La primera vez que Castaneda mencionó este acontecimiento fue en su cuarto libro "Relatos de Poder" (1974) donde en la tercera parte de ese libro puso un largo relato describiendo como primero Don Juan y Don Genaro (el colega de Don Juan) los estuvieron preparando a él a y Pablito (el aprendiz de Don Genaro) para efectuar ese salto.
Unos días después Castaneda vio a Pablito ser lanzado al abismo por Don Juan y Don Genaro.
Y luego Castaneda relata las sensaciones que él tuvo cuando Don Juan y Don Genaro también lo hicieron saltar al abismo:
« Tuve la sensación totalmente consciente de dar vueltas o flotar durante un momento. Luego caía por los aires, me desplomaba hacia el suelo a una velocidad tremenda. Sentí que mis ropas se desgarraban, que mi carne se desprendía, y finalmente sólo quedaba mi cabeza.
Tuve claramente la sensación de que, al desmembrarse mi cuerpo, perdía el peso superfluo, y así la caída perdió impulso y mi velocidad amainó. El descenso ya no era un vértigo. Empecé a oscilar en el aire como una hoja. Luego mi cabeza fue despojada de su peso y todo cuanto quedaba de "mí" era un centímetro cúbico, una pepita, un diminuto residuo como guijarro.
Todo mi sentir se concentraba allí; luego la pepita pareció reventar y fui un millar de trozos. Supe, o algo en alguna parte supo, que yo tenía conciencia de los mil trozos a la vez. Yo era la conciencia misma.
Luego, alguna parte de esa conciencia empezó a agitarse; se alzó, creció. Adquiría localización, y poco a poco recobré el sentido de los límites, el entendimiento o lo que fuera, y de pronto el "yo" que conocía y me era familiar brotó a una espectacular visión de todas las combinaciones imaginables de escenas "hermosas"; era como si mirara miles de imágenes del mundo, de la gente, de las cosas.
Después, las escenas se emborronaron. Tuve la sensación de que pasaban frente a mis ojos a velocidad creciente, hasta que ya no me era posible examinar ninguna por separado. Finalmente, fue como si presenciara la organización del mundo rodando frente a mis ojos en una cadena continua sin fin.
De repente me hallé parado en el risco con Don Juan y Don Genaro. »
Y después Castaneda escribió:
« Cuando desperté, al atardecer, Don Juan y yo nos sentamos junto a la puerta de la casa, y entonces Don Juan me dijo:
. . .
"Anoche, tu burbuja de percepción se abrió y sus alas se desplegaron. No hay otra cosa que decir al respecto. Es imposible explicar lo que te sucedió, de modo que no voy a intentarlo y tú tampoco deberías. Baste decir que las alas de tu percepción tocaron tu totalidad. Anoche fuiste y viniste del nagual al tonal, una y otra vez. Fuiste lanzado en el abismo dos veces para no dejar posibilidad de error. La segunda vez experimentaste el impacto pleno del viaje a lo desconocido. Y tu percepción desplegó las alas cuando algo en ti se dio cuenta de tu verdadera naturaleza. Eres un racimo." »
Gran parte de su libro 'El Segundo Anillo de Poder' (1977) lo dedica a ese asunto, sería muy largo transcribirles todo por lo que solo les pongo el inicio del prefacio:
« Mi último encuentro con Don Juan, Don Genaro y sus otros dos aprendices, Pablito y Néstor, tuvo como escenario una plana y árida cima de la vertiente occidental de la Sierra Madre, en México Central. La solemnidad y la trascendencia de los hechos que allí tuvieron lugar no dejaron duda alguna en mi mente acerca de que nuestro aprendizaje había llegado a su fin y que en realidad veía a don Juan y a don Genaro por última vez. Hacia el desenlace, nos despedimos unos de otros y luego Pablito y yo saltamos de la cumbre de la montaña, lanzándonos a un abismo. »
En su libro "El Don del Águila" (1981) Castaneda escribió:
« Don Juan me hizo saltar en el preciso momento en el que él y todos sus guerreros habían encendido sus conciencias. »
En su libro 'El Lado Activo del Infinito' (1998) Castaneda dedicó todo un capítulo a este tema, les transcribo las partes más relevantes:
« [Después de ver a Don Juan y sus compañeros transformarse en bolas luminosas, ascender en el cielo y finalmente desaparecer.] Supe lo que tenía que hacer. Se me había acabado el tiempo. Me eché a correr a toda velocidad hacia el precipicio y salté al abismo. Sentí el viento en mi cara por un momento, y luego, la negrura más piadosa me tragó como un pacífico río subterráneo.
[Posteriormente, cuando regresé a los Estados Unidos, exclamé]
¡Había saltado a un abismo en México!
El siguiente pensamiento que tuve fue una deducción cuasi lógica: puesto que había saltado al abismo deliberadamente para morir, ahora debía ser un fantasma. "Qué extraño", pensé, "que regresara en forma fantasmal a mi apartamento en la esquina de Westwood y Wilshire en Los Ángeles después de haber muerto. No es de extrañar que mis sentimientos no fueran los mismos. Pero si fuera un fantasma", razoné, "¿por qué habría sentido la ráfaga de aire fresco en mi cara o el dolor en mis pantorrillas?" »
¿DESDE QUÉ ALTURA SALTÓ?
En su libro 'El Lado Activo del Infinito', Castaneda especificó que fueron 200 m:
« Un solo sendero subía a la plana meseta. Después de llegar, me di cuenta de que no era tan extensa como parecía al contemplarla a la distancia. La vegetación de la meseta no difería de la vegetación de abajo; arbustos verduscos y de tallo leñoso que tenían la apariencia ambigua de árboles.
Al inicio no vi el abismo. Sólo al conducirme allí Don Juan, tuve conciencia de que la meseta terminaba en precipicio; en verdad, no era meseta, sino la cima plana de una montaña. Era redonda y las laderas al este y al sur estaban desgastadas; sin embargo, los lados que daban al oeste y al norte parecían haber sido partidos por un cuchillo.
Desde el borde del precipicio podía ver el fondo del abismo, quizás a una distancia de unos dos cientos metros. Estaba cubierto de las mismas plantas leñosas que crecían por todas partes. »
INCONSISTENCIAS
En su historia hay contradicciones en los diferentes relatos que Castaneda dio, ya que:
En su libro 'Relatos de Poder' afirmó que Don Juan y Don Genaro
lo hicieron saltar al abismo, y ellos continuaron con él al día siguiente.
Mientras que en su libro 'El Don del Águila' Castaneda dijo que Don Juan fue quien lo hizo saltar al abismo en el preciso momento en el que Don Juan y sus brujos habían encendido sus conciencias y se habían transformado en globos luminosos. Genaro y los otros estaba en el cielo esperando a Don Juan. Y mientras que Castaneda estaba saltando él vio como Don Juan y su grupo ascendían por el cielo hasta finalmente desaparecer.
Pero en 'El Lado Activo del Infinito' Castaneda dice que primero vio a Don Juan y sus brujos encender sus conciencias, convertirse en bolas de luz, y fue solo después de que desaparecieron en el cielo que él decidió saltar al abismo.
Este es un ejemplo más de las numerosas inconsistencias que Castaneda dijo.
¿QUÉ TAN VERÍDICO ES ESTO?
El maestro Pastor explicó que cuando los humanos alcanzan un alto nivel de desarrollo, ellos pueden sintonizarse con el mundo divino y por consiguiente van a poder trascender las leyes físicas, lo que entre otra cosas les va a permitir levitar.
Eso es lo que hizo Jesús cuando caminó sobre el agua, y probablemente eso también es lo que hicieron las personas que se relata a lo largo de la historia que levitaron (cuando esos sucesos han sido reales y no truqueados).
Pero para lograrlo se necesita haber alcanzado un muy elevado grado de espiritualidad, algo que Castaneda estaba muy lejos de lograr.
Pero parece que hay otras maneras de levitar ya que en el espiritismo se mencionan casos en donde los "espíritus" (en realidad entidades astrales) hicieron flotar objetos y hasta personas. Y después de haber investigo ese asunto, considero que unos pocos de esos casos tal vez si fueron verídicos.
Pero en las dos técnicas que les mencioné arriba solo se dice que las personas flotaron (en los casos más sorprendentes) unos cuantos metros del piso, no que sobrevivieran a un salto efectuado a 200 metros de altura.
Y esa explicación que supuestamente dio Don Juan de que Castaneda se salvó porque estuvo pasando del nagual al tonal (o sea del mundo físico al mundo sutil) una y otra vez, lo que le permitió que "su burbuja de percepción se abriera y sus alas se desplegaran", eso no lo he escuchado en ninguna otra parte.
Y dado que en ninguna otra enseñanza se habla de ese método, ni Castaneda volvió a efectuar ese salto, ni ningún chamán ha podido demostrar que con sus poderes chamánicos puede sobrevivir a algo así, lo más seguro es que ese salto al abismo sea otra mentira más inventada por Castaneda.
Y me parece verdaderamente inconcebible que Castaneda haya sido tan inconsciente para poner esa historia en sus libros, asegurando de que era cierta, sin preocuparse por lo que eso podría provocar.
Ya que desafortunadamente esa mentira causó mínimo una tragedia (aunque posiblemente hubieron más) puesto que una mujer llamada Janice Emery y que era muy fanática de Castaneda, decidió seguir los pasos del "Nagual" y ella saltó de un puente "para también abrir sus alas de percepción" pero lo único que ella logró fue matarse.
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