Estoy atendiendo los comentarios que me hicieron durante mi ausencia,

pero como son muchos (+500) les pido paciencia.

ESCÁNDALO SEXUAL DEL GURÚ ASARAM



Asaram Bapu es otro predicador hindú que pretende ser una manifestación divina en la Tierra. Nació en 1941 en un pueblo de la provincia de Sindh (actualmente Pakistán), pero cuando la India se dividió en dos en 1947, su familia emigró a la región india de Gujarat. Ahí, el joven Asaram para sostenerse vendió alcohol y posteriormente té. Y paulatinamente compró un terreno de cuatro hectáreas en donde construyó un pequeño ashram (que es un centro comunitario en donde un guía espiritual convive junto con sus discípulos).

Algo particular de Asaram es que se casó e incluso tuvo dos hijos (y es que normalmente los gurús permanecen célibes ya que se supone que son seres muy santos que han trascendido el deseo sexual). Pero eso no le impidió que con el tiempo fuera ganando fama y devotos. Al grado que en la actualidad tiene más de 400 ashrams en doce países y millones de seguidores.

Entre sus grandes labores espirituales se encuentra que en enero del 2012, le pidió a la gente que mejor festejara el Día de San Valentín como una celebración para honrar a los Padres, para de esta manera revivir las tradiciones hindúes. Su proposición fue apoyada por varios políticos importantes que vieron en ella, una forma de luchar contra la invasión cultural occidental.

Sus partidarios creyeron más en su divinidad cuando en agosto del 2012 su helicóptero se estrelló mientras aterrizaba, pero él así como los demás pasajeros y el piloto sobrevivieron.

(Sus devotos no consideraron el hecho de que todos ellos llevaran puestos sus cinturones de seguridad.)


¿Y qué hace un ser tan divino de su vida, seguramente ustedes se han de preguntar?

Pues bien, a continuación les doy algunos datos.


Desplazarse sobre el agua
(nada más que como “Mesías moderno”, Asaram no lo hace a pie como lo hizo Jesús sino en moto acuática)



Colocarse bien la corona
(nada más que esta es de florecitas)



Dar bendiciones a sus devotos
(y como pueden ver, estos imploran por recibirlas)



Visitar a otros “Avataras”
(aquí a Sai Baba quien también pretendía ser Dios en la Tierra)

(Es impresionante cuantos “Mesías” han reencarnado en esta época moderna en el planeta…

…sarcasmo.)

Aquí les dejo este video para que vean a qué punto este tipo atrae gente.




Ahora bien, como todo buen gurú, Asaram y sus ashrams han estado involucrados en varias controversias. Así por ejemplo: los cuerpos de dos jóvenes discípulos quienes fueron descubiertos mutilados y el ashram no informó de su desaparición a las autoridades. Y también existe el caso de otros dos niños que fueron encontrados muertos cerca de uno de sus ashrams. Y también han sido presentados contra sus ashrams varias acusaciones de evasión fiscal y de invasión de tierras ajenas.

Pero bueno, ahí Asaram no ha estado involucrado directamente, en cambio sí escandalizó mucho por la opinión que dio sobre una joven mujer que fue brutalmente violada por seis hombres en un autobús en Delhi en diciembre del 2012 (y terminó muriendo por sus heridas) lo que conmocionó a toda la India (ver link).  Pues bien, varios periódicos mencionaron que Asaram declaró que ella también había sido culpable.

Asaram negó haber dicho eso. Según él, sus palabras fueron distorsionadas y tergiversadas. Y anunció una recompensa de 50’000 rupias (unos 900 dólares estadounidenses) para cualquiera que pudiera demostrar que él culpó a la víctima por la violación que recibió.

(Leyendo los artículos, es cierto que él no lo declaró abiertamente de esa manera, pero sí lo insinuó.)

Pero el verdadero gran escándalo vino en el 2013, cuando Asaram fue acusado de abusar sexualmente de una joven de 16 años de edad.

Les cuento la historia

El 15 de agosto del 2013, la joven se presentó en el ashram de Asaram ubicado en la ciudad de Manali (al norte de la India) supuestamente para purificarla de los malos espíritus. Allí la llevaron a la habitación del gurú para el ritual, pero este pidió que solamente ellos dos estuvieran en el cuarto. Y una vez solos, él la comenzó a desvestir y abusó de ella sexualmente. Cuando la joven se fue, el gurú la amenazó que no le dijera a nadie lo que había pasado.

Aterrorizada por las amenazas de Asaram, ella al principio no se atrevió a hablar, pero finalmente les contó lo sucedido a sus padres dos días después.

Sus padres impactados por la noticia (ya que eran seguidores de Asaram) primero fueron a buscarlo el 19 de agosto a la ciudad de Dehli para que él les diera una explicación, ya que en ese momento Asaram se encontraba ahí, pero este se negó a reunirse con ellos.

Disgustados, los padres de inmediato presentaron una acusación con la policía de Delhi. Y ahí los investigadores habiendo confirmado que efectivamente la joven y el gurú se encontraban el 15 de agosto en el ashram de Manai, habiendo también comprobado que la declaración que había dado la joven no mostraban contradicciones con las evidencias que habían hallado, y que los exámenes médicos confirmaron que la joven había sido agredida sexualmente. La policía de Delhi remitió el asunto a la policía de Jodhpur (al este de la India que es donde radica el gurú) para que lo interrogaran.

El asunto comenzó a ventilarse en las noticias



La policía en Jodhpur fue a visitarlo el 27 de agosto a su ashram situado a las afueras de la ciudad, pero sus súbditos dijeron que no podían molestarlo porque estaba atendiendo un asunto muy importante (aunque su hijo luego dijo que no podía atender a los policías porque estaba malito). Entonces le dejaron una notificación para que se presentara a comparecer en la comisaría el 31 de agosto para que presentara su versión de los hechos.

Pero cuando acabó el mes de agosto, Asaram no se presentó, y cuando lo fueron a buscar, ya se había ido a su ashram en la ciudad de Indore (situada en el centro de la India).

Al día siguiente, un equipo policial fue a buscarlo y finalmente fue arrestado el 1 de septiembre del 2013, no sin antes producirse una fuerte trifurca, ya que sus devotos se enfrentaron contra los periodistas y los policías que se encontraba en el exterior, pero finalmente, la policía pudo arrestarlo.


Para su defensa, primero dijo que la muchacha estaba mintiendo, ya que por su edad, él se había vuelto impotente, pero el test médico que le hicieron, demostró que todavía tenía la libido activa. Luego afirmó que era un complot orquestado por Sonia Gandhi y su hijo Rahul Gandhi del Partido del Congreso (quienes en ese entonces estaban gobernando).

Ya se imaginarán que el asunto se volvió un escándalo nacional, el cual fue seguido por todos los medios.



Sus devotos se manifestaron de manera masiva para defenderlo.



Y sus partidarios han dado toda clase de explicaciones, las cuales no las rechazo, ya que todo es posible, pero que francamente me parecen muy poco probables:

  • Que es una conspiración para destruir su santa imagen y de esta forma apoderarse de sus ashrams. 
  • Que las televisoras estuvieron coludidas, ya que al exponer el caso, rompieron todos los records de audiencia y ganaron mucho dinero. 
  • Que los verdaderos reportes médicos dicen que no hubo agresión sexual y que el himen de la joven sigue todavía intacto. 
  • Que expertos investigadores han estudiado todo el caso y que han concluido que está muy manipulado.


Pero lo que no quieren ver sus seguidores es que:

¿Si Asaram Bapu no tenía nada que ocultar, por qué se la pasó huyendo de la policía?

El argumento que dan sus devotos es que él tenía muchas labores religiosas que atender, y así por ejemplo, explican que si no se presentó el 31 de agosto, es porque tenía una ceremonia importante que dirigir en Indore. Pero cuando tienes un asunto tan grave encima, le das prioridad a lo prioritario.

¿Y por qué no fue antes?

Tuvo tiempo de sobra para presentarse antes de ir a su ceremonia. Y si estaba malito, pudo recibir a los policías aunque estuviera acostado en su cama.


MI CONCLUSIÓN

Para mí, la respuesta más coherente es que Asaram Bapu es otro embustero más que se hace pasar por Maestro o Mesías y que sabe cómo engatusar a la gente, al grado que logra tener muchos seguidores, y entonces esta clase de tipos creen que puede hacer todos sus caprichos impunemente. Y de hecho, muchos de ellos son lo suficientemente astutos para esquivar a la justicia humana, pero este se confió demasiado y el capricho le salió caro.


(Nota: por el momento, todavía sigue en la cárcel y otras mujeres han salido a declarar que también han sido abusadas sexualmente por este gurú.)

MI EXPERIENCIA CON LOS GURÚS DE LA INDIA por Mary Garden



Mary Garden es una periodista australiana que en su juventud estuvo fascinada por el misticismo oriental, al grado que abandonó sus estudios a la edad de 23 años, para ir a la India en busca de su maestro espiritual.


(foto de ella antes de partir)

Ella viven la India durante siete años (de 1973 a 1979) y posteriormente escribió un libro titulado “The Serpent Rising” (El Ascenso de la Serpiente) en donde narra las experiencias que tuvo con varios gurús de la India y también posteriormente publicó varios artículos al respecto.

Siendo su narración muy ilustrativa de lo que vivieron miles de personas (y lo siguen viviendo todavía hoy en día) de aquellos que van a la India o a otras partes del mundo en busca de un “maestro espiritual”, a continuación les hago un resumen de su aventura.


Sobre lo que la motivó a hacer esa travesía, ella dice:

« Mi conversión al misticismo Oriental fue repentino e inesperado: un día en la mañana no creía en esas cosas, y en la noche ya era una creyente!!

¡Y luego me tomó años para despertar del sueño en el que me había metido!

Ese giro dramático en mi vida ocurrió durante una ceremonia de culto hindú realizado en un centro de yoga hace 30 años. Este centro se encontraba en las afueras de la ciudad de Auckland y fue el primero de su tipo en Nueva Zelanda, y el maestro espiritual hindú que encabezó la ceremonia también fue el primero en visitar ese país.

Todavía no puedo entender completamente lo que me pasó esa noche. Fue como si me hubieran transportado a otro mundo durante la hora en la que estuve sentada allí. Recuerdo que hubo inciensos que aromatizaban el lugar, velas que iluminaban la habitación (en vez de la luz eléctrica) y algunas imágenes muy extrañas de dioses y diosas hindúes en el altar situado en la parte delantera de la sala.

No hubo charla o ajetreo entre el pequeño grupo de personas que se reunieron allí. El swami cantaba oraciones a los dioses y quizás también había algunas imágenes de diferentes hombres santos, pero no me acuerdo bien. En cambio lo que sí me acuerdo es que después de unos minutos de estar sumergida en ese ambiente, mi interior pareció “explotar” en éxtasis y bienaventuranza. Sentí que mi frente se encendida con una luz blanca y en mi pecho crecía cada vez más y más un calor intenso. Y luego fue como si mi corazón se abriera y todos esos sentimientos de amor se extendieran a todo mi alrededor.

Yo había tomado anteriormente una vez LSD y en muchas formas esta experiencia era similar (excepto que aquí me sentía en completo control de mí misma). Y esta enorme sensación de paz y bienestar que viví con esa experiencia se apoderó de mí a tal grado que mientras que conducía de regreso a mi casa, decidí dejar mis estudios universitarios de postgrado e ir a la India tan pronto como me fuera posible. Y tal vez quedarme allá ¡por el resto de mi vida!

No era la única que pensaba así. El movimiento hippy (que esencialmente era mariguana y flores) nos había dejado a varios de nosotros hastiados y más perdidos que nunca, y es por eso que muchos decidimos embarcarnos esta vez en una búsqueda espiritual. Y esta es la razón por la que en la década de los setenta, decenas de miles de jóvenes fuimos a la India.

(La pobre se salió de Guatemala para entrar en Guatepeor. Y no es que la búsqueda de la espiritualidad sea mala.  ¡Al contrario, es algo muy bueno!  Pero el propósito por el que esos jóvenes la buscaban no era el correcto. Ellos buscaban la espiritualidad para escapar de la pesadez que les imponía la sociedad. Y es por eso que fueron presa de todos esos embusteros quienes les ofrecieron lo que ellos querían escuchar.

Pero la verdadera espiritualidad no es un remedio para escapar de la pesadez de la vida, sino una disciplina que te hace volverte cada día más consciente y por consiguiente poder confrontarte sabiamente contra esa pesadez y de esta forma: poder cambiar tu vida de manera positiva.)


El misticismo oriental era nuevo y exótico para nosotros los occidentales y sentimos que era el camino que teníamos que tomar para mostrar nuestra rebeldía. Y es así que estuvimos saltando de gurú en gurú, incapaces de darnos cuenta que nos hubiera ido mucho mejor si nos hubiéramos alejado por completo de esos individuos (al menos hasta que hubiésemos ordenado nuestro estado psicológico y adquirido un mayor discernimiento). Pero en esa época no había avisos ni advertencias que nos previnieran del daño que podíamos llegar a tener en nuestras mentes y en nuestros cuerpos, cuando nos entregábamos con nuestros corazones abiertos y sin pensamientos críticos hacia los gurús. Éramos jóvenes, ingenuos y susceptibles.

Mientras hacia los preparativos para partir a la India, me alojé en ese centro de yoga y me convertí en parte de su comunidad. Éramos como una gran familia feliz. Ahí empecé a aprender acerca de los chakras y el fuego kundalini.  Me volví vegetariana, comencé a meditar y a rendirles culto a los dioses hindúes. También leí los libros “Una búsqueda en la India Secreta” de Paul Brunton  y “La Autobiografía de un Yogui” de Yogananda, que me dejaron muy impresionada.

Era como si hubiera entrado en un reino encantado y tan diferente del cristianismo triste de mi infancia. Nunca se me ocurrió cuestionar o dudar de sus historias. Me había convertido en un verdadero creyente hindú. Creía en la reencarnación, el karma, la meditación, el canto y la veneración a Shiva, Krishna, Hanuman (el dios mono), Ganesha (el dios elefante) y sobre todo en la necesidad de tener a un gurú como mi guía.

Durante ese periodo que permanecí en esa comunidad, estaba en lo que parecía ser un estado permanente de bienestar. La depresión y la soledad que me habían asediado durante los años anteriores habían desaparecido. Además de que ya no iba a tener que lidiar más con el sexo porque decidí que iba a ser célibe como lo son los santos hindús. ¡Qué alivio ya no tener que lidiar más con las frustrantes relaciones amorosas con los hombres! »

(Realmente era muy ingenua, si lo que más buscan los “gurús” a parte del dinero y la veneración, es tener sexo con todas las discípulas que puedan.)




SU EXPERIENCIA CON SAI BABA



« Escuché de la existencia de Sathya Sai Baba unas semanas antes de partir. Conocí a algunos de sus devotos occidentales y quedé cautivada por lo que me dijeron. Historias de que sanaba a los enfermos, curaba a los cojos, resucitaba a los muertos, se teletransportaba a sí mismo a grandes distancias y que se manifestaba en muchos lugares y cuerpos al mismo tiempo. También que hacía aparecer collares, pulseras y anillos de la nada y una ceniza sagrada llamada “vibhuti” desde la palma de su mano.

(David Copperfiel hace cosas parecidas y no por ello ya es considerado “Dios” en la Tierra.)

Me dijeron que millones de personas en todo el mundo, incluidos varios ministros de la India, todos ellos consideraban que Sai Baba era el nuevo Avatar (o sea la encarnación de Dios en la Tierra) y él mismo había dicho que su venida había sido predicha por Jesucristo.

¿Tal vez era Sai Baba quien estaba detrás de todos los extraños y notables cambios que había recientemente experimentado?

Así que no iba a perder la oportunidad de encontrarme y entregar mi vida al nuevo Mesías, por lo que cambié mi destino de viaje hacia el sur de la India, hacia la ciudad de Bangalore, en vez de hacia los Himalayas como lo tenía originalmente previsto.

Mi primera impresión de la India fue que por fin había llegado a mi hogar. Y a los pocos días de llegar empecé a llevar un sari que es la vestimenta tradicional, así como una mancha roja en mi frente (llamada kumkum) y comencé a aprender el hindi. Con mi cabello de color negro y mi piel de color oliva, a menudo creían que era una mujer india, y encontré un lugar para residir en un pequeño poblado que se encontraba a diez minutos a pie del ashram de Sai Baba (su centro de enseñanza y donde se agrupaban sus seguidores para escucharlo).

Pronto mi pequeño cuarto estaba adornado con un gran poster de Sai Baba y un altar con velas, incienso y pequeñas estatuas de los dioses hindúes. No había wáteres (utilizábamos los campos cercanos), teníamos que sacar el agua de un pozo colectivo y cocinábamos comida vegetariana en una estufa que funcionaba al queroseno. Era una vida muy simple pero exótica que nos hacía sentir especiales a los occidentales que teníamos el privilegio de estar en presencia de “Dios”. Pero la luna de miel con Sai Baba duró poco tiempo.

Al cabo de tres meses ya estaba aburrida y desilusionada por una vida que giraba principalmente en torno a los “darshanas”. Esto significa estar sentado durante horas en un suelo polvoriento, al lado de la residencia palacial en donde residía Sai Baba, en espera a que “Dios” apareciera cada mañana y cada tarde. Se suponía que de esta forma íbamos a ser bendecidos y purificados por estar en presencia de un ser tan divino.


Al principio yo buscaba creer con todas mis fuerzas y rechazaba cualquier duda que surgía en mi mente, pero cada vez estas dudas se hicieron más fuertes. Me sentía más y más perturbada por el pensamiento de sus seguidores ya que incluso las cosas más triviales e insignificantes se las atribuían a Sai Baba, debido a que según ellos Sai Baba era omnisciente y omnipresente. Nuestra salud, las relaciones, el tiempo e incluso las finanzas, todo estaba en manos de Sai Baba. Y repetían constantemente frases como: “Él está purificándome”, “Todo es gracias a su bendición”, etc.

(Esa obsesión que tienen los humanos por idolatrar es una de las razones por las que los verdaderos grandes Maestros se hacen públicos sólo en muy raras ocasiones. Porque saben que la gente va a terminar por idolatrarlos y ese no es el propósito de su presencia, sino para tratar a través de su enseñanza que los humanos se vuelvan más responsables de sus vidas y de su planeta.)


Y también comenzaba a estar un poco asustada (por decirlo de manera suave) de los rumores que escuchaba sobre Sai Baba en donde se afirmaba que era un “maniático sexual” que se aprovechaba de sus discípulos masculinos durante las entrevistas privadas.

Terminé temiendo que Sai Baba fuera alguien oscuro y siniestro y huí de ahí. Afortunadamente nadie de sus seguidores vino a buscarme para tratar de hacerme cambiar de opinión (como descubrí posteriormente que frecuentemente había ocurrido con los miembros de otros grupos como la secta Moon o los Hare Krishna). Pero aún así tardé bastante tiempo antes de que pudiera sacudir el hechizo que Sai Baba había generado en mí.

Imágenes de la túnica naranja del “hombre-dios” se movían a través de mi mente de vez en cuando, al igual que las frases y las melodías de algunos de los hipnóticos “bhajans” (cantos devocionales) que habían sido cantados en su ashram. Y como yo no había conocido a ningún ex-devoto, durante el largo viaje hacia la ciudad de Delhi (capital de la India), mientras me encontraba en un tren polvoriento comencé a dudar y me angustié preguntándome:

"¿Qué pasará si estoy equivocada y he echado a perder la oportunidad de estar con Dios mismo?"


Pero a pesar de esta desilusión inicial no me di por vencida en mi búsqueda espiritual y pasé seis años más en la India. La mayoría de esos años fueron con un yogui enigmático conocido como Swami Balyogi Premvarni y que tenía un pequeño ashram enclavado en la selva situada en las estribaciones del Himalaya, cerca de la ciudad de Rishikesh.

Varias veces me alejé de él y visité a otros yoguis y swamis. Y es que deben de saber que en el misticismo Oriental existe la idea de que sólo hay un verdadero gurú para cada buscador. Por lo que los discípulos que quedan desilusionados con un gurú, a menudo piensan que se han equivocado de guía y que deben de convertirse en el devoto de otro gurú.

Pasé tiempo con los Hare Krishna en la localidad de Vrindavan e hice una serie de retiros de meditación Vipassana (lo que involucra sentarse durante horas y horas poniendo atención en la respiración. Estos últimos fueron llevados a cabo por un profesor muy respetado llamado Goenka (el cual me agradó mucho que no pretendiera ser un hombre-dios o un iluminado) en la ciudad de Igatpuri. Pero una y otra vez me sentí de nuevo atraída a Premvarni, recordando que él me había dicho que mi camino era el del “corazón” y no el de la “cabeza”. Y además él solía decirme que yo era ¡su chakra del corazón!  »

(Para que vean todo lo que viajó Mary en su búsqueda espiritual, les pongo un mapa de la India con las ciudades que menciona.)






SU EXPERIENCIA CON BALYOGI PREMVARNI



« Sólo un pequeño número de occidentales vivíamos allí en su ashram en ese momento. No había devotos indios residentes, aunque a estos se les permitía visitar el ashram durante las horas reservadas para los visitantes (casi todas las tardes). Allí al principio sentí que ahora sí podría hacer algo de yoga y meditación seria, vivir una vida disciplinada, y llegar a ser más espiritual, incluso alcanzar la iluminación.

Sin embargo, y aunque Premvarni afirmaba que era célibe, en cuestión de semanas me había convertido en su consorte y tiempo después, en su consorte principal. Él insistía que no era sexo, sino simplemente que por ese medio él estaba elevando mi kundalini y de esta manera limpiándome de todas las bajas vibraciones que había acumulado por dormir con hombres lujuriosos.

(Lo que es la manipulación de los gurús. Hay otros métodos para elevar la kundalini a parte del contacto sexual, y no se necesita elevar la kundalini para limpiarnos de las bajas vibraciones, las cuales se generan por múltiples causas a parte del sexo. Por ejemplo pueden deberse también por tener pensamientos y emociones negativas, o por las envidias que proyecta la gente. Y además, los verdaderos maestros no recomiendan despertar la kundalini hasta que la persona se encuentre muy preparada, para evitar que su cuerpo sutil pueda ser dañado por un uso inadecuado.)

Descubrí que en el hinduismo hay una tradición rara de tantra en la que el acto sexual se vuelve una forma de unión mística. Así que me sentí especial, incluso halagada. Pero mi fantasía llegó a su fin, cuando quedé embarazada.

Al principio pensé: “es un milagro, voy a tener un niño santo”. Pero para él eso no formaba parte del “encuentro divino”. Premvarni me aseguró que él tenía el control de mi destino y cuando me enfermé me dijo que mi cuerpo se estaba purificando. Finalmente (después de varios meses) lo convencí de que me dejara ver a un médico, pero nunca se me ocurrió que iba a ser para que me efectuaran un aborto, sin embargo eso es exactamente lo que Premvarni ordenó, y cuando se lo reclamé me contestó que fue mi culpa debido a mi “mal karma”.

Mientras que me encontraba sola en un hospital de la ruidosa Nueva Delhi, estuve a punto de cambiar de idea, pero cuando mi pasaporte y mi dinero fueron robados, caí en un estado de confusión y angustia. Además que también temía ser rechazada por Premvarni y ser expulsada de su santa morada.

Cuando regresé al ashram, las cosas ya no fueron lo mismo. Yo ya no estaba dispuesta a ser tan servil y me volví desafiante, incluso enfurecida a veces. Por ejemplo, en una ocasión irrumpí en la sala de meditación y me enfrenté a él gritando:

“¡Eres un asesino!  ¡Mataste a mi bebé!  ¡Eres un maniático sexual!”

Fue entonces cuando supe que debía abandonar ese lugar antes de que me volviera completamente loca. »

(Esta historia de que los gurús se aprovechan lo más que pueden sexualmente de sus discípulas, pero cuando las dejan embarazadas, en vez de responsabilizarse, las mandan a abortar, la he escuchado muchas veces. Y esto se debe porque en la India un gurú se entiende que es una persona santa que se ha liberado de las pasiones carnales y por consiguiente le daría muy mala fama que la gente supiera que tiene hijos. Para dar una analogía, es algo parecido con lo que sucede con los sacerdotes católicos.)

(Aquí Premvarni con Sri Satchidananda. No pongo fotos más recientes de él porque están protegidas con derechos de autor.)




SU EXPERIENCIA CON OSHO



Mary cuenta que al terminar esta desastrosa experiencia con Premvarni, ella partió a Australia donde enseñó como maestra durante seis meses, pero no quiso renunciar a la búsqueda y regresó a la India, esta vez para acercarse a Osho, ya que sus discursos la habían cautivado.

« Mi último año en la India lo pasé en la ciudad de Puna con el Bhagwan Rajneesh (Osho). La vida allí era agradable en muchos aspectos y en un fuerte contraste con la rigidez y represión en el que se encuentran los discípulos en muchos de los ashrams hindúes tradicionales que había visitado. A menos que uno fuera parte del “círculo interno” y viviera dentro del ashram, uno era libre de hacer lo que quisiera. Nada estaba prohibido. Se podía hacer lo que uno quisiera: el sexo, el baile, el alcohol, las drogas, las fiestas.

(Por eso Osho tuvo tanto éxito, porque ofrecía el misticismo Oriental sin tener que renunciar a la diversión Occidental.)

El ashram también ofrecía una amplia gama de talleres y retiros: desde el sexo tantra hasta la terapia Gestalt pasando por la meditación Zen. Allí fue donde tuve mi primera experiencia con las psicoterapias occidentales y eso me ayudó.

Yo vivía fuera del ashram en un confortable apartamento e incluso empecé a ganar algo de dinero por participar en varios proyectos, entre ellos la elaboración de un libro llamado “Bhagwan’s Neo-Tantra” (El Nuevo tantra del divino Osho).

Poco a poco me fui recuperando de la mala experiencia que tuve con Premvarni y ya no estaba dispuesta a regresar con él. Sin embargo, cosas inquietantes y comentarios perturbadores comenzaron a surgir en torno a Osho, tanto dentro como fuera del ashram.

Por lo que cada vez me encontré con más dudas y me puse a cuestionar. Lo que hizo que recibiera una nota (aparentemente de él pero presumiblemente de una de sus secretarias) en donde decía que yo le estaba resistiendo y que por consiguiente era hora que me fuera. Eso lo tomé como una señal de que ya debía de parar de estar buscando a mi maestro espiritual. »


(Aquí vemos a Mary Garden recibiendo una bendición personal por parte de Osho.)




REGRESO A LA VIDA OCCIDENTAL


Volví a la vida mundana, me establecí en la ciudad de Brisbane en Australia y nunca más he querido volver a la India. Mi sueño de querer encontrar algún tipo de iluminación a través de los gurús orientales había terminado y yo había comenzado a despertar del espejismo en el que me había encontrado durante todos esos años. Y también me di cuenta de que había perdido una gran parte de mi vida.

Me tomó años para darle sentido a lo que había experimentado. Fue difícil porque en esos días no existían los consejeros que explicaran sobre las sectas, a excepción de algunos cristianos evangélicos que en mi experiencia, repartían más del mismo “control mental”.

(“Aléjate de esas gentes, ya que sólo Jesús es el camino, todo lo demás son representes del diablo y sólo en mi iglesia encontrarás la salvación... Etc, etc. Ya saben, el mismo lavado de cerebro pero con entonación cristiana.)

Tampoco sabía que hubiera otros ex-devotos que se hubieran alejado de algún gurú y me preguntaba: ¿si no era yo la única que NO pudo hacerle frente a los rigores de la vida espiritual?

Escribí un libro basado en mi travesía, lo que me ayudó a resolver algunas de las ambivalencias con las que había estado luchando. Sin embargo, la primera vez que se publicó, estaba todavía tan confundida y desconcertada por lo que me había pasado, que le pedí a la editorial que lo hiciera con el pseudónimo de “Helena Pearson” y que se presentara como si fuera una obra de ficción.

No todo fue malo, experimenté algunas cosas buenas en la India: además de que desarrollé la fuerza para sobrevivir y gané algunas recetas para una vida más sencilla. Y todavía practico la meditación Vipassana (aunque en pequeñas dosis): sentada, prestando atención a mi respiración y calmando mi mente. Pero esencialmente mis enredos con los gurús fue algo nocivo ya que todos ellos habían abusado de su poder.

Fue sólo a finales de los '80 que las historias sensacionalistas comenzaron a aparecer de manera importante en la prensa: artículos y libros escritos por ex-devotos de Sai Baba, Ron Hubbard, los Hare Krishna, Muktananda, Sun Myung Moon, Osho, Guru Maharaji y otros gurús hindúes, además de varios maestros Zen y lamas budistas.




¿POR QUÉ LOS GURÚS TIENEN TANTO PODER SOBRE SUS SEGUIDORES?



Muchos de los lectores pueden encontrar difícil de entender por qué los gurús se vuelven tan poderosos. Y para comprenderlo, primero tenemos que examinar el concepto de lo que es un gurú, el cual es un componente esencial del misticismo Oriental. No hay algo similar en otras tradiciones espirituales. Gurú es una palabra sánscrita compuesta de “gu” que significa oscuridad y de “ru” que significa luz. Por lo tanto gurú significa aquel que te puede llevar de la oscuridad hacia la luz. Y los hindúes consideran que si se elige un camino espiritual en la vida, entonces es esencial encontrar a un gurú.

(Nótese que en el Oriente se trata tradicionalmente de la ruta recomendada cuando los propios deberes como padre o cabeza de la familia se han cumplido y por consiguiente usualmente se entama en la última parte de la vida.)

Algunos gurús se declaran ser un Bhagwan o sea la manifestación viva de Dios aquí en la Tierra, debido a que Dios es visto como demasiado poderoso para ponerse directamente en contacto con los humanos. por lo que estos gurús son los conductos que permiten canalizar su Energía Divina.

Premvarni decía:

   -  "Dios va a volar tus fusibles, me necesitas como transformador."

Y como Dioses en forma humana, estos gurús (muy pocos son mujeres) se convierten en una autoridad absoluta que no puede ser cuestionada o desafiada por los discípulos. Incluso dudar de ellos se ve como una “resistencia”, una falta de fe y demasiada confianza en el intelecto.

Por lo tanto, la medida de nuestra superioridad espiritual llega a depender de nuestra completa aceptación, no sólo de las enseñanzas de nuestro gurú, sino también de su comportamiento, sin importar lo extraño, cruel e incluso poco ético que pueda ser. Y esto lo promueven los propios gurús, ya que la mayoría de los gurús que he conocido, enseñaban la necesidad de renunciar a todo pensamiento y entregarse por completo. En la entrada al ashram de Osho en Pune había un cartel que decía:

"Dejen sus mentes y los zapatos fuera de la puerta."

(Y este es un ejemplo de cómo los gurús deforman la enseñanza para su conveniencia, ya que la autentica espiritualidad también explica que para captar la esencia de la enseñanza, hay que hacerlo con la conciencia y no con el intelecto. Como decía el principito de Saint Exupery:

   -  Lo esencial es invisible para los ojos.

Pero eso no quiere decir que te vuelvas un completo ingenuo que cree todo lo que te dicen y los gurús se aprovechan de este aspecto para nublar el discernimiento, el cual es indispensable para justamente no caer en las garras de los embusteros.)

Y como el gurú es visto como un ser infalible, entonces son los discípulos quienes siempre cargan con la culpa de todo lo que les sucede, y cuando algo desagradable les pasa, el gurú les dice: “es tu karma”. Pero por el otro lado, cuando el gurú hace algo que los perturba, entonces el gurú alega que es una “prueba para evolucionar”. Y de esta manera los discípulos comienzan a racionalizar sus arrebatos y sus actos de crueldad como algo normal.

Así por ejemplo, ahora mirando atrás, los comportamientos de Premvarni eran actos de violencia y abuso. Sin embargo este discernimiento no estaba disponible para los devotos que creían que su gurú era perfecto. Él decía emplear intencionalmente esa actitud para despertarnos.

Y es por ello que al principio, esos cambios de actitud me parecían desconcertantes. Era seductor y encantador el primer minuto y vil y cruel al siguiente minuto, y sin ninguna razón aparente. Gritaba, vociferaba groserías (a menudo en hindi) e incluso golpeaba a sus sirvientes indios. A veces atacaba a los discípulos occidentales, los cuales consideraban eso como parte de su disciplina espiritual y se lo agradecían. Un buscador que pasó varios meses allí, me escribió recientemente:

-        Yo estaba en constante agitación interna por si sus conductas eran pruebas o simple abuso emocional.” (Y esta persona todavía no se ha recuperado por completo de esa experiencia).

Me impactaron tanto sus arrebatos que un día metí mis cosas en la mochila y me preparé para marcharme, pero en el momento en que me presenté ante Premvarni para solicitarle que me regresara mi dinero y mi pasaporte de su caja fuerte, ya se había transformado de nuevo en encanto, seducción y volví a creer en él, hasta culpándome a mí misma por dudar de su sabiduría. Después de unos meses, su carácter agresivo apenas me molesta.

Por lo tanto, como lo pueden constatar, la entrega a un gurú puede dar lugar a la desintegración de la personalidad y de la individualidad. Y es por eso que Josué Baran (un ex-monje budista Zen) señala que:

-        Los devotos pierden sus sistemas de alarma naturales (esa voz interior que les dice cuando algo no está bien) y esta pérdida de discernimiento suele ser un proceso gradual.

Y en efecto, lo que hacen estos gurús es un progresivo lavado de cerebro, un sutil proceso de enajenamiento en nuestra forma de pensar. Y así, en lugar de la promesa de un aumento de nuestra conciencia espiritual, lo que a menudo sucede es una paulatina robotización y exclavización a favor del gurú.

En mi propio caso, a lo largo de los años de esa influencia, me volví cada vez más y más indecisa, al grado que la mayoría de las decisiones más importantes fue el gurú quien las tomó por mí. Eckart Flother, un periodista alemán muy conocido, pasó algunos meses como discípulo en el ashram de Osho a finales de 1970 y escribió sobre estos efectos robotizantes y como una persona puede llegar a volverse como una marioneta, casi una criatura sin voluntad propia tratando de satisfacer sus necesidades básicas, mientras que el resto de su energía la está utilizando para glorificar a su gurú.

(Mientras que los verdaderos guías buscan al contrario que sus discípulos se vuelvan cada vez más independientes, para que así sean seres libres capaces de actuar de manera responsable, inteligente y sabia ante la vida.)

También hay que señalar que el nuevo nombre que nos daba el gurú, contribuía a desarrollar esos cambios de personalidad en los devotos. Estos nuevos nombres tenían una enorme importancia ya significaban un renacimiento y una ruptura con el pasado, como si la persona que los devotos habían sido antes, tenía que ser borrado de alguna manera. Premvarni a mí me dio el nombre sánscrito de Archana que significa “adoración a lo divino” y explicó que era mi verdadero camino espiritual. Años después, cuando me convertí en una seguidora de Osho, este me dio otro nombre: Ma Prem Sagara que significa “océano de amor”. Pero ahora con más experiencia, me doy cuenta que adoptar estos nombres tiene poco que ver con un desarrollo espiritual.

(Así como también recibir iniciaciones del gurú o un diploma de un ashram y todo el circo que hacen y que no es más que una comercialización de una pseudo-espiritualidad. Cuando en realidad, desarrollas la verdadera espiritualidad cada vez que te vuelves justamente un ser más independiente, responsable y discerniente. Todo lo demás es farándula.)

Sin embargo, lo que realmente nos atrapó, fueron los estados mentales de éxtasis logrados a través de la meditación o el canto. Todos teníamos las experiencias más extraordinarias de las que no tengo ninguna explicación hasta hoy en día. Pero de lo que no nos dimos cuenta es que, no porque experimentáramos la paz, el éxtasis y varias visiones, eso significaba que las dificultades emocionales y los problemas psicológicos hubieran sido curados o resueltos. Y estos estados mentales también tenían poco que ver con el crecimiento espiritual.

Algunos se preguntarán:  “Bueno como todo en la vida, algunas cosas son malas, pero al final de cuentas ¿qué tiene de nefasto esos grupos si traen consuelo y un sentido de bienestar a tanta gente?

Y la abogada y escritora Wendy Kaminer responde a esa pregunta: “Eso es un poco como preguntar qué tiene de malo la lobotomía o una dieta constante de píldoras de la felicidad...???

Sin importar qué tan feliz parezcan estar sus discípulos, el auge de los gurús es siempre desconcertante. Sobre todo cuando ellos desaconsejan razonar y nos exhortan a abandonar el pensamiento crítico con el fin de lograr supuestamente de esa manera un crecimiento espiritual. Estos individuos se aprovechan de las ansiedades existenciales y prosperan gracias a nuestro miedo de estar solos en la vida.”

Y es por eso que nos fue tan difícil para muchos de nosotros poder dejar al gurú. Porque no sólo habíamos perdido el sentido de la realidad, sino también nuestros mecanismos de defensa. Nos habíamos convertido en personas demasiado asustadas o paranoicas para salir. En el ashram de Osho se nos recordaba constantemente que si perdíamos nuestra fe en él, entonces perdíamos también la oportunidad única de estar con un maestro iluminado.

En el ashram de Premvarni nos animaron a desarrollar una fobia hacia el mundo exterior, el cual era considerado como un mundo maligno. Y si nos íbamos, eso significaba que habíamos no solamente fracasado, sino también cometido un error.



CONCLUSIÓN

La relación gurú-discípulo es probablemente una de las más autoritarias, exigiendo una entrega y obediencia total. Por lo tanto, también puede volverse una de las más destructivas. Y lejos de alcanzar la libertad y la iluminación que muchos de nosotros estábamos buscaron y que se nos prometió, terminamos experimentado una prisión mental y mucha confusión. Nos dejamos seducir por los yoguis y swamis que nos dijeron lo que queríamos oír: que éramos especiales y que ellos (como seres iluminados o divinos) nos iban a liberar del peso que cargábamos por estar en la Tierra.

(Cuando el ángel en el libro “La Respuesta del Ángel” dice todo lo contrario ya que explica que las dificultades de la vida, a pesar de su pesadez, son las pruebas que nos hacen evolucionar:

  - El peso que sienten en la Tierra, es el Camino.

¡Qué difícil sienten que es elevar el peso!  Pero también es muy necesario, ya que es el corazón mismo de todo vuestro trabajo.”

Esto lo detallo más en el mal explicado por los ángeles.)

Nuestra huida de la sociedad fue nuestra caída. Ahora bien, el Oriente no tiene la exclusividad de abusadores y también hay otras relaciones “espirituales” occidentales que pueden ser perjudiciales, como por ejemplo: la manipulación por parte de algunos sacerdotes católicos y anglicanos, cuyos abusos y las graves consecuencias que han tenido se han ido haciendo publicas en los últimos tiempos.

Sin embargo, esperábamos encontrar algo diferente en el Oriente, pero cuando despertamos y tuvimos que regresar al Occidente, este se había vuelto para nosotros un lugar extranjero, ya que muchos no teníamos trabajo al cual volver y los vínculos con los viejos amigos y la vida social se había roto.

Ahora, después de tantos años de reflexionarlo, me doy cuenta que por encima de todo:

¡Lo que más nos faltó fue VISIÓN para entamar correctamente nuestra búsqueda espiritual y de esta manera evitar los abusos que los gurús nos hicieron pasar!


(Y eso es lo que estoy tratando de darles a través de este blog: una visión. La visión que personalmente he duramente adquirido a través de mis investigaciones y experiencias durante tantos años, para que así ustedes puedan avanzar por la jungla esotérica y espiritual con mayor lucidez.)

(Para quienes se pregunten cómo encontrar entonces a un verdadero maestro espiritual, les recomiendo el capítulo: ¿Cómo diferenciar los verdaderos guías de los impostores?)


(Nota: para elaborara este capítulo, me base en los artículos que Mary Garden escribió para las revistas:
-        The Australian Financial Review, 21-11-03, p.6-7, “The trouble with gurus”.
-        ICSA E-Newsletter, sep. 2005, Vol. 4, No. 03, “The potential for abuse in the guru-disciple relationship”.)