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CARLOS CASTANEDA A PESAR DE SU FORTUNA ESTUVO TRABAJANDO COMO POBRE DURANTE TRES AÑOS





Carlos Castaneda contó que después de la partida de Don Juan, una mujer llamada Florinda, y también conocida como 'la mujer Tolteca', se volvió la nueva jefa del grupo de Castaneda y sus compañeros.

Y ante la fama que Castaneda había obtenido por el éxito de sus libros, Florinda para bajarle su ego le ordenó a Castaneda que trabajara como si él fuera un hombre pobre, y eso lo hizo durante tres años.

Y aquí les voy a poner la información que encuentre sobre ese acontecimiento.




RELATO DE JACOBO GRINBERG

El científico mexicano Jacobo Grinberg fue amigo de Castaneda y sobre este evento él relató lo siguiente:

« Castaneda nos contó que Florinda la Mayor lo había obligado, como antídoto ante su repentina fama, a trabajar como cocinero en un restaurante.

Durante un año Castaneda se dedicó a preparar hamburguesas, acompañado por una mujer que era una lectora fanática de los libros que él había escrito. Esa mujer quería conocer a Carlos Castaneda personalmente, sin saber que lo tenía a su lado.

En una ocasión un gran Cadillac se estacionó frente al restaurante con un hombre dentro que escribía algo en una libreta. La mujer estaba segura de que era su ídolo y se lo dijo al cocinero que la acompañaba, Castaneda muriéndose de risa por dentro. »







ESTA HISTORIA CONTADA POR EL PROPIO CASTANEDA

En 1982 la docente Graciela Corvalán entrevistó a Castaneda, y acerca de Florinda, ella escribió lo siguiente:

« Cambiando de posición, Castaneda comenzó a contarnos la historia de sus tres últimos años.

"Una de las tantas tareas fue la de cocinero en esas cafeterías de rutas. La Gorda me acompañó ese año como mesera. ¡Más de un año anduvimos por allí como Joe Córdoba y su Señora!"

"Mi nombre completo era José Luis Córdoba, para servirlos –dijo haciendo una profunda reverencia– aunque todos me conocían como Joe Córdoba."

Castaneda no nos dijo el nombre ni el lugar de la ciudad en que vivieron. Es posible que hayan estado en diversos sitios. Parece que en un principio llegaron él, la Gorda y la Sra. Tolteca, quien los acompañó por un tiempo. Lo primero era encontrar casa y trabajo para 'Joe Córdoba, su Sra. y su suegra'.

"Así fue como nos presentamos –comentó Castaneda– porque de lo contrario la gente no hubiera entendido a tan raro trío."

Por mucho tiempo buscaron trabajo, hasta que al final lo encontraron en una cafetería de ruta.

"En ese tipo de establecimiento se empieza muy temprano en la mañana, a las cinco de la mañana ya hay que estar trabajando", nos dijo.

Castaneda nos contó, riendo, que en esos lugares lo primero que le preguntan a uno es: "¿Sabe usted hacer huevos?"

¿Qué podía ser eso de hacer huevos? Parece que él demoró bastante tiempo en darse cuenta de lo que querían decirle hasta que finalmente descubrió que se trataba de los diversos modos de preparar los huevos para los desayunos. En los restaurantes o cafeterías para camioneros, esto de "hacer huevos" es muy importante.

Un año estuvieron trabajando así. "¡Ahora sí que sé hacer huevos! –afirmó riendo– todos los que ustedes quieran!"

La Gorda también trabajó mucho y ella fue tan buena mesera que terminó haciéndose cargo de todas las muchachas.

Al cabo de un año, cuando la señora Tolteca les dijo "que basta, que se acabó con esa tarea", el dueño de la cafetería no los quería dejar ir.

"La verdad es que allí trabajamos muy duro, ¡Mucho! Desde la mañana hasta la noche", nos confesó Castaneda.



Terry

Durante ese año tuvieron un encuentro significativo. Se trata de la historia de una muchacha llamada Terry, que llegó a la cafetería en la que ellos estaban, pidiendo trabajo como mesera.

Para ese entonces, Joe Córdoba (o sea Carlos Castaneda) se había ganado la confianza del dueño del establecimiento y era el encargado de contratar y vigilar a todo el personal.

Terry les dijo que  ella estaba buscando a Carlos Castaneda. ¿Cómo pudo ella saber que ellos estaban por allí? Castaneda no lo sabía.

"Esta muchacha Terry –continuó Castaneda con tristeza y dando a entender que lucía sucia y desarreglada– es una de esas hippies que toman drogas... Una vida espantosa. ¡Pobrecita!"

Más adelante Castaneda nos diría que aunque nunca pudo decirle a Terry quién él era, Joe Córdoba y su Señora la ayudaron mucho durante los meses que pasó con ellos.



Anécdota

Castaneda nos contó que un día Terry vino muy excitada desde la calle diciendo que acababa de ver a Carlos Castaneda en un Cadillac estacionado frente a la cafetería.

"¡Está allí –nos dijo ella gritando– está en el auto, escribiendo!"

"¿Estás segura de que es Carlos Castaneda? ¿Cómo puedes estar tan convencida?", le pregunté.

Pero ella siguió: "¡Que sí, que es él, que estoy segura!"

Castaneda entonces le sugirió que fuera hasta el auto y se lo preguntara. Tenía que quitarse esa duda inmensa.

"¡Anda! ¡Anda!" insistió.

Ella no se animaba a hablarle porque decía que estaba muy gorda y muy fea.

Castaneda la animó diciéndole "Pero si estás divina, ¡Anda!"

Al final fue, pero volvió en seguida hecha un mar de lágrimas". Parece que el hombre del Cadillac no la había mirado, y la había echado diciéndole que no lo molestara.

"Se imaginan que traté de consolarla –nos dijo Castaneda– me dio tanta pena que casi le dije quien era, pera la Gorda no me dejó; ella me protegió. Realmente no podía decirle nada porque estaba cumpliendo una tarea en la cual era Joe Córdoba y no Carlos Castaneda, y no podía desobedecer esa regla."



Apuntes

Castaneda nos contó que cuando Terry llegó ella no era una buena mesera, pero al pasar los meses lograron que se volviera buena, limpia y cuidadosa.

"La Gorda le dio muchos consejos a Terry. La cuidamos mucho... Nunca ella se imaginó con quienes estuvo todo ese tiempo."


Y también nos contó que esa experiencia fue muy terrible:

"Durante ese tiempo pasamos por momentos de gran privación durante los cuales se nos maltrató y ultrajó. Más de una vez estuve a punto de decir quién era, pero... "¡Quién me hubiera creído! dijo Castaneda– ¡Además, la mujer Tolteca es la que decide"

"Ese año –continuó– hubo momentos en que estuvimos reducidos al mínimo: dormíamos en el suelo y comíamos una sola cosa".




Más historias de Joe Cordoba

Castaneda nos dijo que un día la señora Tolteca vino y les dijo que no estaban trabajando lo suficiente.

"Nos mandó a que organizásemos un negocio bastante grande de landscaping, algo así como diseño y arreglo de jardines. Esta nueva tarea de la señora Tolteca no era nada pequeña. Tuvimos que contratar a un grupo de gente para que nos ayudase a hacer los trabajos durante la semana, mientras nosotros estábamos en la cafetería. Y durante los fines de semana nos dedicábamos exclusivamente a los jardines. ¡Tuvimos mucho éxito!

La Gorda es una persona muy emprendedora. Ese año trabajamos muchísimo... Durante la semana estábamos en la cafetera y durante los fines de semana puro manejar el camión y podar árboles. ¡Las demandas de la mujer Tolteca son muy grandes!

Recuerdo que en cierta oportunidad estábamos en casa de un amigo cuando llegaron los periodistas buscando a Carlos Castaneda. Eran unos periodistas del New York Times.

Cosa de pasar inadvertidos, la Gorda y yo nos pusimos a plantar árboles en el jardín de mi amigo. A la distancia los vimos entrar y salir de la casa. Entonces fue cuando mi amigo nos gritó y maltrató muchísimo delante de los periodistas.

Parece que a Joe Córdoba y a su Sra. se los podía gritar sin consecuencias. Ninguno de los que allí estaba presente salió en nuestra defensa. ¿Quiénes éramos nosotros? ¡Allí, sólo unos pobres que trabajan al sol!

Así fue como entre mi amigo y nosotros engañamos a los periodistas.


A mi cuerpo, sin embargo, no lo pude engañar. Tres años anduvimos envueltos en la tarea de darle al cuerpo experiencias que le hicieran darse cuenta de que, en verdad, no somos nada.

La verdad es que el cuerpo no es el único que sufre, la mente también está acostumbrada a constantes estímulos. El guerrero, sin embargo, no tiene estímulos del medio; él no los necesita. ¡Qué mejor lugar, entonces, que aquel en donde estábamos! ¡Allí nadie piensa!"



Continuando con la historia de sus aventuras, Castaneda comentó que más de una vez a él y a la Gorda los echaron a patadas a la calle. "Otras veces, yendo en camión por la carretera; nos empujaban a los bordes del camino. ¿Qué alternativa teníamos? ¡Mejor es dejarlos pasar!"

Por todo lo que Castaneda nos venía diciendo, parece que la tarea de esos años tuvo que ver con "aprender a sobrevivir en circunstancias adversas", y con "la experiencia de la discriminación". Esto último, "es algo muy difícil de soportar pero muy informativo", concluyó diciendo Castaneda con gran calma.

El objetivo de la tarea consiste en aprender a sustraerse al impacto emocional que la discriminación provoca. Lo importante es no reaccionar, no enojarse. Si uno reacciona, se está perdido.

"Uno no se ofende con el tigre cuando ataca –explicó– uno se hace a un lado y lo deja pasar."


"En otra ocasión, la Gorda y yo encontramos trabajo en una casa, ella de sirvienta y yo de mayordomo. ¡No se imaginan cómo terminó eso! Nos echaron a la calle a patadas y sin sueldo. ¡Más aún! Para protegerse de nosotros en el caso de que protestáramos, habían llamado a la policía local. ¡Se imaginan! ¡Estuvimos presos por nada!

Ese año, la Gorda y yo lo pasamos trabajando muy duro y sufriendo grandes privaciones. Muchas veces no teníamos nada para comer. Lo peor fue que no podíamos quejarnos ni teníamos el apoyo del grupo. En esa tarea estuvimos solos y no pudimos escapar. De cualquier modo, aunque hubiésemos podido decir quiénes éramos, nadie nos habría creído. La tarea es siempre total.

Verdaderamente en esos años yo era Joe Córdoba –afirmó Castaneda acompañando sus palabras con todo su cuerpo– y esto es muy lindo porque ya no se puede caer más. Ya he llegado a todo lo bajo que se puede llegar. Eso es todo lo que soy",  con estas últimas palabras Castaneda tocó el suelo con las manos.


"Como les dije antes, cada uno de nosotros tiene tareas distintas que cumplir. Los Genaros son muy listos; Benigno está ahora en Chiapas y le va muy bien. Tiene un grupo de música: Benigno posee a maravillas el don de imitar; imita a Tom Jones y a muchos más. Pablito es el mismo de siempre, es muy flojo. Benigno es el que hace los ruidos y Pablito los festeja. Benigno es el que trabaja y Pablito recoge los aplausos.

Ahora –dijo a modo de conclusión– todos hemos terminado las tareas que veníamos haciendo y estamos preparándonos para tareas nuevas. La señora Tolteca es la que nos manda."




Comentarios de la entrevistadora y sus amigos

La historia de Joe Córdoba y su Señora nos había impresionado mucho. Se trataba de una experiencia muy distinta a las de sus libros. Teníamos interés en saber si había escrito o estaba escribiendo algo acerca de Joe Córdoba.

"¿Por qué no escribe usted sobre esto? De todo lo que usted nos ha venido diciendo, Joe Córdoba y su Señora es lo que más me ha impactado."

"Acabo, de entregar un nuevo manuscrito a mi agente –nos respondió Castaneda– y en ese manuscrito, la señora Tolteca es la que enseña. No podía ser de otra manera... Su título es posible que sea "El acecho y el arte de estar en el mundo".

Allí está toda su enseñanza. Ella es la responsable de ese manuscrito. Una mujer tenía que ser la que enseñase acerca del arte del acecho. Las mujeres lo conocen bien porque han vivido siempre con el enemigo; es decir, siempre han andado ¡de puntillas! en un mundo masculino. Precisamente por eso, porque las mujeres tienen una larga experiencia en ese arte, la señora Tolteca es la que tiene que dar los principios del acecho.

En este último manuscrito, sin embargo, no hay nada concreto acerca de la vida de Joe Córdoba y su Señora. No puedo escribir en detalle sobre esa experiencia porque nadie lo comprendería ni lo creería. Puedo hablar de eso con muy pocos... Pero la esencia de esa experiencia de los últimos tres años está en ese libro."

(Ese manuscrito no sabemos si realmente existió, pero en todo caso no se publicó.)

Volviendo a la señora Tolteca y a su modalidad, Castaneda nos dijo que ella era muy diferente a Don Juan.

"Ella a mí no me quiere –insistió–  en cambio a la Gorda sí que la quiere. A la mujer Tolteca no se le puede preguntar nada. Antes de que uno le hable ella ya sabe lo que tiene que decir. Además hay que temerle; cuando se enoja, pega", concluyó haciendo muchos gestos que indicaban su temor. »







OTRA ENTREVISTA

Me acuerdo que en otra entrevista Castaneda mencionó que ese lugar estaba situado cerca de la frontera con México y que Florinda había elegido ese lugar porque en esa zona discriminaban mucho a los latinos y de esa manera Castaneda iba a ser continuamente despreciado.

Y en esa otra entrevista Castaneda exclamaba que después de esa experiencia "se le había acabado cualquier pizca del ego".

Si algún día la encuentro se las transcribo.







MI OPINIÓN

Supuestamente Florinda puso a Carlos Castaneda en esa situación para que se le bajara el ego, pero los datos históricos muestran que Castaneda siguió teniendo un ego muy grande; y sabiendo como a Castaneda le encantaba inventar historias falsas, lo más probable es que esta historia también haya sido una mentira más producto de su imaginación.









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