EL CONCEPTO DE ALAYA-VIJNANA EXPLICADO POR ALEXANDRA DAVID-NÉEL




En el libro “Las Enseñanzas Secretas de los Buddhistas Tibetanos”, Alexandra David-Néel da a conocer el concepto profundo de Alaya-Vijnana o la conciencia almacén como también es conocida.

Recordemos que Alexandra David-Néel tuvo contacto directo con estas enseñanzas cuando ella estuvo en el Tíbet aprendiendo de varios Lamas, y lo que posteriormente ella trasmitió en sus libros. Y sobre este tema ella nos dice lo siguiente:


« En el Buddhismo tardío, es decir entre los siglos V y VI, se cedió un lugar importante a las teorías relacionadas con el Alaya-Vijnana. Estas no fueron inventadas precisamente en esa época, existían anteriormente en germen, pero el haberlas puesto de relieve y su desarrollo fue obra del Mahayana.

Alaya es un término sánscrito que significa morada, receptáculo, depósito. Lo hallamos en el nombre muy conocido de la elevada cadena de montañas que separa a la India del Tíbet: Himalaya, es decir morada o receptáculo de las nieves. Y Alaya-Vijnana es por consiguiente un receptáculo de conciencia-conocimiento.

El lector debe recordar que en el Buddhismo el término "conciencia" siempre significa "conocimiento" o "tomar conciencia de una cosa". En decir, se trata de saber, pero no como la facultad mental imaginaria del imperativo de Kant.

(Nota: El imperativo categórico de la ética kantiana pretende ser un mandamiento autónomo y autosuficiente, no dependiente de ninguna religión ni ideología, capaz de regir el comportamiento humano.)


El Alaya-Vijnana, receptáculo de conocimiento-conciencia, no se menciona en absoluto en el Tíbet, en las enseñanzas populares de grado elemental. La encontramos en el grado “nang” o las enseñanzas "interiores" y en los “sangswaidamngags” (fonética) o las enseñanzas orales secretas.

¿Y qué nos dicen estas enseñanzas?

Nos dicen que toda acción física o mental, todo movimiento que se produce en el dominio de la materia grosera o en el del espíritu (entiéndase como principio mental), da lugar a una emisión de energía (en tibetano: chug, en sánscrito: shakti). Para emplear la expresión usual, toda acción produce una "semilla" (en tibetano: sabon, en sánscrito: bija).

Y esta semilla, lo mismo que todas las semillas materiales, tiende a producir un “algo o un ser” de la misma especie que la del “padre” que ha emitido la “semilla”. Es decir, la semilla de un manzano tiende a producir otro manzano, la semilla de un animal, como un perro o un ave, tiende a producir un perro o un ave.

Y de modo similar, las innumerables semillas-fuerzas proyectadas en el universo por el deseo, la aversión, el amor, el odio y los actos suscitados por esos sentimientos, por el apego a la existencia individual, etc., todas esas semillas tienden a reproducir semillas semejantes a sus padres psíquicos y materiales.

No es necesario para que la siembra tenga lugar que los sentimientos que experimentamos se materialicen en actos. Las aspiraciones que alimentamos sin realizarlas, también aquellas que refrenamos, nuestros pensamientos, sea cual fuere su naturaleza, proyectan incesantemente simientes. Aún más, la actividad oscura que obra sin que lo sepamos en elsubconsciente es uno de los más poderosos focos emisores de simientes.

Entonces, es así que no se produce el menor movimiento —en este mundo que es movimiento— sin que ese movimiento no desencadene otros movimientos, otras manifestaciones de energía tendientes a repeticiones apoyándose en "memorias" (en tibetano: pagtchag, en sánscrito: vasana).

Cada uno de nuestros movimientos físicos o mentales es el fruto de causas que provienen de todo el universo y que repercuten en todo el universo. Así se despliega el juego, sin comienzo concebible, de la actividad que es el universo.

Y de acuerdo con una de las teorías que tratan de la suerte de las semillas-fuerzas proyectadas en el universo, éstas se depositan en un receptáculo (Alaya) donde permanecen en estado de energías latentes que sólo esperan para manifestarse la aparición de condiciones apropiadas, de igual modo que el grano espera para germinar cuando lo pongan en contacto con la tierra húmeda.

Así, mientras que caen continuamente simientes (Bija) en el receptáculo (Alaya), otras se escurren también continuamente bajo la forma de hábitos, de propensiones, de "memorias" (Vasana) de orden físico o de orden psíquico que favorecen la repetición de actos materiales o de actividades mentales que ya se habían producido anteriormente.


¿Cuáles son las "condiciones" que permiten
la germinación de las simientes?

Ellas mismas son el producto de simientes pues nada existe fuera de la ronda de los actos y de sus frutos, del encadenamiento de las causas y los efectos, siendo la causa el efecto de una causa anterior y el efecto deviniendo la causa de otro efecto.

Según la expresión de algunos buddhistas, el Alaya es un "río sin ruptura cuya corriente es perpetua".

Esta comparación de "río que corre" nos lleva lejos de la concepción de una morada o de un receptáculo de simientes, que más bien evoca la idea de la inmovilidad, del estancamiento.

Es así que las enseñanzas orales secretas asumen una posición muy diferente basándose en la impermanencia fundamental de todos los fenómenos y en el hecho que éstos son compuestos e interdependientes.

Las simientes productos de la actividad mental asociada o no a una actividad material, no pueden ser consideradas estables, como todas las formaciones consisten en sucesiones de instantes fugitivos.

¿Qué género de receptáculo, de morada cabe imaginar para contener en un estado de espera, es decir de reposo, lo que es inasible, por carecer de duración apreciable?


En verdad sólo existe el perpetuo fluir, a la vez continuo (nunca se detiene) y discontinuo (consta de movimientos distintos) de los destellos de fuerza: causas y efectos se engendran sin que el padre-causa pueda nunca conocer su progenie-efecto, pues desaparece mientras esta surge o más bien, su desaparición misma es lo que constituye su efecto: el fenómeno nuevo.

En lo que concierne a las simientes, desde su origen son compuestos, es decir que contienen elementos diferentes.

Una simiente antes de producir su efecto sufrirá forzosamente múltiples contactos con otras simientes y al superponerse en diferentes sentidos, pocas veces una de ellas adoptará exactamente la forma de otra. Así, como consecuencia de estos contactos, de estas superposiciones, las simientes e improntas tomarán una naturaleza más o menos diferente de su naturaleza original.

(Nota: esto excluye la posibilidad de cualquier profecía definitiva. Algunos pensaron que si se pudieran conocer todas las causas que existen en el momento presente, se podrían prever los efectos y contemplar así el cuadro del porvenir. Pero Alexandra David-Néel, señala que esta idea es rechazada en las enseñanzas orales.)


Los tibetanos tradujeron Alaya-Vijnana por “kun ji namparshespa”. Esta traducción no sería exacta pero lo importante es el significado que los tibetanos dan a ese término en sus enseñanzas secretas.

La idea de "receptáculo" no puede aplicarse a kun ji (fonética).

  • “Ji” (ortografía gzi) significa base, fundamento. Se llama “ji” a un bien patrimonial. El “ji” de un individuo es el domicilio que antes de ser de él, ha sido el de la casta familiar de la cual surgió. “Ji” se aplica también a los cimientos de un edificio, no importa qué cosa sobre la cual algo descansa.
  • “Kun” significa simplemente: "todo".
  • En cuanto a “namparshespa”, “nampar” que quiere decir "perfectamente" y “shespa” que significa "saber", "conocer".

En suma, “Kun ji namparshespa” significa "saber-conocimiento base de todo" o "el conocimiento fundamental".

Cabe aclarar que el saber, la toma de conciencia de que se trata Alaya-Vijnana NO es en absoluto el Conocimiento superior denominado Shesrab o Prajna (la Sabiduría Trascendental).

El saber que nos es presentado como siendo la base de todo (Alaya-Vijnana) es aquel que distingue, diferencia, que fracciona, distribuye los nombres, las formas, las cualidades, en suma, es aquel que precede al arreglo del mundo. El mundo es su obra.

Pero este saber es engañoso ya que depende de nuestros sentidos, de los cuales cada uno provee su contribución:

-      El conocimiento adquirido por el ojo... formas, colores.
-      El conocimiento adquirido por el oído... sonidos.
-      El conocimiento adquirido por la lengua. . . sabores.
-      El conocimiento adquirido por la nariz. . . olores.
-      El conocimiento adquirido por el conjunto de la epidermis. . .  tacto.
-      El conocimiento adquirido por el espíritu, es decir por los contactos mentales. . .  ideas.

Y se mencionan también otros dos saberes: su significado se aparta sensiblemente de los términos sánscritos.

Uno de ellos se presenta como una suma de los seis saberes ya enumerados, es el saber o conocimiento que posee el espíritu oscurecido (ngongmongspatchangyikyirnam par shespa). Pero de hecho, es un saber falso: es el error que domina al espíritu incorrectamente informado por los sentidos que le comunican sus impresiones siempre viciadas debido a su ineptitud para captar la realidad.

Las nociones falsas que posee el espíritu oscurecido, entenebrecido, se convierten en motivos que incitan a la acción. Una actividad mental basada sobre los saberes erróneos construye sobre estos datos, la imagen de un mundo sin relación alguna con la realidad trascendental.

Es este mundo el que contemplamos como un espectáculo que se despliega fuera de nosotros, cuando de hecho no hay allí sino una tela que lleva dibujos multicolores, como una pantalla de cine, que hemos tejido e impreso en nosotros según las indicaciones de nuestros conocimientos erróneos.

Así, el “Kun ji namparshespa”o “Alaya-Vijnana” formado por las contribuciones de todos los “namparshespas” o “semillas” NO es de ningún modo un receptáculo mítico, sino nuestra propia conciencia-conocimiento (Alaya-Vijnana), base del mundo de los fenómenos de todo nuestro universo.

El "río de corriente a la vez continua y discontinua" hecho de "simientes" no es otra cosa que nuestro “espíritu” en el cual los “namparshespas” o saber-conocimiento, las ideas, etc. que suscita aparecen y desaparecen en series de momentos distintos pero que surgen continuamente.

¿Pero qué se entiende por "espíritu"?


Para expresar eso que se denomina "espíritu", los tibetanos disponen de tres palabras que no son intercambiables: lo, yid, y sems.

  • “Lo” designa todos los “estados del espíritu”, es decir: el estado agitado o calmo, atento, escrutador, distraído, indiferente, impresionable o insensible a las influencias exteriores, inclinado a la discriminación, a la clasificación o no percibiendo las diferencias, el estado imaginativo u ocupado únicamente por los hechos que están a su alcance, el estado comprensivo o entumecido, el estado agitado, apasionado o impasible, el estado que mueve las ideas, las reúne, razona, el estado desalentado, deprimido o vivo, animado, ardiente, etc.
  • “Yid” designa más especialmente el espíritu en cuanto puro intelecto.
  • “Sems” designa al "principio pensante" que distingue a los seres animados de las cosas consideradas como inertes. La concepción exotérica de Semsse aproxima al del “jiva” de los hindúes.

En las enseñanzas secretas, el concepto de “espíritu” que existe separado de los estados, o de los géneros de actividad que lo manifiestan es negado rotundamente.

Samyutta Nikaya dice:

-      "Así como un mono que retoza en el bosque aferra una rama, luego la deja escapar y aferra otra, así lo que es llamado espíritu, pensamiento o conocimiento; se presenta y desaparece en un perpetuo cambio de día y de noche."


El estudiante que aborda las enseñanzas secretas no está solamente familiarizado con la teoría de la impermanencia del “espíritu”, dice Alexandra David-Néel, sino que ha experimentado su exactitud.

En el curso de sus meditaciones, el estudiante al vigilar su espíritu con atención ha alcanzado el lhagthong (viendo más), contemplando la continua aparición y desaparición de las ideas, las voliciones, los recuerdos, etc., que pasan como una procesión de efímeras burbujas que corren río abajo. El estudiante se da cuenta por sí mismo que el "espíritu" no es sino una palabra que sirve para designar un proceso de fenómenos mentales.

Ahora bien, con arreglo a las enseñanzas secretas, lo que es preciso llegar a comprender, a ver, a sentir, es que no existe corriente que sea “mi espíritu”, y de ahí, una pluralidad de corrientes que son los “espíritus” de otros individuos, sino una corriente única que es el “Kun ji namparshespa” o “Alaya-Vijnana”, el conjunto de la actividad mental que obra sin punto de partida conocible.

Es en “eso” donde se baña lo que llamamos “nuestro espíritu” y que nos esforzamos en delimitar y separar.

Pero vano es el esfuerzo, dice Alexandra David-Néel, porque estemos conscientes o no de ello, los pensamientos que pensamos no son nuestros pensamientos, los deseos, las necesidades que experimentamos no son en modo alguno las nuestras, el desenfrenado apego que sentimos por la vida, la sed que tenemos de ella, nada de todo eso es completamente nuestro, todo esto es colectivo, es el río en movimiento, incalculables instantes de conciencia-conocimiento que llegan del impenetrable fondo de las eternidades.

Esto es Maya o la Gran Ilusión.


Y he aquí que se vuelve a encontrar de este modo, bajo otra forma, el concepto del Alaya-Vijnana, la superposición de "simientes" frutos de los actos, que determinan nuevos actos por el efecto de las "memorias" como suelen decir los tibetanos.

Entonces, no basta con solo oír o leer sobre estas enseñanzas. Es necesario experimentarlas directamente por uno mismo a través de lo que los tibetanos llaman la vista penetrante o lhagthong, lo que hace "ver más" que lo que se percibe generalmente, la vista que perfora las apariencias y penetra más allá de las mismas»

(Este es un resumen del capítulo 4)





2 comentarios:

  1. Jiddu Krishnamurti afirma exactamente lo mismo.

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  2. El concepto de alayavijñana es desarrollado por la escuela de budismo Yogachara o Vijnanavada. Que en "español" se la conoce como escuela de "solo conciencia" o "solo mente".Esta "conciencia de almacén" o "octava conciencia" como también se la nombra es una forma de explicar el "karma".
    Lo que no entiendo del articulo es porque dice que es algo que solo se encuentra en la enseñanzas "orales secretas" u "interiores" cuando en verdad, es parte de los conceptos de la escuela yogacara y no tiene nada de secreto u oculto.
    Quizás es la manía de decir que algo es "secreto", "oculto" u "esotérico" como para darle mas importancia o "impactar" al lector.

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