LAS EXPERIENCIAS QUE TUVO SUSAN HARFOUCHE EN LA COMUNIDAD DE OSHO EN OREGÓN



Susan Harfouche fue una seguidora de Osho, y a continuación les traduzco el artículo que ella escribió sobre su estancia en Rajneeshpuram.




Antes del viaje

Yo llevaba siendo discípula de Osho durante casi dos años, después de haber tomado "Sannyas" por correo, y sentía que lo amaba profundamente, aunque todavía no había podido ir a su ashram en Pune, India, para estar en su presencia física como la mayoría de sus otros seguidores ya lo habían hecho.

Y es que solo unos meses después de que tomé sannyas, mientras todavía planeaba ir a la India para verlo, de repente Bhagwan y todos sus sanyassins se mudaron de Pune a los Estados Unidos, aparentemente de la noche a la mañana, aunque ahora veo que el traslado debe haber estado bien planeado durante bastante tiempo.

Su paradero y lo que sucedería después, estuvieron ocultos en el misterio durante varios meses. Nos dijeron que se estaba comprando una gran cantidad de tierra para la nueva comuna, y que habría un lugar para que todos y cada uno de nosotros estuviéramos allí viviendo de manera permanente dentro de uno o dos años.

Todos sus seguidores recibimos instrucciones de reunir todo el dinero que pudiéramos para ayudar con ese proyecto, ya sea dinero que ya teníamos en el banco, o vender nuestros bienes inmuebles, o posesiones personales, e incluso pedir prestado a familiares o amigos.

Todos procedimos a hacer eso de inmediato, ¡porque cuanto antes se cerrara el trato de comprar los terrenos, más pronto se podría comenzar a construir y así todos juntos podríamos vivir y estar cerca de Bhagwan!

Cuando finalmente se reveló que la propiedad que se estaba comprando estaba situada en Oregón, yo salté de alegría. Pero también se dejó muy claro que nadie podría ir allí sin la invitación adecuada. Por el momento, solo aquellos con ciertas habilidades, como trabajos de construcción, agricultura, etc., podrían ir debido al espacio limitado de albergue.

Esto parecía tener sentido. Había mucha tierra, pero no mucha construcción. Solo una antigua granja y otros cuatro edificios destartalados, y el invierno y la nieve estaban en camino muy pronto.


En ese momento, con treinta y seis años, algo de sobrepeso y sin experiencia para acampar, yo estaba contenta de no ir todavía a Oregón, y me sentí segura de estar muy pronto con Bhagwan; lo amaba por encima de todo y contemplaba en las mañanas, en las tardes y en las noches, sus muchas fotos que me miraban desde diferentes partes alrededor de mi pequeño departamento.

Trabajaba como ensambladora de electrónica y me mantuve ocupada fuera del trabajo principalmente leyendo libros de Bhagwan, escuchando cintas de música india y practicando diferentes técnicas de meditación.

Entonces, llegó la primavera y escuché que más personas podían ya ir a la comuna de Oregón. Le escribí a Bhagwan una carta de amor y él me escribió una carta de vuelta. Nunca olvidaré lo tierna y preciosa que era nuestra historia de amor en aquellos días.

En el vecindario donde yo vivía, especialmente de noche, olía a flores de jazmín, y cada vez que captaba el olor, mentalmente le decía: "Para ti mi querido Bhagwan". Su amor me mantuvo totalmente extasiada, y como mi único objetivo era ir a Oregón y verlo por fin, qué importaba cómo y dónde vivía ahora, ya que eso era solo temporal.





El viaje

Me armé de valor para escribirle a Sheela, la secretaria personal de Bhagwan y presidenta de la Fundación Rajneesh, y preguntarle si podía ir al "rancho". Y también dejé mi solicitud abierta diciendo que podría ir en cualquier momento que fuera necesario. No quería ser demasiado específica o parecer exigente porque no me sentía emocionalmente capaz de enfrentar un rotundo "no".

Unas semanas después recibí una carta con el formulario que decía que estaba invitada para el verano. Este era el momento de la verdad, mi corazón palpitaba muy fuerte, y supongo que lo que realmente estaba sucediendo dentro de mí era que me imaginaba yendo a un lugar como un monasterio zen tradicional o algo así.

¡Debería de haberlo sabido mejor ya que los testimonios me indicaban que no era así, pero yo llevaba gafas de color rosa!


Con la carta se incluía una lista de cosas que debía llevar, como una tienda de campaña, un saco de dormir, ropa abrigada, pantalones cortos, gorra para el sol, botas, etc. Y también tuve que obtener seis meses de seguro médico y contra accidentes.

Notifiqué a mi trabajo, alquilé mi habitación a alguien, aseguré mi boleto de avión, y en general hice todos los preparativos para partir a Oregón el 9 de mayo de 1982. Los casi 2’000 dólares que había ahorrado rápidamente se redujeron a solo 400. Había quemado todos mis puentes detrás de mí. ¡Era hundirse o nadar! Pero dos días antes de irme, tuve un caso grave de bronquitis, sin embargo fui de todos modos: tos, sudoración y zumbidos de fiebre.

¡Oh, qué se puede hacer en nombre del amor!


Me imaginaba ser calurosamente recibida por los discípulos más íntimos de mi amado maestro. Hermosos sueños que tuve… Pero la realidad fue muy diferente. Llegué al pueblo más cercano, Madrás, después de cinco horas en el autobús desde Portland, y resulta que otra seguidora estaba también en el mismo autobús que yo.

Y cuando bajamos del autobús había un Swami barrigón que estaba esperando allí para recogerla (y sus dos hijos) con un automóvil que parecía un Volkswagen, y no estuvo nada contento de verme con todo mi equipaje.

De hecho, ni siquiera él creía que me hubieran realmente invitado y pensó que yo estaba mintiendo y llamó al rancho para ver si mi historia era verídica antes de que me dejara entrar en su automóvil.

Más tarde me enteré de la estricta seguridad que había en el rancho y que esa desconfianza no fue nada más hacia mi personalmente, sino que era algo habitual.


Viajamos de Madrás al pequeño poblado de Antelope y luego hacia Rajneeshpuram. ¡Fue impresionante! ¡Millas y millas y millas de tierra virgen, más allá de lo que el ojo podía ver!  Las colinas y el viento me cantaban un mensaje sagrado y secreto (aunque lo más probable es que era mi fiebre). Me sentía en tierra santa. Me sentía elegida, especial. Sentía la presencia de Bhagwan extendiéndose por cada centímetro de ese vasto desierto, impregnando incluso la ramita más pequeña al borde de la carretera. Su amor y protección abarcando cada ave e insecto e incluso cada brizna de hierba y cada roca, así como también a sus propios discípulos.


Imaginé que incluso si una hormiga estuviera en problemas, Bhagwan lo sabría y se preocuparía de ella, como el Dios viviente que él era. (En India, Bhagwan significa Dios). Y por supuesto me emocionaba que ahora estaba en su territorio y que él se alegraría de saber que yo estaba ahí.

(¡Poco sabía yo entonces que él no sabía nada acerca de mí, y tampoco le habría importado aunque él lo hubiera sabido, ya que simplemente yo era otra más de sus marionetas!)





La llegada a Rajneeshpuram

Después de aproximadamente cuarenta y cinco minutos conduciendo desde el comienzo de la línea de la propiedad, llegamos por fin al rancho. Realmente no recuerdo cuáles fueron mis primeras impresiones de cómo se veía. Estaba demasiado cansada para preocuparme. Me dolía todo el cuerpo, estaba hambrienta, enferma, mojada, tosiendo, y ciertamente no me acogieron con amor como yo lo había deseado.

En ese momento simplemente esperaba cenar pronto y dormir temprano. Seguía lloviendo, y todos los caminos de tierra y sus alrededores estaban muy embarrados. (El antiguo apodo de ese lugar es Big Muddy que significa “muy lodoso”).

Solo quería refugiarme en algún cuarto cálido y quizás sentarme en un sofá y relajarme y tomar una taza de té caliente.

Pero pronto descubrí que había mucho que hacer antes de poder sentarme. Primero teníamos que ser "procesadas", y al salir del vehículo inmediatamente nos enviaron a un lugar llamado "Pitágoras" (cada lugar tenía un nombre particular) que resultó ser la clínica médica.

Más tarde me di cuenta de que muchos lugares tenían estos nombres como una especie de camuflaje. Se suponía que no debíamos decir "clínica"; sino que solo debíamos referirnos a ese lugar como “Pitágoras” porque la gente del exterior no debía saber que existía esa clínica.

Mi compañera de viaje y yo llenamos ahí algunos cuestionarios de aspecto estándar, y luego una doctora sannyasin nos llevó a las dos a una pequeña sala de examen para hacernos lo que supongo es el chequeo estándar para los recién llegados.

Los primeros diez a quince minutos de la ronda fueron sobre higiene sexual, principalmente haciendo hincapié en que no  debíamos tener relaciones sexuales con nadie en el rancho hasta que nos hiciéramos las pruebas y estuviéramos "autorizados", lo que tomaría al menos una semana.

Y si los exámenes médicos salían buenos, entonces nuestros nombres aparecerían en una lista especial que se publicaría en la pizarra de anuncios situado en el comedor Magdalena. (¡Oh Dios mío!)

Y también se nos recomendó encarecidamente que no tuviéramos ninguna relación sexual con nadie que no fuera residente del rancho, ya sea un sannyasin o no.

Y otro tema que se destacó también fue la cantidad de personas que vivían en el rancho. No debíamos revelar el número verdadero. Más tarde supe que era alrededor de 1000. Cuando "oficialmente" se decía que eran 250.


Aproximadamente los siguientes diez minutos de la ronda fueron sobre la devoción a Bhagwan y se nos avisó que no debíamos discutir con personas externas sobre su trabajo, Luego conversando con otra sannyasin, ella me advirtió que debía ser cuidadosa cuando llamara por teléfono ya éste podría estar intervenido, y también con las cartas que enviara debido a que podrían ser leídas sin mi consentimiento.

Yo me preguntaba por dentro: ¿estoy en un ashram o estoy en una película de espías?  ¡Porque era realmente surrealista!  Luego nos hicieron pruebas y la doctora nunca se dio cuenta de lo enferma que estaba, lo que me hace suponer que tal vez no era tan experta.


La siguiente parada fue el comedor Magdalena, que no estaba muy lejos de nuestra carpa temporal, así que decidimos caminar. ¡Y allí fue donde obtuve mi mayor sorpresa hasta ahora!

La cena se sirvió a las 8:00 p.m. Llegamos aproximadamente a esa hora. El lugar estaba abarrotado hasta el límite de su capacidad, de modo que la fila estaba fuera de la puerta principal y la gente estaba parada bajo la lluvia, esperando para poder cenar.

Una vez dentro, todo lo que puedo decir es que fue un desastre. La gente estaba de pared a pared, empujando y apretando como animales hambrientos, y hablando en voz alta.

En el vestíbulo de entrada había cientos de ganchos para abrigos, pero las chaquetas y suéteres que colgaban allí fueron derribados por esa multitud y pisoteados con sus botas todas embarradas de lodo.

¡Nunca había visto algo así en mi vida!

Y ciertamente no se parecía a mi idea de un comedor de un ashram. La única comparación que se acerca a eso es una película que una vez vi sobre la vida en prisión. Solo que esto era todavía más sórdido porque la gente estaba toda sucia por el trabajo que habían efectuado todo del día, estaban llenas de lodo, y el olor de los cuerpos sudorosos se mezclaba con el olor de la comida.

El sistema consistía en recoger una bandeja, y al estilo de los comedores escolares, obtener una cena. Y cuando recogí mi comida y me metí en el área de comer, todas las mesas estaban llenas y no había lugar para sentarme. Otros ya estaban sentados en el suelo, así que yo hice lo mismo.

Y por un momento, sentada en el suelo en medio de esa multitud ruidosa, me sentí como si fuera un gran yogui en un mercado en algún lugar de la India, y pensé en ese momento que toda esa miseria auto-infligida de ser una sannyasin me estaba sirviendo para alcanzar la iluminación…



Ese día era domingo por la noche, la noche en donde Sheela Silverman (Ma Anand Sheela) efectuaba su reunión semanal. Yo había visto un par de fotos de ella, pero nunca la había visto en persona, así que al principio no la reconocí.

Y cuando de repente la habitación quedó en silencio, sentí que ella debía estar allí en algún lugar. Por supuesto que no come con nosotros, pero me llamó la atención el área delantera del comedor. Era un área pequeña y despejada que se parecía a un escenario, aunque no tan alto, y ahí había una silla elegante con Sheela sentada en ella.



Sheela es una mujer india pequeña y atractiva, con una bonita y dulce sonrisa. su cabello estaba muy bien peinado y se notaba que solo vestía de lo mejor. (¡Ella también conduce un Rolls-Royce!)

Esa noche no la estaba mirando objetivamente, así que disfruté la reunión y la experiencia de verla por primera vez. Pensé que era ingeniosa y linda. Y si Bhagwan la eligió como su número 1, ella debía ser muy especial, aunque al verla de más cerca, ella no parecía particularmente espiritual, pero ¿qué es exactamente eso de todos modos???



Una vez que terminó la reunión general, quise encontrar la tienda y dormir. Se nos había mencionado a dónde podíamos irnos a ducharnos, etc., pero yo no podía recordar esa información por la mal que me sentía. Y tampoco pude encontrar la tienda en la oscuridad sin una linterna.

Tuve que volver a Magdalena y encontrar a mi compañera de tienda. Para ese momento ya habían transformado ese lugar en una fiesta disco. Y ella estaba bailando y pasando un buen rato, pero aún así fue lo suficientemente amable como para acompañarme y mostrarme el camino hacia la tienda y ella tenía una linterna que me prestó.

No me había dado cuenta antes, pero en la tienda no había nada para dormir, solo el suelo desnudo. Yo había considerado comprar un colchón inflable mientras compraba otros artículos para acampar, pero decidí no hacerlo, debido a que como no estaba en la lista que me enviaron, supuse que ellos eso debían proporcionarlo.

Así que mi cama esa noche estaba en un piso frío, duro y embarrado. Dormí con mi ropa dentro de mi saco de dormir. Hacía mucho frío a pesar que era mayo, y todo el cuerpo me dolía mucho, y era difícil acostarme en un piso duro sin una almohada. Así que envolví la chaqueta para que me sirviera de almohada temporal, pero tan pronto como logré ponerme un poco cómoda, comencé a toser, hasta que finalmente, de alguna manera, pude por fin dormirme.





La estancia en Rajneeshpuram



Sobra decir que no podía haber supuesto que el rancho fuera tan diferente de cómo yo me lo había imaginado, ya que aunque sabía que era una comunidad agrícola y que había mucho trabajo por hacer, y que estar ahí no iba a ser un lecho de rosas.

Pero aún así no esperaba lo que viví, porque a pesar del duro trabajó, yo pensé que también iba a haber en algún momento tiempo para meditar, como normalmente sucede en un ashram. Pero el rancho estaba tan alejado de un ashram, como las Bermudas lo están del Polo Norte.

En las dos únicas ocasiones en que fui liberada del trabajo para asistir a la meditación (satsang), fue porque los medios de comunicación estuvieron presentes y filmaron. Y el día anterior nos dieron instrucciones de "parecer extáticos".

Y dada la situación de supervivencia que prevalecía en ese lugar, llegué a la conclusión que lo mejor que yo podía hacer para también sobrevivir ahí era sanar rápidamente de mi enfermedad, aprender a manejar, levantara mi tienda y mis pertenencias por mi misma, acostarme más temprano y levantarme antes que los demás, para así no ser pisoteada por el tumulto.

Tenía que ser totalmente autosuficiente y mi principal preocupación debía ser cumplir con mi obligación laboral, ya que yo era una extraña para ellos, debido a que yo no encajaba en ninguna de las categorías regulares de los seguidores: no haber estado en Pune y ser solamente una trabajadora de verano, y tampoco me había acostado con alguien de ellos, ni tampoco había hecho recientemente una gran donación para la fundación Rajneesh.

¡O sea que todo estaba en mi contra!


Pero después de adaptarme y "probarme", hice muchos buenos amigos y no tuve una lucha tan asidua como lo fue al inicio. Antes de eso, era un camino solitario.

Tal vez no debería haber tratado de ocultar el hecho de que estaba enferma. Pero tenía miedo de decir algo porque sabía que ellos solo querían en el rancho a personas sanas que pudieran efectuar un largo día de trabajo. Pero yo estaba decidida a soportar cualquier cosa por mi amor por Bhagwan.

Creo que permanecí enferma durante once o doce días antes de que finalmente le dijera a alguien que estaba enferma y necesitaba ver a un médico porque no estaba mejorando. De hecho estaba empeorando, ya que apenas podía caminar una manzana sin jadear, y apenas podía respirar y tosía.

Mientras tanto, el horario de trabajo diario era de 7:30 a.m. a 8:00 p.m., los siete días de la semana, lo que de alguna manera logré cumplir (por la gracia de Dios). Y nunca hubiera creído que alguien pudiera estar enfermo en presencia de mi Divino Maestro, ya que su divina presencia lo hubiera curado, y esto lo digo en serio. Así que algo no encajaba., pero concluir que esto debía ser una prueba para probar mi devoción.

No sé cómo me las arreglé las dos primeras semanas. El desayuno terminaba a las 7:10 am, y uno no debía llegar tarde al trabajo que comienza a las 7:30 am. Sin embargo yo me consideraba afortunada cuando desayunaba más de dos veces por semana, ya que muchas veces llegaba al comedor de Magdalena antes de las 7:00 a.m., pero solo para descubrir que ya no quedaba comida de todos modos.

Sobreviví a todo eso y más, ¡y además me sentí bien por eso! Porque esa era la prueba de mi amor por Bhagwan…

Luego, cenar alrededor de las 9:00 pm también era difícil. A veces la comida estaba fría, o se daba como "almuerzos para llevar" en pequeñas bolsas marrones. (¡Me gustaría ver a los dirigentes comer esa “comida”!). Al grado que a veces decidía que no valía la pena hacer tanta cola para comer eso y prefería ir directamente a mi tienda para dormir aunque fuera con el estomago vacío.





Sheela y sus secuaces


Sheela y su círculo íntimo vivían en un complejo de tres casas móviles de lujo contiguas y personalizadas. Era difícil decir que sus espaciosas y lujosas viviendas habían sido solo tres casas móviles, ya que los muebles y accesorios eran del mejor gusto, y el lugar podría haber sido realizado por un decorador profesional.

Dos veces tuve ocasión de ir allí. La primera vez fue para poner agua en la batería que estaba situada debajo del lavabo del baño, y me sorprendió ver ahí una caja de tinte para el cabello, porque me dijeron que no debíamos usar jabón ni nada que no fuera biodegradable, a causa que podría arruinar el sistema de alcantarillado.

Odio admitir esto, pero en esos días era todavía muy ingenua y ¡en mi segunda visita fui para hacer una donación!  Me quedaban alrededor de 300 dólares, así que decidí donar 200 para la fundación.

Eran alrededor de las 9:00 am cuando fui, y apenas varios miembros del grupo del círculo interno se estaban levantando y ellos estaban vestidos con hermosos conjuntos para dormir.

Arup estaba sentado en su elegante mesa de comedor formal tomando café, revisando algunos papeles con alguien más, y la mesa estaba puesta con cosas encantadoras.

Era una escena tan cálida y acogedora, y tan diferente a lo que vivíamos todos los demás, que no pude evitar sentir envidia. Sheela no estaba a la vista. Quizás ella estaba durmiendo. La madre particular que fui a ver, Savita, aún no se había levantado de la cama y tuve que esperar bastante tiempo para que por fin me recibiera.

(¡Ellos dándose buena vida, mientras que nosotros los peones trabajadores nos teníamos que levantar entre las 5:00 y las 6:00 am todos los días!)

Y lo más loco de todo es que después de hacer la donación me sentí bien. Y ese día, en ese momento, si hubiera tenido un millón de dólares, se los habría dado todo, ¡por mi amor por Bhagwan!


Posteriormente, cuando asistí a tres de las reuniones especiales de Sheela, pude ver que el formato general era el mismo, y era algo parecido a esto: algunas bromas de introducción, algunas anécdotas, muchas reprimendas, y un par de chistes sucios. Anuncios especiales ("buenas noticias"). Y más bromas sucias, anécdotas, etc.

A ella le gustaba programar la reunión alrededor de las 7:30 o 8:00 p.m. Pero ella acostumbraba llegar de treinta minutos a una hora tarde. Y cuando las reuniones se hacían en el comedor de Magdalena, eran todavía soportables. Pero más tarde, después de que se construyó el Buddha Hall, tuvimos las reuniones allí y el frió era muy pesado.

Entonces salíamos temprano del trabajar para ir a ese salón y esperar la reunión. Pero a veces ella no aparecía, y después de una o dos horas de espera, nos decían que la reunión había sido cancelada. O sea que ella tenía una total falta de consideración hacia los demás.





Trabajando en la sede central

El 30 de julio fue la primera celebración mundial anual de Rajneeshpuram, y fue difícil para todos preparar el lugar para las 6’000 personas que vendrían. Algunos departamentos trabajaron toda la noche, así como todo el día. Y Sheela prometió que todos tendríamos tres días libres después del festival, como recompensa por trabajar tan duro.

El festival fue un hermoso éxito. Todos los que vinieron durante esos cinco días quedaron impresionados y querían vivir en el rancho. Yo al escucharlos pensaba en mi interior: "¡Oh, si supieran!"

Después del festival, recibí una orden de transferencia a Hakim Sinai para ser la recepcionista, y el trabajo incluía coordinar todas las citas privadas de Vidya en el Departamento de Rumi.

Yo estaba boquiabierta. ¿Cómo fue posible para mí obtener una asignación de trabajo de este tipo en Hakim Sinai (que era el lugar donde solo el personal de más alto rango trabajaba y los demás podían entrar con autorizado solamente)?

Mi imaginación enloquecía. ¡Mis esperanzas de estar cerca de Bhagwan se dispararon!

¡Estaba en la nube nueve!


Debía tener mis tres días libres ya que Sheela había estado prometiendo repetidamente desde antes del festival que ese periodo ella nos daría. Pero Swami Deva decidió que solo debía tener dos días y algunos solo tuvieron un día, así que no presioné ese tema.

Yo estaba muy feliz de trabajar en Hakim Sinai. Me sentía como un ser humano otra vez, como alguien que valía algo. ¿Sabía Bhagwan de alguna manera cuánto yo lo amaba y por lo que estaba pasando? ¿Tenía posibilidades, a sus ojos? ¿O Vidya pensaba que yo tenía potencial? ¿Ella le dijo eso?

Me alegré de que al menos ellos pensaran que yo era confiable. El rayo de esperanza de que por fin podría tener un trabajo significativo y que Bhagwan al menos sabía que yo estaba cerca. Así que puse todo mi ser en ese trabajo y me encantó ¡Yo sería la devota secretaria de por vida de Vidya!


Un día, mientras caminaba por las oficinas, me di cuenta de que varias de las secretarias estaban leyendo y respondiendo correos dirigidos específicamente a Bhagwan.

Y eso me hizo preguntarme a mí mismo si no era una de ellas la que me había respondido. Yo le había escrito tres o cuatro cartas a Bhagwan, y en particular una carta de amor muy especial, y él me había enviado una respuesta amorosa y personal, que aprecié muchísimo.

¿Pero lo había hecho él?

Y a pesar de la evidencia, dejé ir ese pensamiento porque no quería considerar lo contrario. Todo me estaba yendo muy bien, y estaba planeando quedarme incluso después de que terminara el verano. (Sin duda me lo preguntarían. Obtuve el puesto en Hakim Sinai, ¿no?)


Detrás de una puerta sin marcas, de aspecto muy inocente, estaba el Departamento de Rumi, donde se discutió el asunto más confidencial del ashram. Y si te propusieras encontrar a Rumi, no lo reconocerías cuando lo encontraras porque se suponía que no existía.

Primero había un pequeño vestíbulo, y allí estaba la trituradora de papel. Triturar papeles importantes dos veces al día era otra de mis tareas. Realmente no vi nada que valiera la pena mencionar, pero una cosa nunca dejó de darme remordimientos: cartas trituradas escritas a Bhagwan que él nunca vio, cartas que la gente creía que él había recibido.

¡Pero aún así seguí creyendo que realmente él había recibido mis cartas, y que las respuestas que yo había recibido realmente eran sus palabras para mí!


Durante dos semanas fui como un pájaro en el cielo, hasta que un día me sacaron de Hakim Sinai a media tarde. Sin razón alguna y lo único que me dijeron es que todo había sido un malentendió. ¡Ellos habían cometido un error y ese trabajo inicialmente le había sido asignado a otra persona!  (Quizás un mal funcionamiento de una computadora o nuestros nombres se parecía, No me detallaron más).

Y yo, como un perro con la cola entre las patas, tomé mi foto enmarcada del Maestro de mi escritorio, tomé mi suéter y me dirigí a mi tienda.

¡Todo sucedió tan rápido!
¡Reducida a nada en menos de quince minutos!

Se suponía que debía presentarme a mi nuevo trabajo, pero no lo hice. No me importaba. Fui directamente a mi tienda lista para morir.

Este sentimiento duró varias horas, y luego, como por un milagro, comprendí toda la situación y mi conciencia trascendió el sueño en donde había estado hasta entonces dormitando todo este tiempo.

En lugar de que mi ego fuera aplastado y destruido, ¡me sentía viva y nueva como nunca antes!

¿Por qué debería tirar mi vida para adorar a Bhagwan y servirle no solo a él, sino también a Sheela, Vidya y sus demás secuaces?

¡Sentí que podía conectarme directamente con lo divino sin la necesidad de esos individuos como intermediarios!





Las razones por las que decidí partir de Rajneeshpuram

Algunos pensarán que me fui porque estaba resentida que me corrieron de Hakim Sinai, pero no fue por eso, y de hecho, hasta les estoy agradecido que me hayan corrido, porque eso me permitió por fin despertar y liberarme de ese lugar.

Pero para que comprendan mejor la situación de paranoia que se vivía ahí, permítanme también explicarles las otras razones por las que finalmente decidí alejarme de Bhagwan y su comunidad:

-      Ante las visitas continuas del FBI y de las autoridades de inmigración, nosotros recibimos instrucciones de mentir o de no decir nada.
-      Los planes para construir un hotel y un casino de juego.
-      Sheela mintiendo todo el tiempo.
-      Los proyectos futuros para vivir en ciudades subterráneas porque Bhagwan profetizó que vendría una guerra nuclear que duraría seis años y que se supone que comenzaría en diez años y destruirá todo.

Esto último fue lo que realmente hizo que ya decidiera partir, porque ¡No había forma de que me confinaran en un lugar encerrado bajo tierra con estas personas sin sentido!

Y si realmente solo quedaban diez años, decidí que debía volver al mundo y disfrutar de la vida que Dios me había dado. Hay miles de personas en esa organización y ninguno de ellos está iluminado. Pero debo de confesar que tomar conciencia de que todo eso solo era una secta, fue muy triste y difícil para mí. Yo lo llamo "la muerte de un sueño".

Aún así, aprendí mucho en Oregón, no por lo que me enseñaron, sino por lo que yo ya no tenía y que solo aprendí a valorarlo hasta después de que lo había perdido. Yo no valoraba mi libertad, yo no valoraba mi bienestar, yo no valoraba mi salud, y muchas cosas más.


Además no me gustaban las cosas que pasaban en el rancho, ni el estilo de vida que ahí se vivía, así que decidí irme. Simplemente no quería pasar los siguientes diez años de mi vida trabajando siete días a la semana, doce horas al día, porque ya tenía treinta y siete años, y sentía que no había hecho nada realmente con mi vida.



Volviendo a los detalles: las visitas sorpresa de inmigración comenzaron a darse de forma regular, y cuando tuvo lugar la primera redada, yo todavía no veía las cosas con la claridad como lo hago ahora, así que me sentí molesta y protectora hacia los sannyasins de otros países que querían quedarse en los Estados Unidos para estar cerca de Bhagwan.

Me imaginé cómo sería para mí esa situación si estuviera en la India y me sentí muy compasiva. Y también fue un poco emocionante ya que esa redada rompía la monotonía del trabajo que tenía.

En ese momento yo tenía que trabajar en un pequeño remolque que se había convertido en un taller de reparación de electrónica, y ahí trataba de reparar una variedad de herramientas sucias, grasientas y eléctricas; la mayoría de las cuales estaban fuera de reparación. El cincuenta por ciento de las veces no había nada que hacer, pero aún así tenía que quedarme allí hasta las 8:00 pm todos los días.


De alguna manera, no sé cómo, el rancho generalmente tenía una advertencia anticipada de que venían los agentes de inmigración. Había un sistema de comunicación Motorola en cada edificio, remolque y vehículo. Algunos vehículos y ubicaciones tenían radios CB, y había una gran cantidad de dispositivos portátiles y buscapersonas.

Y tan pronto como un vehículo cruzaba la línea de la propiedad, todo un sistema de alarma se activaba, por lo que no fue posible para los agentes de inmigración efectuar una visita sorpresa, excepto quizás por vía aérea.

Y con advertencias anticipadas de una redada, siempre había tiempo para prepararse y para que ciertas personas conocieran el nuevo código que se utilizaría en el Motorola.

Todos los extranjeros, especialmente aquellos con acentos se escondían y ocasionalmente había reuniones privadas para estas personas en donde se les daba clases para ayudarles a hablar al estilo americano y para discutir estrategias cuando surgieran esas situaciones.

Y básicamente la estrategia que se aplicó es que todos los sannyasins que nacieron en los Estados Unidos debían casarse con los sannyasins de otros países (especialmente Inglaterra y Alemania) para que de esta manera los sannyasins extranjeros pudieran permanecer legalmente en los Estados Unidos. Así es que quizás uno de cada diez matrimonios fue por amor. El resto eran para evitar la deportación.

Un día, mi coordinador de departamento, Swami Deva, reunió a todos en el Departamento de Gora para una reunión especial y privada. Parecía más serio el asunto de lo habitual. Y comenzó a describir varias formas en que el FBI podría sorprendernos y qué debíamos hacer en tal situación.

Swami  describió una escena en la que un autobús lleno de hombres del FBI aparecería un día mientras inocentemente nosotros estábamos recogiendo vegetales. Y en esta situación hipotética, ¡todos nosotros debíamos también tener armas!

Al escuchar eso, al inicio me sorprendió, pero ya nada en el rancho podía realmente sorprenderme. Yo ya estaba lista para empacar mis maletas y decir adiós a ese lugar, ¡excepto que me había quedado sin dinero!  Le había escrito a varios amigos pidiendo prestado algo de dinero y estaba esperando su respuesta incluso antes de que comenzara este asunto del FBI.

Deva lo explicó así: el FBI no podía entender de dónde venía todo el dinero (¡millones!) que se utilizaban para administrar el rancho y hacer todo lo que estábamos haciendo. Por lo que ellos sospechaban que ese dinero se había obtenido por medio del contrabando y la venta de drogas.


Un día, Deva y yo estábamos sentadas juntas en el autobús yendo a almorzar, y en broma le dije:

-      “¡Este lugar piensa en todo! Deberíamos tener un Departamento de Defensa."

Y ella me susurró al oído:

-      "¡Lo estamos haciendo!"



Literalmente ya no había nada para mí allí, pero yo seguía atrapada hasta que pude pedir prestado algo de dinero. Era una situación de pesadilla y tenía que quedarme, me gustara o no.

Todas las tardes a las 2:00 pm Bhagwan conducía por el rancho con alguno de sus Rolls-Royce y todos esperábamos para saludarlo.



Todavía lo amaba, pero dejé de ir. No podía participar en este fiasco por más tiempo. Me sentí como una persona cuya historia de amor acababa de desaparecer. Jugué la parte de continuar haciendo mi trabajo, pero mi corazón ya no estaba en ello. Yo estaba realmente preocupada por lo que haría si el dinero no llegaba.

Luego pasé por una fase durante unas dos semanas de preguntarme si no era yo la que estaba equivocada, y es que ¡todos los demás parecían siempre estar tan felices!

En algunas ocasiones le expresé mis sentimientos a alguien en quien sentía que podía confiar en entender mi situación. Y su respuesta fue que debía ser más paciente y comprensiva, al punto que me sentí avergonzada por actuar como lo estaba haciendo y emitir semejantes juicios.

No podía estar totalmente en desacuerdo con lo que esa persona me decía, pero también en el fondo ya no creía tampoco en el cuento que nos habían estado machacando todo el tiempo de que trabajábamos para el proyecto de Bhagwan.

Sentí que había entregado mi vida a Sheela y Vidya. Y el rancho a veces me recordaba más a un campo de concentración y otras veces más a un asilo mental.

Y observando con más detalle, percibí que muchos otros compañeros tampoco estaba felices en absoluto, pero ellos tenían miedo de irse, o incluso de hablar de esto. Es algo similar a ser institucionalizado. Y comprendo que después de haber estado en la India en el ashram durante tantos años (hasta diez años para algunos) y haber regalado todas sus posesiones a la fundación.

¿A dónde ir y qué hacer ahora, especialmente en Oregón, o en los Estados Unidos en general, sin dinero, sin papeles, sin contactos?


Debe haber sido aterrador.





La partida

Unos días antes que dejara el rancho, hubo una charla animada para todos por parte de Sheela. Era su rutina habitual de bromas sucias, su dulce sonrisa mientras nos recordaba a todos: "Ustedes no merecen nada, así que recuerden que si obtienen algo, es porque es un regalo".

Ella nos dio instrucciones de que dejáramos de lado nuestras pequeñas quejas y que solo pensáramos en trabajar para lograr la visión de Bhagwan (para la ciudad subterránea) porque éramos los "elegidos".

Me reí entre dientes mientras acariciaba el lugar donde tenía mi dinero escondido.

No le dije a nadie que ya no creía y que había terminado de ser un sannyasin, aunque en realidad terminé siendo una esclava y fui empujada hacia la nada, comiendo tofu todos los días.

Pero ahora me encontraba en una meseta de conciencia diferente, porque había sido empujada al borde y mi elección fue saltar. ¡Elegí saltar hacia la libertad! Y si no lo hubiera hecho, todavía estaría en Magdalena ahora mismo sacudiendo esa fregona el sábado por la noche, en lugar de escribir esta historia.

¡Ellos explotan a la gente en nombre del amor y eso es imperdonable!


El único recuerdo inquietante que todavía llevo conmigo es de ese pequeño niño de dos años que solía ver todos los días deambulando por el rancho solo, ojos grandes y desconcertados, dedos en la boca, sin sonrisa, todo sucio, descalzo y descuidado... y también dos perros flacos con las costillas a la vista. ¡Lo siento por ellos!  Los otros tienen una opción.  ¿Pero ellos?






(Source: https://newrepublic.com/article/147912/memoirs-ex-sannyasin)








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