda práctica, palabra y virtud. Y también quienes argumentan que no hay diferencia entre el Amor y Dios: quien encuentra uno, encuentra al otro, pues están íntimamente ligados. Y así sucesivamente.

El hecho es que en términos de significado, la palabra amor está completamente alterada y desgastada por su mal uso. ¿Cómo recuperar su significado puro y original? Este es uno de los grandes desafíos para quienes buscan recuperar la fuerza de  una palabra tan hermosa, poderosa e importante.


5. LA VERDAD – Se dice que la Verdad trasciende todo concepto y palabra, pero incluso para comprenderla, necesitamos estar abiertos a lo nuevo.

Lo nuevo solo surge cuando lo viejo muere, por lo tanto si queremos conocernos a nosotros mismos, si realmente queremos transformarnos, también debemos morir a los conceptos viejos y desgastados que nos impiden percibir la Verdad.

Dios, o lo Desconocido, es definido en algunas culturas y autores como "lo eternamente nuevo". No puede ser "captado" por una mente que opera dentro de la dimensión de lo viejo y lo conocido. Solo cuando la mente se libera por completo de su propio contenido —viejo, desgastado y repetitivo— puede entrar en contacto con una nueva dimensión. Llámalo Dios, lo Desconocido, la Verdad… O, si lo prefieres, permanece en silencio y en calma, dejando que "se revele".
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Finalmente, tenemos el problema de la transmisión. Muchos sabios eligieron el silencio. La leyenda cuenta que Bodhidharma, el gran introductor del budismo en China, fue uno de ellos. Pasó nueve años mirando fijamente a una pared, pues no encontraba a nadie que pudiera comprender la Verdad.

Después de ese tiempo, apareció un discípulo que lo desafió, cortándose la mano y diciendo: «Ya me he cortado la mano; si no te vuelves y me enseñas, ¡te cortaré la cabeza también!». Fue entonces cuando se dio la vuelta, satisfecho de haber encontrado un discípulo capaz de comprender la verdadera esencia del budismo; de ahí surgió el Chan o Zen.

Ramana pasó mucho tiempo en silencio. Y Lao Tzu dijo que el Tao es indefinible.

Aquí reside el gran dilema: ¿cómo comunicar lo incomunicable? ¿Cómo hablar de aquello de lo que no se puede hablar? ¿Cómo nombrar aquello que es «innombrable»?

Esta fue y sigue siendo la gran dificultad para todos los maestros, sabios y seres iluminados. Quizás por eso el Tao Te Ching nos advierte: «El sabio guarda silencio; quien habla, ignora».

El silencio, tal vez, sea la respuesta; no el silencio externo, sino el silencio interior que se encuentra en la verdadera meditación.


 
 


COMENTARIO

Caatinga: ¡Qué inspirador! ¡Excelente texto! En el fondo todo se reduce a la tiranía del pensamiento; construimos muros impenetrables contra la temible insurgencia de lo nuevo. Sí, el ego es un campo, un espacio vacío que llenamos, atesoramos de certezas y "verdades", creencias, esencialmente "pensamientos".

Y es a través de este proceso, la hipertrofia del pensamiento, el llenado del "campo del ego" con sinsentidos, la red consensual de ilusiones, que nuestra esclavitud comienza a tomar forma. Ahí, un mundo destruido por una humanidad insensata y brutal. Y el núcleo de todo: el MIEDO, tradicionalmente cultivado y perpetuado por la sociedad, por la educación. ¡Excelente texto, amigo!








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