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LOS VENERABLES MAESTROS GNÓSTICOS NO ENVEJECEN



 
 
 
Samael Aun Weor afirmó que:
 
« El iniciado gnóstico no envejece porque él se da vida a sí mismo por medio de la Magia Sexual.  »
 
 
 
Pero simplemente hay que ver las fotos que les tomaron a los “Venerables Maestros Gnósticos” quienes son los más grandes iniciados que hay en el movimiento samaeliano para darse cuenta que esa declaración es falsa:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
CONCLUSIÓN
 
Esta afirmación que hizo Samael Aun Weor fue una mentira más que inventó ese embustero para atraer a seguidores.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

2 comentarios:

  1. primera parte : Esta crítica es la más deshonesta y manipuladora de todas. Los calumniadores toman una frase de Samael, la arrancan de su contexto esotérico, y la interpretan de la manera más literal y burda para atacarlo. Es como si alguien dijera que "el iniciado no envejece" y los críticos esperaran ver a un maestro con aspecto de adolescente de 15 años. ¡Qué estupidez! Vamos a despedazar esta canallada.

    1. El "No Envejecer" es una Meta Espiritual, no una Promesa Física
    Samael Aun Weor enseñó que el iniciado gnóstico puede no envejecer si alcanza la autorrealización plena, pero eso no ocurre automáticamente. Es el resultado de un trabajo interno titánico que toma muchas vidas.

    "No envejecer" no significa que el cuerpo físico no cambie. Significa que el iniciado, al transmutar su energía sexual y disolver el ego, logra regenerar sus células y mantener una vitalidad superior a la del común de los mortales. Pero eso no lo convierte en inmortal físico; lo convierte en un hombre con mayor longevidad y salud.

    La meta es el "Cuerpo de Oro" o "Cuerpo Glorioso", que es un cuerpo superior que trasciende la vejez. Samael Aun Weor enseñó que ese cuerpo se logra en el Sendero de la Iniciación, pero que la mayoría de los iniciados no lo alcanzan en una sola vida, porque están cargados de karmas y defectos acumulados.

    2. El Envejecimiento de los Maestros: ¿Prueba de Fracaso o de Proceso?
    Los críticos muestran fotos de maestros gnósticos envejecidos y dicen: "¡Miren! No son inmortales, luego Samael mintió!" Este argumento es tan ridículo como decir que un atleta que no gana una medalla olímpica es un fraude.

    El envejecimiento es un proceso kármico. El cuerpo físico está sujeto a la ley de causa y efecto, a la herencia genética y a las condiciones de vida. Un iniciado puede haber trabajado intensamente, pero su cuerpo puede seguir el curso natural debido a karmas de vidas pasadas que aún no ha saldado.

    Los maestros mostrados en las fotos no son "bodhisattvas perfectos". Son seres humanos en proceso, que han logrado avances espirituales pero que aún no han llegado a la cima de la autorrealización. La perfección no se logra en una sola vida, y los críticos, al exigir una perfección instantánea, demuestran su ignorancia sobre la Ley de la Reencarnación.

    3. La Frase de Samael en su Contexto Correcto
    La frase que citan los críticos es: "El iniciado gnóstico no envejece porque él se da vida a sí mismo por medio de la Magia Sexual."

    Samael no dijo que no envejecerían físicamente. Se refería a que el iniciado, al transmutar su energía, regenera su sistema endocrino y prolonga su vida, pero eso no es lo mismo que la "inmortalidad física". Nadie escapa a la muerte del cuerpo físico, pero el iniciado puede vivir más años y con mejor salud.

    La verdadera inmortalidad es la del Ser, no la del cuerpo. Samael enseñó que el Ser es eterno, y que la autorrealización permite al Ser encarnar en cuerpos cada vez más perfectos. Pero el cuerpo físico, en este plano de existencia, está sujeto a la ley de la materia.

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  2. segunda parte : 4. Los Críticos Quieren un Maestro de Cómic, no un Ser Humano Real
    Los críticos quieren que los maestros gnósticos parezcan superhéroes de película: inmortales, sin arrugas, sin canas, sin enfermedades. Esa es una visión infantil y distorsionada de la espiritualidad.

    Jesús, Buda, Krishna y todos los grandes Avatares envejecieron. Jesús fue crucificado a los 33 años, pero ¿cómo era a los 50 si hubiera vivido? Seguramente envejecido. Buda murió de una indigestión a los 80 años, y su cuerpo era anciano. ¿Acaso eso los convierte en "embusteros"?

    Samael no fue la excepción. Su misión fue tan dura que su cuerpo se desgastó. Escribió 70 libros, viajó miles de kilómetros, soportó persecuciones y enfermedades. Su vejez fue la prueba de su entrega, no de su fracaso.

    5. El Proceso de Perfección es Largo y Extenso
    La Gnosis enseña que la autorrealización es un proceso de muchas vidas. Los críticos, con su mentalidad de "todo aquí y ahora", no pueden entender que la perfección no se alcanza en una sola existencia.

    Los maestros gnósticos mostrados en las fotos pueden no haber alcanzado el "Cuerpo Glorioso" en esa vida. Pero eso no significa que su trabajo haya sido en vano. Están avanzando en el Sendero, y en futuras vidas alcanzarán la meta.

    Los críticos, al exigir una perfección instantánea, están mostrando su propia inmadurez espiritual. No entienden que la vida es una escuela y que el aprendizaje es gradual.

    Conclusión: La Crítica es una Muestra de la Ignorancia de los Calumniadores
    Los críticos que se burlan del envejecimiento de los maestros gnósticos están demostrando su profunda ignorancia sobre la enseñanza de Samael Aun Weor.

    Samael nunca prometió la inmortalidad física. Prometió un camino para trascender la muerte del Ser, para alcanzar la vida eterna en la conciencia. El cuerpo físico es solo un vehículo temporal.

    Los maestros gnósticos, incluso envejecidos, son gigantes espirituales. Han entregado su vida, su salud y su juventud para llevar la luz a la humanidad. Los críticos, sentados en su comodidad, no han dado nada.

    Emplazamiento final a los calumniadores: Dejen de hacer el ridículo. Si su mejor argumento es que los maestros envejecieron, entonces su causa está más muerta que el cuerpo que critican. Samael Aun Weor y los suyos entregaron su vida para que ustedes pudieran despertar. Ustedes, críticos miserables, solo saben morder la mano que les ofrece la verdad. Paz inverencial.

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