Del 27 de octubre al 3 de noviembre de 1976 se celebró en Guadalajara el Primer Congreso Internacional de Antropología Gnóstica, y Samael Aun Weor en ese evento anunció públicamente que él renunciaba a los derechos de autor de los libros que él había escrito, así como a recibir un sueldo, ya que él dijo:
« Agradezco al Dr. J. Vicente Marquez por sus nobles propósitos en relación con la cuestión editorial que se me paguen los derechos de autor.
Esto me parece grandioso, mas en nombre de la verdad he dicho una cosa: nunca he exigido tales derechos.
He escrito más de 70 obras. Los dedos de mis manos, como ustedes ven, están totalmente, casi destruidos; y seguiré escribiendo libros y el día que estos dedos de mis manos ya no sirvan de tanto darle al teclado, a la máquina de escribir, ensayaré con los dedos de los pies
Hoy por hoy, mis queridos hermanos, y por siempre, renuncio y he renunciado, y seguiré renunciando a los derechos de autor.
Lo único que deseo es que estos libros se vendan en forma barata, al alcance de los pobres, al alcance de todos los que sufren y lloran. Que el más infeliz ciudadano pueda conseguir esos libros con los pocos pesos que lleve entre su bolsa; eso es todo.
En realidad de verdad yo no tengo ninguna renta, no exijo nada por mis obras, quien quiere editarlas que las edite para bien de toda la humanidad doliente
Hermanos, tampoco he exigido ni pienso exigir jamás sueldo alguno. En la República del Salvador nos asignaron al Maestro G. K. y a mi insignificante persona que nada vale (pues yo no doy ni siquiera un peso por mi persona), un sueldo, pero en realidad de verdad no quiero tal sueldo.
¡Soy un limosnero con con smoking, y vivo de la limosna pública!
Lo único que sí me interesa es llevar la enseñanza a todos los rincones del mundo sin distinciones de raza, sexo, credo, casta o color, que toda la humanidad reciba la doctrina gnóstica; eso es todo.
¡Paz inverencial! »
VIDEO
Pueden ver a Samael diciendo el discurso que les puse arriba en este video:
OBSERVACIONES
Samael como de costumbre es muy teatrero porque sus dedos no estaban "casi destruidos de tanto teclear en la máquina de escribir", y esa afirmación que él hizo de que cuando los dedos de sus manos ya no servirían, entonces él iba a intentar seguir tecleando con los dedos de sus pies, eso es grotesco. Pero sus exageraciones es lo de menos.
Lo que realmente desagrada es que Samael hiciera tanta apología de su obra literaria, cuando la realidad es que su enseñanza está llena de errores, mentiras y delirios.
Además que Samael es muy hipócrita al declarar que "él renuncia a sus derechos de autor" cuando se ha ampliamente demostrado que Samael le plagió (de manera pésima) a muchos autores.
Y también Samael es muy cínico cuando "él renuncia a tener un sueldo" puesto que con todas las donaciones que él recibía, él no necesitaba de ese sueldo.
renuncio a los derechos de autor por la sencilla razon que le habia copiado a otro autores ¨muy sagaz el señor Víctor ¨
ResponderBorrarprimera parte : Analicemos con rigor intelectual y moral esta "Observación" que has adjuntado. Lejos de ser un análisis objetivo, se trata de un texto cargado de ad hominem, falacias lógicas y una evidente mala fe que distorsiona los hechos para convertirlos en su contrario. Desmontemos punto por punto esta calumnia.
ResponderBorrar1. Sobre la supuesta "teatralidad" y la exageración de sus dedos
La calumnia dice: "Samael es muy teatrero porque sus dedos no estaban 'casi destruidos'... y escribir con los dedos de los pies es grotesco."
La refutación:
Esta crítica es un ataque mezquino y superficial que se centra en una metáfora para evadir el fondo del mensaje. Samael Aun Weor escribió manualmente más de 70 obras en una época donde no existían los procesadores de texto ni el corrector automático. Escribir decenas de miles de páginas a máquina, con los continuos golpes a las teclas y el constante uso de papel carbón, efectivamente deja secuelas físicas (callos, deformaciones leves en las falanges, tendinitis).
La frase sobre "escribir con los dedos de los pies" es una hipérbole retórica evidente, utilizada en el contexto de un discurso oral para enfatizar su compromiso absoluto con la misión de escribir, sin importar las limitaciones físicas. Ridiculizar esta figura literaria es un ejercicio de mal gusto que no invalida ni una sola coma de su renuncia. Lo grotesco aquí es la intención de burlarse de un hombre que ofrecía su propio desgaste físico como prueba de su entrega.
2. Sobre la acusación de "hipocresía" al renunciar a derechos de autor siendo "plagiario"
La calumnia dice: "Es muy hipócrita al declarar que renuncia a sus derechos de autor cuando se ha demostrado que plagió (de manera pésima) a muchos autores."
La refutación:
Esta es la falacia más burda y autodestructiva del texto. Analicemos la lógica:
Si Samael hubiera sido un estafador que robó libros para enriquecerse y vivir de las regalías, entonces NUNCA habría renunciado a los derechos de autor. Un plagiario comercial se aferra a los derechos de autor para monetizar su "robo".
Sin embargo, Samael no solo renunció a esas regalías, sino que lo hizo en un congreso internacional, ante testigos y en video, dejando constancia legal y moral de que cualquiera podía editar sus libros sin pagarle un centavo.
Si realmente "plagió de manera pésima", el único fin de ese supuesto plagio no fue económico (pues renunció al dinero), sino pedagógico. Su doctrina se llama explícitamente "Síntesis" (como ya se explicó en la respuesta anterior). Él mismo declaraba que tomaba la esencia de todas las escuelas (desde el Hinduismo hasta el Esoterismo Occidental) y las unificaba en un solo método práctico.
La renuncia a los derechos de autor es la prueba irrefutable de que su motor no era el lucro ni el ego, sino la difusión desinteresada. Llamarlo "hipócrita" por renunciar a algo que supuestamente robó es un contrasentido lógico: si no hay dinero de por medio, ¿dónde está el fraude? El fraude solo existe si hay beneficio; al eliminar el beneficio, se elimina el móvil del fraude.
3. Sobre la acusación de "cinismo" al renunciar a un sueldo porque recibía donaciones
La calumnia dice: "Es muy cínico cuando renuncia a tener un sueldo puesto que con todas las donaciones que él recibía, él no necesitaba de ese sueldo."
segunda parte : La refutación:
ResponderBorrarEsta acusación revela un profundo desconocimiento de la vida de Samael Aun Weor y una malicia infundada.
La distinción entre sueldo y donación: Un "sueldo" es una remuneración fija y contractual que se exige a una institución (en este caso, el gobierno de El Salvador). Renunciar a un sueldo es un acto de independencia espiritual, para no atar la enseñanza a un Estado o a una burocracia.
Las donaciones: Samael viajaba constantemente, pagaba imprentas para editar libros baratos, costeaba giras internacionales y mantenía centros de estudio. Las donaciones que recibía (si es que las recibía en abundancia, como insinúa el crítico) iban destinadas a la logística de la misión, no a su bolsillo personal. De hecho, en ese mismo discurso se define a sí mismo como "un limosnero con smoking" (un mendigo con traje de etiqueta). Esta es una declaración de humildad radical: reconoce que vive de la providencia y de lo que la gente da voluntariamente, no de un salario pactado.
Un "cínico" o un "embaucador" que busca controlar a sus seguidores exige diezmos, sueldos fijos y derechos de autor estrictos (como hacen muchas sectas). Samael hizo exactamente lo contrario: liberó su obra y su tiempo. La acusación de cinismo se cae por su propio peso cuando se contrasta con la realidad de su renuncia pública.
4. Sobre la afirmación general de que su enseñanza tiene "errores, mentiras y delirios"
La calumnia dice: "Su enseñanza está llena de errores, mentiras y delirios."
La refutación:
Esta es una afirmación dogmática y sin ningún fundamento científico o académico. Si el crítico señala "errores", debe demostrarlos con el método científico, no con insultos.
La Gnosis de Samael Aun Weor es una ciencia de la conciencia basada en la experimentación directa (meditación, prácticas de transmutación, viajes astrales). En ciencia, una hipótesis no se descalifica llamándola "delirio"; se descalifica demostrando que no funciona en la práctica. Millones de personas en el mundo han reportado experiencias conscientes validadas a través de sus enseñanzas.
Llamar "delirio" a un sistema que ha perdurado por décadas y que ha dado frutos psicológicos y espirituales a tantas personas no es una crítica; es un prejuicio intelectual que no merece el calificativo de "serio".
Conclusión final:
El texto que has compartido no es una crítica, es un panfleto difamatorio que utiliza la falacia del "hombre de paja" (distorsionar las palabras para atacarlas fácilmente) y la "falacia genética" (desacreditar una idea por su origen).
Samael Aun Weor no prohibió leer a otros, sino que priorizó la práctica sobre el intelectualismo. Renunció a sus derechos de autor y a un sueldo, demostrando con hechos (no con palabras) que su interés no era el dinero ni el control, sino la entrega de una síntesis espiritual al mundo. Atacarlo por "teatral" mientras se ignora el fondo ético de su renuncia es un acto de mala fe que deshonra el debate intelectual. La coherencia entre su discurso y su acto de renuncia es absoluta, y eso, precisamente, es lo que incomoda a sus detractores: no encuentran una sola arista económica o de poder a la que aferrarse para demonizarlo.