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DON JUAN IMPIDIÓ DE MANERA SOBRENATURAL QUE EL COCHE DE CARLOS CASTANEDA ARRANCARA

 




En su libro 'Una Realidad Aparte' Carlos Castaneda relató el siguiente suceso:

« Don Juan me dijo: "Puedo aplicarle mi voluntad a tu coche y dejará de  funcionar."

Entonces Don Juan subió en mi coche y tomó asiento, y me hizo señas de imitarlo mientras se acomodaba en su lugar.

"Observa lo que hago dijo como soy un cuervo, primero voy a soltar mis plumas."

Hizo temblar todo su cuerpo. Sus movimientos me recordaron a un gorrión que humedeciera sus plumas en un charco. Bajó la cabeza como un pájaro al meter el pico en el agua.

"Qué bien se siente eso", dijo y empezó a reír.


Su risa era extraña. Tuvo sobre mí un efecto hipnotizante muy peculiar. Recordé haberlo oído reír de esa manera muchas veces antes. Acaso la razón de que yo jamás hubiera tomado conciencia declarada de ello era que Don Juan nunca había reído así el tiempo suficiente en mi presencia.

"Ahora trata de encender tu coche", me dijo Don Juan.

Di vuelta a la marcha y automáticamente pisé el acelerador. La marcha empezó a sonar sin encender el motor. La risa de Don Juan era un cacareo rítmico y suave. Intenté otra vez, y otra más. Pasé unos diez minutos tratando de encender el motor. Don Juan cacareaba todo el tiempo. Luego desistí y me quedé allí sentado, sintiendo el peso de mi cabeza.

Él dejó de reír y me escudriñó y entonces supe que su risa me había obligado a entrar en una especie de trance hipnótico. Aunque yo había tenido plena conciencia de lo que ocurría, sentía no ser yo mismo.

Durante el tiempo en que no pude arrancar mi coche yo estaba muy dócil, casi insensible. Era como si Don Juan no sólo estuviese haciéndole algo al coche, sino también a mí.

Cuando dejó de cacarear me convencí de que el hechizo había terminado, e impetuosamente volví a girar la marcha. Tuve la certeza de que Don Juan sólo me había mesmerizado con su risa, haciéndome creer que no podía arrancar mi coche.

Con el rabo del ojo lo vi mirarme con curiosidad, mientras yo movía la marcha y bombeaba con furia el pedal.

Don Juan me dio palmaditas y dijo que la furia me "amacizaría" y que tal vez no necesitara yo otro baño en el agua. Mientras más enojado pudiera ponerme, más rápido me recuperaría de mi encuentro con el aliado.

"No tengas pena le oí decir a Don Juan patea el carro."

Estalló su risa natural, cotidiana, y yo me sentí ridículo y reí con cortedad.

Tras un rato, Don Juan dijo que había soltado el coche. ¡Y el motor arrancó! »
(Capítulo 13, extractos)






OBSERVACIONES

Esotéricamente existen varias posibilidades para explicar cómo Don Juan impidió que el coche de Castaneda arrancara:

Una es que con su mano astral bloqueó el mecanismo para encender el motor.

Otra posibilidad es que su voluntad era tan fuerte que pudo impedir que el motor se encendiera.

Pero la posibilidad más plausible es que efectivamente Don Juan hipnotizó a Castaneda, y él creía que estaba dándole vuelta a la marcha, pero en realidad no lo estaba haciendo. 









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