Damodar K. Mavalankar era un muchacho que se había vuelto un discípulo en aprobación del maestro Kuthumi, y él se esmeró tanto que Serapis (el jefe de Kuthumi y Morya) le permitió a Damodar ingresar dentro de la Fraternidad de los Maestros.
Para hacer eso Damodar tuvo que irse a vivir al Tíbet, por lo que él partió de Adyar (donde trabajaba en la sede central de la Sociedad Teosófica) el 23 de febrero de 1885.
Adyar es un barrio de la ciudad Madrás (hoy conocida como Chennai). Ahí Damodar tomó un barco que lo llevó a Calcuta a donde llegó el 27 de febrero.
Luego Damodar viajó a Berhampur (hoy conocida como Brahmapur), y luego viajó — Olcott dice que a Jamalpur, pero esa es una pequeña ciudad que está en medio de Bangladesh, y yo pienso que más bien Damodar viajó a Jabalpur.
Luego Damodar fue a Benarés (que es considerara la capital espiritual de la India, hoy conocida como Varanasi) donde estuvo cinco días, ahí él conversó con la adepta Maji quien vivía en esa ciudad, y luego regresó a Calcuta el 14 de marzo donde estuvo quince días.
Blavatsky fue exiliada por los dirigentes de Adyar a Europa y ella se embarcó en Bombay con destino a Nápoles el 31 de marzo, siendo acompañada por Mary Flynn, Babaji y el Dr. Franz Hartmann.
Damodar dejó Calcuta ese mismo día, el 31 de marzo, y llegó el 1ro de abril a Darjiling.
Dejó Darjiling el 13 de abril rumbo al reino de Sikkim, que es el camino que los habitantes de la India tienen que atravesar para ir al Tíbet debido a que en el resto de la frontera las montañas son demasiado altas.
Y el 22 de abril de 1885 Damodar dejó Sikkim rumbo al Tíbet.
Testimonio de Bhagavan sobre Damodar en Benarés
En Benarés Damodar fue visto por el entonces joven teósofo Bhagavan Das, quien posteriormente se hizo famoso como educador y erudito; y en una carta de Bhagavan, él narró:
« Cuando yo tenía 17 años de edad, dos años después de haberme afiliado a la Sociedad Teosófica, vi a Damodar por unos cuantos días durante 1885, cuando él se detuvo en Benarés por alrededor de dos semanas, en su camino hacia los Himalayas. Él era un pequeño joven delgado, con una cara ascética y con la exaltación de una aspiración elevada escrita en su cara. Él solía usar un gorro de piel café obscuro, pero muy suave y largo, el cual nos dijo, se lo había dado su maestro K.H. »
(1945)
En su diario Damodar relata el viaje que efectuó
El coronel Olcott pudo recuperar el Diario de Damodar y en sus "Viejas Hojas de un Diario III", trascribió una parte:
« Cuando estuve en Darjiling, gracias a la cortesía de Babu Sarat Chandra Dâs [famoso erudito hindú que realizó varios viajes al Tíbet residiendo en el monasterio de Tashilhumpo, y que escribió varios libros sobre el Tíbet, y el famoso Diccionario Tibetano-Inglés con explicación del término sanskritos], que me sirvió de intérprete, tuve una larga conversación con el jefe de los peones que transportaron las pertenencias del Damodar, de Darjiling a Sikkim, y que trajeron de vuelta las cosas que ya no necesitaba, entre las cuales se encontraba su valioso Diario de bolsillo.
En vista del valor de sus servicios pasados y del importante papel que puede ser llamado a desempeñar en el porvenir de nuestro movimiento, creo que haré bien en publicar aquí los principales pasajes de su diario.
“23 de febrero de 1885. – Embarcado por la noche en el Clan-Graham para ir a Calcuta.
24 de febrero. – Se levó anclas antes de las seis de la mañana. No he sufrido mareo.
25 de febrero. – Hice conocimiento con el médico de a bordo, y que parece ser un hombre encantador, pero que no se ocupa de filosofía ni se interesa por ella, aunque posee la capacidad necesaria si quisiera desarrollada.
27 de febrero. – Llegué a Calcuta hacia las cuatro de la tarde; fui recibido en el muelle por Norendro Babú y otros, a quienes les conté mi enfermedad y que me era necesario un cambio de aires."
(Nota de Olcott: Naturalmente Damodar dijo eso para disimular el verdadero objetivo de su viaje.)
A esto siguen algunas notas relativas a sus conversaciones con amigos, su visita a la Rama local y su opinión sobre la actividad de esa Rama, que no es muy favorable.
Después Damodar salió de Calcuta para visitar otras logias de la Sociedad Teosófica en Berhampur y Jamalpur. Leo que una vez en Calcuta y otra en Jamalpur, fue reconocido por personas que lo había visto en sueños, experiencia que personalmente he tenido en diferentes países.
Dice que los hermanos de Jamalpur le hicieron preguntas mucho más inteligentes que los de Calcuta, demostrando así que habían reflexionado profundamente en los grandes problemas de la vida.
Luego Damodar continúa en su diario anotando:
"8 de marzo. – Llegué a Benarés, fui al ashram de Maji. Hablé largo tiempo con ella por la mañana y la tarde. Me habló de Subba Row y me dijo cosas que él me había recientemente confiado a solas. Habló también en Banraji y contó cosas conocidas tan sólo de la señora B. [Blavatsky] y de mí. Dijo otras cosas notables.
9 de marzo. – Proseguí las conversaciones con Maji. Ella habló de los retratos de los Maestros en el Cuartel General y me dijo muchas cosas sorprendentes. Cuatro teósofos de Benarés vinieron por la tarde. Los discursos de Maji son muy interesantes e instructivos. Por la tarde me habló de Subba Row y de su Gurú.
10 de marzo. – He comenzado a usar interiormente una medicina preparada por ella. Durante el día hablamos solos. Dice que la señora B. no morirá todavía antes de un año o dos. Que cuando muera se reencarnará probablemente en la familia de Subba Row y reaparecerá en la vida pública al cabo de diez años.
(Nota de Olcott: como ninguna de las dos profecías se realizó, es menester desconfiar de todas las predicciones que Maji dijo. Ella también me predijo a mi que H.P.B. moriría en el mar en el período de dos años y no hubo tal cosa.)
11 de marzo. – Seguimos hablando. A la tarde asistí a una reunión de Rama. El munsiff de Benarés es el presidente. Todos los miembros son nuevos, pero serios e intelectuales. Más tarde Maji me mostró un retrato de su padre, precipitado después de su muerte.
12 de marzo. – Tuvimos una conversación por la mañana y otra al mediodía absolutamente privada en su gupha (caverna), durante la cual discutió los proyectos en vista y las personas con ellos relacionadas. Me dijo cosas emocionantes, de las cuales una se relaciona con el porvenir. Dice que hasta dentro de unos quince días no debo reunirme con… (el personaje con el cual él deseaba ir al Tíbet), pero que entonces se decidirá si debo ir más lejos.
13 de marzo. – Salí de Benarés a las once de la mañana. Viajé un día y una noche, llegué a Calcuta la mañana siguiente."
La quincena siguiente Damodar la pasó en Calcuta, y su diario registra las visitas cambiadas y las conversaciones sostenidas en diferentes ocasiones.
"30 de marzo. – Recibí un telegrama de… por… diciendo que ahora puedo ir a Darjiling y que el asunto se arreglará."
Partió el 31 y llegó a Darjiling el 1ro de abril, cordialmente recibido por nuestros miembros, y fue huésped de Chatra Dhar Ghose Babú, uno de nuestros excelentes colegas. Tres días después, un representante del personaje que salía para Lhassa, vino a verlo y le dijo que estuviera preparado, si bien todavía no estaba fijado el día de la salida. Damodar vio al emisario varias veces y convino con él todos los detalles.
Por fin los viajeros llegaron el 8 y Damodar recibió la orden de ponerse en camino, lo que hizo como lo muestra la nota siguiente:
"13 de abril. – Salí de Darjiling a las diez y quince de la mañana, y llegué a Runjit esa noche (unas 11 millas).
14 de abril. – Salí de Runjit como a las siete de la mañana. Comí el arroz (roto su ayuno) en Tasding, como a una milla y media del puente de Tasding. Llegué a Vecha, que está más o menos a cuatro millas más allá de Kalingpong, por la tarde, a eso de las seis. Pasé la noche en un establo de vacas.
15 de abril. – Salí de Vecha después del café de la mañana. Comí el arroz (bhat) en Podaon, donde encontré al Babú Upendranath Mukhopadhyana. Llegué por la tarde a Renanga, desde donde hice que se volviera el coolie de… con la jaca.
16 de abril. – Al otro día tomé el bhat temprano en lugar de café, y fui sin hacer alto hasta Sarangthay, como a una milla más allá de Dichbríng. Llegué a las cinco, me acosté en una casa bhoutia.
17 de abril. – Dejé Sarangthay por la mañana, después de haber comido el bhat, y llegué a Bhashithang por la tarde, hacia las cinco. Queda a unas dos millas de Ranevon, que está sobre una colina al pie de la cual se halla el pueblo.
18 de abril. – Salí de Blashithang por la mañana, después del bhat. Llegué como a las cuatro, a la margen del río Dichoo, a un sitio llamado Doomrah, a unas tres millas de Longhoo. Hay que subir aproximadamente unas cinco millas para encontrarse en la capital del Raja de Sikkim. Pasé la noche cerca del río.
19 de abril. – Partí del río después del bhat y llegué a Sikkim al mediodía. De acuerdo con el… (la persona con la cual debía viajar). Le he visto durante una hora después del mediodía. No se dijo nada de particular. Debemos tener una conversación mañana. Otra entrevista con él esa tarde. Mañana me dirá positivamente cómo llevar a cabo mi proyecto. El saldrá de Sikkim pasado mañana.
20 de abril. – Otra conversación con él.
21 de abril. – También le vi hoy. Yo quería salir para Longoo. pero desea que me quede hasta mañana, que él estará algo más desocupado.
22 de abril. – Salí de Sikkim por la mañana, como a las diez. Llegué a Kabi a las tres. (Aproximadamente a media milla de Longhoo). Pasé allí la noche. El… dice que él todavía no me había conocido bien, pero que estoy destinado a una obra importante para dentro de un mes o dos; que seré probablemente algún gran lama thibetano reencarnado en el Tíbet. El Karma es grande.
22 de abril. – Tomé el bhat por la mañana y salí solo de Kabi, devolviendo mi equipaje a Darjeeling con los coolies."
Ahí termina el diario, y esas son las últimas palabras escritas que poseemos de aquel joven brahmán fiel, noble y entusiasta, que desde que se reunió con H.P.B. y conmigo en Bombay, no había vacilado en su celo y energía por el bien de la humanidad.
Jamás latió un corazón más noble en un pecho humano, y su partida fue uno de los golpes más duros que hayamos soportado. Como anteriormente lo dije, Damodar había minado su constitución con un trabajo oficial incesante, y cuando salió de Adyar había comenzado a escupir sangre y a mostrar los síntomas de un rápido decaimiento.
Sin embargo, con un indomable valor emprendió aquel rudo viaje a través del Himalaya, indiferente al frío cruel, a las rachas de nieve, a la falta de abrigo y de alimento, en un ardiente deseo de unirse con el Gurú, que había visto por vez primera en su adolescencia durante una enfermedad, que después perdió de vista durante muchos años, pero que de nuevo encontró poco después de ingresar en la Sociedad Teosófica, cuando sus facultades espirituales se desarrollaron y se hizo capaz de verlo en el sukhsmasarira, lo que tan fuertemente lo ligó a H.P.B. y lo hizo fiel en absoluto, fue el descubrimiento de que aquel Gurú era uno de los Adeptos ocultos detrás de nuestro movimiento, el asociado íntimo de Upasika, como en adelante llamó él siempre a H.P.B. »
(Capítulo 20)
Nota de Cid: los maestros llamaban a Blavatsky “Upasika” que es un término budista que se refiere a una devota laica, es decir una mujer que no es monja pero que sigue las enseñanzas de Buda.
Rumores de su muerte
Al ya no saberse más sobre Damodar, las malas lenguas estuvieron diciendo que Damodar había fallecido durante su viaje en el Himalaya. y sobre ese asunto el coronel Olcott en sus "Viejas Hojas de un Diario III" relató lo siguiente:
« Poco después de que Damodar dejara Darjiling se esparcieron rumores de lo más inquietantes acerca de nuestro querido joven amigo, diciendo que él había perecido en su intento por cruzar las montañas.
En la primera semana de julio se me informó desde Chumboi, Sikkim, que su cadáver, congelado y tieso había sido encontrado en la nieve, y sus ropas a una corta distancia. Después de la total improbabilidad de que hubiese arrojado sus ropas en ese clima, solamente para morir, el relato sin embargo fue creído por muchos, especialmente por aquellos que no creen en la Logia Blanca, y que deseaban arrojar algún oprobio sobre nosotros por permitir que un joven obsesionado con los Maestros, sacrificará su vida en una empresa evidentemente vana.
Pues bien, soportamos todo eso, y desde entonces hemos recibido historias maliciosas similares, y nos hemos mantenido de la manera más ecuánime que hemos podido. »
(Capítulo 20)Carta de Blavatsky a Hartmann
El Dr. Franz Hartmann conoció a Damodar cuando él vivió en Adyar, por lo que intrigado le comento acerca de este asunto a Blavatsky, y ella en una carta que le escribió por 1885, le respondió lo siguiente:
« Mi querido doctor,
Dos palabras en respuesta a lo que me dijo la condesa. Usted dice que "me hago daño al decirles a todos que Damodar está en el Tíbet, cuando solo está en Benarés".
Pero usted se equivoca. Damodar salió de Benarés a mediados de mayo (pregunte en Adyar; no puedo asegurar si fue en mayo o abril) y se fue, como todo el mundo sabe, a Darjiling, y de allí a la frontera [del Tíbet] vía Sikkim.
Nuestros compañeros de Darjiling lo acompañaron un buen trecho. Desde allí escribió una última palabra a la oficina despidiéndose y diciendo: «Si no regreso para el 21 de julio, pueden darme por muerto».
No regresó, y Olcott, muy afligido, me escribió hace unos dos meses para preguntarme si sabía algo. Unos vendedores ambulantes tibetanos en Darjiling informaron que un joven con esa descripción, de larguísima cabellera, había sido encontrado congelado en el paso (no recuerdo el nombre), completamente muerto, con doce rupias en los bolsillos, sus pertenencias y su sombrero a pocos metros de distancia.
Olcott estaba desesperado, pero Damodar vivió con Maji [una adepta] durante un tiempo en Benarés, y Maji le dijo a Olcott que [Damodar] no estaba muerto; ella lo sabía por peregrinos que habían regresado, aunque Olcott supone —lo cual también podría ser— que ella lo supo por clarividencia.
Bueno, yo sé que está vivo, y estoy casi segura de que está en el Tíbet, como también estoy segura de que no regresará, al menos durante años. ¿Quién te dijo que estaba en Benarés?
Ahora necesitamos con urgencia que refute todas las conjeturas e inferencias de Hodgson, que yo simplemente llamo mentiras, así como mi supuesto trabajo de "espionaje" y falsificación —el canalla—.
Ahora bien, no me presento como infalible en este caso. Pero sí sé lo que [Damodar] me dijo antes de irse, y en ese momento no habría mentido, cuando lloró como una Magdalena. Él me dijo:
"Me voy por ti. Si el Maha Chohán [Serapis] está satisfecho con mis servicios y mi devoción, puede que me permita reivindicarte demostrando que los Maestros existen. Si fallo, nadie me verá en los próximos años, pero enviaré mensajes. Mientras tanto, estoy decidido a que la gente deje de buscarme. Quiero que crean que estoy muerto."
Por eso pienso que debió haber preparado algún truco para difundir la noticia de su muerte por congelación.
Pero si el pobre chico hubiera sufrido semejante accidente, creo que me suicidaría; pues fue por pura devoción hacia mí que él se fue. Nunca me perdonaría esto, por haberlo dejado ir. Esa es la verdad, y solo la verdad. No sea duro, doctor; perdónele sus faltas y errores, los quiera o no.
El pobre muchacho, vivo o muerto, no tiene momentos felices ahora, ya que está en libertad condicional, y eso es terrible. Ojalá le escribieras a alguien en Calcuta para preguntarle a Darjiling si es así o no. Sinnett le escribirá, creo. Ojalá lo hiciera.
Suya siempre agradecida.
HPB »
(The Path, febrero de 1896)
El Dr. Hartmann comentó:
"El hecho es que a Damodar nunca le pidieron que fuera al Tíbet, sino que él rogó que se le permitiera ir, y finalmente fue con la bendición de Blavatsky, y yo acompañé a Damodar al barco."
Lo último que se supo del viaje de Damodar
El coronel Olcott interrogó al guía que llevó a Damodar al Himalaya, y en sus "Viejas Hojas de un Diario III" él relató lo que le dijeron:
« Obtuve del jefe de las coolies de su escolta detalles del mayor interés. Después de haber devuelto la jaca a Darjiling, Damodar trató de continuar su camino a pie por las abruptas pendientes del sendero de montaña, pero sus fuerzas le abandonaron pronto, y los coolies le llevaron a la espalda turnándose.
Para disimular sus relaciones con el funcionario tibetano que le había prometido su protección, Damodar había recibido la orden de ir delante dos días de marcha y esperar que el otro lo alcanzara.
Los coolies fueron despedidos para Darjiling a fin de evitar que fuesen testigos del encuentro. Damodar no quiso conservar otras ropas que el traje de asceta que llevaba, ni el arroz, la harina, el mijo y otras provisiones semejantes, que sus amigos le habían procurado. Sólo aceptó que el jefe de los coolies le cociese una docena de chapaties o tortas sin levadura.
La última vez que los coolies le vieron, avanzaba penosamente con el rostro vuelto hacia la frontera del Tíbet, y después desapareció en una vuelta del camino.
Al volver, los coolies encontraron al personaje que seguía a nuestro querido muchacho, y el jedadar supo más tarde que el encuentro se había efectuado y que la caravana proseguía su camino por la garganta de la montaña.
Es muy posible que se hayan encontrado en la nieve las ropas de Damodar, porque se había convenido que se le proveería de un traje thibetano, de víveres, de los medios de transporte y otras cosas necesarias. Pero el descubrimiento de su cuerpo es otra cosa. Con seguridad es una falsedad.
Puede haber sido abandonada allí una maya [ilusión] de su cuerpo para hacer creer que el peregrino había sucumbido, pero tengo razones para creer que llegó al fin sano y salvo, y que después quedó bajo la protección de su Gurú.
Sin embargo, hasta el presente, desde el punto de vista de las comunicaciones que con él podrían tenerse, según los métodos corrientes, es lo mismo que si hubiera muerto, porque es inaccesible por el correo, el telégrafo o los mensajeros.
Aunque ha escrito tres veces a dos personas de la India, se halla tan fuera de nuestro alcance como si su cuerpo se hubiera sumergido en alta mar en una hamaca lastrada, y me he rehusado a responder a las preguntas más insistentes para que revelara su lugar de refugio o la posible fecha de su regreso. Esto por cuanto yo ignoro cuándo o si jamás debe volver entre nosotros. »
(Capítulo 20)
Personas que aseguraron que Damodar seguía vivo
El coronel Olcott en sus "Viejas Hojas de un Diario III" comentó:
« Damodar es una de las figuras más conocidas de la historia de los comienzos de la Sociedad Teosófica en la India, y con frecuencia he hablado acerca de él en estas memorias.
Durante mi viaje por Birmania, Damodar partió definitivamente de Adyar el 23 de Febrero de 1885, embarcándose para Calcuta en el vapor Clan-Graham, con la intención de ir al Tíbet por Darjiling.
Esto sucedió treinta y seis días antes de la también definitiva partida de H.P.B. para Europa.
Cuatro personas de este lado del Himalaya [o sea en la India] tuvieron voz al respecto [de lo que le sucedió a Damodar después]; tres de ellas fueron H.P.B., Subba Row y Maji de Benarés.
La principal fue, como es natural, H.P.B., porque Subba Row sólo tuvo que responder a unas preguntas, y Maji solo dio algunos informes basados en su clarividencia.
No daré el nombre del cuarto personaje, sólo diré que es igualmente conocido de ambos lados de las montañas y que hace frecuentes viajes religiosos entre la India y el Tíbet.
(Nota de Cid: ese cuarto personaje ha de ser Sriman Swamy.)
Damodar esperaba obtener permiso para acompañarle cuando regresara a Lhassa, aunque su constitución de naturaleza delicada se hallaba agotada por el exceso de trabajo, y que se habían manifestado en él tendencias a la consunción y tuvo algunas hemorragias. »
(Capítulo 20)
Cartas de Blavatsky a Sinnett
En una carta que Blavatsky escribió desde Wusburgo el 6 de octubre de 1885, ella le dice a Alfred Sinnett que Damodar participó la elaboración de la obra "La Doctrina Secreta" escribiendo algunos pasajes:
« Bien, tu dices que tienes la "impresión" de que algunos pasajes de La Doctrina Secreta fueron escritos por Dharbagiri (quien era un discípulo del maestro Kuthumi).
Revisé cuidadosamente página por página y no encontré nada escrito por Dharbagiri Nath, sino por Damodar con el cual probablemente tú lo confundiste.
¿Es acerca de lo que la tierra (y otros planetas) hacen durante el 'obscurecimiento'? ¿Es eso?
Porque si esto es así, entonces puedo decirte que Damodar lo escribió bajo dictado — pero tú no has comprendido completamente el significado correcto. Se refiere a los 'mundos' de los que hablo y digo (restaurando su pleno sentido) lo siguiente: . . . »
(Cartas de H.P. Blavatsky a A.P. Sinnett, carta 119, p.248)
Y en otra carta escrita por Blavatsky al señor Sinnett en 1886, ella le dice que los días 4 y 6 de enero de ese año ella había visto astralmente a Damodar. (Cartas de H.P. Blavatsky a A. P. Sinnett, p.157).
El testimonio de Swamy
Sriman Swamy fue un sannyasin, o sea un brahmán que renunció a su vida social para volverse un peregrino en busca de la iluminación.
Un amigo de Damodar que había escuchado que Sriman Swamy había visitado recientemente el Tíbet, le escribió para preguntarle si sabía algo o visto algo concerniente a Damodar.
Y el 7 de agosto de 1889, Sriman Swamy le escribió una carta a ese joven en donde le contestó lo siguiente:
« Estimado hermano,
En respuesta a tus preguntas, puedo asegurar que yo certifico bajo mi palabra como Sannyasin que he visitado dos veces el Tíbet desde el año 1879, y que yo personalmente he convivido con varios Mahatmas, entre los cuales se encuentran los dos conocidos como Mahatma "M" y Mahatma "KH"; y que pasé algún tiempo en su compañía; y que ellos me dijeron que ellos y otros Maestros estaban interesados en el trabajo de la Sociedad Teosófica.
Y el Mahatma "M" me dijo también que él había sido el guardián (oculto) de Madame Blavatsky desde su infancia.
Y certifico además que en marzo de 1887 yo personalmente vi al Sr. Damodar K. Mavalankar en Lhasa, en donde él se encontraba en un estado de convalecencia. Y él me dijo, en presencia de Mahatma "KH", que él había estado a punto de morir el año anterior, pero que ahora ya se encontraba mejor. »
(Esta carta fue publicada en la revista Lucifer de septiembre de 1889, p.68)
Y Richard Harte, quien en ese momento era el editor de la revista The Theosophist, también comentó que:
« Desde entonces yo he tenido dos conversaciones con Sriman Swamy, en el curso de las cuales él me corroboró lo que había dicho en su carta, y dejó en mi mente la impresión de ser un hombre capaz y sincero. »
(Idem)
Carta de Blavatsky a Khandalavala
En una carta que posteriormente Blavatsky le escribió al Sr. Navroji D. Khandalavala, quien era un miembro de la Sociedad Teosófica, amigo de ella y de Damodar, ella dio más explicaciones sobre este asunto:
« Londres, 21 de noviembre de 1889.
Mi querido Sr. Khandalavala,
Le he prestado la mayor atención a su carta del 25 de octubre, aunque no hay nada en ella que no supiera antes; y ahora le responderé con toda seriedad.
Se cree que Damodar está muerto y que la carta de Sriman Swamy que publiqué en mi revista se puede considerar como el deseo [mío] y del coronel Olcott por historias extrañas y nuestra ansiedad por publicarlas sin verificarlas completamente en primera instancia.
Pero déjeme informarle que Damodar no está muerto, y Olcott lo sabe tan bien como yo, ya que recibí una carta de él hace no más de 3 meses.
Y sobre Sriman Swamy, la gente puede pensar lo que quiera, pero él pasó con éxito el interrogatorio que le hizo el Sr. Subba Row, y quien declaro ante varios testigos (el juez Srinivas Row, Olcott y otros) que Sriman Swamy efectivamente era un verdadero “chela de la segunda clase”.
Sin ayuda de nadie, Sriman Swamy identificó los dos retratos de los Maestros Kuthumi y Morya, precisando cuál era cuál, y dio datos que no se pueden obtener de los libros.
El Sr. Richard Harte pensaba publicar la carta de Sriman Swamy en la revista The Theosophist, pero desistió para no echarse encima a los hindúes incrédulos que hay en Adyar. Pero en cambio él me envió un duplicado de lo que debía aparecer en su revista, y es lo que imprimí en la mía.
Sin embargo en la carta de Sriman Swamy hay dos datos incorrectos:
1) "Damodar nunca estuvo en Lhassa, ni Sriman Swamy tampoco, pero como no se le permitió decir dónde él vio a Damodar, es por eso que él puso esa ciudad"; y
2) "Mi Maestro nunca le dijo lo que él dice de mí, pero en cambio él lo escuchó de un chela".
Aún así imprimí la carta con esos errores, por dos razones: en primer lugar, porque consideré que no tenía el derecho de cambiar una palabra; y en segundo lugar, porque quería ver cuáles serían las reacciones en la India sobre esta revelación. »
(Estos son solos algunos extractos de la carta de Blavatsky, la cual ulteriormente se publicó en la revista The Theosophist en el número de agosto de 1932, p.618-619 y 623-625)
Olcott finalmente cree que Damodar sigue vivo
En sus "Viejas Hojas de un Diario II", el coronel Olcott mencionó
« Damodar siguió siendo nuestro intimo y fiel amigo, trabajando con nosotros, demostrando una solicitud continua y un completo olvido de sí mismo, hasta 1885; entonces se marcho de Madras para dirigir al Tíbet por Darjiling, y allí se encuentra aun, preparándose para su futura misión en bien de la humanidad.
De tiempo en tiempo se han hecho correr falsos rumores acerca de su muerte en las nieves del Himalaya, pero tengo excelentes razones para creer que vive y se encuentra bien, y que volverá cuando suene la hora. »
(Capítulo 19)
Olcott era un hombre extremadamente desconfiado y las afirmaciones que hicieron esas cuatro personas (Blavatsky, Swamy, Maji y Subba Row) no creo que hayan sido suficientes para convencerlo, pero la carta que él recibió del maestro Kuthumi lo ha de haber convencido.
Carta de Kuthumi a Olcott
El hecho de que Damodar estuvo muy débil y a punto de morir, eso lo afirmó también el propio maestro Kuthumi en una carta que él le escribió al coronel Olcott entre el 5 y 7 de junio de 1886, y en donde el maestro mencionó lo siguiente:
« El pobre muchacho ha tenido una fuerte caída antes de que pudiese estar en la presencia de los Maestros y tuvo que sufrir las pruebas más severas por las que jamás haya tenido que pasar un neófito, para purgar las muchas acciones cuestionables en las que tomó parte debido a un celo excesivo.
El sufrimiento mental y físico fueron tan grandes para su débil constitución, que lo han dejado completamente postrado pero afortunadamente se recobrará con el tiempo. »
(Cartas de los Maestros de la Sabiduría, primera serie, carta 29, p.75-76)
Acerca de esta carta, el coronel Olcott en sus "Viejas Hojas de un Diario III", comentó:
« Me llegó de Bombay una carta de Tookaram Tatya que nos causó a todos una gran sorpresa. En la primera página Tookaram hablaba expresivamente de la desaparición de Damodar y de nuestra ignorancia acerca de su vida o de su muerte.
Mientras que en la segunda página [que Tookaram había dejado] en blanco, encontré un largo mensaje del Mahatma K. H., o por lo menos con su conocida letra, dándome informes precisos como respuesta a la queja de Tookaram.
En su mensaje, KH decía que Damodar seguía vivo y en un lugar seguro; Damodar trató de atravesar las terribles pruebas de la Iniciación, pero fracasó a causa de su debilidad física; mas, no obstante, más adelante tendría éxito.
Había llegado la hora para nosotros de darnos cuenta de la existencia de una inexorable ley de Karma, y de obrar en consecuencia. El tono del mensaje era admirable del principio al fin y me alegré al ver aquel severo llamamiento a nuestra personal responsabilidad; aquello me pareció anunciar la aurora de días mejores, y que una campana tocaba a muerto por toda aquella seudo-santidad de baja ley que habíamos visto demasiado.
Devolví la carta a Tookaram y le pregunté qué sabía de eso, como hiciera la otra vez con Subba Row. Él me contestó en una carta, recibida el 13, manifestando una gran alegría por el acontecimiento, y me dijo que otros de nuestros más influyentes miembros participaban de su modo de sentir. Como H.P.B. estaba en Europa y Damodar en el Tíbet, aquel fenómeno no podía ser a tribuido ni al uno ni al otro, aun por los críticos menos honrados. »
(Capitulo 26)
Carta de Blavatsky a los teósofos indios
En abril de 1890, Blavatsky escribió desde Inglaterra una carta titulada "A mis Hermanos de Aryavarta" en la cual entre otras cosas ella dice lo siguiente:
« Y lo más importante de todo es que al menos, uno de ustedes será beneficiado plenamente por la Sociedad Teosófica; y si la Sociedad Teosófica sólo hubiese dado a la India ese único futuro Adepto (Damodar) el cual tiene ahora la expectativa de llegar a ser algún día un Maestro, a pesar de la Kali Yuga, sólo esto probaría de que la Sociedad Teosófica no fue fundada en vano en Nueva York y trasplantada a la India. »
(Collected Writings XII, p.159-160)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario